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EL LEGADO ARTÍSTICO DE ÁNGELA GURRÍA EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES

Ángela Gurría (México, 1929-2023) es una de las pioneras en el campo de la escultura y una figura central en la afirmación del lugar de las mujeres en la escultura moderna en México. Su legado artístico, que abarca más de seis décadas, junto al de otras grandes artistas como Geles Cabrera y Helen Escobedo, es fundamental para comprender, desde la escultura, las transformaciones estéticas e ideológicas de su época y su transición hacia la contemporaneidad.

La exposición Ángela Gurría. Señales, en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, rinde homenaje a esta destacada escultora mexicana del siglo XX a través de un conjunto de 165 obras que exploran críticamente su trayectoria. La muestra incluye también material de archivo de diversos autores, bocetos, dibujos y acuarelas, además de piezas provenientes de colecciones públicas y privadas. Fotografías, partituras y audios recuperados de archivos complementan la exhibición, proporcionando un contexto integral sobre el proceso creativo de la artista.

Gurría fue precursora de una conciencia ecológica que buscaba transmitir a través de la escultura, inspirándose en la naturaleza para crear muchas de sus obras, a menudo de gran formato. Su fascinación por el mundo natural y lo espiritual se entrelazaba con su interés por los cuerpos femeninos, la conceptualización del paisaje, la apropiación del espacio público mediante la escultura y las colaboraciones artísticas.

Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.

El proceso detrás de la exposición

La idea de esta muestra nació hace dos años, cuando Joshua Sánchez González, curador en jefe del Museo, comenzó una investigación exhaustiva sobre la obra de Ángela Gurría. Desde el inicio, el curador se planteó preguntas fundamentales sobre cómo enfocar la exposición y cómo evitar caer en solemnidades que no reflejaran el espíritu lúdico y creativo de la artista.

Un aspecto clave en el desarrollo del proyecto fue la colaboración con Emilio Javelly Gurría, hijo de la escultora, quien abrió las puertas del taller familiar en Coyoacán. Durante esas visitas, el curador tuvo la oportunidad de revisar archivos, bocetos y obras que ofrecieron una perspectiva más íntima de la artista. “Descolgamos cuadros, desempolvamos fragmentos de piezas, desplegamos herramientas… cada elemento nos acercó a una Ángela Gurría distinta, acaso enigmática”, relata Sánchez González.

Una de las anécdotas más fascinantes de estas visitas fue el hallazgo de un conjunto de esculturas enterradas debido al colapso del piso del taller por el peso acumulado. Obras como Dos ranas (ca. 1980) y Construcción abstracta (ca. 1970) fueron excavadas en lo que el curador describe como un “rescate arqueológico contemporáneo”.

“Probablemente en el subsuelo todavía se encuentran otras esculturas de Gurría. Una especie de cápsula del tiempo para el futuro y que, muy probablemente, quienes las encuentren las verán como una huella de una civilización pasada.Cada una de esas visitas y charlas fue fundamental para ir esculpiendo en conjunto esta exposición”, expresa el curador.

Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.

El legado artístico de Ángela Gurría

La obra de Ángela Gurría se caracteriza por su audaz experimentación con materiales como mármol, piedra, hierro, vidrio y madera, los cuales aprovechaba en sus formas naturales para transmitir un profundo respeto por la naturaleza y el mundo prehispánico. Desde sus años de formación con maestros como Germán Cueto y Mario Zamora, hasta su colaboración con figuras como Mathias Goeritz en proyectos emblemáticos como la Ruta de la Amistad, Gurría contribuyó a redefinir el lenguaje de la escultura moderna en México.

Además, lideró el colectivo GUCADIGOSE (1975-1976), conformado por Geles Cabrera, Juan Luis Díaz, Goeritz y Sebastián, que buscaba contrarrestar el individualismo y fomentar el arte participativo e integrado en la vida cotidiana. En su Declaración de Principios, el grupo subrayaba la necesidad de un arte accesible, colectivo y espiritual, valores que resonaron profundamente en la práctica de Gurría.

“Uno de los elementos ponderados al momento de analizar las obras de Gurría es su particular espiritualidad”, escribe el curador. “A pesar de ser ajena al canon ortodoxo, podía, por ejemplo, conversar no solo con Dios, sino con las piedras. Esta disposición para contemplar, bajo esta óptica, la naturaleza de los materiales y las formas la llevó desde muy temprano en su práctica escultórica a estructurar su trabajo desde dos conceptos fundamentales: la espiral y la mariposa”. 

Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.

Conceptos curatoriales y museografía

Organizada en torno a cuatro ejes temáticos —Cuerpos, Paisajes, Umbrales y El jardín místico—, la exposición evita un recorrido cronológico estricto. En cambio, las transiciones entre las salas son deliberadamente borrosas y permeables, reflejando el carácter orgánico y experimental de la obra de Gurría.

La museografía, diseñada por Imanol Meza Coriche y coordinada por Víctor González Guadarrama, se inspiró en la estructura de la mariposa para organizar los espacios y dispositivos de exhibición. En lugar de optar por el tradicional cubo blanco, la propuesta integró la arquitectura del recinto —sus mármoles y maderas— al discurso curatorial, generando una armonía entre las obras y el espacio.

Una decisión central fue no limitarse a la obra monumental de Gurría, sino explorar una dimensión más íntima de su práctica artística. “Durante el proceso de conformación de la lista de obra, nos cuestionábamos sobre el problema, acaso la imposibilidad, de recrear en el Museo la sensación que produce una escultura monumental en el espacio público. La respuesta la encontramos, por un lado, en el archivo como un dispositivo de exhibición y, por otro, en la plena conciencia de que esta exposición no estaría enfocada en la Gurría monumental, dado que al menos dos muestras anteriores ya habían abordado esa línea”, explica Sánchez González.

Esta decisión permitió destacar piezas menos conocidas y enfatizar el pensamiento crítico y humanista de la artista, quien concebía el espacio no solo como un elemento físico, sino como algo producido por la forma, lo que ella describía como “dualismo mágico”.

“No existe escultor sin tiempo, tampoco existe escultura sin espacio, ya que es el espacio en donde aparecerá la escultura”, reflexionaba Gurría en su ensayo Cómo acercarse a… la escultura urbana. Este principio resume su búsqueda artística y su profunda conexión con el entorno.

Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.

Hallazgos y piezas del recorrido

La exposición comienza con Mariposa nocturna (2002-2003), una obra que evidencia cómo la mariposa, tanto en lo conceptual como en lo formal, estructura el sistema plástico de la artista. En la pared que anuncia el título de la muestra se presentan dos piezas complementarias: un retrato fotográfico de Gurría, realizado por Kati Horna, y un boceto a lápiz de una de sus manos, de Juan O’Gorman.

A este conjunto se suma un grupo de dibujos de desnudos que, hasta ahora, nunca habían sido mostrados al público y que Gurría realizó a lo largo de su vida. En la terraza principal del Museo se instaló la escultura Contoy III (1974), como un gesto que busca abrir espacios arquitectónicos previamente inaccesibles al público general, devolviendo a la obra su esencia original como una escultura concebida para el disfrute en espacios públicos y abiertos.

De esta forma, la exposición plantea una búsqueda doble: por un lado, abrir espacios arquitectónicos dentro del Museo y, por otro, compartir una visión íntima de la artista. Esta aproximación no solo invita a reflexionar sobre la importancia de sus aportaciones al campo de la escultura, sino que, además, busca acercar su legado a nuevos públicos y generaciones jóvenes, de manera especialmente significativa.

La investigación curatorial, que incluyó viajes a diversos lugares donde se encuentra la obra de Ángela Gurría, llevó a un descubrimiento significativo. La escultura Módulo de vuelo para celosía (1971) fue encontrada en un pequeño jardín dentro del edificio del Infonavit, sin ninguna identificación, mientras que la monumental Homenaje al trabajador del drenaje profundo, compuesta por cinco enormes estructuras de concreto armado, se halló en el Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios (Cetis) 7, donde los estudiantes la utilizaban para jugar al frontón.

Ante la insistencia de Gurría en considerar la escultura como un arte al servicio y disfrute público, se decidió mantener el acceso a la monumental obra y, en colaboración con las autoridades del Cetis, se organizó un torneo de frontón, reforzando así el trabajo de divulgación sobre la importancia del cuidado del arte público.

Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Ángela Gurría. Señales en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, 2024-2025. Foto cortesía del museo.

Ángela Gurría en el presente

La exposición Ángela Gurría. Señales nos interpela desde el presente, invitándonos a reflexionar sobre cómo su obra aborda problemáticas contemporáneas como la ecología, la espiritualidad y la interacción entre arte y espacio público. Sin embargo, esta vigencia contrasta con la paradoja de su legado: a pesar del reconocimiento que obtuvo en vida y la monumentalidad de su obra, su nombre sigue permaneciendo en la sombra para muchos.

“Platicando con colegas, muchos de ellos dedicados al ámbito de las artes, descubrí que, por lo general, desconocían su nombre. ‘¿Gurría? ¿Ángela? No, no la conozco’”, señala el curador. “A pesar de su amplia trayectoria, surge la pregunta: ¿por qué, pese al reconocimiento en vida, los numerosos premios recibidos y lo extraordinario, tanto técnica como conceptualmente, de su trabajo como escultora monumental, sigue siendo una artista tan poco conocida?”.

Esta muestra busca cambiar esa percepción, destacando a una artista que, desde su libertad y fuerza, estableció un diálogo innovador entre el arte, el espacio público y las comunidades. Un legado excepcional que contrasta con la escasa documentación personal que dejó: a diferencia de otros creadores de su época, existen muy pocos textos publicados escritos por ella misma. Tampoco dejó una autobiografía ni se tiene noticia de algún proyecto de esta naturaleza que haya quedado inconcluso.

“Hemos querido resaltar una visión de Gurría diferente a la que, en el pasado, intentaba presentarla como una mujer frágil, cuando en realidad construyó tanto monumentos como antimonumentos”, explica el curador. “Nuestro deseo de situar a Gurría en un marco de exhibición contemporáneo responde a la necesidad de preguntarnos, desde el presente, cómo su obra nos interpela a la luz de una realidad compleja y, en cierta medida, contradictoria. Acentuamos a una Gurría que, a través de sus ideas, manuscritos, dibujos, proyectos y esculturas para el espacio público, se expresa con libertad y reafirma su práctica como mujer escultora. Las señales están ahí”.


Ángela Gurría. Señales se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México del 2 de septiembre de 2024 al 9 de febrero de 2025.

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