artistas venezolanos

Luis Cobelo, CuanrentenaBCN. Cortesía del artista

CUARENTENA VOYEUR: FUGAS DEL PRESENTE

Hurgando en el voyerismo como comportamiento que emerge del confinamiento, Bárbara Muñoz Porqué entreteje los proyectos que los artistas José Ruiz y Luis Cobelo están realizando durante la cuarentena global. Uno observa, el otro es observado. Instragam es la ventana.

Erika Ordosgoitti, NADA, 2016-2019. Cortesía de la artista

CRÓNICAS MIGRANTES. HISTORIAS COMUNES ENTRE PERÚ Y VENEZUELA

«Crónicas Migrantes. Historias comunes entre Perú y Venezuela» es un proyecto concebido por la curadora venezolana residente en Perú, Fabiola Arroyo, para pensar la migración masiva venezolana a través de una selección de obras y propuestas de 28 artistas contemporáneos peruanos y venezolanos, de distintas generaciones y trayectorias. La exposición se presenta hasta el 2 de febrero en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima, y cuenta con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas.

Vista de la exposición "Soto. La cuarta dimensión", en el Museo Guggenheim Bilbao, España, 2019-2020. Foto cortesía del museo.

SOTO. LA CUARTA DIMENSIÓN

La obra de Soto es consecuente con un movimiento que buscó ampliar las estrategias visuales de desestabilización de la percepción, a través de la alteración de los parámetros estéticos convencionales y de los programas instituidos por la tradición. Su interés interdisciplinar lo llevó a explorar áreas diferentes como la ciencia y la filosofía y especialmente la música, de la cual extrajo la idea de los sistemas de composición dodecafónica, para elaborar la codificación serial de su lenguaje artístico. Mediante la repetición y multiplicación de las formas (puntos, líneas, planos, volúmenes) Soto otorga a sus obras un dinamismo rítmico que le permite instalar en el espectador una experiencia en el campo fenomenológico.

Mares II, de Luis Romero. Vista de la exposición "Rosmarino" en El Bloque, Mérida, Venezuela, 2019-2020. Cortesía del artista y El Bloque
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Dos Exposiciones Recorren la Trayectoria del Artista Luis Romero

Para cerrar el 2019, dos espacios expositivos en Venezuela -ABRA Caracas y El Bloque, en Mérida- presentan trabajos realizados por el artista, curador, editor y gestor cultural venezolano Luis Romero entre 1992 y 2017, caracterizados por un lenguaje iconográfico -y gráfico- que se materializa en diversos soportes y técnicas expandidas del dibujo y la pintura.

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Armando Ruiz:ejecuciones

En Venezuela, las ejecuciones extrajudiciales, las muertes por “presuntos enfrentamientos” y las masacres son un problema creciente que contribuye al alto índice de violencia que se vive en el país. El Estado, a través de sus órganos de seguridad, se ha convertido en responsable y cómplice de estos asesinatos. El problema tomó fuerza a raíz de las llamadas OLP (Operación de Liberación del Pueblo), en otros casos, las ejecuciones son hechas en contexto de incursiones de los organismos de seguridad del Estado en barrios populares.

Vista de la exposición del Archivo Roberto Obregón en University Gallery, Gainesville, Florida, EEUU, 2019. Foto cortesía de UG/UF
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PRIMERA MUESTRA INSTITUCIONAL DE ROBERTO OBREGÓN EN EEUU

Curada por Jesús Fuenmayor y Kaira M. Cabañas, se trata de la primera exposición individual de Roberto Obregón en una institución de arte en los Estados Unidos. Nacido en 1946 en Barranquilla (Colombia) y establecido desde 1952 en Venezuela, donde murió en 2003, Obregón es una figura clave del conceptualismo global. La exposición, en University Gallery (Gainesville, Florida), presenta más de trescientas obras del extenso archivo del artista que ahora forma parte de la Colección Eseverri en Caracas. Se incluyen múltiples dibujos, pinturas, bocetos, collages, fotografías, fotocopias manipuladas y otros objetos.

Vista de la exposición "Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección Archivo Fotografía Urbana", en la Sala Mendoza, Caracas, 2019. Foto: Ricardo Gómez-Pérez ©Sala Mendoza

HACIA UNA HISTORIA DE LA MIRADA. EL RETRATO EN LA COLECCIÓN ARCHIVO FOTOGRAFÍA URBANA

«Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección del Archivo Fotografía Urbana», en la Sala Mendoza (Caracas), narra la tradición retratista del país a través de la visión de más de 80 fotógrafos y artistas venezolanos que, desde finales del siglo XIX hasta hoy, trazan el camino hacia la comprensión de la imagen como registro de identidades. La exposición presenta una visión didáctica que le ofrece al espectador distintas formas de aproximarse y enfrentarse al género del retrato a partir de diversos núcleos temáticos. La curaduría de los investigadores Lorena González Inneco y Ariel Jiménez esboza los mapas del retrato como eje fundamental en la tradición de la fotografía y, en general, del arte, a través de lo que este género ha significado dentro de las sociedades y de los espacios contemporáneos.

Vista de la exposición "Paquete Chileno", de Marco Montiel-Soto, en Die Ecke Arte Contemporáneo, Santiago de Chile, 2019. Foto: Álvaro Mardones

Marco Montiel-soto:paquete Chileno

Los trabajos que conforman esta exhibición articulan un relato común: las consecuencias que el robo/pérdida de un país han traído tanto a nivel local como internacional, poniendo en cuestión los diferentes espacios que se han visto mermados con esta pérdida. Podríamos pensar en «Paquete Chileno» como un viaje a través de los distintos síntomas que se han generado como consecuencia de la situación venezolana, los cuales revelan un juego de estafa que comprueba el estado de decadencia de los sistemas políticos, económicos y culturales del país.

Manuel Eduardo González, La negritud en Venezuela (1991), 2019 / Papel. Collage / 87 x 104 cm. Cortesía del artista y Spazio Zero, Caracas

MANUEL EDUARDO GONZÁLEZ. PAISAJES Y DESIERTOS DE UNA VENEZUELA COMPLETA

Al solaparse, superponerse o sumarse, estas imágenes sedimentarias tomadas de libros y publicaciones impresas sobre grandes maestros venezolanos (como Juan Félix Sánchez, Rafael Monasterios, Tovar y Tovar, Bárbaro Rivas o el mismo Armando Reverón), nos hablan de las capas de posibilidades que nos conforman como nación, a través de relieves y pliegues que superan una intención plástica aparentemente topográfica, para entrar en terrenos de una topotesia con origen amnésico: aquella que nos cuenta sobre el indigenismo, la negritud, la colonia y la provincia, entre otros temas, como prueba de olvido y reconocimiento de una historia que nos es ajena y difícil de identificar pero que aun así nos conforma, y que excede –en definitiva- las glorias bélicas que tanto ayer como hoy ocupan un lugar de culto en nuestra cultura heredada.