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Sur Moderno. La Donación de Patricia Phelps de Cisneros

“Me gusta concebir el arte como un presagio, un oráculo. Me gusta pensar en cómo algunas obras anuncian el mundo por venir; exploran cosas que van a pasar en política o que están sucediendo ahora. Y, por supuesto, a cierto arte contemporáneo no lo entiendo en absoluto, o solo lo entiendo años después, pero siento un gran respeto por todos los artistas, incluso por aquellos con los que no estoy necesariamente de acuerdo”.

Patricia Phelps de Cisneros en entrevista con Glenn D. Lowry, director del MoMA, publicada originalmente por el MoMA en el catálogo para la exposición Sur moderno: Journeys of Abstraction – The Patricia Phelps de Cisneros Gift.

 

Sur moderno: Itinerarios de la abstracción – La donación de Patricia Phelps de Cisneros inauguró en octubre pasado como parte una ambiciosa reestructuración del Museum of Modern Art (MoMA) que implicó no solo la ampliación de su sede, sino además una renovada presentación de sus colecciones de arte moderno y contemporáneo que ha puesto el foco en lo interdisciplinario y en obras de artistas mujeres, latinxs, asiáticxs, afroamericanxs o aún poco reconocidos.

El cambio de enfoque en la misión del emblemático museo neoyorquino parece responder a las sostenidas críticas que ha recibido por la desigual representación geográfica y de género en su programación, en estos tiempos en que las narrativas canónicas de la historia del arte están siendo cuestionadas (y contra-abordadas) por muchas otras instituciones a nivel mundial.

Es aquí donde se inserta Sur moderno, compuesta por pinturas, esculturas y obras sobre papel donadas al MoMA por la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC) entre 1997 y 2016. Durante los últimos 25 años, la CPPC ha donado más de 200 obras de artistas latinoamericanos al MoMA.

Vista de la exposición "Sur moderno: Journeys of Abstraction―The Patricia Phelps de Cisneros Gift", The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, 2019-2020. © 2019 MoMA. Foto: Heidi Bohnenkamp
Vista de la exposición "Sur moderno: Journeys of Abstraction―The Patricia Phelps de Cisneros Gift", The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, 2019-2020. © 2019 MoMA. Foto: Heidi Bohnenkamp

Sur moderno celebra la llegada de arte abstracto y concreto de América Latina, dedicando un conjunto de galerías en el tercer piso del Museo a la exhibición de artistas de Brasil, Venezuela, Argentina y Uruguay. La exposición destaca la obra de Lygia Clark, Gego, Raúl Lozza, Hélio Oiticica, Jesús Rafael Soto y Rhod Rothfuss, entre otros, centrándose en el concepto de transformación: una reinvención radical del objeto artístico y una renovación del entorno social a través del arte y el diseño. La exposición se apoya también en una selección de materiales de archivo que sitúan a las obras en sus contextos locales e incluye trabajos de regiones más allá de la latinoamericana para enmarcar estas obras dentro de un entorno internacional más amplio.

Sur moderno está organizada por Inés Katzenstein, Directora del Instituto de Investigación Patricia Phelps de Cisneros para el Estudio del Arte de América Latina del MoMA; María Amalia García, del Consejo Nacional de Invesigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)–Universidad Nacional de San Martín, Argentina; y Karen Grimson, Asistente Curatorial del Departamento de Dibujos y Grabados del MoMA.

Vista de la exposición "Sur moderno: Journeys of Abstraction―The Patricia Phelps de Cisneros Gift", The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, 2019-2020. © 2019 MoMA. Foto: Heidi Bohnenkamp
Jesús Rafael Soto (Venezuela, 1923–2005), Doble transparencia, 1956, óleo sobre metacrilato y madera, metal, 55 × 55 × 32 cm. Colección The Museum of Modern Art, Nueva York/Donación de Patricia Phelps de Cisneros a través del Latin American and Caribbean Fund en honor a Ana Teresa Arismendi

La exposición, abierta hasta el 14 de marzo de 2020, se divide en dos secciones principales, basadas en el concepto de transformación. La primera sección, Obras de arte como artefactos, obras de arte como manifiestos, presenta un grupo de trabajos que subvirtieron los formatos convencionales de la pintura y la escultura. Recortes, pliegues, objetos articulados, marcos recortados y experimentos que cuestionaron la autonomía del objeto artístico son algunos ejemplos de las exploraciones materiales de estos artistas.

La mayoría de las obras en esta sección fueron producidas por artistas brasileños Neo-Concretos que buscaban con su arte estimular tanto la mente como los sentidos. De este modo, reaccionaban contra la tradición del arte Concreto, en el que la geometría se usaba para construir imágenes que seguían una lógica estrictamente visual y conceptual.

Una de las primeras obras con las que los visitantes se encuentran en la exposición, Objetivo Activo (1961), de Willys de Castro, fusiona la materialidad de la pintura con los principios de la escultura independiente, invitando al espectador a caminar alrededor del lienzo pintado.

Vista de la exposición "Sur moderno: Journeys of Abstraction―The Patricia Phelps de Cisneros Gift", The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, 2019-2020. © 2019 MoMA. Foto: Heidi Bohnenkamp

Otra obra en esta sección, Escultura móvil articulada (1948) de Gyula Kosice, cuestiona la escultura tradicional al unir tiras de bronce articuladas para crear una estructura móvil que desafía tal clasificación. La inclusión en la exposición de Construcción espacial no. 12 (c. 1920) de Aleksandr Rodchenko destaca la influencia del constructivismo ruso en el arte suramericano. Lo mismo ocurrió con Piet Mondrian, un artista cuyas obras circularon ampliamente en reproducción y tuvieron un gran impacto en el desarrollo de la abstracción en la región. Su Broadway Boogie Woogie (1942–1943), incluida en la muestra, inspiró investigaciones sobre el cinetismo por parte de artistas como Jesús Rafael Soto, cuya obra Doble transparencia (1956) es un intento por transformar la bidimensionalidad de la pintura de Mondrian en una experiencia tridimensional.

La exposición también destaca cómo un grupo de artistas que trabajaban en Buenos Aires y Montevideo a mediados de la década de 1940 hizo una atrevida propuesta para abandonar una de las convenciones más tradicionales de la pintura: el marco rectangular. Rhod Rothfuss, artista uruguayo que fue el primero en escribir sobre esta idea, argumentó entonces que la composición interna de una pintura debía determinar la forma de sus bordes -«Una pintura debe ser algo que comienza y termina en sí misma»-, y llamó sus resultantes lienzos irregulares “marcos recortados». Estos artistas, la mayoría de los cuales se alineó con el Partido Comunista, creían que sus innovaciones artísticas podrían transformar la conciencia social al oponerse a las formas de arte tradicionales (o burguesas).

Vista de la exposición "Sur moderno: Journeys of Abstraction―The Patricia Phelps de Cisneros Gift", The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, 2019-2020. © 2019 MoMA. Foto: Heidi Bohnenkamp
Vista de la exposición "Sur moderno: Journeys of Abstraction―The Patricia Phelps de Cisneros Gift", The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, 2019-2020. © 2019 MoMA. Foto: Heidi Bohnenkamp

En la segunda sección de la muestra, Moderno y Abstracto, el lenguaje de la abstracción se muestra como un producto de y un catalizador para la transformación del entorno vital. Los principios geométricos de la pintura abstracta se trasladaron al mundo cotidiano, donde artistas, diseñadores y arquitectos se encontraron como aliados, lo que generó una producción y un conjunto de ideales compartidos. Esta llamada «síntesis de las artes» fue un proyecto de integración interdisciplinaria que cristalizó en dos proyectos paradigmáticos: la Ciudad Universitaria, en Caracas, y la nueva capital de Brasil, Brasilia.

Aquí, Sin título (1954) de María Freire, por ejemplo, se muestra junto con materiales de archivo y obras de la colección de Arquitectura y Diseño del MoMA, en una exploración de proyectos públicos y diseño de muebles.

Muchos artistas sudamericanos usaron la imagen de la cuadrícula -una metáfora de larga data para el progreso, la estabilidad y el orden- solo para hacerla elástica, desordenada y frágil. Al hacerlo, exploraron sus contradicciones e incluso cuestionaron los beneficios de la modernización. Pensando en el uso de la retícula en su trabajo de la década de 1970, el artista venezolano Eugenio Espinoza escribió: “Vi la cuadrícula en todas partes. El orden es una imposición social interesante. No quería controlar mis impulsos, mi ansiedad. Mi trabajo ha sido determinado por un orden histórico y un caos emocional».

Justamente, la parte final de la exposición está dedicada a la retícula, uno de los motivos centrales de experimentación del arte moderno. Reticulárea cuadrada 71/6 de Gego (1971) y Pintura 9 de Hélio Oiticica (1959) son dos ejemplos de obras en Sur Moderno que abordaron la transformación y la expansión de la retícula racional de diferentes maneras. Oiticica interrumpió el sistema geométrico estricto con sus rectángulos dispuestos con un ritmo más orgánico, mientras que Gego deforma y expande la estructura reticular.

 


Imagen destacada: María Freire (Uruguay, 1917–2015), Sin título, 1954, óleo sobre tela, 92 × 122 cm. Colección MoMA/Donación de Patricia Phelps de Cisneros a través del Latin American and Caribbean Fund en honor a Gabriel Pérez‑Barreiro.

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