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Vista de la exposición "Posición sobre tensión", de Benjamín Ossa, en NG Art Gallery, Ciudad de Panamá, 2019. Foto: Rafael Guillén

POSICIÓN SOBRE TENSIÓN

Estas obras quieren ser preguntas y no respuestas, pretenden ser puertas por abrir hacia la compresión en común de lo que nos rodea. Tensionan el espacio que habitan, despliegan su brillos y elasticidad para determinar sus cuerpos, ocupan su entorno sin complejos y nos ponen a nosotros en un espacio distinto, un lugar donde el conocimiento es un claroscuro, donde lo que vemos al parecer es otra cosa. Quizás las formas ya no están en función de orientar, sino de silenciar y desconectar esas grandes estanterías de conocimiento, para volver a observar sin muchas referencias, sin muchas ideas preconcebidas. Intentemos seguir las líneas y sus puntos, los reflejos y la niebla que encamina los pies a explorar el hábitat de estas nuevas cosas.

Martín Gubbins, Noche, 2017-2019. Cortesía del artista

MARTÍN GUBBINS. HOJEAR OJEANDO

A partir de lo que acontece en esta exposición, en relación a sus motivos, formas e interpelaciones, nuestra posición nos permite leer cómo se despliega una descontextualización crítica de las narrativas oficialistas sobre la épica de una carretera austral en fragmentos que enuncian la necesidad de su revisión yendo mucho más atrás de lo que instaló la histeria geopolítica de la dictadura como un monolito en esas latitudes australes.

Vista de la exposición "Progresiones", de Jorge Julián Aristizábal, en Liberia, Bogotá, 2019. Foto cortesía de la galería
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JORGE JULIÁN ARISTIZÁBAL: PROGRESIONES

La intención de esta muestra es reconocer la versatilidad de Jorge Julián, tanto en términos de prácticas como de temáticas abordadas en su obra. Los trabajos expuestos dan cuenta de un giro hacia el estudio de la estética y la belleza, y a un interés en explorar el concepto de la naturaleza como una construcción humana, sin que ello implique una ruptura con su trabajo sobre lo político y lo ideológico. Al fin y al cabo, la idea de la naturaleza que construye cada sociedad humana marca la pauta para escoger un camino y tomar decisiones para recorrerlo.

UNA NOTA JUSTO ANTES –O DESPUÉS– DEL FINAL: BIENAL DE WHITNEY 2019

Lo bueno de las bienales es que son como los buffets: uno toma lo que se le antoja y pasa de lo demás. Con la última Whitney no fue diferente. Las reseñas se dividieron entre la celebración sobria y la reprobación abierta. Las últimas apuntaron tanto a la juventud e inmadurez de algunas obras como a un “exceso” de política que perjudicaba las apuestas formales, a una exposición que sofocaba por lo “políticamente correcta”.

Manuel Eduardo González, La negritud en Venezuela (1991), 2019 / Papel. Collage / 87 x 104 cm. Cortesía del artista y Spazio Zero, Caracas

MANUEL EDUARDO GONZÁLEZ. PAISAJES Y DESIERTOS DE UNA VENEZUELA COMPLETA

Al solaparse, superponerse o sumarse, estas imágenes sedimentarias tomadas de libros y publicaciones impresas sobre grandes maestros venezolanos (como Juan Félix Sánchez, Rafael Monasterios, Tovar y Tovar, Bárbaro Rivas o el mismo Armando Reverón), nos hablan de las capas de posibilidades que nos conforman como nación, a través de relieves y pliegues que superan una intención plástica aparentemente topográfica, para entrar en terrenos de una topotesia con origen amnésico: aquella que nos cuenta sobre el indigenismo, la negritud, la colonia y la provincia, entre otros temas, como prueba de olvido y reconocimiento de una historia que nos es ajena y difícil de identificar pero que aun así nos conforma, y que excede –en definitiva- las glorias bélicas que tanto ayer como hoy ocupan un lugar de culto en nuestra cultura heredada.

Chile despertó, intervención de Delight Lab en la Torre Telefónica, Providencia, Santiago de Chile, octubre de 2019. Foto: Gonzalo Donoso
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CHILE DESPERTÓ. EL ACTIVISMO LUMÍNICO DE DELIGHT LAB

Durante la semana del 19 al 25 de octubre, en medio del estallido social y la represión militar y policial que han mantenido en vilo a Chile, los santiaguinos eran sorprendidos cada atardecer con una serie de contundentes mensajes proyectados monumentalmente en la fachada de la Torre Telefónica*, ubicada a pocas cuadras de la Plaza Italia –o Plaza Baquedano-, el punto neurálgico de las manifestaciones.

Vista de la exposición "Las flores azules que están atrás de las montañas que están hablando. Ustedes que dicen saberlo todo, interprétenlas, interprétenlas, en IK Projects, Lima, 2019. Foto cortesía de la galería
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LAS FLORES AZULES QUE ESTÁN ATRÁS DE LAS MONTAÑAS QUE ESTÁN HABLANDO. USTEDES QUE DICEN SABERLO TODO, INTERPRÉTENLAS, INTERPRÉTENLAS*

La presente exposición, compuesta en su mayoría por mujeres, no tiende a presentar la feminidad como un tema en sí, más bien, interrogar cómo el hecho de haber sido llamadas ‘minoría’ por un sistema binario determinó nuestro condicionamiento por crear multiplicidad de visiones y acciones. Importa apropiarse de la denominación “artista mujer” que proviene de la mirada del establishment artístico sobre nosotras, disponiendo de lugares físicos, políticos o discursivos con disrupciones.

Leandro Erlich, Se vende, 2019. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.
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“LIMINAL”, DE LEANDRO ERLICH, LA EXPOSICIÓN MÁS VISITADA EN LA HISTORIA DE MALBA

Con 240.000 visitantes desde el pasado 4 de julio hasta la fecha, y un promedio de 2.500 personas por día, la exposición «Liminal» del artista argentino Leandro Erlich (Buenos Aires, 1973) se convierte en la más visitada en la historia del Malba. Viralizada en las redes sociales con el hashtag #ErlichEnMalba, la exhibición Liminal se convirtió en un fenómeno que llevó a la cuenta oficial del museo @museomalba a alcanzar los 413.000 seguidores, convirtiéndose así en la comunidad más grande de un museo en Instagram de toda América Latina.

Vista de la exposición "Tanto que me hablaste del futuro: ¿cuál futuro?", en Espacio Odeón, Bogotá, 2019. Foto: Ambiente Familiar. Cortesía: Espacio Odeón

TANTO QUE ME HABLASTE DEL FUTURO: ¿CUÁL FUTURO?

Esa sería la noción del Futuro con F mayúscula, uno que como distopía o utopía es homogéneo y “universal”, y que se crea con antelación para asegurar que ningún otro pueda aparecer. Pero, así como se ha desafiado la idea de la Historia con H mayúscula, es necesario oponerse a esta idea de un único futuro posible. Sobre todo, cuando depende de un presente que se vuelca cada vez más hacia las ultraderechas represivas y asesinas, y en nuestro contexto particular a la muerte y la desaparición que parecen superar cualquier esperanza de reconciliación.