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Xxi Bienal Sesc_videobrasil.otros Territorios de Existencia

[COM VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

El 9 de octubre se inauguró en São Paulo la 21ª Bienal de Arte Contemporáneo Sesc_Videobrasil. En esta edición, el término bienal reemplazó al antiguo festival, integrando así a la exposición en el calendario internacional de bienales. Según Solange O. Farkas, directora artística del evento desde su primera edición, el cambio refleja la percepción de que «nuestra lógica estructural, nuestra práctica investigativa y nuestras aspiraciones curatoriales nos acercan, más que a los festivales multiculturales, al papel desempeñado hoy por las bienales internacionales de arte» [1]. Sin embargo, Farkas señala que, al contrario de las bienales «espectaculares y superlativas», poco independientes del sistema artístico, la ambición de la Bienal Sesc_Videobrasil es «devolver el arte al lugar donde gana relevancia: en la dimensión crítica, desasosegada y creadora de mundos» [2].

Para su 21ª edición, la Bienal toma prestado el título del libro del historiador y cientista político Benedict Anderson, Comunidades Imaginadas, para plantear preguntas y reflexiones sobre cómo el nacionalismo está presente en la sociedad y de qué forma colabora en el entendimiento de los conflictos contemporáneos. El equipo curatorial, que además de Farkas incluye al peruano Miguel A. López y los brasileños Gabriel Bogossian y Luisa Duarte, seleccionó más de 60 obras y dos colecciones para componer la exposición, que presenta a 55 artistas de 28 países. A pesar de los cambios conceptuales, la convocatoria abierta se mantuvo como una forma de seleccionar a los artistas para garantizar la igualdad de condiciones de acceso. Para amplificar las preguntas planteadas por las obras seleccionadas, se invitó a cinco artistas: Andrea Tonacci, Teresa Margolles, Hrair Sarkissian, Rosana Paulino y Thierry Oussou, los dos últimos con obras comisionadas.

La 21ª edición también marca la primera vez que la Bienal se presenta en el Sesc 24 de Maio, trasladándose desde Sesc Pompeia –ubicado en la zona noble São Paulo, donde celebró sus últimas ediciones- al centro de la ciudad. Instalándose en este lugar marcado por la población plural de su entorno y por el gran contingente de refugiados, la Bienal apuesta por la consonancia entre el sentido político del espacio y las propuestas curatoriales.

Alta Amazonas Audiovisual About Cameras, Spirits and Occupations: A Montage/Essay Triptych. Cortesía: SESC_Videobrasil
Teresa Margolles, Tela Bordada, 2019. Cortesía: SESC_Videobrasil

En medio de un período socialmente perturbado por un giro conservador en la política brasileña, la 21ª edición de la Bienal Sesc_Videobrasil inaugura un momento notable en su historia, confirmando su vocación como un espacio importante para estimular la producción artística de los países del Sur Global. En esta edición en particular, en un gesto político, la curaduría apunta el foco de la muestra a artistas y colectivos de comunidades minoritarias.

Según Farkas, «después de las últimas elecciones brasileñas, se debe cuestionar que las comunidades aún pueden ser, más que imaginadas o supuestas, visibles y vividas cotidianamente» [3]. En la misma línea, el trío curatorial subraya algunas preguntas: «¿Qué sentido pueden dar las prácticas de los pueblos indígenas y los grupos LGBTQI + a la idea de comunidad? ¿Cuál es el papel, en tiempos de subjetividades colonizadas, de la producción simbólica de los movimientos sociales? ¿Qué insurrecciones micropolíticas requieren aprobación en este momento?» [4].

Bajo ese tono, la Bienal abrió sus puertas al público en una noche llena de performances. En la acción del costarricense Marton Robinson Palmer, No le digas a mi mano derecha lo que hace la izquierda, el borrado de un dibujo en tiza blanca sobre una pared negra no se completa y forma un gran borrón blanco –un blanqueamiento. La obra trata de la experiencia subjetiva del colonialismo y de cuestiones ligadas a la identidad afroamericana.

En Tela Bordada, de la mexicana Teresa Margolles, un grupo de mujeres borda una tela utilizada en las morgues. Mientras trabajan, narran sus historias y producen un objeto cargado de sentido. Margolles, quien trabajó como técnico forense durante muchos años en México, aborda cuestiones derivadas de la violencia cotidiana de las sociedades latinoamericanas. En la inauguración, los curadores también dieron escenario a parte de los artistas indígenas de la muestra que, en tono de denuncia, finalizaron su discurso con declaraciones contra la violencia practicada en la Amazonía, la selva y los pueblos originarios.

Claudia Martinez Garay, Kachkaniraqkun, 2019. Cortesía: SESC_Videobrasil
Obra de Brett Graham. Foto: Everton Ballardin. Cortesía: SESC_Videobrasil

La presencia indígena es notable en la Bienal: los maoríes, los guaraníes y los matis son algunos de los pueblos representados. En un momento de violentos ataques a los derechos indígenas, la muestra se vuelca a la potencia de su producción contemporánea. Las memorias de la formación de la Guardia Rural Indígena por la dictadura militar brasileña son rescatadas en GRIN, película documental de Roney Freitas e Isael Maxakali. Una serie de piezas de cerámica tejen una narrativa afectiva en la instalación de la peruana Claudia Martínez Garay, que revela de manera poética las tensiones entre las comunidades andinas y la realidad política y social del Perú.

La artista también presenta un video ficcional, en el que propone reflexiones sobre el desplazamiento de objetos y su designación en los diferentes contextos en los que circulan. Las relaciones de poder que implican la construcción de la historia son abordadas de manera simbólica en la instalación de grandes proporciones del neozelandés Brett Graham. El artista parte de los conflictos entre las culturas europea y maorí para pensar la memoria como un campo político.

Las prácticas coloniales oscuras y los nacionalismos recrudecidos son temas presentes en las obras del congoleño Nelson Makengo y el iraquí Hiwa K. En el video E’ville, Makengo presenta un ensayo poético a partir de relatos de dos personalidades políticas clave de la historia del Congo: el líder de la independencia Patrice Lumumba y el ex dictador Mobutu Sese Seko. La intersección entre las dos narrativas, según el artista, es una forma de confrontar los diferentes puntos de vista que involucran la estructura política del país. En This Lemon Tastes of Apple, Hiwa K lleva al público al interior de una manifestación en Kurdistán. El clima tenso del video nos remite a la violenta represión policial contra el levantamiento conocido como la Primavera Árabe. En un gesto más sutil, la saudita Dana Awartani representa los choques culturales en el mundo árabe a partir del acto de construir y deconstruir un tapete de arena, que implica superposiciones entre el arte geométrico del Islam y el arte occidental contemporáneo.

Obra de Dana Awartani. Foto: Everton Ballardin. Cortesía: SESC_Videobrasil
Isael Maxakali e Roney Freitas, GRIN. Cortesía: SESC_Videobrasil

Arte y cuestiones de género también resuenan en la Bienal. Si bien la normalización de la violencia social practicada por las políticas sexistas y homofóbicas dominantes se aborda en la instalación Torn, de la turca Nilbar Güres, en Voçoroca, el colectivo #VoteLGBT propone una percepción expandida del campo del arte, y ofrece acciones, lecciones e intervenciones de tenor pedagógico y político en diferentes espacios del Sesc 24 de Maio, como el Baile das Gayrotas, proyecciones de video sobre diversidad de género y asesoramiento legal para personas trans y travestis.

Las temáticas femenina y negra también están presentes en las obras de las brasileñas Mônica Nador y Rosana Paulino. Ambos trabajos desafían la imagen monolítica de la mujer universal, proponiendo una condición plural y colectiva de mujeres insertas en contextos no occidentales y no blancos, teniendo en cuenta su grupo sociocultural y su etnicidad. En Dando bandeira, Nador, artista importante por el trabajo comunitario que realiza en JAMAC [5], presenta impresiones con perfiles de mujeres líderes que contribuyeron al fortalecimiento de los lazos comunitarios en Jardim Miriam, zona periférica de São Paulo. En la videoinstalación Das Avós, Paulino realiza un ritual de sanación personal y colectiva al cuidar con afecto la imagen de las mujeres negras que serían sus antepasadas.

La potencia estética de acciones políticas y contextos sociales complejos está en perspectiva en las obras de la argentina Gabriela Golder y del colectivo Movimento de Luta nos Bairros, Vilas e Favelas – MLB. Ambos trabajos abordan la lógica perversa del sistema capitalista y nos recuerdan, como lo describe el geógrafo David Harvey [6], que los movimientos sociales urbanos son grupos que confrontan estos problemas desde su raíz, y deben considerarse más que simplemente «fragmentos perdidos de la ciudad», como son comúnmente encarados.

En Laboratorio de invención social (o posibles formas de construcción colectiva), Golder parte de la experiencia de los trabajadores que ocuparon fábricas y las recuperaron a través de la autogestión para explorar las formas de resistencia que surgen de la precarización del trabajo. En Conte isso àqueles que dizem que fomos derrotados, MLB explora en un film editado a partir de su archivo la poética del lenguaje que deriva de acciones de lucha y resistencia.

Rosana Paulino, Das Avós. Cortesía: SESC_Videobrasil
Monica Nador, Dando Bandeira, 2019. Foto Everton Ballardin
Emo de Medeiros, Chromatics Movement I; Movement II; No Martins, Já Basta. Foto Everton Ballardin. Cortesía: SESC_Videobrasil

Además del segmento expositivo, la 21ª Bienal también cuenta con una programación pública compuesta por un ciclo de video, performances, acciones con el público y un seminario. Hay, también, un catálogo y un libro con ensayos críticos, que proponen reflexiones que amplían las preguntas planteadas por la muestra. En las primeras páginas del catálogo hay una intervención de la brasileña Marilá Dardot, que consiste en una serie de dibujos para colorear basados en impactantes imágenes periodísticas publicadas en los dos mayores periódicos brasileños. Para la artista, «aquí, el acto de colorear, al contrario de una ‘terapia antiestrés’, provoca una confrontación crítica con la realidad» [7]. El trabajo da un sentido material a la dimensión tecnológica del periodismo contemporáneo. Al proponer que el público reviva esas imágenes de otra manera, Dardot ilumina la forma en que consumimos noticias y el modo en que la lógica de la información anestesia la visión, cuestionando nuestra percepción del mundo. Después de todo, en tiempos de fake news, ¿cuál es nuestro papel político como lectores?

El seminario comenzó el 15 de octubre con un discurso de la curadora Clarissa Diniz sobre el tema Imaginar en tiempos de colonización de las subjetividades. Diniz partió del cuadro Abapuru, de Tarsila do Amaral, ícono modernista brasileño, para reflexionar sobre la urgencia de confrontar nuestros mitos y cánones expropiadores: «La proposición anti- colonial antropófaga fue (…) persistentemente colonial en sus dinámicas de apropiación y extractivismo en relación con los pueblos indígenas, produciendo violencias epistémicas contra aquellos que estaban siendo convocados para una lucha contra la hegemonía colonial y su característico epistemicidio» [8].

Diniz citó a artistas como Jaider Esbell, Ailton Krenak y Denilson Baniwa, quienes han alertado acerca de la necesidad de una revisión histórica. Al final, su discurso terminó frente a la imagen proyectada de la obra de la artista piaui Tertuliana Lustosa O edy solar ou T.R.A.V.E.S.T.R.U.Z. ou Sertransneja na posição do gafanhoto-, reiterando la propuesta curatorial de la Bienal y subrayando el poder disruptivo del arte: «Incluso si conservadora e irresponsablemente eludimos la tarea de confrontarnos a nosotros mismos con la intención de reimaginar las formas de existir y de convivir, afortunadamente siempre habrá quienes lo hagan con la blasfemia y la contraviolencia que nos son debidas» [9]. Su artículo, titulado Destriunfar, estará en el libro de lecturas de la 21ª Bienal, que será lanzado a lo largo de la muestra.

El discurso de Diniz nos remite a la obra de la brasileña Clara Ianni, Del figurativismo al abstraccionismo. La artista presenta una especie de contradocumento al fusionar, en un video, imágenes del catálogo de la primera exposición del Museo de Arte Moderno de São Paulo, en 1949, con extractos de cartas del político y agente cultural estadounidense Nelson Rockefeller enviadas a Ciccillo Matarazzo, fundador del MAM de São Paulo. Al centrarse en la diplomacia que implicaba el énfasis abstraccionista en la constitución del museo, la obra confronta las formas estética y política, explorando la dinámica entre el arte moderno y el colonialismo.

Gabriela Golder, Laboratorio de invención social (o posibles formas de construcción colectiva). Cortesía: SESC_Videobrasil

El museo fue tema de otros trabajos de la bienal. Thierry Oussou, artista de Benin, produjo un video comisionado para esta edición sobre los objetos que quedaron del incendio ocurrido en 2018 en el Museo Nacional de Brasil, y sobre el Memorial del Cementerio de Negros Nuevos, que conserva la memoria de los esclavos africanos y se mantiene a duras penas en la zona portuaria de Río de Janeiro. La obra refleja la relación entre la memoria colectiva y el patrimonio cultural. El trabajo de Oussou teje diálogos con el segundo debate del seminario: la (no) elaboración del pasado y sus consecuencias en el Brasil actual.

Mientras Rosana Paulino reflexionó sobre las consecuencias de la negación de nuestro pasado esclavo, la psicoanalista Maria Rita Kehl habló sobre la impunidad de los crímenes cometidos durante la dictadura militar brasileña. Kehl concluyó afirmando que ambos abusos cometidos contra la sociedad terminaron sin reparación, y pregunta: «¿Quién se beneficia?».

Flota en el aire de la XXI Bienal Sesc_Videobrasil la sensación de que estamos en medio de cuestionamientos y reflexiones urgentes en lo que se refiere a las diversas crisis mundiales y locales, la historia del arte y sus instituciones. Walter Mignolo nos recuerda que etimológicamente la palabra estética deriva del griego aesthesis, que significa sensación. El autor afirma que la universalización de la estética colonizó la aesthesis, reduciéndola a la sensación de lo «bello». Es en este sentido que la estética hegemónica occidental sirvió como mecanismo para producir y regular las sensibilidades. Al proponer un proyecto curatorial abierto y plural, la 21ª Bienal camina en la dirección de lo que Mignolo llama la «descolonización de la aesthesis» [10], un horizonte artístico que deconstruye los sentidos de la normatividad global para contemplar otras subjetividades y modos de vida.

 


[1] O. Farkas, Solange. Bienais da Urgência. En 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil [catálogo]. São Paulo: Edições Sesc, 2019, p. 35.

[2] Ibidem.

[3] O. Farkas, Solange. Bienais da Urgência. En 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil [catálogo]. São Paulo: Edições Sesc, 2019, p. 36.

[4] A. López, Miguel; Bogossian, Gabriel; Duarte, Luisa. Imaginações Comunitárias. En 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil [catálogo]. São Paulo: Edições Sesc, 2019, p. 42.

[5] O JAMAC – Jardim Miriam Arte Clube es una asociación sin fines de lucro fundada en 2004 por la artista Mônica Nador y formada por artistas y residentes del barrio Jardim Miriam, al sur de São Paulo. El proyecto tiene como objetivo promover procesos artísticos en los suburbios de las ciudades y con poblaciones y grupos a menudo alejados de los medios artísticos institucionales.

[6] Harvey, David. A Liberdade da Cidade. GEOUSP – Espaço e Tempo: São Paulo, 2009, nº 26, pp. 09/17.

[7] Plataforma: VB. Libro de colorear (Brasil, 2015) y libro de colorear (Brasil, 2017-2019). Disponible en: <http://plataforma.videobrasil.org.br/#livrodecolorir>. Acesso el 18/10/2019.

[8] Diniz, Clarissa. Destriunfar. Texto leído por la autora en el seminario de la 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil – Imaginar em tempos de colonização das subjetividades. Será publicado en el libro de lecturas que será lanzado a lo largo de la muestra.

[9] Ibidem.

[10] Mignolo, Walter; Vasques, Rolando. Decolonial AestheSis: Colonial Wounds/Decolonial Healings. 2013. Disponible en: <https://socialtextjournal.org/periscope_article/decolonial-aesthesis-colonial-woundsdecolonial-healings/>. Acesso el 23/10/2019.

Nilbar Güres, Torn. Cortesía: SESC_Videobrasil

21ª BIENAL SESC_VIDEOBRASIL. OUTROS TERRITÓRIOS DE EXISTÊNCIA

No último dia 9 de outubro, inaugurou, em São Paulo, a 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil. Nesta edição, o termo bienal substituiu o antigo festival, integrando a mostra ao calendário internacional de bienais. Segundo Solange O. Farkas, diretora artística do evento desde sua primeira edição, a mudança reflete a percepção de que «nossa lógica estrutural, nossa prática investigativa e nossas aspirações curatoriais nos aproximam, mais do que festivais multiculturais, do papel desempenhado hoje pelas bienais internacionais de arte»[1]. Farkas assinala, no entanto, que na contramão de bienais «espetaculosas e superlativas», pouco independentes do sistema da arte, a ambição da Bienal Sesc_Videobrasil é «devolver a arte ao lugar onde ela ganha relevância: na dimensão crítica, desassossegada, criadora de mundos»[2].

Para sua 21ª edição, a Bienal toma emprestado o título do livro do historiador e cientista político Benedict Anderson, Comunidades Imaginadas, para levantar questionamentos e reflexões sobre a maneira como o nacionalismo está presente na sociedade e de que forma ele colabora para o entendimento dos conflitos contemporâneos. A equipe curatorial, que além de Farkas, conta com o peruano Miguel A. López, e os brasileiros Gabriel Bogossian e Luisa Duarte, selecionou mais de 60 obras e duas coleções para compor a exposição, que apresenta 55 artistas de 28 países. Apesar das mudanças conceituais, a convocatória aberta foi mantida como forma de seleção dos artistas por garantir condições igualitárias de acesso. Para amplificar as questões colocadas pelas obras selecionadas, cinco artistas foram convidados: Andrea Tonacci, Teresa Margolles, Hrair Sarkissian, Rosana Paulino e Thierry Oussou, os dois últimos com obras comissionadas.

A 21ª edição também marca a primeira vez que a Bienal se apresenta no Sesc 24 de Maio, deslocando-se do Sesc Pompéia – na zona nobre de São Paulo onde realizou suas últimas edições – para o centro da cidade. Decidindo por este local marcado pela população plural de seu entorno e pelo grande contingente de refugiados, a Bienal aposta na consonância entre o sentido político do espaço e as propostas da curadoria.

Em meio a um período conturbado socialmente por uma virada conservadora na política brasileira, a 21ª edição da Bienal Sesc_Videobrasil inaugura um momento marcante de sua história, confirmando a sua vocação como espaço importante para o estímulo da produção artística de países do Sul global. Nesta edição em especial, em um gesto político, a curadoria aponta o foco da mostra para artistas e coletivos de comunidades minorizadas. Segundo Farkas: «Depois das últimas eleições brasileiras, cumpre questionar que comunidades ainda podem, mais que imaginadas ou supostas, ser visíveis e vividas cotidianamente»[3]. Na mesma direção, o trio curatorial sublinha algumas questões: «Que sentido as práticas de povos indígenas e grupos LGBTQI+ podem dar à idéia de comunidade? Qual o papel em tempos de subjetividades colonizadas, da produção simbólica dos movimentos sociais? Quais insurreições micropolíticas pedem passagem neste momento?»[4].

Nessa toada, a Bienal abriu as portas ao público em uma noite repleta de performances. Na ação do porto riquenho Marton Robinson Palmer, No le digas a mi mano derecha lo que hace la izquierda, o apagamento de um desenho em giz branco sobre uma parede preta não se completa e forma um grande borrão branco. A obra trata da experiência subjetiva do colonialismo e de questões ligadas à identidade afro-americana. Em Tela Bordada, da mexicana Teresa Margolles, um grupo de mulheres borda um tecido usado em necrotérios. Enquanto trabalham, narram suas histórias e produzem um objeto carregado de sentido. Margolles, que trabalhou como legista por muitos anos no México, aborda questões derivadas da violência cotidiana de sociedades latino-americanas. Na abertura, os curadores ainda dividiram o palco com parte dos artistas indígenas da mostra que, em tom de denúncia, finalizaram a fala com declarações contra a violência praticada na Amazônia, à floresta e aos povos originários.

A presença indígena é marcante na Bienal: maoris, guaranis e matis são alguns dos povos representados. Em um momento de violentos ataques aos direitos indígenas, a mostra se volta à potência de sua produção contemporânea. As memórias da formação da Guarda Rural Indígena pela ditadura militar brasileira são resgatadas em GRIN, filme documental de Roney Freitas & Isael Maxakali. Uma série de peças de cerâmica tecem uma narrativa afetiva na instalação da peruana Claudia Martínez Garay, revelam de forma poética as tensões entre comunidades andinas e a realidade política e social do Peru. A artista também apresenta um vídeo ficcional, em que propõe reflexões sobre o deslocamento dos objetos e sua designação nos diferentes contextos por onde circulam. Relações de poder que envolvem a construção da história são abordadas de maneira simbólica na instalação de grandes proporções do neozelandês Brett Graham. O artista parte dos conflitos entre as culturas europeia e maori para pensar a memória como um campo político.

Práticas coloniais obscuras e nacionalismos recrudescidos são temas presentes nas obras do congolês Nelson Makengo e do iraquiano Hiwa K. No vídeo E’ville, Makengo apresenta um ensaio poético a partir de relatos de duas personalidades políticas essenciais da história do Congo: o líder da independência Patrice Lumumba e o ex-ditador Mobutu Sese Seko. O cruzamento entre as duas narrativas, segundo o artista, é um modo de confrontar as diferentes visões que envolvem a estrutura política do país. Em This Lemon Tastes of Apple, Hiwa K leva o público para o interior de uma manifestação no Curdistão. O clima tenso do vídeo nos remete à violenta repressão policial contra o levante conhecido como Primavera Árabe. Em um gesto mais sutil, a saudita Dana Awartani representa os choques culturais no mundo árabe a partir do ato de construir e desconstruir um tapete de areia, que envolve sobreposições entre a arte geométrica do islã e a arte contemporânea ocidental.

Arte e questões de gênero também ecoam na Bienal. Enquanto a normalização da violência social praticada pelas políticas sexistas e homofóbicas dominantes é abordada na instalação Torn, da turca Nilbar Güres, em Voçoroca o coletivo #VoteLGBT propõe uma percepção expandida do campo da arte, e oferece ações, aulas e intervenções de teor pedagógico e político em diferentes espaços do Sesc 24 de Maio, como o Baile das Gayrotas, projeções de vídeos sobre diversidade de gênero e assessoria jurídica para pessoas trans e travestis.

A temática feminina e negra também se faz presente nas obras das brasileiras Mônica Nador e Rosana Paulino. Ambos os trabalhos desafiam a imagem monolítica da mulher universal, propondo uma condição plural e coletiva de mulheres inseridas em contextos não-ocidentais e não-brancos, levando em conta seu grupo sociocultural e sua etnicidade. Em Dando bandeira, Nador, artista importante pelo trabalho comunitário que realiza no JAMAC[5], apresenta estampas com perfis de lideranças femininas que contribuíram para o fortalecimento dos laços comunitários no Jardim Miriam, zona periférica de São Paulo. Já na vídeo instalação Das Avós, Paulino encena um ritual de cura pessoal e coletivo ao cuidar com afeto da imagem de mulheres negras que seriam suas ancestrais.

A potência estética de ações políticas e de contextos sociais complexos está em perspectiva nas obras da argentina Gabriela Golder e do coletivo Movimento de Luta nos Bairros, Vilas e Favelas – MLB. Ambos os trabalhos abordam a lógica perversa do sistema capitalista, e nos lembram, como descrito pelo geógrafo David Harvey[6], que os movimentos sociais urbanos são grupos que confrontam esses problemas em sua raiz, e deveriam ser considerados mais que apenas «fragmentos perdidos da cidade”, como são comumente encarados. Em Laboratorio de invención social (o posibles formas de construcción colectiva), Golder parte da experiência de trabalhadores que ocuparam fábricas e as recuperaram por meio da autogestão para explorar as formas de resistência que surgem da precarização do trabalho. Já em Conte isso àqueles que dizem que fomos derrotados, o MLB explora em um filme editado a partir do seu arquivo a poética da linguagem que deriva de ações de luta e resistência.

Além do segmento expositivo, a 21ª Bienal também conta com uma programação pública composta por um programa de vídeo, performances, ações com o público e um seminário. Há, também, um catálogo e um livro com ensaios críticos, propondo reflexões que ampliam as questões levantadas pela mostra. Nas primeiras páginas do catálogo há uma intervenção da brasileira Marilá Dardot, que consiste em uma série de desenhos para colorir com base em imagens jornalísticas impactantes publicadas nos dois maiores jornais brasileiros. Segundo a artista, «aqui, o ato de colorir, ao contrário de uma ‘terapia antiestresse’, provoca um enfrentamento crítico da realidade»[7]. A obra dá um sentido material à dimensão tecnológica do jornalismo contemporâneo. Ao propor que o público reviva aquelas imagens de outra maneira, Dardot ilumina a forma como consumimos notícias e o modo como a lógica da informação anestesia a visão, questionando nossa percepção do mundo. Afinal, em tempos de fake news, qual o nosso papel político como leitores?

O seminário teve início no dia 15 de outubro com fala da curadora Clarissa Diniz em torno do tema Imaginar em tempos de colonização das subjetividades. Diniz partiu do quadro Abapuru, de Tarsila do Amaral, ícone modernista brasileiro, para refletir sobre a urgência de enfrentarmos nossos cânones e mitos expropriadores: «A proposição anti-colonial antropófoga foi (…) persistentemente colonial em suas dinâmicas de apropriação e de extrativismo em relação aos povos indígenas, produzindo violências epistêmicas contra aqueles que estavam sendo convocados para uma luta contra a hegemonia colonial e seu característico epistemicídio»[8]. Diniz citou artistas como Jaider Esbell, Ailton Krenak e Denilson Baniwa, que têm alertado acerca da necessidade de uma revisão histórica. Ao final, terminou sua fala frente a imagem projetada da obra da piauiense Tertuliana LustosaO edy solar ou T.R.A.V.E.S.T.R.U.Z. ou Sertransneja na posição do gafanhoto –, reiterando o partido curatorial da Bienal e sublinhando o poder disruptivo da arte: «Mesmo que conservadora e irresponsavelmente nos esquivemos da tarefa de confrontarmos a nós mesmos com a intenção de reimaginar as formas de existir e de conviver, felizmente haverá sempre quem o faça com a profanação e a contraviolência que nos são devidas»[9]. Seu artigo, intitulado Destriunfar, estará no livro de leituras da 21ª Bienal, que será lançado ao longo da mostra.

A fala de Diniz nos remete à obra da brasileira Clara Ianni, Do figurativismo ao abstracionismo. A artista apresenta uma espécie de contradocumento ao mesclar, em um vídeo, imagens do catálogo da primeira exposição do Museu de Arte Moderna de São Paulo, em 1949, com trechos de cartas do político e agente cultural americano Nelson Rockefeller enviadas à Ciccillo Matarazzo, fundador do MAM São Paulo. Ao focar a diplomacia que envolveu a ênfase abstracionista da constituição do museu, a obra confronta forma estética e política, explorando a dinâmica entre arte moderna e colonialismo.

O museu foi tema de outros trabalhos da Bienal. Thierry Oussou, artista do Benim, comissionado para esta edição, produziu um vídeo sobre os objetos que sobraram do incêndio ocorrido em 2018 no Museu Nacional brasileiro, e sobre o Memorial do Cemitério dos Pretos Novos, que guarda a memória dos africanos escravizados e se mantém a duras penas na zona portuária do Rio de Janeiro. A obra reflete a relação entre memória coletiva e patrimônio cultural. O trabalho de Oussou tece diálogos com o segundo debate do seminário: a (não) elaboração do passado e suas consequências no brasil atual. Enquanto Rosana Paulino refletiu sobre as consequências da negação do nosso passado escravista, a psicanalista Maria Rita Kehl falou sobre a impunidade dos crimes cometidos durante a ditadura militar brasileira. Kehl concluiu afirmando que ambos os abusos cometidos contra a sociedade terminaram sem reparação, e pergunta: «Quem se beneficia?».

Paira no ar da 21ª Bienal Sesc_Videobrasil a sensação de que estamos em meio a questionamentos e reflexões urgentes, no que se refere às diversas crises globais e locais, à história da arte e suas instituições. Walter Mignolo nos recorda que etimologicamente a palavra estética deriva do grego aesthesis, que significa sensação. O autor afirma que a universalização da estética colonizou a aesthesis, reduzindo-a a sensação do «belo». É nesse sentido que a estética ocidental hegemônica serviu como um mecanismo para produzir e regular sensibilidades. Ao propor um projeto curatorial aberto e plural, a 21ª Bienal caminha na direção do que Mignolo chama de «decolonização da aesthesis»[10], um horizonte artístico que desconstrói os sentidos da normatividade global para contemplar outras subjetividades e modos de vida.

 


[1] O. Farkas, Solange. Bienais da Urgência. In 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil [catálogo]. São Paulo: Edições Sesc, 2019, p. 35.

[2] Ibidem.

[3] O. Farkas, Solange. Bienais da Urgência. In 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil [catálogo]. São Paulo: Edições Sesc, 2019, p. 36.

[4] A. López, Miguel; Bogossian, Gabriel; Duarte, Luisa. Imaginações Comunitárias. In 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil [catálogo]. São Paulo: Edições Sesc, 2019, p. 42.

[5] O JAMAC – Jardim Miriam Arte Clube é uma associação sem fins lucrativos fundada em 2004 pela artista Mônica Nador e formada por artistas e moradores do bairro Jardim Miriam, zona sul de São Paulo. O projeto tem como objetivo promover processos artísticos em bairros de periferia das cidades e com populações e grupos frequentemente afastados dos meios artísticos institucionais.

[6] Harvey, David. A Liberdade da Cidade. GEOUSP – Espaço e Tempo: São Paulo, 2009, nº 26, pp. 09/17.

[7]Plataforma:VB. Livro de colorir (Brasil, 2015) e livro de colorir (Brasil, 2017-2019). Disponível em: <http://plataforma.videobrasil.org.br/#livrodecolorir>. Acesso em 18/10/2019.

[8] Diniz, Clarissa. Destriunfar. Texto lido pela autora no seminário da 21ª Bienal de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil – Imaginar em tempos de colonização das subjetividades. Será publicado no livro de leituras que será lançado ao longo da mostra.

[9] Ibidem.

[10] Mignolo, Walter; Vasques, Rolando. Decolonial AestheSis: Colonial Wounds/Decolonial Healings. 2013. Disponível em: <https://socialtextjournal.org/periscope_article/decolonial-aesthesis-colonial-woundsdecolonial-healings/>. Acesso em: 23/10/2019.

La 21ª Bienal de Arte Contemporáneo Sesc_Videobrasil permanecerá abierta hasta el 2 de febrero de 2020 en Sesc 24 de Maio, São Paulo.

Imagen destacada: #VoteLGTB, Voçoroca. Cortesía: SESC_Videobrasil

Juliana Caffé

Juliana Caffé

Es curadora e investigadora en arte contemporáneo. Trabajó en Associação Cultural Videobrasil entre 2013 y 2017, en la programación de exposiciones y otras actividades de GalpãoVB. Es co-curadora de Conversaciones en Gondwana, una plataforma de investigación, experimentación y estudios de arte contemporáneo entre países del Sur. Coordinó la Residencia Artística de Cambridge como co-curadora, un proyecto incluido en el premio APCA 2016 en la categoría de apropiación urbana. Es estudiante de maestría en el Programa de Posgrado en Estética e Historia del Arte de la Universidad de São Paulo, USP. Tiene un posgrado en curaduría por la Universidad de Ciudad del Cabo UCT (Sudáfrica), y en Arte, Historia, Crítica y Curaduría por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo PUCSP. Ha realizado exposiciones en São Paulo, La Habana, Ciudad del Cabo y Durban en los últimos años y ha participado en residencias curatoriales, como Independent Curators International ICI (Accra, 2017), A4 Arts Foundation (Ciudad del Cabo, 2017) y Espacio de Arte Contemporáneo EAC (Montevideo, 2019).

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