Skip to content

ESTADO FÓSIL

IMAGINARIOS, CONFLICTOS Y MATERIALIDADES DEL EXTRACTIVISMO PETROLERO EN ECUADOR


Por Giulianna Zambrano Murillo

“¿Hay algo de nuestras vidas que se escape de los derivados del petróleo?”. Esta es la pregunta disparadora de la publicación Estado fósil (Terminal Ediciones, 2023), editada por Sofía Acosta, Anamaría Garzón y Francisco Hurtado.

Se me impone también la interrogante para iniciar este comentario sobre el recorrido por el libro. Desde el formato, y respondiendo a su carácter de documento polifónico, multimedial, interdisciplinario, la interrogante se sitúa repetidamente como recordatorio de nuestro involucramiento como parte activa en el ejercicio de memoria histórica, crítica y reflexiva y de diálogo en torno a la noción del Ecuador como país petrolero.

Estado fósil es, por un lado, un dispositivo abigarrado que yuxtapone las diferentes obras comisionadas a selecciones de archivos históricos y organiza el contenido con conceptos articuladores en las secciones tituladas Materialidades, Imaginarios y Conflictos, propuestas por las tres personas que coordinan el proyecto.

Estas secciones aciertan en ahondar en las variaciones de la pregunta central. Si bien cada una de las personas invitadas a colaborar en el proyecto tiene lugares de enunciación inscritos en espacios-tiempos, lenguajes y paisajes concretos, aunque vayan conformando acumulativamente algo similar a la imagen de la fragmentación y mezcla de metales por movimientos tectónicos, o las diferentes capas de terreno que permiten el surgimiento del petróleo en lo profundo, también hay manchas y vetas histórico-sociales de diversa profundidad que se cruzan en una y otra de las obras. Esto es perceptible en la materialidad misma del libro, las líneas de sus páginas vistas de costado, la ausencia de márgenes, los espacios para el silencio. 

Estado Fósil. Sofía Acosta, Anamaría Garzón y Francisco Hurtado Eds. Terminal Ediciones, 2023, Ecuador. Foto: Matina Avilés

Al activar los aires del sentir, la lectura y el pensamiento en el recorrido por el libro la pregunta sigue ahí abierta: ¿hay algo de nuestras vidas que se escape del petróleo? ¿Quiénes o qué somos en relación con él? ¿Qué hemos sido?

Somos hijos del oro negro –se dice de diferentes formas en algunos textos. Se percibe su presencia en la cartografía de nuestros territorios, en las imágenes de la vida cotidiana, de las sublevaciones, las luchas sociales y las defensas de la vida de los últimos 50 años. La lectura de Estado fósil nos enfrenta a eso de manera insistente como respondiendo a la fuerza de pasados no digeridos, como oponiéndose a una exigencia ilusoria de clausurarlos para pensar un futuro posible. El libro nos expone a todas esas capas y cruces, incluso nutriéndose de las aporías de la historia.

De ahí que las diferentes obras constituyan en momentos una radiografía de nosotrxs mismxs, en otros una arqueología material, imaginativa y especulativa. Asimismo, abren, ante esa pregunta que acecha, la posibilidad de pensar que, quizás si no hay nada de nuestras vidas que escape al petróleo, tampoco hay nada que nos impida repensar ese relacionamiento, el reconocimiento de esa existencia en las geografías de la devastación y los duelos que nos atraviesan, de las voces, imágenes, sonidos, palabras de otros que, respondiendo a la misma pregunta, nos obligan a situarnos de manera más compleja.

Frente a los dilemas del presente y la inminencia de un nuevo proceso consultivo y electoral, el barril celebrado hace 50 años es puesto en crisis con los barriles en la obra de María José Argenzio y el archivo personal de Sofía Acosta, con la presencia de los derivados del petróleo en la cotidianidad en la obra de Fabiola Cedillo, con las manchas de crudo en los cuerpos retratados por Ana María Varea, con la erótica violenta del extractivismo en la obra del Centro de Estudios de la Naturaleza Extractiva – CENEX, con las transformaciones de la piel, del útero y la sangre en la poesía de María Auxiliadora Balladares, con los restos de ecosistemas, sus materialidades y transformaciones en obras como la de Oscar Santillán y Juan Carlos León, con las implicaciones de nuestro consumo basado en el extractivismo en el trabajo de Daniel Lofredo, o con la imagen de aquello que coexiste con los escenarios de la devastación en la fotografías de Misha Vallejo, entre otras propuestas. Y, sobre todo, con la memoria de las luchas por la vida en las fotografías de Eriberto Gualinga y en los escritos de Sani Montahuano, aunadas a los fragmentos de archivos históricos y documentales que ponen en tensión la supuesta ubicuidad de esa celebración. 

Estado Fósil. Sofía Acosta, Anamaría Garzón y Francisco Hurtado Eds. Terminal Ediciones, 2023, Ecuador. Foto: Matina Avilés

Gabriela Ponce cifra a Didi-Hubberman en su texto y nos habla de la inexistencia del deseo (político) sin el trabajo de la memoria. Lo que nos habla de la necesidad de un trabajo tanto material como dialéctico y poético para la transformación.

La propuesta fermentativa, abigarrada y también constelar de Estado fósil, en la que las ideas y los fenómenos sociales se conectan como se conectan las estrellas, como pensaba Benjamin, nos ofrece un conjunto complejo, un entramado del que somos parte y que nos cruza de modos ubicuos.

Por un lado, este entramado recoge la memoria de hechos históricos fundamentales y de la desvastación del extractivismo, por otro, la potencia de las defensas del territorio y de la vida. Asimismo, horadan mediante ciertas inscripciones poéticas la frontera que Juan Manuel Crespo caracteriza como un borde entre lo sagrado y lo sacrificable que ha permitido sacar el inframundo a la superficie para interpelarnos profundamente como espejo distorsionado de nuestro propio deseo.

¿Qué deseamos?

¿De dónde venimos?

¿Cuáles son las potencias de vida que existen?

En medio de este mosaico de reflexiones, la publicación desafía la idea de contar o imaginar algo que excluya al petróleo, o que se satisfaga con los imaginarios celebratorios. Como sostienen quienes coordinan este proyecto a través de la crítica y la memoria, se nos invita a reconfigurar el pasado y repensar las fundaciones para construir un futuro en diálogo poético y dialéctico.

Estado Fósil. Sofía Acosta, Anamaría Garzón y Francisco Hurtado Eds. Terminal Ediciones, 2023, Ecuador. Foto: Matina Avilés
Estado Fósil. Sofía Acosta, Anamaría Garzón y Francisco Hurtado Eds. Terminal Ediciones, 2023, Ecuador. Foto: Matina Avilés

Estado fósil

Obras de Juan Carlos León, Oscar Santillán, María José Argenzio, David Cevallos, Daya Ortiz Durán y CENEX (Centro de la Naturaleza Extractiva).

Ensayos de Sani Montahuano, Ana Rosa Valdez, ArtsForTheCommons – A4C (Rosa Jijón & Francesco Martone), Ana María Varea, Juan Manuel Crespo, María del Carmen Oleas, Gabriela Ponce, Miguel Imbaquingo y Jorge Izquierdo.

Fotos y archivos de Tawna, Cristóbal Corral, Eriberto Gualinga, Misha Vallejo, Fabiola Cedillo, Boloh Miranda Izquierdo y Pocho Álvarez.

Poemas de María Auxiliadora Balladares.

Ensayo y podcast de Daniel Lofredo Rota.

Producción de Diego Aguirre, Diego del Valle Ríos, Estudio Pánico/Ivi Monteys, José Rivadeneira y Valeria León.

Acompañamiento editorial de Fausto Rivera.

Estado Fósil fue la propuesta ganadora de los Nuevos Premios Mariano Aguilera 2023 en la categoría Publicación y Edición. La obra, que contó con el apoyo económico de Land is Life, Friedrich-Ebert-Stiftung (FES-ILDIS) Ecuador y la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), tuvo su lanzamiento oficial en el Centro de Arte Contemporáneo Quito (CAC), el pasado 28 de junio.

También te puede interesar

HAZLO TÚ MISM@

“Poemas visivos y proposiciones a realizar”, de Guillermo Deisler, publicado por primera vez hace 50 años en Antofagasta por el sello Ediciones Mimbre, es ahora reimpreso por Naranja Publicaciones, viralizando así esta poética visual...