SHEROANAWE HAKIHIIWE: IHIRAMA
Sheroanawe Hakihiiwe regresa a Nueva York con una exposición individual en Proxyco Gallery. Los dibujos presentados forman parte de la serie titulada Ihirama, que en español significa «sequía». En estos trabajos, Sheroanawe explora el fenómeno climático que afecta al Amazonas, integrando su preocupación por el deterioro de la selva y los abusos contra las comunidades originarias a causa de la deforestación y el comercio global.
Sheroanawe Hakihiiwe (Sheroana,1971) es un artista indígena Yanomami, oriundo del territorio amazónico ubicado en la frontera entre Venezuela y Brasil. Sus comienzos artísticos están marcados por el encuentro con la artista mexicana Laura Anderson Barbata, quien en 1992 le enseña a elaborar papel artesanal en la comunidad de Platanal, en el Alto Orinoco, y con quien, pocos años después, fundó un proyecto llamado Yanomami Owë Mamotima (el arte Yanomami de hacer papel). Este proyecto tiene un doble propósito: enseñar a la comunidad a elaborar y reciclar papel, documentando así la memoria oral de la cultura Yanomami para preservar su patrimonio cultural, y proporcionar una fuente de sustento que no perturbe el entorno ecológico y social.
De la mano de Anderson Barbata, Hakihiiwe se dedicó a recuperar las memorias orales de su familia y de las autoridades religiosas de su comunidad, ya que su cultura no tenía registros en sustratos más allá de la piel de sus habitantes. Desde entonces, se convirtió en un maestro papelero y en un artista que representa, con un lenguaje visual ancestral, personal y minimalista, las memorias, la iconografía y la cosmogonía de una cultura que se encuentra en riesgo de desaparecer.
La comunidad Yanomami enfrenta graves amenazas que ponen en riesgo su supervivencia y bienestar, entre ellas la deforestación, la minería ilegal que contamina ríos y destruye la selva, y la introducción de enfermedades para las cuales no tienen inmunidad. Además, sufren invasiones de sus territorios por parte de mineros y colonos, los efectos del cambio climático que alteran su entorno natural, y políticas gubernamentales que a menudo no protegen sus derechos. Todo esto contribuye a la pérdida de su cultura y modos de vida tradicionales, poniendo en peligro su identidad y cohesión social.



La transformación del lenguaje visual precolonial a la representación sincrética actual de las comunidades indígenas –incluidos los códices elaborados por indígenas en la época colonial– ha sido, durante cientos de años, influenciada (o impuesta) por una sociedad con códigos visuales occidentales distintos, como los trazos de profundidad, los horizontes, la iconografía, la cartografía y las atribuciones simbólicas cromáticas, por mencionar algunos.
En el caso de Sheroanawe, su lenguaje visual no solo incorpora elementos de su legado iconográfico, sino que también cifra mapas de una visión cosmogónica sublimada mediante trazos sintetizados y silencios visuales, incluyendo además elementos de su cultura y del medioambiente.
En Ihirama, sin embargo, la ausencia no es precisamente una sublimación; de hecho, cobra un sentido literal: las matas pierden sus hojas y el papel se vuelve más térreo, reflejando el color de la aridez. Los trazos mínimos evocan la reducción de una riqueza que adolece.
La explotación de recursos naturales y su impacto en la selva es una preocupación que Sheroanawe ha explorado no solo como artista, sino como testigo, lo que ha dado como resultado un trabajo artístico atemporal y genuino que ha lanzado al mundo una voz colectiva; aquella que el mundo no está queriendo escuchar.
Según Laura Anderson Barbata, “los dibujos de Sheroanawe no son representaciones simbólicas, ni metáforas, son mapas de una compleja cosmovisión ancestral: nos presentan, a manera de reto intelectual y espiritual, una invitación”.
El artista visual y gestor cultural Luis Romero, su galerista y con quien mantiene una estrecha amistad desde los inicios de su trabajo creativo, asegura que “sus dibujos y pinturas están planteados como un vínculo que une lo ancestral con lo contemporáneo; ellos habitan entre dos o más universos y viajan entre varios tiempos simultáneamente”.
Pero el trabajo artístico de Sheroanawe Hakihiiwe no radica solo en sus dibujos, sino además en el soporte; nace en la elaboración del lienzo y en su visión cosmogónica, y continúa en lo que alude su mirada y la de su comunidad.



Ihirama, de Sheroanawe Hakihiiwe se expone hasta el 29 de junio en Proxyco Gallery, 121 Orchard St., Nueva York, NY.
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