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Individual de Ximena Garrido-Lecca da inicio a la Bienal de Sāo Paulo

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

Marcada por el encuentro y la potencialización mutua entre el proyecto curatorial y el actuar institucional, la 34ª Bienal de São Paulo enfatiza las poéticas de la «relación» y adopta una estructura de funcionamiento innovadora, que implica la realización de muestras y acciones presentadas en el Pavilhão Ciccillo Matarazzo a partir de febrero de 2020, y la articulación con una red de 25 instituciones de São Paulo. Cuando el Pabellón esté totalmente ocupado por la gran exposición de la Bienal, a partir de septiembre de 2020, estas instituciones promoverán, en sus propios espacios, muestras que forman parte de la 34ª edición.

Con curaduría general de Jacopo Crivelli Visconti y un equipo curatorial compuesto por Paulo Miyada como curador asistente, y Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi y Ruth Estévez como curadores invitados, la 34ª Bienal de São Paulo se titula Faz escuro mas eu canto, verso del poeta amazónico Thiago de Mello (1926) y gira en torno a tres ejes: espacio, tiempo y profundidad.

El factor tiempo se refiere a la condición extensiva de esta edición, que comenzó ahora en febrero con la muestra individual de Ximena Garrido-Lecca y un performance de Neo Muyanga. Dos individuales más, de Clara Iannie y Deana Lawson, y dos acciones performáticas de corta duración de León Ferrari y Hélio Oiticica ocuparán en diferentes momentos del año ciertas áreas del Pabellón de la Bienal, e introducirán algunos de los temas que se desarrollarán en la exposición colectiva, que va del 5 de septiembre al 6 de diciembre de 2020. Las obras que formaban parte de las exposiciones individuales reaparecen así en la gran exposición, con los significados que su muestra anterior les había agregado.

Además de extenderse a lo largo del tiempo, la 34ª Bienal también se expande en el espacio, al trabajar con 25 instituciones en la ciudad de São Paulo. Las asociaciones institucionales de la Fundação Bienal de São Paulo, cultivadas a lo largo de los años son, en esta edición de la Bienal, profundizadas y además ampliadas a una red de relaciones artísticas y curatoriales.

Deana Lawson, Kingdom Come, 2015, fotografía, 129 x 109,22 cm. Cortesía de la artista
Frida Orupabo, Untitled, 2018, collage sujeto con alfileres para papel montado sobre aluminio. Foto: Carl Henrik Tillberg. Cortesía de la artista, Galerie Nordenhake (Stockholm/Berlín/Ciudad de México) y Gavin Brown’s Enterprise (Nueva York/Roma)

Así, por ejemplo, Itaú Cultural presentará Lygia Pape: Gestos de encantação (22/8 – 8/11/2020), curada por Luis Camillo Osorio; el Centro Cultural São Paulo una individual del artista queer Jota Mombaça (29/8 – 31/10/2020); el Museu Afro Brasil una exposición de Frida Orupabo (sep-dic, 2020); el Museu da Cidade de São Paulo [Capela do Morumbi] una individual del artista ecuatoriano Adrián Balseca, con curaduría de Gabriela Ríos (25/7 – 15/11/2020); el Museu de Arte Contemporânea da Universidade de São Paulo (MAC USP) tendrá a Regina Silveira -con curaduría de Ana Magalhães y Helouise Costa– (29/8/2020 – 2/8/2021); y Pivô organiza una muestra de la puertorriqueña Beatriz Santiago Muñoz, con curaduría de Fernanda Brenner (29/8 – 24/10/2020).

En tanto, la Pinacoteca de São Paulo [Pina Estação] presentará entre el 9 de mayo y el 12 de diciembre de 2020 la primera exposición individual en Brasil de la pionera del performance en los años 60, Joan Jonas, con curaduría de Berta Sichel. En el auditorio del Pabellón, Videobrasil presentará a una serie de programas de video que proponen relaciones entre las obras de los artistas de esta edición de la Bienal y la colección de la Asociación Cultural Videobrasil.

Además, Sesc Pompeia acogerá una retrospectiva del artista chileno Alfredo Jaar, con curaduría de Moacir dos Anjos (3/9/2020 – 24/1/2021), mientras que en Sesc Interlagos –entre el 29 de agosto y el 29 de noviembre de 2020- el curador colombiano José Roca presentará una muestra en la que dialogan el artista del Amazonas colombiano Abel Rodríguez (1944) y otros artistas contemporáneos sobre las cuestiones indígenas y ecológicas que aborda su trabajo.

Brasil y América Latina están representados con gran fuerza en esta edición de la Bienal, tanto desde el punto de vista de la nacionalidad de los artistas como de los temas tratados por ellos, que abarcan desde cuestiones sociales y políticas hasta el rescate de saberes ancestrales. Al tiempo, presta especial atención a la fuerza y urgencia de la producción que se puede inscribir en el campo expandido de la diáspora africana. “En general, la 34ª Bienal busca dar visibilidad a producciones que merecen mayor atención, como el arte indígena contemporáneo (brasileño y de otras partes del mundo) o el producido en el Caribe”, explica Crivelli Visconti.

Vista de la muestra individual de Ximena Garrido-Lecca en la 34° Bienal de São Paulo © Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

XIMENA GARRIDO-LECCA

En su trabajo, Ximena Garrido-Lecca (Lima, 1980) a menudo comienza con un estudio de técnicas y materiales utilizados en la artesanía, el arte y la arquitectura a lo largo de la historia peruana. Las instalaciones presentadas desde el pasado 8 de febrero y hasta el 15 de marzo como preámbulo de la 34ª Bienal utilizan técnicas antiguas de cerámica y tejido, además de materiales como cobre, barriles de petróleo, aceite, madera, alambre, clavos y plantas. Una de sus obras más emblemáticas, Insurgencias botánicas: Phaseolus Lunatus, de 2017, es una instalación con una estructura hidropónica en la que se planta el pallar peruano (Phaseolus lunatus, frijol de tamaño grande que muestra en su piel diseños blancos y negros).

A medida que las plantas crezcan durante todo el año, el público tendrá la oportunidad de seguir los diferentes momentos de transformación de la instalación, en un movimiento que de cierta forma simboliza el de la propia Bienal, un proceso de inicio/expansión/transformación/problematización. Para Garrido-Lecca, el gesto de cultivar estos frijoles representa una especie de reactivación simbólica del supuesto sistema de comunicación de la cultura Moche, una civilización peruana preincaica que desarrolló complejos sistemas de riego hidráulico y que, según las teorías, se valía de las manchas presentes en estos frijoles como signos de una escritura ideogramática.

Otro trabajo destacado es la instalación Proyecto País, que forma parte de la serie Paredes de Progreso, realizada por la artista entre 2008 y 2012, basada en una investigación sobre anuncios pintados en paredes de adobe en la región Valle Sagrado, en Perú. Erigidos de acuerdo con una técnica constructiva tradicional, utilizada con frecuencia en el territorio rural del país, estos muros se convirtieron en el soporte de consignas políticas y logotipos de partidos que han ido desvaneciendo hasta desaparecer por completo, o hasta que los muros se disuelven, ya que el adobe, cuando se expone a la intemperie, se deshace poco a poco en el paisaje. Proyecto País era el nombre de un pequeño partido político que participó en las elecciones peruanas en 2006, pero que terminó por retirarse de las elecciones, hasta desaparecer, debido a la falta de seguidores.

Vista de la muestra individual de Ximena Garrido-Lecca en la 34° Bienal de São Paulo © Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

Para crear la serie de fotografías Divergent Lots [Lotes divergentes], Garrido-Lecca fotografió a Pucusana, un distrito costero de la provincia de Lima, durante tres años (2010-2013). La artista documentó una serie de estructuras originalmente compuestas de esteras de bambú y postes de madera, que, a lo largo de los años, pasaron a incorporar materiales como ladrillos y concreto. Estas estructuras temporales son construidas como un intento de reivindicar la tenencia de la tierra en esas áreas, marcadas, desde la década de 1950, por un gran flujo migratorio de poblaciones que abandonan las regiones agrícolas andinas y buscan mejores condiciones de vida y trabajo en las áreas de desarrollo industrial y urbano. La población migrante ocupa porciones de tierra y busca formas de supervivencia frecuentemente vinculadas a los sectores informales de la economía. El video Líneas de divergencia documenta un momento reciente de las ocupaciones alrededor de Pucusana; las líneas marcadas con tiza en el desierto dividen las tierras ya registradas en lotes y demarcan nuevos terrenos.

Carla Zaccagnini, curadora invitada, explica: “Comenzamos la 34ª Bienal de São Paulo con esta serie de obras de Ximena Garrido-Lecca, obras que pueden ayudarnos a ver las relaciones existentes entre la invención de la electricidad, la extracción de cobre, la demarcación de la tierra, la depredación del suelo y la diseminación de los pueblos. Porque sabemos que el arte puede darnos herramientas para lidiar con tiempos difíciles en los que faltan o fallan otros idiomas”.

La exposición de Ximena Garrido-Lecca se lleva a cabo en colaboración con CCA Wattis (San Francisco, EEUU), que en 2021 acogerá una individual de la artista como parte de las colaboraciones internacionales de la 34ª Bienal de São Paulo.

Adrián Balseca, Proyecto para retrato familiar (Cuji –Grefa), díptico fotográfico, fotografía digital b/n, 36 cm x 45 cm, Santo Domingo de los Tsáchilas, Ecuador, 2019. © Fotografía: Adrián Balseca, 2019.

INDIVIDUAL DE XIMENA GARRIDO-LECCA DÁ INÍCIO À BIENAL DE SÃO PAULO

 

Marcada pelo encontro e potencialização mútua entre projeto curatorial e atuação institucional, a 34ª Bienal de São Paulo enfatiza poéticas da “relação” e adota uma estrutura de funcionamento inovadora, que envolve a realização de mostras e ações apresentadas no Pavilhão da Bienal a partir de fevereiro de 2020 e a articulação com uma rede de mais de 20 instituições paulistas. Quando o Pavilhão for inteiramente tomado pela mostra, a partir de setembro de 2020, essas instituições promoverão, em seus próprios espaços, exposições integrantes da 34ª Bienal.

Com curadoria geral de Jacopo Crivelli Visconti e equipe curatorial composta por Paulo Miyada (curador adjunto) e Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi e Ruth Estévez (curadores convidados), a 34ª Bienal de São Paulo é intitulada Faz escuro mas eu canto, verso do poeta amazonense Thiago de Mello (Barreirinha, 1926), e será inaugurada por mostras individuais das artistas Ximena Garrido-Lecca, Clara Iannie Deana Lawson, além de performances de autoria de Neo Muyanga, León Ferrari e Hélio Oiticica.

O modo de funcionamento da 34ª Bienal de São Paulo leva em consideração três eixos distintos: espaço, tempo e profundidade. No tempo, ela se alonga, iniciando-se em fevereiro de 2020 com três mostras individuais e três ações performáticas de curta duração, que ocupam determinadas áreas do Pavilhão da Bienal em diferentes momentos e introduzem alguns dos temas que serão desenvolvidos na exposição maior. A partir de setembro de 2020, as obras que integraram as exposições individuais reaparecem na grande mostra coletiva, em novos contextos mas carregando em si os significados que lhes foram agregados pela exibição prévia.

Além de se alongar no tempo, com a realização de mostras individuais e eventos performáticos no Pavilhão da Bienal já a partir de 8 de fevereiro, a 34ª Bienal também se expande no espaço, ao trabalhar com 25 instituições da cidade de São Paulo. A ampla rede de parcerias institucionais da Fundação Bienal de São Paulo – cultivadas ao longo dos anos e motivadas pela potência e riqueza possibilitadas pelo diálogo e por colaborações – é, nesta edição da mostra, aprofundada, passando a englobar, para além das relações institucionais, uma malha de relações artísticas e curatoriais.

Assim, por exemplo, o Itaú Cultural apresentará Lygia Pape: Gestos de Encantamento (22/8 – 8/8/2020), com curadoria de Luis Camillo Osorio; o Centro Cultural de São Paulo, a individual do artista queer Jota Mombaça (29/8 – 31/10/2020); o Museu Afro Brasil, a exposição de Frida Orupabo (set-dez, 2020); o Museu da Cidade de São Paulo [Capela do Morumbi], a individual do artista equatoriano Adrián Balseca, com curadoria de Gabriela Ríos (25/7 – 15/11/2020); o Museu de Arte Contemporânea da Universidade de São Paulo (MAC USP) terá Regina Silveira -com curadoria de Ana Magalhães e Helouise Costa– (29/8/2020 – 8/2/2021); e Pivô organiza uma mostra da porto-riquenha Beatriz Santiago Muñoz, com curadoria de Fernanda Brenner (29/8 – 24/10/2020).

Enquanto isso, a Pinacoteca de São Paulo [Pina Estação] apresentará entre 9 de maio e 12 de dezembro de 2020 a primeira exposição individual no Brasil do pioneira da performance nos anos 60, Joan Jonas, com curadoria de Berta Sichel. No auditório do Pavilhão, Videobrasil apresentará uma série de programas de vídeo que propõem relações entre as obras dos artistas desta edição da Bienal e o acervo da Associação Cultural Videobrasil.

Além disso, o Sesc Pompeia sediará uma retrospectiva do artista chileno Alfredo Jaar, com curadoria de Moacir dos Anjos (9/3/2020 – 24/1/2021), enquanto no Sesc Interlagos – entre 29 de agosto e 29 de novembro 2020 – o curador colombiano José Roca apresentará uma mostra na qual o artista colombiano amazônico Abel Rodríguez (1944) e outros artistas contemporâneos discutem as questões indígenas e ecológicas abordadas por sua obra.

«A Bienal inicia-se com uma série de mostras e eventos que introduzem parte dos temas que serão tratados em profundidade na exposição principal, a partir de setembro”, explica Crivelli Visconti. “O Brasil e a América Latina estão representados com muita força, tanto do ponto de vista da nacionalidade dos artistas quanto dos assuntos tratados por eles, que vão desde questões sociais e políticas até o resgate de saberes ancestrais. Ao mesmo tempo, há uma atenção especial para a força e a urgência da produção que podemos inscrever no campo expandido da diáspora africana. De uma maneira geral, a 34ª Bienal busca dar visibilidade a produções que merecem maior atenção, como a arte indígena contemporânea (brasileira e de outras partes do mundo) ou a produzida no Caribe”.

XIMENA GARRIDO-LECCA

Em sua obra, Garrido-Lecca parte com frequência de um estudo de técnicas e materiais empregados no artesanato, arte e arquitetura ao longo da história peruana. As instalações apresentadas na 34ª Bienal utilizam técnicas ancestrais de cerâmica e a tecelagem, além de materiais como cobre, barris de petróleo, óleo, madeira, arame, pregos e plantas. Um de seus trabalhos mais emblemáticos, Insurgencias botánicas: Phaseolus Lunatus [Insurgências botânicas: Phaseolus Lunatus], de 2017, é uma instalação com estrutura hidropônica em que são plantadas mudas de favas da espécie Phaseolus lunatus. Como as plantas irão crescer ao longo do ano, o público terá a oportunidade de acompanhar diferentes momentos da transformação da instalação, num movimento que de certa forma simboliza o da própria Bienal, que é inaugurada agora mas irá se ampliando, transformando e problematizando até dezembro. Para Garrido-Lecca, o gesto de cultivar as favas representa uma espécie de re-ativação simbólica do suposto sistema de comunicação da cultura Moche, uma civilização peruana pré-incaica que desenvolveu complexos sistemas hidráulicos de irrigação e que, segundo teorias, valia-se das manchas presentes nessas favas como signos para uma escrita ideogramática.

Outra obra de destaque é a instalação Proyecto país [Projeto país], que integra a série Paredes de progreso [Paredes de progresso], realizada pela artista entre 2008 e 2012, a partir de uma pesquisa sobre anúncios pintados em paredes de adobe na região do Vale Sagrado, no Peru. Erguidos segundo uma técnica construtiva tradicional, frequente pelo território rural do país, esses muros se tornaram suporte para slogans políticos e logotipos partidários, que vão desvanecendo até desbotar por completo, ou até a dissolução das próprias paredes, já que o adobe, quando exposto à intempérie, se desfaz pouco a pouco na paisagem. Proyecto país foi o nome de um pequeno partido político que participou das eleições peruanas em 2006, mas que acabou se retirando do pleito e desaparecendo devido à falta de seguidores.

Para criar a série de fotografias Divergent Lots [Lotes divergentes], Garrido-Lecca fotografou Pucusana, distrito litorâneo da província de Lima, por três anos (2010-2013). A artista documentou uma série de estruturas compostas originalmente por esteiras de bambu e postes de madeira, e que, ao longo dos anos, passaram a incorporar materiais como tijolos e concreto. Tais estruturas temporárias são construídas com o intuito de reivindicar a posse da terra nessas áreas, marcadas, desde a década de 1950, por um grande afluxo migratório de populações que deixam as regiões agrícolas andinas e buscam condições de vida e de trabalho melhores nas áreas de desenvolvimento industrial e urbano. A população migrante ocupa porções de terra e procura formas de sobrevivência frequentemente ligadas a setores informais da economia. O vídeo Líneas de divergencia [Linhas de divergência] documenta um momento recente das ocupações no entorno de Pucusana; as linhas marcadas com giz no deserto dividem terras já registradas em lotes e demarcam novos terrenos.

Carla Zaccagnini, curadora convidada da 34ª Bienal, explica: “Começamos a 34a Bienal de São Paulo com esta série de obras de Ximena Garrido-Lecca, obras que podem nos ajudar a enxergar as relações existentes entre a invenção da eletricidade, a extração do cobre, a demarcação da terra, a depredação do solo e a disseminação de povos. Porque sabemos que a arte pode nos dar ferramentas para lidar com momentos difíceis em que outras linguagens nos faltam ou falham”.

A exposição é realizada em parceria com o CCA Wattis (São Francisco, EUA), que, em 2021, vai receber uma individual da artista como parte das colaborações internacionais da 34ª Bienal de São Paulo.

Beatriz Santiago Muñoz, still de video de "Gosila", 2018. Cortesía de la artista

Imagen destacada: Vista de la muestra individual de Ximena Garrido-Lecca en la 34° Bienal de São Paulo © Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

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