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HULDA GUZMÁN: MEET ME IN THE FOREST

La artista dominicana Hulda Guzmán (1984) vive y trabaja entre Santo Domingo y la selva tropical de Samaná, en la costa noreste de la República Dominicana. Es en este exuberante entorno natural que la rodea donde pinta paisajes selváticos y escenas de su propio taller, imágenes pictóricas también inspiradas en el surrealismo y las tradiciones populares caribeñas. Sus pinturas, cargadas de discursos poscoloniales y ecológicos, son como portales a un reino mítico, y revitalizan los tropos del mundo natural como repositorio de nuestros instintos más salvajes.

Las pinturas de Guzmán están pobladas por un elenco tecnicolor de personas, animales, plantas antropomórficas y criaturas imaginarias. A través de la representación de lugares arquitectónicos y trucos espaciales como el mise en abîme, sus narraciones se ocupan de realidades contradictorias y oníricas. Los personajes descansan en costas idílicas junto a departamentos abandonados, se unen a las pistas de baile que se extienden hasta la selva tropical, y persiguen demonios a través de elegantes interiores. A pesar de que están arraigadas en la infancia liberal de la artista, estas escenas -ingeniosamente pintadas- también reflejan sus experiencias dentro de la comunidad artística de Samaná.

Al evocar las fantasías paradisíacas de Henri Rousseau y Paul Gauguin, Guzmán cuestiona imágenes relacionadas con su herencia caribeña. El estilo modernista de los dispersos espacios interiores de sus pinturas representa «una metáfora del orden humano», como explica Cathryn Drake en una reseña en Artforum. Es “un reflejo del intercambio comercial de bienes en todo el mundo, la forma más insidiosa de colonización”. Estas alusiones a una historia de dominación emergen en contraste con el paisaje natural, oponiendo tendencias mercenarias con toques de una perspectiva trascendente.

Hulda Guzmán, Dancing cocks, 2022, gouache acrílico sobre lino, 114,3 x 114,3 cm. Cortesía de la artista y Stephen Friedman Gallery, Londres. Foto: Todd-White Art Photography.
Hulda Guzmán, What’s my Drag?, 2022, gouache acrílico sobre lino, 114,3 x 114,3 cm. Cortesía de la artista y Stephen Friedman Gallery, Londres. Foto: Todd-White Art Photography.

En su primera exposición individual en el Reino Unido, en Stephen Friedman Gallery, Hulda Guzmán presenta un nuevo conjunto de obras centradas en aquel entorno próximo de Samaná. En ellas, la artista combina interiores modernistas con el follaje exuberante de aquel paisaje para evocar una sensación de armonía entre el mundo humano y el natural.

Las pinturas de Guzmán capturan la naturaleza de manera lúdica al coreografiar un repertorio de criaturas, niños y animales imaginarios. Aunque las figuras humanas son las que impulsan sus narrativas, Guzmán incita al espectador a reconocer a la naturaleza como protagonista. En sus obras la artista aparece acompañada por un gato que toca la flauta mientras ella pinta, o los gallos bailan frente a un espejo en el jardín.

“Siento que estar en la naturaleza nos conecta con la sabiduría más profunda de la vida, que está siempre presente y solo pide ser vivida y reconocida dentro de nuestros propios corazones”, reflexiona la artista. “Busco sentirme como un instrumento de la naturaleza, especialmente cuando estoy pintando”.

Hulda Guzmán, Jusqu’ici tout va bien, 2022, gouache acrílico sobre lino, 76,8 x 126,4 cm. Cortesía de la artista y Stephen Friedman Gallery, Londres. Foto: Todd-White Art Photography.
Hulda Guzmán, Verdecito, 2022, tinta de acuarela y gouache acrílico sobre contrachapado de cedro, 96,5 x 96,5 cm. Cortesía de la artista y Stephen Friedman Gallery, Londres. Foto: Todd-White Art Photography.

Con frecuencia, las pinturas de Guzmán hacen un guiño al papel de la humanidad dentro de un vasto ecosistema; los árboles imponentes empequeñecen a sus sujetos, y los relámpagos y las plantas invasoras invocan el poder de la naturaleza. Estas escenas fantásticas representan tanto momentos ruidosos y animados, como aquellos más tranquilos y contemplativos. Jusqu’ici Tout Va Bien (Hasta aquí todo va bien), que muestra a una motociclista sonriente sosteniendo su sombrero mientras es seguida por caballos al galope, captura sensaciones de libertad y alegría en medio de la naturaleza. Verdecito, en tanto, retrata una íntima escena doméstica en la que un par de niños se bañan en tina bajo la atenta mirada de un gran pájaro.

Guzmán suele emplear la madera como superficie para sus pinturas, lo que permite que el grano texturizado de este material se mezcle con las representaciones de hojas y piel.  Asimismo, sus obras cuestionan nuestra propia naturaleza como creadores de una “realidad” propia y analizan la manifestación del mundo exterior en relación y como reflejo del mundo interior.

Traducido por Gabriela Cacciuttolo Provoste

Hulda Guzmán, Up the spine (Por la columna), 2022, gouache acrílico y tinta de acuarela sobre contrachapado de cedro, 121,9 x 76,2 cm. Cortesía de la artista y Stephen Friedman Gallery, Londres. Foto: Todd-White Art Photography.
Hulda Guzmán, Heart-stirring (Conmovedor), 2022, tinta de acuarela y gouache acrílico sobre contrachapado de cedro, 96,5 x 96,5 cm. Cortesía de la artista y Stephen Friedman Gallery, Londres. Foto: Todd-White Art Photography.

HULDA GUZMÁN: MEET ME IN THE FOREST

Stephen Friedman Gallery, 25—28 Old Burlington Street, Londres

Del 16 de marzo al 14 de abril de 2022

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