Vania Montgomery

Es licenciada en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile y diplomada en Archivística por la misma casa de estudios. Entre el año 2018 y 2019 se desempeñó como investigadora en un proyecto sobre el artista Víctor Hugo Codocedo, junto a Alejandro de la Fuente y Justo Pastor Mellado, así como también en un trabajo de archivo y digitalización de los documentos y obras gráficas de Eugenio Dittborn, junto a Vicente I. Domínguez. Sus textos se han publicado en revistas y libros en Chile y el extranjero, algunos en coautoría con aliwen y Victoria Ramírez. Actualmente forma parte del Departamento de Estudio de los Medios y trabaja como editora del último libro escrito por Guillermo Machuca.

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¿ESTÁ TODO HUYENDO, O ES SOLO LA CIRCULACIÓN –DE MERCANCÍAS, DE IMÁGENES, DE DATOS– QUE TRANSMITE ESTE VERTIGO?

Comparecer ante esta obra es tocar un atisbo de lo que aún no ha sido creado. Entre el temblor de las imágenes que se deslizan por la superficie, el cromatismo rojo, verde y azul que concentra cada pixel, los sonidos que retumban entre los muros y la curvatura por donde orbita este abismo, el cuerpo de cada espectador no aparta la mirada.

CHICOS QUE NO VUELVEN

Las obras de Hernán regresan y con ello despliegan el entramado de una historia con múltiples capas sensibles, que se cohesionan y centellean entre el fulgor de una herida viva y el paso del tiempo y sus enjuagues. La curaduría de Alejandro de la Fuente, en tanto, procura que nuestras miradas continúen ardiendo y que las chispas de Parada y todos nuestros muertos nunca se apaguen, pese a vivir en la incertidumbre de tantos chicos que nunca volvieron.

COYUNTURAS DE METAL

[…] Cada vez que se agarra una moneda, se barre con cientos de manos que alguna vez han estado allí […] Hacia el final, emerge la pregunta por las implicancias del tacto: tocar una moneda es palpar otras caricias. Tocar una moneda es inscribir, cada día, un nuevo estrato de quien la porta y diluir otros cuantos de sus transas anteriores. Asistir a diferentes coyunturas de metal […]

EXISTEN ÁTOMOS QUE SE VUELVEN CÓMPLICES

[…] Recorriendo la exposición de Carla Motto, me pregunto por los flujos compartidos con el repertorio de cuerpos con que nos rozamos y acoplamos día a día; por las plantas que sobreviven a generaciones de familias, que trascienden su propio cuerpo inicial a través de esquejes que se injertan en otros lugares, frente a otras familias; por los traspasos entre un lugar y otro, y por la memoria que se graba en las superficies, los cuerpos, que tocamos día a día […]