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LA MEMORIA ES UNA ISLA DE EDICIÓN

Cuatro décadas después de la celebración del primer festival Videobrasil durante los últimos años de la dictadura cívico-militar que afectó a Brasil, la 22ª Bienal Sesc_Videobrasil | Especial 40 Años, titulada La memoria es una estación de edición, establece un diálogo profundo con la extensa trayectoria de este festival. A su vez, reflexiona sobre el estado actual del mundo y señala posibles rumbos futuros a través de las obras de 60 artistas del Sur Global.


Vista de la exposición de la 22a Bienal Sesc_Videobrasil, 2023-2024. Foto Acervo Videobrasil/Pedro N. Prata

IMAGEN Y MEMORIA

La 22ª Bienal Sesc_Videobrasil | A memória é uma ilha de edição [La memoria es una isla de edición] celebra su 40° aniversario con una programación que reflexiona sobre un mundo post-pandémico y sobre la propia historia de este evento, creado en 1983 por Solange Farkas, quien ha sido su directora artística desde entonces.

El título y el espíritu mismo de la exposición se inspiran en la frase La memoria es una isla de edición, tomada del poema Carta abierta a John Ashbery del poeta brasileño Waly Salomão (1943-2003). Instalada en el Sesc 24 de Maio (São Paulo) hasta el 25 de febrero, esta versión de Videobrasil refuerza su posición como una vitrina de la producción de artistas de diferentes generaciones y orígenes geográficos que cuestionan las concepciones hegemónicas de la memoria, así como las nociones establecidas del tiempo.

Curada por el brasileño Raphael Fonseca y la keniana Renée Akitelek Mboya, la exposición principal de la Bienal reúne más de 100 obras -entre textiles, pintura, fotografía y videos- de 60 artistas y colectivos procedentes de África, América (del Sur, Central y del Norte), Asia, Europa (del Este y Portugal), Oriente Medio y Oceanía, además de artistas de pueblos indígenas de distintas regiones del globo, desde Brasil a Australia y Nueva Zelanda.

“De maneras disonantes, estos artistas reflexionan sobre las intersecciones entre imagen, memoria, manipulación, ficción y olvido”, dicen los curadores. “Proceden de países tan diversos como Colombia, Curaçao, Estonia, Irak y Nueva Zelanda. Sin embargo, lejos de intentar ilustrar las narrativas que conforman la idea de nación y pertenencia, estos creadores de imágenes prefieren manipular el imaginario y las expectativas del público en relación con sus lugares de origen”.

La experiencia humana en medio de una pandemia mundial también se refleja en algunas de las obras reunidas en esta edición, la cual tuvo que posponerse en 2021 debido a la pandemia. A pesar de no ser el tema central en esta oportunidad, es posible identificar temas sombríos, como el aislamiento y la melancolía, así como contenidos que celebran la vida en medio de la adversidad.

«No se trata de una exposición separada en bloques distintos y delimitados”, explica el co-curador Raphael Fonseca. “Buscamos explorar conversaciones que vayan tanto en la dirección de los temas de trabajo como de los lenguajes, las geografías y las generaciones».

A su juicio, «es interesante considerar que esta edición tiene un cierto carácter hiperestimulante, en el sentido de que incluye videos en varios formatos, como proyecciones, monitores y tablets, así como videowalls, pinturas, dibujos y performances que tienen lugar periódicamente. También encontramos fotografías, esculturas y obras que responden a espacios específicos dentro de la arquitectura del Sesc 24 de Maio».

Vista de la exposición «Especial 40 años», Sesc 24 de Maio, São Paulo. Foto: ©Acervo Videobrasil / Pedro N. Prata

40 AÑOS ESPECIALES

El evento también cuenta con la muestra paralela Especial 40 años, un espacio entrañable en el mismo Sesc 24 de Maio dedicado a repasar la trayectoria de Videobrasil, y que además dialoga con la exposición principal. Curada por Alessandra Bergamaschi y Eduardo de Jesus, esta retrospectiva recorre el Acervo Histórico de Videobrasil a través de la presentación de su material de archivo y obras que invitan a reflexionar sobre la importancia del video a lo largo de estas cuatro décadas.

Con más de 3.000 obras de la reciente producción audiovisual brasileña y de diversas regiones del Sur Global, incluyendo registros de performances y entrevistas con artistas y curadores, el Acervo Histórico de Videobrasil es la instancia material de la trayectoria de la Bienal y su razón de ser como institución.

Este archivo es, sin duda, uno de los más significativos del mundo en relación con la producción audiovisual. Como fuente potencial de reveladoras articulaciones curatoriales e históricas, que se extienden en muchas direcciones en el tiempo y el espacio, asume un lugar cada vez más central en las perspectivas de Videobrasil como institución.

«En esta edición de Videobrasil, hemos trabajado para volver a centrar la atención en el video y contextualizarlo dentro de la historia de la bienal”, afirma Solange Farkas. “Hace cuarenta años, recuperamos el video como medio preferido de la época. Hoy en día, es omnipresente y forma parte integral de la vida cotidiana de las personas. Hablamos de pantallas, de una experiencia que atraviesa diversas visiones y vivencias, ya que está presente no solo en el ámbito del arte, sino también en nuestra vida diaria».

Mirar hacia el pasado de Videobrasil revela, paradójicamente, un movimiento constante de auscultación del futuro. Desde sus primeras ediciones, este festival ha acogido trabajos que sacan partido de la imagen de video y sus soportes en usos que trascienden la mera transmisión de contenidos, extendiéndose a la creación de ambientes, montajes escultóricos e intersecciones de video, teatro y performance, por citar algunos.

CONFRONTAR LA HEGEMONÍA DESDE EL SUR

Con la colaboración fundamental del Sesc São Paulo, Videobrasil ha contribuido significativamente a descubrir prácticas artísticas que adoptan enfoques muy diversos para enfrentar hegemonías y asimetrías. Operando desde sus propias necesidades, realidades y referencias, estas prácticas vocalizan su disidencia con respecto a los ejes establecidos del arte.

Con participantes de 38 países del Sur Global, en esta edición se abre la oportunidad de examinar obras realizadas desde la perspectiva de aquellos que han permanecido en el Sur, o de quienes se han establecido, ya sea por deseo o necesidad, en los grandes centros occidentales. Además, a través de las actividades paralelas, se invita a discutir los contextos mundiales representados en estas obras.

En este sentido, las prácticas artísticas que recoge esta edición de Videobrasil abogan por el protagonismo frente a lo que sigue siendo hegemónico, confrontando cuestiones que van desde la desigualdad social hasta el racismo, desde los asuntos de género hasta el genocidio de los pueblos originarios.

Más que un gran evento, la 22ª Bienal Sesc_Videobrasil es una plataforma que genera conocimiento y crea redes entre territorios marginados del mapa mundial de las artes. En consonancia, durante todo el evento se ha realizado una serie de programas públicos bajo el título Cámara de Eco, frase que remite tanto a “la noción de un espacio físico como metafórico, en el que las ideas y proposiciones resuenan y se amplifican a través de la comunicación”, según lo expresado por su curadora, Renée Akitelek Mboya.

Los encuentros, debates, investigaciones, exposiciones y performances que conforman estos programas combinan el deseo de hacer resonar temas y cuestiones que emergen tanto de la exposición Especial 40 años como de la exposición principal, reflexionando sobre el legado del evento y las diferentes generaciones de participantes.

Ailton Krenak, Onça, 1998. Foto: ©Acervo Videobrasil/Ricardo Amado

DESCENTRALIZAR LA NARRATIVA

La memoria es una isla de edición resonó significativamente entre las más de 2.000 personas que se inscribieron para participar en esta edición de Videobrasil. La televisión y las nociones de noticia y vigilancia, tan presentes en las obras de artistas como Abdul Halik Azeez, Bo Wang, Doplgenger, Karel Koplimets & Maido Juss y Mayana Redin, se unen a la obsesión por los archivos familiares en VHS trabajados por Julia Baumfeld y al interés de Guadalupe Rosales y Leila Danziger por la investigación de periódicos, panfletos y diferentes formas de memorabilia.

La relación entre la escultura y el museo, incorporada en la obra de Ali Cherri y Pamela Cevallos, dialoga con la reflexión de una escultora como Anna Hulačová, así como con artistas que abordan la materia de forma más procesual, explorando aspectos conceptuales y orgánicos del tiempo y de cada material elegido, como Agnes Waruguru, Virgílio Neto y Zé Carlos Garcia.

Trabajando sobre la supuesta inmaterialidad de las culturas orales, artistas como Alicja Rogalska, Antonio Pichillá Quiacain, Camila Freitas y Natalia Lassalle-Morillo contribuyen curiosamente a reafirmar la relación intrínseca entre ficción y fotografía investigada por Adrian Paci, Euridice Zaituna Kala y Samuel Fosso.

Considerando que el concepto geopolítico de Sur Global no es totalmente estático y se adapta a contextos mundiales específicos, Renée Akitelek Mboya señala que “una de las principales motivaciones (del concepto curatorial) era intentar descentralizar la narrativa en torno al arte contemporáneo, porque la mayor parte de su discurso se origina en espacios blanco-occidentales. Era una forma de pensar las conversaciones que están teniendo lugar en diferentes partes del mundo y, en particular, de enfocar diversas narrativas».

Janaina Wagner, Quebrante, 2023. Foto: Acervo Videobrasil/ Ricardo Amado

ESPIRITUALIDAD Y NATURALEZA FRENTE A SISTEMAS DE ORDEN Y CONTROL

El escritor, artista y ecologista Ailton Krenak (1953) es uno de los líderes indígenas más conocidos de Brasil. Fue uno de los fundadores de la Unión de Naciones Indígenas (UNI), el Centro de Cultura Indígena y la Alianza de los Pueblos de la Selva, todos ellos destinados a fortalecer la lucha de los pueblos indígenas en el país. Su participación en la Asamblea Nacional Constituyente, junto con otros líderes, fue fundamental para la inclusión del capítulo sobre derechos indígenas en la Constitución de 1988.

Entre 1985 y 1990, en un contexto político de conflicto y cambio, Krenak condujo el Programa del Indio en la radio de la USP, junto a Álvaro Tukano y Biraci Yawanawá. Este fue el primer programa de radio creado y conducido por indígenas dedicado a difundir las tradiciones de los pueblos originarios y defender sus derechos.

Al igual que sus exitosas publicaciones, como Ideas para aplazar el fin del mundo (2019) y Futuro ancestral (2022), las pinturas de Krenak se centran en la relación entre los individuos y la naturaleza, vista desde una perspectiva crítica que entiende el Antropoceno como la causa de la crisis medioambiental que vivimos hoy en día.

Las cuatro pinturas, tres serigrafías y tres dibujos en tinta china presentados en esta edición de Videobrasil urgen a repensar nuestra relación con la naturaleza y los pueblos indígenas, y buscar soluciones más sostenibles y justas a las emergencias ambientales. También hablan sobre la importancia de reconocer la interdependencia de todos los seres vivos y de vivir en armonía con la naturaleza, en lugar de tratarla como un recurso a explotar.

Antonio Pichilla Quiacain, Semilla, 2020; Cuatro puntos cardinales, 2022; Abuela, 2018. Foto: Acervo Videobrasil/ Ricardo Amado
Antonio Pichilla Quiacain, Semilla, 2020; Cuatro puntos cardinales, 2022; Abuela, 2018. Foto: Acervo Videobrasil/ Ricardo Amado

Antonio Pichillá Quiacain (San Pedro La Laguna, Guatemala, 1982) conecta su obra con la cultura en la que nació, la maya tz’utujil. De diferentes maneras, su investigación recodifica tradiciones y valores aprendidos en el seno de su familia y su comunidad.

La relación entre el cuerpo humano y la espiritualidad, así como la presencia del tiempo en todas las cosas que existen en el mundo -y que no pasan por divisiones científicas, como los reinos animal, mineral y vegetal- son algunos de sus intereses centrales.

En las tres obras textiles que se exponen en esta edición de Videobrasil, Abuela, Semilla y Cuatro puntos cardinales, el artista utiliza técnicas aprendidas de su madre. En la cultura maya tz’utujil, las mujeres son las encargadas de confeccionar los tejidos.

Janaina Wagner (São Paulo, 1989) emplea diversos medios, como el video, la fotografía, la escenografía, el dibujo y la instalación para investigar las formas en que los seres humanos establecen sistemas de orden, control y contención del mundo.

Su obra gira en torno a la noción de límite, expandiendo, deshilachando y acumulando los significados de las demarcaciones geopolíticas, los bordes del tiempo, las líneas visibles e invisibles entre el yo y el otro, nosotros y ellos, e incluso las fronteras entre lo documental y la ficción, lo probable y lo improbable, lo creíble y lo increíble.

Su videoinstalación en dos canales Quebrante (2023) explora las ruinas de la carretera Transamazónica y su fantasmagoría, haciendo referencia también a The Truly Underground Cinema, un proyecto de cine en una cueva concebido por Robert Smithson y nunca realizado.

En el video, la luna abandona las convenciones de la distancia y emerge en una cueva en Rurópolis, una ciudad brasileña construida para servir de base a los trabajadores de la carretera en los años 70. Desde allí, la artista narra, de roca en roca, historias del camino, sus fantasmas y personajes, como doña Erismar, quien, encantada por las cuevas, descubrió muchas en la región.

NARRATIVAS DE LA MEMORIA Y REESCRITURA HISTÓRICA

La cineasta y directora de fotografía brasileña Camila Freitas (1983) presenta su obra Aparición (2023), donde, en un ritual doméstico, la abuela de la artista da voz y paso al caboclo Indaia, su guía y pariente espiritual, quien nos invita a comunicarnos con otros familiares de sangre y más que humanos. El video narra el encuentro con esta entidad, presente en los espacios espirituales afrobrasileños, mientras analiza la retórica de la reparación en medio de la intimidad de las relaciones familiares y los secretos que unen a estas mujeres a través de generaciones.

Natalia Lassalle Morillo (Puerto Rico, 1991) combina performance teatral, etnografía experimental y colaboraciones con artistas no profesionales en su trabajo, centrado en la excavación de la historia tanto imaginada como documentada, la descentralización de las narrativas canónicas y la primacía de la historia escrita a través de recreaciones y la creación de nuevas mitologías.

Su videoinstalación Retiro (2019) es un retrato, en prosa y performance, de la vida y recuerdos de su madre Gloria, construido con entrevistas, películas y recreaciones protagonizadas por la propia artista. Tras la muerte de su abuela, Natalia entrevista a su madre sobre sus recuerdos de su juventud, sobre el envejecimiento, sobre el duelo y sobre su perspectiva sobre el futuro. Gloria tuvo la autoría narrativa del guion, pues el foco de la película no era su veracidad, sino cómo decidió reescribir este recuerdo.

Arturo Kameya, Pido la palabra II, 2021. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado
Gabriela Pinilla, Guerrillera, montaña, compañera, 2023. Foto: Acervo Videobrasil/ Ricardo Amado

A través de pinturas e instalaciones que emplean materiales como yeso, madera y arcilla, Arturo Kameya (Lima, 1984) investiga narrativas y mitos que generan diversas versiones de la historia, especialmente aquellas relacionadas con su país natal. Desde temas que abarcan la cultura indígena hasta la vida urbana, desde la esfera íntima de la familia hasta la escala del espacio público, Kameya presenta las contradicciones de la sociedad mediante una amplia gama de lenguajes y visualidades.

Las reflexiones del artista proceden de su identidad y de su investigación sobre Perú, un país complejo y contradictorio. Sin embargo, la forma en que utiliza estas narraciones dista mucho de ser panfletaria.

La obra de Gabriela Pinilla (Bogotá, 1983) recupera la historia política de los conflictos en Colombia, que ha sido ignorada y borrada por las narrativas oficiales, a través de una investigación de archivos. Dependiendo de la historia particular descubierta, esta puede presentarse como pintura mural, dibujo, grabado, instalación, video y libro.

Guerrillera, montaña, compañera es una pintura mural de 8,40 metros de alto por 6 metros de ancho, parte del proyecto Entre agua y raíces, las luchas de La Chiqui en el Chocó. La obra también incluye un libro ilustrado y propone la construcción de un relato gráfico de la historia de Carmenza Cardona Londoño (La Chiqui), militante del Movimiento M-19, un grupo guerrillero surgido en Colombia en los años 70.

Este trabajo aborda cuestiones fundamentales sobre la violencia del Estado colombiano contra sus opositores políticos, incluyendo la implementación de un régimen penal excepcional, el uso de la tortura, la violación de los derechos de los presos políticos, las acciones de intimidación contra artistas y escritores, los asesinatos sistemáticos, las desapariciones y la situación de pobreza y abandono en algunas regiones del país.

IDENTIDAD Y RESISTENCIA CULTURAL

Pamela Cevallos (Quito, 1984) presenta la instalación Corrientes de retorno (2021-2023), inspirada en el saqueo de las piezas arqueológicas conocidas como Gigantes de Bahía, encontradas en 1966 en la playa ecuatoriana de Los Esteros.  El proyecto es fruto de la colaboración de la artista con artesanos alfareros de La Pila, en Montecristi (Manabí, Ecuador) quienes, a través de su experiencia directa con la materialidad arqueológica, han desarrollado un repertorio de imaginarios sobre la época prehispánica.

Sus conocimientos, adquiridos a través de la práctica y el uso de técnicas similares a las de los antiguos pobladores, representan una forma de retomar y activar los significados de estos objetos creados hace 2.500 años para rendir culto a los elementos vitales de la naturaleza, especialmente el agua.

En el video ¿Chumal Elkaniengeal? / ¿Por qué conservarlo? / ¿Por qué ahorrar? (2021), la artista de origen mapuche Seba Calfuqueo (Santiago de Chile, 1991) se vale de diferentes registros visuales y narrativos para invitar a pensar en una historia crítica del coleccionismo y su relación con el mundo mapuche.

La peculiaridad de las fuentes –navegador de Internet, páginas web de museos y tiendas online, anuncios antiguos de souvenirs, periódicos, entradas de diccionarios de principios del siglo XX– con las que se aproxima a las piezas mapuche seleccionadas (kollong, ketru metawe, tupu, pifüllka, trarüwe) crea un diálogo extrapolable a otras realidades similares donde se produce el coleccionismo, y a la relación entre este fenómeno y las personas a las que afecta.

Este movimiento comienza cuando la artista subvierte el registro fotográfico del museo: las piezas quedan impregnadas de un azul que mantiene y subraya su forma, pero la expande hacia diferentes campos de significado.

Pamela Cevallos, Corrientes de Retorno, 2021-2023. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado
Pamela Cevallos, Corrientes de Retorno, 2021-2023. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado
La Chola Poblete, Nuestra Señora de la Ansiedad; La Virgen de los Lirios; y Nuestra Señora de los Dolores, 2023. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado
La Chola Poblete, Nuestra Señora de la Ansiedad, 2023. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado

La Chola Poblete (Mendoza, Argentina, 1989), artista multidisciplinaria, reivindica su ascendencia indígena y combate las prácticas coloniales de discriminación racial y de género. Resistiendo a los estereotipos relacionados con los pueblos indígenas, presenta cuerpos y bellezas antihegemónicos. Su figura pone de manifiesto las tensiones a las que se ha visto sometida la población indígena, a través de la explotación, la marginación y la exotización.

En sus acuarelas, la artista se apropia de la iconografía de la Virgen María para desafiar los valores patriarcales y heteronormativos, agregando una nueva capa simbólica que incluye las múltiples identidades y experiencias presentes en América del Sur, en oposición a la homogeneización cultural impuesta por el colonialismo y la globalización. Las Vírgenes de La Chola están rodeadas de otros seres, artefactos y símbolos como el logo de Playboy, además de preguntas como “¿Qué es un hombre?” “¿Qué es una mujer?”.

En el video Nuevos Meses / Mis Sueños (2021), Denis Maksaëns (Puerto Príncipe, Haití, 1968) nos guía a través de un viaje que atraviesa fantasías oníricas, sueños angustiosos e imágenes encontradas de escenas de violencia y protestas en las calles de Puerto Príncipe.

En el contexto haitiano, la exposición de la desnudez de los hombres negros se considera provocativa y constituye un tabú particular. Como siempre, Denis se centra en un tema que le toca y le preocupa: la presencia y las resonancias históricas del cuerpo negro.

La película revela la difícil relación entre los cuerpos y el espacio urbano, así como con el poder establecido. A través de una intensa yuxtaposición de lo geográfico y lo corpóreo, nos invita a explorar una imagen fantasmal de la historia marcada por la violencia, la opresión, las privaciones, la glotonería y la codicia individualista.

Andrés Denegri, Aula magna (16mm∞), 2013-2020. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado
Andrés Denegri, Aula magna (16mm∞), 2013-2020. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado

REVISIONES HISTÓRICAS | PASADO Y PRESENTE TECNOLÓGICO

Enfocado en la arqueología de los medios y las imágenes de archivo, Andrés Denegri (Buenos Aires, 1974) produce obras donde los dispositivos y la tecnología de la memoria, como los proyectores de película antiguos, se transforman en una alegoría de los procesos del olvido y la negación de la historia.

Su obra Aula magna, incluida en la exposición, es una composición minimalista, formada por dos proyectores de 16 mm dispuestos uno al lado del otro. Las películas retratan la despedida del artista de un entorno que le es querido, a través de la variación de la luz que atraviesa la ventana de su salón y sus reflejos en el suelo.

La instalación de Vitória Cribb (Río de Janeiro, 1996) consta de una animación digital presentada en un panel LED y una impresión digital sobre papel tapiz. Tanto la imagen impresa como el video animado, BUGs (2023), retoman el avatar llamado “Vigilante” utilizado en otras obras: un personaje cibernético que habita el espacio virtual, cuyo cuerpo está cubierto de ojos y oídos, y que continuamente nos observa y escucha a través de tecnologías digitales. 

Guadalupe Rosales (Los Ángeles, EE.UU., 1980) se crio en California, específicamente en el este de Los Ángeles, una zona con la mayor concentración de latinos del país, alcanzando un 95%. Así, su obra se construye asociaciones de imágenes que llevan al espectador a reflexionar sobre la diáspora latinx en Estados Unidos y otras nociones de comunidad.

En Tezcatlipoca: Soñando Casualmente (2022), la artista sigue su deseo de materializar, en objetos, parte del gran archivo que ha ido creando en los últimos años, en los proyectos Veteranas y rucas y Map Pointz.

En estas obras presentadas en Videobrasil, la artista experimenta con la imagen de un portal formado por espejos y luces, colocando al espectador frente a su propia imagen, sobre la cual se superponen objetos simbólicos presentes en las culturas visuales de millones de personas, así como en la experiencia formativa de la artista y otros jóvenes de origen latino en la costa este de Estados Unidos.

Josué Mejía, ¡Rumbo al norte, rumbo al futuro!, 2022-2023. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado
Josué Mejía, ¡Rumbo al norte, rumbo al futuro!, 2022-2023. Foto: Acervo Videobrasil/Ricardo Amado

La obra de Josué Mejía (Ciudad de México, 1994) se basa en revisiones históricas y procura reconocer los procesos que han moldeado las ideas del pasado. En sus narrativas, el artista se sirve de «inexactitudes» históricas para producir contrahistorias. Para llevar a cabo sus rastreos, entrevista a objetos, como muebles, marcos, billetes y cartas.

En su instalación ¡Rumbo al norte, rumbo al futuro! (2022-2023), un tren de juguete sirve como cartel publicitario móvil. El trabajo revisa la influencia que tuvo el movimiento muralista mexicano en el llamado “cine dorado” del país, y su papel en la formación de un naciente Estado capitalista.  En México, el tren atravesó el territorio nacional transportando documentales producidos por el gobierno, que presentaban a la población los beneficios de la industria nacional. 

En los vagones de tren de Mejía vemos dibujos de portadas de documentales propagandísticos de los años 40 y posibles interiores de vagones que transportaban todo tipo de mercancías. Además de una pizarra con dibujos, la obra también consta de dos esculturas en forma de mesas. En una de ellas, una serie de objetos aluden a la proyección de películas a través del sistema ferroviario en 1940. En la otra, vemos una plataforma giratoria sobre un tocadiscos, con un sistema de proyección que ilustra la banda sonora de una película industrial.

La memoria es una estación de edición incluye además las obras textiles Fa-tal y Violeto, una colaboración entre los artistas brasileños Luciano Figueiredo (Brasil, 1948), Óscar Ramos (1938-2019) y Waly Salomão* (1944-2023), que sirve también de homenaje a quien inspirara la narrativa curatorial y el título de la 22° edición de la bienal.

Producidas originalmente en 1971, las dos pancartas de tela constituyeron la escenografía del show de la cantante popular Gal Costa, diseñada por Figueiredo. En los múltiples significados que se pueden extraer de las expresiones verbales impresas en las telas, hay un efecto potenciador provocado por las elecciones cromáticas presentes en las composiciones. El desajuste ortográfico –alterado en relación con lo que comúnmente se espera de las palabras fatal, violento y violeta–, asociado a los vibrantes tonos de rojo, dorado y morado, provoca un impacto sinestésico. El sentido semántico y visual se mezclan para crear una extrañeza extática.

Al frente: Corrientes de retorno, de Pamela Cevallos; Arriba: Fat-al y Violeto (1971), de Luciano Figueiredo, Óscar Ramos y Waly Salomão (1971). Foto: Acervo Videobrasil/ Ricardo Amado
Al frente: Corrientes de retorno, de Pamela Cevallos; Arriba: Fat-al y Violeto (1971), de Luciano Figueiredo, Óscar Ramos y Waly Salomão (1971). Foto: Acervo Videobrasil/ Ricardo Amado

*Poeta y multiartista, Waly Salomão incursionó en la escena musical como letrista y se desempeñó como productor y director artístico. En colaboración con Jards Macalé, escribió canciones como «Vapor barato» y «Mal secreto», grabadas por Gal Costa en 1968, a quien dirigió en el espectáculo Fa-tal en 1971. Escribió la letra de «Mel» y «Talismã», interpretadas por Caetano Veloso y grabadas por Maria Bethânia en 1979. Asimismo, colaboró con Lulu Santos, Roberto Frejat y Adriana Calcanhoto. Con Gilberto Gil, creó la banda sonora de la película «Quilombo» (1984) dirigida por Cacá Diegues.

En 1971, publicó su primer libro de poesía, Me segura qu’eu vou dar um troço, inspirado en su experiencia en la cárcel. La diagramación estuvo a cargo de Hélio Oiticica, sobre quien escribió más tarde la biografía Qual é o parangolé. Además, publicó obras como Gigolô de bibelôs (1983) y Lábia (1998), entre otros textos caracterizados por su estilo inquieto, provocador y sin ataduras.

Waly fue miembro del Consejo Curatorial de la Associação Cultural Videobrasil desde 1996. Junto con Carlos Nader, creó la performance Bestiário masculino-feminino, presentada en el 12º Festival Videobrasil (1998), y fue el organizador del concepto Desplazamientos, eje curatorial del 14º Festival Videobrasil (2003).

ARTISTAS PARTICIPANTES 

Abdessamad El Montassir, Marruecos | Abdul Halik Azeez, Sri Lanka | Abu Bakarr Mansaray, Sierra Leona | Adrian Paci, Albania | Agnes Waruguru, Kenia | Ailton Krenak, Brasil | Ali Cherri, Líbano | Alicja Rogalska, Polonia | Andrés Denegri, Argentina | Andro Eradze, Georgia | Anna Hulačová, República Checa | Antonio Pichilla Quiacain, Guatemala | Arturo Kameya, Perú | Bo Wang, China | Brook Andrew, Australia | Camila Freitas, Brasil | Cercle d’Art des Travailleurs de Plantation Congolaise (CATPC), República Democrática del Congo | Doplgenger, Serbia | Eduardo Montelli, Brasil | Euridice Zaituna Kala, Mozambique | FAFSWAG, Nueva Zelanda | Froiid, Brasil | Gabriela Pinilla, Colombia | Guadalupe Rosales, Estados Unidos | Hsu Che-Yu, Taiwán | Isaac Chong Wai, Hong Kong | Iwantja Arts, Australia | Janaina Wagner, Brasil | Josué Mejía, México | Julia Baumfeld, Brasil | Karel Koplimets, Maido Juss, Estonia | Kent Chan, Singapur | La Chola Poblete, Argentina | Leila Danziger, Brasil | Luciano Figueredo, Oscar Ramos, Waly Salomão, Brasil | Maisha Maene, República Democrática del Congo | Maksaens Denis, Haití | Marie-Rose Osta, Líbano | Maurício Chades, Brasil | Mayana Redin, Brasil | Mella Jaarsma, Indonesia | Moojin Brothers, Corea del Sur | Natalia Lassalle-Morillo, Puerto Rico | Nolan Oswald Dennis, Zambia | Pamela Cevallos, Ecuador | PENG Zuqiang, China | Rodrigo Martins, Brasil | Sada [regroup] con Sajjad Abbas, Bassim Al Shaker, Ali Eyal, Sarah Munaf, Irak | Samuel Fosso, Camerún | Seba Calfuqueo, Chile | Sofia Borges, Portugal | TANG Han, China | Thi My Lien Nguyen, Vietnam/Suiza | Tirzo Martha, Curazao | Tromarama, Indonesia | ujjwal kanishka utkarsh, India | Virgílio Neto, Brasil | Vitória Cribb, Brasil | Youqine Lefèvre, China | Zé Carlos Garcia, Brasil

Obras premiadas

DESCARGAR CATÁLOGO BILINGÜE

La 22ª Bienal Sesc _Videobrasil – La memoria es una isla de edición se presenta en el Sesc 24 de Maio del 19 de octubre de 2023 al 25 de febrero de 2024.

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