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CYNTHIA GUTIÉRREZ: FUTURO ENTERRADO

Plataforma, un nuevo centro cultural para el arte contemporáneo en Guadalajara (Jalisco, México), presenta la exposición Futuro enterrado de Cynthia Gutiérrez (Guadalajara, 1978), bajo la curaduría de Agustín Pérez Rubio. A través de la recreación de un museo arqueológico, la artista invita a reflexionar sobre las estructuras y autoridades que imponen una narrativa a los acervos históricos públicos. ¿Qué otorga valor a una pieza histórica? ¿El tiempo, la propia naturaleza del objeto o el pedestal prístino que lo soporta?

Si bien el trabajo de Gutiérrez se ha caracterizado por cuestionar los discursos e instituciones hegemónicos que definen la identidad nacional, así como por explorar los cruces de la historia y las ideologías representadas en bustos, vitrinas y pedestales, en Futuro enterrado subyace la historia real, como desafío a la historia narrada, y desdibuja el futuro.

Las piezas fueron elaboradas con tierra y arcilla provenientes de Tonalá y agua contaminada del lago de Chapala (Jalisco). El ultra desarrollo urbano ha extendido planchas de concreto hasta alcanzar los pueblos originarios, y con ello, alejado las vetas de arcilla.

Además, la presión de los intereses industriales ha exacerbado la situación, contribuyendo a la destrucción de ecosistemas y a la contaminación de las cuencas de agua. La falta de regulación y procuración de justicia ambiental ha permitido que estas actividades continúen sin control, afectando gravemente la calidad de vida de las comunidades locales y erosionando sus tradiciones culturales arraigadas en la relación con la tierra y el agua.

Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.

Gutiérrez investiga este fenómeno a través del caso de Mezcala, una comunidad en Jalisco de ascendencia Coca, grupo étnico indígena reconocido por su histórica resistencia, rebeldía y lucha contra el despojo, la dominación, la injusticia y el desarrollo capitalista.

Esta comunidad vive a las orillas del lago de Chapala y se dedica principalmente al cultivo de chayote, una hortaliza trepadora perteneciente a la familia de las cucurbitáceas, cuyo fruto contiene un 90% de agua y está siendo afectado por la contaminación del lago. Mezcala ha atravesado diversos momentos de devastación, con la consecuente pérdida de la lengua, la vestimenta y las tradiciones de la comunidad Coca. En la actualidad, la actividad pesquera ha disminuido y las cosechas corren riesgo de perderse.

En la exposición, se presentan chayotes de cerámica, decorados de manera que recuerdan la tradición cerámica de Tonalá y Tlaquepaque, diseños que están desapareciendo gradualmente de la cultura y los mercados locales. En contraste con el pedestal en la esquina opuesta, un montón de chayotes de barro opaco, con una apariencia descompuesta y casi pútrida, posan atrapados en una red de pescar. Una red que da cuenta de su paso histórico al pedestal de un museo como recuerdo de lo que fue.

Según la comunera e historiadora Rocío Moreno, “en torno al chayote de Mezcala se entretejen usos y costumbres que fortalecen la identidad de este pueblo de origen coca, que día a día se reafirma en su lucha por la defensa de sus derechos, sus tierras, sus aguas y su memoria, cultivando dignidad y autonomía”.

Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.
Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.

Para Gutiérrez, las interrogantes sobre la manera en que se construyen las identidades nacionales y cómo las tradiciones se reconfiguran a pesar de su constante destrucción son puntos de reflexión donde hay que detenerse. Los rasgos identitarios tienden a difuminarse mientras los pueblos que los generan son desplazados e ignorados.

De hecho, incluso en los poblados cercanos a Mezcala, las familias indígenas continúan su lucha por la defensa de sus tradiciones, bosques y medio ambiente en general, enfrentándose a los voraces desarrolladores que insisten en fraccionar esas tierras para construir cabañas para personas adineradas, entre otros proyectos. Paradójicamente, aquellos que pisan y laten esas tierras son quienes poseen la sabiduría sobre su inmenso valor y conocen la forma de detener la devastación de sus patrimonios (y los nuestros).

La artista recoge tierra de estos pueblos y la postra en pedestales de museo, apreciándola, pero cuestionando las narrativas identitarias e históricas. En palabras de Cynthia, “la tierra es un elemento de vida, posibilidad de construcción o de esterilidad”. De ahí que el componente principal de la exposición es la tierra; la tierra como reliquia y el agua como elemento tácito.

Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.
Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.
Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.

Es entonces que vemos detrás del ventanal de la sala una masa de lodo que, a manera de magma, atraviesa el vidrio y se desborda en la sala colmando la plancha de concreto y ensuciando el espacio de exposición, una amalgama de esa tierra y agua que al secarse deja una retícula craqueada y estéril.

En otros pedestales se encuentran piezas de cerámica que presentan huellas de telas, evocando los registros de textiles recuperados por arqueólogos, donde los tejidos, con el paso del tiempo, se pudren o desaparecen, pero dejan su marca impresa en el barro.

Algunos vestigios de textiles y piezas de barro en la exposición escapan la barrera del pedestal inmaculado que los sostiene y caen, ya sea para unirse al lodo que ha invadido la sala o simplemente al piso de concreto.

El gesto rompe los límites tradicionales del espacio expositivo y plantea varias interrogantes: ¿Qué legitima un pedestal blanco en un museo? ¿Qué sucede cuando la pieza expositiva se extrae de su contexto original? Y, sobre todo, ¿qué sentido tiene llevar los textiles a una sintaxis de identidad
cuando la gente de ese mismo lugar ya no los usa más?

Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.
Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.

Por otro lado, frente al ventanal, bustos prehispánicos de barro descansan bajo un goteo constante de agua que los mancha, oxidando su pedestal y cayendo (o retornando) al suelo.

En las paredes de la sala vemos algunas gráficas pintadas con tierra de diferentes tonos, pero sin referencias o medidas específicas. En los museos, las narrativas expositivas suelen incluir sistemas de representación e indicadores educativos; sin embargo, en esta exposición, las gráficas son «pantones» de tierra, escalas de exploración sin parámetros definidos, líneas de tiempo sin tiempo.

La muestra también incluye piezas en forma de bultos de lodo con restos de textiles, así como objetos con piezas de motor que desdibujan el referente antropológico o histórico. Además, hay una pieza compuesta por puñados de tierra húmeda con plásticos y residuos dentro de un cubo de acrílico en vías de putrefacción.

Estas obras simbolizan la intrincada conexión entre la historia, la cultura y el medio ambiente, reflejando la transformación continua de los materiales a lo largo del tiempo. Gutiérrez comenta sobre cómo la tecnología y el progreso afectan y transforman no solo el entorno natural, sino también las tradiciones arraigadas y la identidad cultural de las comunidades.

Futuro enterrado desdobla la noción cronológica que define nuestra ubicación. Para la artista este es el punto donde la dirección del futuro se vuelve incierta, si avanzamos o retrocedemos, y si el progreso implica un retorno al pasado.

Redibujar el pasado, desdibujar el futuro o desenterrar otro futuro en el pasado porque lo que se proyectó como futuro ya no puede ser.

Y es entonces que surge la interrogante ¿Dónde debemos enfocar nuestra atención? O, como lo plantea Gutiérrez, ¿qué debemos rescatar de los vestigios históricos que nos pueda dirigir hacia otro lugar u otras formas de relacionarnos con la existencia? Quizás en aquellas culturas que piensan de forma colectiva y entienden la vida de una manera totalmente distinta es donde debemos buscar”.

Vista de la exposición “Futuro enterrado”, de Cynthia Gutiérrez, en Plataforma Arte Contemporáneo, Guadalajara, México, 2024. Foto: Luisa Fernanda Gutiérrez.

Futuro enterrado, de Cynthia Gutiérrez, se presenta hasta el 26 de mayo de 2024 en Plataforma Arte Contemporáneo, Av. Vallarta 1246, Colonia Americana, Guadalajara, Jalisco, México.

Plataforma es un nuevo proyecto cultural ubicado en Guadalajara, México, que busca promover y apoyar el arte contemporáneo, especialmente el producido en la región. La filántropa Nidia Elorriaga propuso al coleccionista José Noé Suro, director de Cerámica Suro (Jalisco, Guadalajara), la creación de este espacio único que alberga exposiciones, residencias y gastronomía. Puedes ver la entrevista a José Noé Suro en el siguiente video, cortesía de Architectural Digest México y Latinoamérica.

Susana Cabrera

Es diseñadora y productora editorial desde hace más de 15 años, con especializaciones en producción editorial y creación literaria. Ha producido y diseñado más de 300 libros institucionales y de autores independientes. Correctora de estilo para Penguin Random House y Temblores Ediciones. Investiga de manera personal sobre comunicación, semiología e historia del arte. Susana es amante de la música, la retórica, la poesía y el diseño, y odia el silencio. Vive en Nueva York desde donde escribe, produce libros, ebooks y consume arte, música y ruido.

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