ruinas

FEDERICO OVALLES. ESPECTROS DE UN PASADO EN RUINAS

Recogiendo imágenes espectrales a través de sus residuos materiales, el artista venezolano Federico Ovalles (Caracas, 1972) ha desarrollado por más de veinte años un proceso sostenido de observación, reflexión y creación en torno a la contingencia, la precariedad y las ruinas de las ciudades en las que habita.

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CYNTHIA GUTIÉRREZ: HABITAR EL COLAPSO

Desde hace más de dos décadas sus obras entretejen aproximaciones críticas y poéticas en torno al monumento escultórico de carácter conmemorativo y a la noción de ruina o vestigio arqueológico.

Una casa en ruinas
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LEYLA CÁRDENAS: DE VOLVER SE

A través de procesos extractivos que culminan en instalaciones de gran escala, Leyla Cárdenas hace perceptible la elusiva noción del tiempo. En un acto de resistencia en contra del olvido, la artista colombiana trabaja con las ruinas y sustratos de edificios antiguos y derruidos.

JAVIER RODRÍGUEZ. RUINAS: RASTROS DE VIDA

Lo que hace, lo que sabe hacer esta obra, es traer al presente lo que todavía vive en esas imágenes: lo que hace es vivir, re-vivir, hacer que viva en el presente esa posibilidad de resistencia popular y de forma de vida otra que contesta a la violencia que se ha perpetrado en Chile desde el Golpe de Estado de 1973 (o incluso desde antes, desde la época de la Conquista

C. L. Salvaro, Antes de afundar, flutua. Foto: Dani Ometto. Cortesía del artista y Central Galería, SP, Brasil, 2021

C. L. SALVARO: ANTES DE AFUNDAR, FLUTUA

C. L. Salvaro crea una instalación site specific que ocupa toda la planta baja de la casa que le sirve como residencia y estudio en São Paulo. El edificio, a punto de ser demolido, se convirtió en escenario de una serie de ambiciosas experimentaciones con la arquitectura y la naturaleza, que culminaron en una obra que, por su propia impermanencia, refleja la inestabilidad política y social de los tiempos pandémicos.

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JORGE TACLA: SEÑAL DE ABANDONO

«Señal de Abandono» parece replicar una radiografía en la que el tiempo ha quedado suspendido en una realidad devastada que deja entrever un pasado, pero no el futuro. Y si hay un futuro que ver, no es muy optimista. El artista trae con sus pinturas la misma aflicción que se apoderó de él tras ver los efectos del devastador terremoto de Chile en 1985: “Se siente una especie –¿Cuál es el opuesto a la gravedad?– de vértigo”. No en vano, Tacla ha sido definido como el pintor de la destrucción.