Manuel Vásquez-Ortega

Manuel Vásquez-Ortega

Nace en Aragua, Venezuela, en 1994. Arquitecto por la Universidad de Los Andes (2018), en la que se desempeña actualmente como profesor del Dpto. de Materias Históricas y Humanísticas. Como investigador independiente de la ciudad venezolana contemporánea, sus procesos y dinámicas, ha desarrollado una serie de búsquedas en torno a lo social y lo político cuyos resultados han sido exhibidos en el I Salón "Arte y Sociedad" (Centro Cultural B.O.D. / Goethe Institute, 2018), 20º Salón Jóvenes con FIA (Maczul, 2017), 13º y 15º Salón Nacional de Jóvenes Artistas (Maczul, 2016-2018) y I Salón "Representación contemporánea de la imagen" (IV Festival Méridafoto, 2016). Así mismo, sus textos e inquietudes teóricas han sido publicadas en plataformas web como el Archivo de Fotografía Urbana, Prodavinci, Artishock, el Blog de La ONG, Tráfico Visual, entre otras revistas académicas internacionales. Desde 2017 se desempeña como Coordinador de Espacio Proyecto Libertad (@espacioplibertad)

Más publicaciones

Érika Ordosgoitti. Los perros siguen ladrando (2016).

DEBORAH CASTILLO Y ÉRIKA ORDOSGOITTI: GENDERING PROTEST Y LA TOMA DE POSICIÓN

A partir del discurso y el lenguaje como recursos, Érika Ordosgoitti y Deborah Castillo confrontan temas relacionados al poder y la ideología desde un contexto histórico particular: la crisis de la Venezuela contemporánea, asumida desde el cuerpo como posición objetiva e inherente a la existencia. Artistas que asumen la posición desterritorializada de la poesía en medio de la guerra, mientras sus acciones y palabras nos permiten vislumbrar la historia narrada desde la protesta, pero sobre todo, desde el cuestionamiento firme de nuestra toma de posición frente a la misma.

HOMBRE, DEMASIADO HUMANO

La muestra virtual «Hombre, demasiado humano», organizada por PORTAESPACIOS y curada por Raúl Rodríguez, reúne un conjunto de 18 obras de artistas de distintas nacionalidades que versan sobre la separación y tangencialidad de la representación universal, viril, fuerte e invencible del varón.

CARLOS SALAZAR-LERMONT Y LA URGENCIA DE NOMBRAR LO QUE SOMOS

Así como la cara interna de la manta refleja su calor en contacto con el cuerpo, mientras el individuo migrante busca constantes puntos de fricción con otros, se reconoce mejor en su reflejo. En este proceso, lograr que Occidente se reconozca también en la figura del otro es el objetivo de obras como las presentadas por Carlos Salazar-Lermont, en las que una interacción efímera pero contundentemente sensible, es más fuerte que cualquier alambrada en una frontera de paso.

Manuel Eduardo González, La negritud en Venezuela (1991), 2019 / Papel. Collage / 87 x 104 cm. Cortesía del artista y Spazio Zero, Caracas

MANUEL EDUARDO GONZÁLEZ. PAISAJES Y DESIERTOS DE UNA VENEZUELA COMPLETA

Al solaparse, superponerse o sumarse, estas imágenes sedimentarias tomadas de libros y publicaciones impresas sobre grandes maestros venezolanos (como Juan Félix Sánchez, Rafael Monasterios, Tovar y Tovar, Bárbaro Rivas o el mismo Armando Reverón), nos hablan de las capas de posibilidades que nos conforman como nación, a través de relieves y pliegues que superan una intención plástica aparentemente topográfica, para entrar en terrenos de una topotesia con origen amnésico: aquella que nos cuenta sobre el indigenismo, la negritud, la colonia y la provincia, entre otros temas, como prueba de olvido y reconocimiento de una historia que nos es ajena y difícil de identificar pero que aun así nos conforma, y que excede –en definitiva- las glorias bélicas que tanto ayer como hoy ocupan un lugar de culto en nuestra cultura heredada.

Luis Molina-Pantin, Postales Apocalípticas, 1996. Cortesía del artista

Desde Nuestras Propias Llamas

La visión de la arquitectura caraqueña en las imágenes de López, en los registros del Caracazo proyectados por Hernández-Diez, el fin del mundo de García, las falsas noticias de Rodríguez y el paisaje flameante de Molina-Pantin, inquietan así desde lo conocido y lo presente de alguna forma en la memoria, en la que un nosotros como pronombre se vuelve más pertinente (al menos más que en muchos), ante el efecto que éstas pudieran causar.

ALEXANDER APÓSTOL Y LA MÁSCARA DE LA TRANS-NACIÓN

En la serie «Régimen: A dramatis personae» (2017-2018), Alexander Apóstol parte de un imaginario visual de la Venezuela reciente para elaborar un catálogo fotográfico de la identidad nacional en tiempos de autoritarismo. A través de sujetos sociales concretos, Apóstol muestra retratos de la sociedad civil a partir de la exaltación de sus clichés, físicos o discursivos que, tras ser escogidos de manera sistemática, son convertidos narrativamente en estereotipos, y así proyectados hasta configurar una identidad cultural, a sabiendas de que al hablar de Latinoamérica, los discursos identitarios “son producciones simbólicas vinculadas a determinadas prácticas institucionales de carácter populista”.