LO QUE PASA EN ESTACIÓN MATERIAL… NO SE QUEDA EN GUADALAJARA
Por tercera ocasión, la feria de arte Estación Material se presentó en la ciudad de Guadalajara, México, al mismo tiempo que transitó un gran número de actividades alternas, llevadas a cabo en galerías, museos y estudios de artistas locales, en un entorno alegre y de intenso movimiento.
Estación Material es una feria dedicada a buscar, curar y promover lo más vibrante y actual del arte contemporáneo de México, y a la vez, generar un espacio de diálogo y convivencia para artistas, coleccionistas, galeristas y entusiastas del arte contemporáneo. Esta edición se presentó por primera vez en las instalaciones de Plataforma, un espacio inaugurado en febrero de 2024, que busca incentivar conversaciones entre el trabajo artístico nacional y la escena curatorial global.
El diseño del recorrido fue una de las sorpresas de esta edición. No había divisiones, ni pasillos, es decir, no había ‘booths’, y para el asombro de los asistentes, las piezas se presentaron a manera de museo, en donde se andaba sin dificultad y se podía apreciar una curaduría minuciosa que logró un diálogo entre artistas, cuyas trayectorias no se distancian abismalmente entre sí, como suele suceder en muchas ferias de arte.
A la manera de exposición colectiva de artistas principalmente mexicanos, en donde igual podía una galería dar información de artistas de otra galería, Material evocó una especie de metáfora visual de la escena local, ya que los artistas contemporáneos de esta ciudad se caracterizan, entre otras cosas, por su transparencia y camaradería. Muchos de ellos comparten estudios en espacios sin divisiones y a puertas abiertas. Incluso algunos artistas consagrados que ya cuentan con estudios privados, en sus inicios compartieron casas y bodegas con sus pares, así, sin muros, ni divisiones, donde el trabajo artístico surge al tiempo que nacen otros trabajos, en una órbita de respeto mutuo.


La narrativa curatorial de Material puso de relieve el trabajo local, presentando por lo menos 10 artistas de Guadalajara dentro de las poco más de 20 galerías participantes. De la Ciudad de México, por ejemplo, cuatro galerías mostraron artistas de Guadalajara, como son los casos de Proyecto Paralelo, con Cynthia Gutiérrez, quien, por cierto, fue la artista que inauguró Plataforma con una exposición individual en febrero de 2024.
Galería Arróniz exhibió piezas de Emanuel Tovar; la Galería Enrique Guerrero presentó grandes cuadros de Hiram Constantino y piezas de cerámica de Lucila Rodarte, y Pequod mostró trabajos recientes de Leo Marz y Javier Barrios.
Otros artistas de Guadalajara representados por galerías locales fueron Raúl Rebolledo y Napoleón Aguilera, de Escombro; Iván Estrada y Enrique Hernández, de Tiro al Blanco, y Juan Manuel Salas, de Curro.



Además de las casi 20 galerías participantes, la feria presentó seis proyectos de arte independientes, conformados por grupos de artistas emergentes y de mediana carrera, provenientes diversos estados de México. Uno de los más atrayentes fue Sala de Espera, dirigido por Luis Alonso Sánchez y Thalía Pérez Gilbert.
Originario de Tijuana, este grupo creó un espacio que simula una cantina y habita en un intersticio entre Tijuana 2024 y un agujero negro. Según Sala de Espera, “es un punto de reunión en el limbo de los objetos y las entidades, los cuales se pueden hallar entre balazos o cosas como una rocola tuneada (pieza de Cristian Franco Martin, asentado en Guadalajara), un ectoplasma, lagartijas desmembradas, trailer trucks, pintura y parafernalia del alcohol mutante”. Otros artistas participantes fueron Carlos Iván Hernández, Pilar Córdoba y Maggie Petroni.
Algunas piezas que inevitablemente detenían a los asistentes a su paso fueron la guillotina de Raúl Rebolledo, de Galería Escombro, que invitaba a reflejarse en un artilugio dorado hecho para cortar cabezas, pero en donde se podía tomar una linda selfie. Parte del trabajo de Rebolledo explora justamente la ceguera personal ante la violencia y el encubrimiento de ésta con elementos que adquieren un aspecto decorativo y bonito.
La galería Enrique Guerrero presentó una puerta-librero de Pablo Helguera que los visitantes no podían resistir la tentación de cruzarla. El trabajo de este artista mexicano, radicado en Nueva York, se centra en temas que oscilan entre la historia, la pedagogía, la sociolingüística, la etnografía, la memoria y el absurdo.
Por otra parte, una escultura monumental de Iván Estrada, de la galería Tiro al Blanco, desafiaba a cruzarla por debajo, con la amenaza visual del equilibrio que una viga delgada puede tener al sostener dos placas metálicas muy pesadas. Otra pieza interactiva fue Libreta de Comentarios (Feria de más) [2024], de Marco Treviño, conformada por paneles en blanco donde el espectador podía dejar escrito o dibujado lo que deseara. Con esta obra, el artista logró sus dos propósitos: que fungiera como un dispositivo liberador del público que participó en ella, y que el espacio asignado para la galería Proyecto Paralelo se convirtiera en una reunión de ideas y textos que rodearan las imágenes cercanas.




Los nombres que resonaron en las charlas de los confines del evento y la ciudad fueron, ente otros, Iván Trueta, representado por Saenger Galería. Sus piezas eran paneles suspendidos de color cemento, que recreaban fragmentos de una casa, como una puerta o pedazos de pared, con un dejo de melancolía o del recuerdo turbio de un hogar. Trueta presenta, también en Guadalajara, la exposición Diablo de Polvo, curada por Lorena Peña Brito, en Impronta Casa Editora.
Otro artista que sobresalió fue Chavis Mármol, quien, además de exponer en Material, con Saenger Galería, presenta en la galería Guadalajara 90210 Bar Fantasma, una exposición con piezas que simulan mesas de cantina mexicana, con cervezas de madera tallada, la misma madera de la mesa que las sostiene y otros elementos que simbolizan escenas que dan cuenta de las emociones vaciadas cuando el alcohol las detona.
Para Chavis, las ideas no son monolíticas: los momentos de intercambio y su consolidación tienen como antesala las cantinas y otros sitios donde, entre comida, vino y música, se socializan las ideas, se discuten posibilidades y con suerte, se cierran tratos.
Más artistas que anduvieron de boca en boca son el colectivo Asma, de galería Peana, conformado por Matías Armendáriz y Hanya Beliá. Rodrigo Valenzuela (Chile, 1982), de galería Arróniz, mostró piezas de su serie New Land, inspiradas en los desiertos arquitectónicos de sus trabajos anteriores, pero hacia un espacio más gráfico de la abstracción geométrica. Berenice Olmedo (Oaxaca, 1987), de galería Lodos, con una carrera cada vez más sólida, es conocida por sus esculturas y objetos cinéticos, en los que frecuentemente integra prótesis y ortesis que desafían la noción de totalidad humana y llaman la atención sobre las dimensiones políticas de la enfermedad y la discapacidad.


Los eventos satelitales a la feria dejaron un buen sabor de boca con un extenso ejercicio de arte contemporáneo y una exquisita oferta gastronómica de la ciudad. Un evento ejemplar fue la inauguración del nuevo espacio expositivo del Museo de Arte Zapopan, Estación MAZ, en donde se presenta Juegos de niñxs, de Francis Alÿs, una colección de videos de diferentes prácticas de juegos de niños de todo el mundo, a manera de archivo antropológico de una experiencia compartida y una cultura en peligro de extinción que unía generaciones y cruzaba fronteras. La exposición estará abierta hasta el 6 de abril de 2025.
Sin quedarse atrás, la colección Alma Colectiva abrió un nuevo espacio en los vestigios de un taller (o quizá un conjunto de casas) en condición de abandono, con la muestra Extraños en el paraíso. Hay que decirlo: una exposición fascinante, curada por Rubén Méndez y Clarisa Navarro. La muy concurrida exposición integró algunas piezas de Alma Colectiva y otras de Not a Gallery. También participan Tania Bello, Joshua Jobb, Alejandra Gómez, Edgar Cobián, Cynthia Gutiérrez, Isa Gutiérrez, Carlos Maldonado, Cristian Franco, Javier M. Rodríguez, Rubén Méndez, Mónica Leyva, Rubén Ortiz Torres, Jis, Luis Alfonso Villalobos y Karian Amaya.
A su vez, el Museo Cabañas presentó una serie de performances de Carlos Amorales. El Colgado es una recreación de un sistema óptico que combina luz, oscuridad, movimiento y sonido para cuestionar cómo percibimos el mundo contemporáneo. Una “luz activa” transforma el espacio escénico y la experiencia visual.
El Museo de la Ciudad de Guadalajara presenta Letargia, de Omar Guerra, una exposición en donde el artista cuestiona la expansión de la tecnología de la mano de la insolencia de sus desarrolladores y las irreversibles consecuencias en la vida humana.



Para no dejar atrás a las galerías, destacan Tiro al Blanco con Me saco las pestañas, una espectacular exposición de Héctor Jiménez Castillo y Edgar Cobián; Armada Galería presenta Llamas a mí, un proyecto de Rubén Ortiz Torres conformado por piezas de cerámica de alta temperatura con dibujos inspirados en el arte y la gente con quien estuvo en contacto durante su año de investigación en Guadalajara; Fábrica Morelos con Repentino, una exposición colectiva de Esteban Zúñiga, Jezabel Toledo, Miranda Varo y Sergio Castellanos; y Espacio Morelos, que presentó la muestra Äbjekt, de Juan Bastardo.
Algunos recorridos incluyeron, además de visitas a estudios de artistas, transporte a las instalaciones de la Colección Zarur, al norte de la ciudad, en donde se inauguró la exposición Tequila Sunrise, de Cecilia Barreto y Homesick, de Julio García Aguilar. La fábrica de Cerámica Suro también abrió sus puertas para dejarnos apreciar el trabajo en cerámica en curso realizado por artistas locales y foráneos, en un ejercicio de honestidad y humildad. Entre ellos, la artista tapatía Ana Luisa Rébora nos mostró los avances de unos jarrones con dibujos de seres fantasmales que dan cuenta de aquellas quimeras recurrentes en la dimensión de los ensueños de la artista, estancados en los momentos más difíciles de su vida.
La última visita de estudio que hicimos en el marco de la feria recuerda el estilo abierto de la 3° edición de Estación Material y representa el espíritu fraternal de la escena de esta ciudad. Se trata de Contrabando y Danzón, una exposición colectiva organizada por Estudio Hospital y Sala de Espera, que reúne piezas de artistas que trabajan o que en algún momento compartieron ese espacio desprovisto de muros y puertas, con artistas invitados del grupo Sala de Espera; algunos de ellos son Cynthia Gutiérrez, Renata Petersen, Cristian Franco, Javier M. Rodríguez, Emanuel Tovar, Diego Orendain, Mark Hagen, Reynolds, Carlos Iván Hernández y Luis Alonso Sánchez.
Estudio Hospital y otros talleres de artistas representan una escena al descubierto, franca y cada vez más sólida. Además, con Estación Material, en el mes de septiembre, y el Art Weekend, a inicios de año, la ciudad de Guadalajara cuenta con dos semanas de arte colmadas de incontables actividades, fenómeno aunado al crecimiento voraz de la escena de arte contemporáneo, convirtiéndose en una visita pendiente para coleccionistas y entusiastas del arte contemporáneo mundial. No es una sorpresa que el mercado internacional esté hablando de esta ciudad; es por ello que lo que pasa en Estación Material… no se queda en Guadalajara.
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