CALIXTO RAMÍREZ: NI DE AQUÍ, NI DE ALLÁ
La obra de Calixto Ramírez (Tamaulipas, México, 1980) parte de la experiencia y el poder del ser, empleando conscientemente los recursos, gestos y materiales a su alcance. Gran parte de su producción se desarrolla al aire libre, en espacios públicos, utilizando la fotografía y el video para documentar acciones performativas e intervenciones site specific, breves e improvisadas, así como para registrar notas fotográficas.
Ramírez utiliza su propio cuerpo para conectar con un lugar y una situación concretos, así como con los materiales, objetos y personas que los caracterizan. Cada acción puede durar sólo unos segundos, pasando casi desapercibida en las actividades habituales del día. Esta metodología le permite producir de manera ligera, práctica e inmediata.
Tanto su trabajo de carácter efímero y etéreo, como las imágenes que lo capturan, tienen la misma importancia, ambos existiendo como momentos fugaces. Independientemente del medio, Ramírez busca que su obra tenga un carácter simple y cotidiano, pero con la capacidad de ser interpretada desde diversas perspectivas, ya sean poéticas, políticas, históricas, lúdicas, humorísticas o formales.
Nacido en la frontera de Reynosa con Hidalgo, Texas, Calixto Ramírez ha llevado una vida seminómada. Primero por el trabajo geológico de su padre – una de sus acciones se titula Mi abuelo era agricultor, mi padre geólogo, y yo entiendo la tierra así (2015)–, después porque trabajar en el contexto del arte le ha permitido hacerlo. Esta relación con el movimiento, consciente e inconscientemente, ha influenciado su manera de entender la realidad y ha informado su capacidad de usar esa experiencia como herramienta para producir imágenes, objetos, espacios o gestos que propongan nuevas narrativas.

Hasta el 18 de agosto, la Fototeca Nuevo León (México) presenta Ni de aquí, ni de allá, una muestra que recorre los últimos 18 años de trayectoria de este artista radicado en Monterrey. Bajo la curaduría de Kit Hammonds, esta presentación reúne un amplio conjunto de obras que evidencia el uso del cuerpo del artista como instrumento de medición y su integración en el entorno, a partir de objetos, situaciones y espacios encontrados durante sus exploraciones.
“A menudo, pequeños gestos aparentemente insignificantes tienen como testigos solo a la cámara y a algún que otro transeúnte. Lo que pueden parecer actos fútiles, absurdos y bufonescos realizados en los intersticios del mundo, son, en realidad, una poesía económica que habla de las libertades y limitaciones que encontramos todos los días”, relata Hammonds.
La obra Ramírez se nutre tanto del arte y la literatura como de la sociopolítica y los mitos. Sobre su trabajo, se ha destacado una influencia muy marcada del “arte povera”, siendo el artista discípulo de Jannis Kounellis, figura determinante a nivel internacional de este movimiento, donde materiales simples y encontrados dan lugar a la creación de obras a partir de «muy poco o nada».

La muestra está conformada por siete ejes temáticos: El vagabundo; La cavidad teatral; Líneas y medidas; Ligereza; Observando el sol; Mano de obra y Partes del paisaje. En conjunto, este espectro puede ser leído como una poesía sobre el descubrimiento, la negociación y la experiencia del paisaje y el entorno.
“Es el viaje de un vagabundo que deambula por ruinas y espacios periféricos en México y en el extranjero. En contemplación, tanto en el trabajo como en el descanso, Ramírez es capaz de emplear de manera libre y lúdica los elementos de lo social, urbano, histórico, contemporáneo y natural del mundo”, señala el curador.
Calixto Ramírez es considerado una “figura quijotesca” que aparece dentro de su propia obra. Sin embargo, su práctica no es autobiográfica, sino que más bien de pie, o a momentos al caer o postrado, se presenta como un hombre cualquiera. Su cuerpo es una herramienta que tiene a la mano, el medio disponible a través del cual puede tomar la medida de paisajes específicos.
La exposición incluye también esculturas e instalaciones a través de las cuales el artista deja una impresión sobre la tierra, o viceversa, que permiten que la tierra deje una huella o engrama sobre él.

El vagabundo
El vagabundo es un personaje recurrente en el arte y la literatura, apareciendo en las pinturas del siglo XVII, en la escritura del siglo XVIII de Thomas De Quincey y otros, e incluso como un tropo moderno que se puede apreciar en las actuaciones de Charlie Chaplin o en los escritos de los poetas “beat” como Jack Kerouac.
En esta sala se crea una instalación a partir de la combinación de 19 acciones realizadas en diversas localidades entre 2010 y 2022. En cada una aparece el artista por solo unos segundos, como punto focal dentro de su entorno. En conjunto, todas reaccionan a las situaciones físicas, sociales e históricas de cada lugar y, a menudo, articulan un argumento en contra del poder al centrarse en lo ignorado u olvidado.
Por ejemplo, Tutte ‘le strade pórteno a Roma (Todos los caminos conducen a Roma) es una acción realizada por el artista en el exterior de la principal estación de trenes de Roma, Termini, con la intención de dar voz de manera simbólica a todas aquellas personas sin hogar que duermen en sus alrededores. Estas personas, que por una razón u otra han perdido su hogar o simplemente emigraron de otro país buscando una vida mejor, lamentablemente encontraron lo contrario.
La traducción al español de Termini es «terminal», lo que de manera metafórica sugiere la triste situación de estas personas que viven en la calle. Llegan buscando un futuro mejor, pero, como un paciente terminal en el hospital, parece que están más cerca del final de sus vidas.


La cavidad teatral
La carrera artística de Calixto Ramírez se ha visto marcada por un fuerte vínculo con el artista greco-italiano Jannis Kounellis, quien, al ver la obra de Ramírez por primera vez en España en 2009, lo invitó a vivir y trabajar en Roma en varias ocasiones. Ambos artistas comparten una afinidad en sus actitudes hacia el arte, donde una simple acción improvisada o un objeto encontrado en cualquier lugar o momento tienen el mismo potencial poético que una pintura o escultura. Kounellis en algún momento describió a la galería de arte como una “cavidad teatral”.
Ramírez, por su parte, interpreta que el mundo externo contiene ese mismo potencial. Hay cavidades por todas partes en el mundo urbano y natural, espacios entre cosas que llaman su atención. Cada uno es un no-lugar a la espera de ser activado y dentro del cual se pueden ejercer libertades que dejan al descubierto y, a su vez, evaden los impedimentos físicos y burocráticos que nos rodean.


En este contexto se inscribe Proceso de aclimatación, una serie fotográfica que explora la relación entre el cuerpo y el espacio en la ciudad de Roma. Durante sus primeros meses en esa ciudad, Ramírez utiliza su cuerpo como instrumento de medición y resistencia, insertándose en espacios vacíos y reactivando áreas muertas mediante sutiles acciones performativas. La obra refleja cómo un recién llegado busca comprender y ocupar su lugar en una nueva ciudad, participando simbólicamente en su arquitectura y dinámica urbana.
Como contraparte, Manca no sólo se realizó en México, sino que también presenta una perspectiva opuesta: en lugar del cuerpo que busca entrar en el espacio, es el cuerpo que emerge de él. Esta obra hace visible la fragmentación, desaparición e invisibilización causadas por el Estado y la guerra contra el narcotráfico en la sociedad mexicana, mostrando el devastador impacto de la violencia en el tejido social.
Otra pieza que es parte de este núcleo de la exposición es Nos han dado la tierra (2016), una instalación creada en Trieste, Italia, ciudad fronteriza donde Calixto Ramírez se encontró con una gran cantidad de inmigrantes que vivían en la antigua estación de trenes. La pieza está compuesta por maletas intervenidas en sus manijas. Ramírez tomó las medidas de una familia de cinco personas, por lo que cada maleta tiene la altura de un miembro de la familia. Estas maletas fueron rellenadas con tierra, ropa y objetos personales.
La obra habla sobre el territorio, la inmigración, la imposibilidad del viajero de abandonar su tierra por completo, de partir solo con lo que su cuerpo puede llevar, y la idea de un territorio en movimiento como nuestro propio cuerpo.

Líneas y medidas
Ramírez tiene una forma física particular —extendida y alta— que se convierte en un elemento formal dentro de la obra. Ya sea de forma perpendicular o en reposo, su cuerpo se convierte en una línea dentro de su entorno.
Geometría significa literalmente medir la tierra, con preceptos definidos mediante un proceso antiguo que tomaba sus ejes de los cuerpos celestes y sus medidas de los humanos: pulgares, manos y pies. La geografía, por su parte, implica dibujar sobre la tierra. Ramírez entrelaza estos dos campos relacionados en términos formales, convirtiendo a las geociencias en campos creativos y expresivos a través de dibujar sobre y medir el paisaje.
Los actos que realiza Ramírez a menudo hacen referencia a las líneas invisibles, como las corrientes de aire o divisiones burocráticas, que se sobreponen sobre nuestros entornos y experiencias. En Ma’ / BA’axten Ma’ (No / ¡Cómo no!) [2021], el artista usa su lengua para escribir en la lengua Maya un texto sobre las vías de un tren en desuso en el pueblo de Izamal, Yucatán. La obra responde a la idea de modernidad representada por el antiguo ferrocarril, así como el nuevo Tren Maya, un desarrollo en la región que provoca debate público y resistencia.
Producida para una exposición en Inglaterra, Immigration Act 1971. Notice of refusal of leave to enter (2018) representa la presencia del artista en la exposición, ya que su ausencia fue ocasionada por un acto de ley migratoria que le impidió entrar al país. El título se refiere a la misma ley y contiene su propia poesía absurda, presente en el lenguaje burocrático que estipula la condición de ‘salir para entrar’ que realmente sólo significa ‘permiso de entrada’.

Ligereza
Aunque la escultura en general se asocia con el peso y la masa, las obras de Ramírez tienen una cierta ligereza. El autor italiano Ítalo Calvino anunció este desarrollo al afirmar: “Si fuera yo a escoger una imagen propicia para el nuevo milenio, escogería esta: el repentino y ágil salto del poeta filósofo quien se eleva por encima del peso del mundo, demostrando que con toda su gravedad él es quien tiene el secreto a la ligereza”.
Ligereza puede significar “menos pesado” en términos físicos, al igual que menos serio o complejo. Ramírez retoma estos valores a través de la impermanencia y la casualidad, ya que cualquier rastro de su presencia o intervención se dispersa en el entorno con el tiempo.

En esta sección encontramos La hierba se movía (2023), que recontextualiza tres imágenes de la pieza titulada Alzar el paisaje a 782 metros sobre el nivel del mar y las combina con un ventilador que anima las fotografías en el muro. La fragilidad y resistencia de la planta contra el viento en la acción original es trasplantada a la sala expositiva. La materialidad de la pieza abre conexiones entre la experiencia de acto del artista y los espectadores.
Los gestos sencillos se convierten en intervenciones y registros de individuos en Puebla (2020), pieza realizada en las calles de esta ciudad mexicana. Con el paso del tiempo y la repetición de acciones pequeñas, el cuerpo del artista deformó el paisaje urbano. El poder del cuerpo humano para cambiar la permanencia de la ciudad trae consigo implicaciones políticas.
Puebla está acompañada por Izamal, en la cual, más bien —a través de una acción similar—, la icónica cal con pigmento amarillo de los muros se quedaba marcada sobre la ropa del artista, dejando un registro de la ciudad en el cuerpo.


Observando el sol
El sol ilumina, permitiéndonos ver y, por lo tanto, brindando la posibilidad de producir arte. Sin embargo, no estamos destinados a mirarlo directamente por el riesgo de volvernos ciegos ante su fuerza. Esta es la acción que realizan Ramírez y su ocasional colaboradora Sandra, quienes en uno de los videos se pueden ver mirando hacia arriba con los ojos entrecerrados en un juego de riesgo infantil.
En otro video, Ramírez estornuda repetidamente, hipotéticamente pronunciando cada estornudo en un idioma diferente y haciendo referencia a que este es un reflejo que puede ser provocado al mirar directamente la luz. El sol se convierte en una presencia común del día a día a través de su poderosa y mítica importancia cultural.
Los movimientos del sol aparecen también, ya sea a través de capturar los momentos de duración de un eclipse o reflejados en un bodegón. Movimientos que no aparecen aislados de la cultura o economía del momento contemporáneo, ya que en ambas piezas la industria petrolera aparece de forma indirecta: el sol siendo oscurecido por un barril, o un bodegón detrás de carros en movimiento.



Mano de obra
La mano de obra aparece como un método de producción recurrente en la práctica de Ramírez. Este enfoque, seguido de forma inherentemente improductiva, otorga a su obra una postura tragicómica que desafía el desarrollo desenfrenado.
La labor física, repetitiva y agotadora a momentos, se convierte en un juego absurdo que refleja los impulsos y psicosis de la sociedad. A Ramírez se le puede observar parado en la esquina de un sitio a punto de ser destruido para dar paso a una nueva construcción. El artista improvisa una pieza a partir de los detritos de construcción que recoge de las calles conforme deambula. Las formas resultantes contienen un pathos que le otorga respeto a la labor invisible, que construye y destruye, y que corre mayor riesgo. Otras obras conmemoran y registran el amplio impacto climático de esa obsesión con el desarrollo.
Como parte de este núcleo expositivo se presenta la acción Washington & Platón Sánchez (2011), realizada por el artista en un lugar histórico de Monterrey: la esquina del primer cuadro de la cuidad donde se ubicaba una casa en la arquitectura vernácula que sufrió daños irreparables por el huracán Alex. Limpiando el piso, el artista reveló el mosaico original, evidenciando la erosión de historia e identidad causada por la homogeneización de las ciudades contemporáneas.

Partes del paisaje
A lo largo de esta muestra el cuerpo de Ramírez actúa como punto focal dentro del paisaje. Las obras en esta sección muestran partes del cuerpo: una mano sosteniendo o reorganizando piedras, una espalda incrustada de tierra, o pelo en cascada a través de las ramas de un árbol, convirtiéndose parte del ambiente.
Las imágenes resultantes tienen un aire surrealista, en línea con las fotografías de Bill Brandt. Enfatizan los fundamentos de la práctica de Ramírez, en la que cualquier situación se puede animar a través de los materiales más disponibles como lo son el cuerpo, un objeto o lugar encontrado, y la cámara que captura el momento; y con eso es suficiente para crear poesía y arte.
Por uso de objetos encontrados en camino, Ramírez abre resonancias con el paisaje ambos poéticas y políticas. En Muda (2022), realizada en el desierto de Icamole en el marco del proyecto Árida poética, la piel de una víbora se convierte a una metáfora para el cambio de piel y camuflaje que se usa por los militares que controlan la región y los migrantes que buscan cruzar el territorio.

La exposición Calixto Ramírez: Ni de aquí, ni de allá, organizada por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), se puede ver hasta el 18 de agosto de 2024 en la Fototeca Nuevo León, ubicada en la Nave 1 del Centro de las Artes, en el interior del Parque Fundidora.
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