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SACO: GOLPE. UNA BIENAL SOBRE LA VIOLENCIA

La segunda edición de la Bienal SACO, que se lleva a cabo del 20 de junio al 14 de septiembre en Antofagasta y San Pedro de Atacama, es quizás la más ambiciosa hasta la fecha, incluso tomando en cuenta su historia como Festival de Arte Contemporáneo entre 2012 y 2020. Primero, porque suma nuevos espacios a su circuito expositivo e invita por primera vez a artistas de Ucrania, Hungría, Eslovaquia, Australia e Islandia y, más importante aún, porque ocurre en uno de los años más significativos de la historia reciente de Chile, con la conmemoración del 50° aniversario del Golpe de Estado.

Golpe, precisamente, es el título de esta edición de la Bienal, un término que propone reflexionar sobre la violencia de manera amplia desde la mirada de más de 70 artistas de 25 países, quienes han producido sus obras en el propio territorio, con materiales y mano de obra locales, como una acción de conciencia medioambiental y laboral.

La propuesta curatorial de SACO 1.1 invita así a revisar la historia, observar el presente e imaginar el futuro desde varias aristas de la violencia: la de la guerra y del Estado, la intrafamiliar o como discriminación de género y raza, la del extractivismo, la contaminación y otras formas de destrucción del medio ambiente.

“Creemos que es indispensable mirar hacia atrás, ver lo que sucedió en Chile hace 50 años para reflexionar sobre la violencia extrema de la dictadura militar. No solamente para conmemorar a las víctimas, sino también para reflexionar, recordar el pasado, construir futuro y educar con los valores de la democracia. Con mente abierta y diferentes visiones, que impidan un futuro donde se repita la imposición brutal de un sistema político”, dice la directora de SACO, Dagmara Wyskiel.

João Paulo Racy, Redacciones territoriales, 2023. Instalación en vallas publicitarias sector La Chimba, norte de Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.
Luigi Brisso, Des Aparecer, 2023. Vista de instalación en el Parque Cultural Ruinas de Huanchaca, Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.

La programación incluye 27 exposiciones, diez intervenciones en el paisaje y el espacio urbano, la muestra inédita ArchivoSACO, conversatorios, una capacitación intensiva para mediadores, un taller de co-creación con internas del Centro Penitenciario de Antofagasta, dos talleres para niños de escuelas básicas y una curaduría pedagógica con estudiantes de Antofagasta British School, que culminará con una exposición colectiva sobre cómo las nuevas generaciones perciben la violencia.

Como en todas sus versiones anteriores, se trata de una programación que, desde el Norte Grande de Chile, contribuye a la descentralización y democratización del acceso al arte y la cultura, consolidando al desierto más árido del mundo como un terreno fértil para la investigación, creación y distribución artística.

Máximo Corvalán-Pincheira, Fuente de las penas, 2023. Vista de instalación en el Parque Cultural Ruinas de Huanchaca, Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.

JUSTICIA IRRESUELTA

Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Antofagasta, y que se ha convertido en una de las sedes distintivas de la Bienal, es el Parque Cultural Ruinas de Huanchaca, donde descansan los restos de lo que fuera una refinería perteneciente a la Compañía Minera de Huanchaca, en la que se procesaba el mineral que venía desde distintos puntos de la región, predominantemente de las minas de plata bolivianas.

Entre las ocho obras que componen este circuito destaca Fuente de las penas, del artista chileno Máximo Corvalán-Pincheira, una instalación fruto de la reflexión sobre la memoria traumática, la justicia irresuelta y el flujo del tiempo.

Mediante planchas de acero, las mismas que se utilizaron como protección en diversos frontis de negocios durante la última gran revuelta social en Chile, el artista deja pasar pequeñas filtraciones de agua que caen en una pileta-espejo. Esta contención de un flujo mayor que parece estar sobrepasado instala la sensación de un inminente colapso. Al igual que en obras anteriores, el artista explora idea de la filtración de agua como una deuda que sale a flote constantemente.

Junto a él se presenta otro chileno, Luigi Brisso, con el montaje fotográfico Des Aparecer, colección de imágenes en cianotipia fijadas en telas que se mueven al son de la brisa del mar, animando las escenas que aluden, dentro del paisaje, a la ausencia, el dolor y la fragilidad de la vida.

En otro sector del Parque, João Paulo Racy (Brasil) despliega una bandera con la frase “Cepillar la historia a contrapelo». La pieza es parte de la serie Redacciones territoriales, que también incluye vallas publicitarias en desuso ubicadas al norte de Antofagasta, intervenidas con las frases “Los límites excluyen” y “Las fronteras limitan”. Un trabajo expuesto a todo transeúnte que reflexiona sobre la crisis migratoria de la región y relee las historias de violencia que, en el pasado y aún en el presente, han escrito Chile, Bolivia y Perú como países fronterizos.

Nanda Yasoda, Entre el aire y la tierra, 2023. Mural realizado en el Centro Penitenciario Femenino de Antofagasta junto con ocho reclusas. Foto cortesía de Bienal SACO

UN MURAL CATÁRTICO

Como parte de las actividades de SACO vinculadas a la comunidad local y el compromiso social se realizó el pasado mes de abril un taller de reflexión conjunta entre la artista visual antofagastina Nanda Yasoda y ocho internas de la cárcel de mujeres de Antofagasta*, que derivó en el mural Entre el aire y la tierra, ubicado en el Centro Penitenciario Femenino de esa ciudad.

Durante la primera etapa del taller, que duró tres meses, compartieron experiencias para la construcción simbólica -a través de dibujos, cartas y poemas- de un diseño co-autoral que viene a sintetizar tres conceptos vertebrales del proceso: el amor, la esperanza y la libertad.

Así, la silueta de una mujer en el mural representa espiritualmente a las ocho participantes en un placentero suspenso entre el desierto y el cosmos. Rodeada de ocho aves diferentes que también las representan, esta figura central, según las autoras, “viene brotando de la tierra como una mujer nueva, que al surgir emana libre y ligera hacia la Vía Láctea, que a su vez es el interior de cada una, el lugar donde se encuentra la verdadera libertad”.

En este proceso el arte se convierte en una herramienta que facilita la expresión y exploración de sentimientos, el autoconocimiento, la catarsis personal y la conexión con el otro. A su vez, la noción de golpe, como eje central de la Bienal, está presente en el pasado de cada una de ellas, en la sentencia judicial como el camino a la pérdida de libertad y la angustia, en el insondable distanciamiento físico de sus seres queridos.

Claudio Pérez, Última huella, 2023. Intervención de la fachada del Sitio de Memoria La Providencia, Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.
Claudio Pérez, Última huella, 2023. Intervención de la fachada del Sitio de Memoria La Providencia, Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.

LA RESISTENCIA DE AYER, HOY Y SIEMPRE

También en el espacio público, en la fachada del Sitio de Memoria La Providencia, ex centro clandestino de detención política, secuestro y tortura de la ciudad de Antofagasta, se presenta la intervención Última huella, del fotógrafo autodidacta y editor chileno Claudio Pérez, quien se inició en la fotografía documental en los años de la dictadura militar y continúa trabajando con temas relacionados a los derechos humanos y la resistencia cultural de comunidades indígenas de los Andes.

El proyecto Última huella partió con el objetivo de recopilar la mayor cantidad de fotografías de Detenidos Desaparecidos durante la dictadura chilena y transita hacia una propuesta experimental cuya pregunta central es ¿qué hacer con aquellos Detenidos Desaparecidos que no tienen retrato?

Para buscar respuestas a esta pregunta, el fotógrafo, junto a la editora Catalina Jeanneret, han recurrido a dos metodologías. La primera, a través de los testimonios de los familiares aún vivos. La segunda, a través del registro de los lugares que han sido testigos de las desapariciones forzadas.

“A la fecha, de 1.192 Detenidos Desaparecidos hemos encontrado 1.050 fotografías”, escribe Jeanneret en un texto que describe el proyecto. “’Ya no encontrarás más fotografías’, dijo una vez en 1999 un funcionario a un fotógrafo. La búsqueda que emprendió este último demostró lo contrario. Con el tiempo aparecieron imágenes, signos del dolor incesante de las familias”.

Los retratos de Detenidos Desaparecidos se han convertido en un símbolo de resistencia al olvido, de transitar el silencio y de atestiguar la ausencia. No obstante, la fotografía es un medio frágil que está sometido a las condiciones de captura y de resguardo.

“Hay fotografías que desearíamos que existieran, pero que por desgracia nunca se tomaron, que se perdieron o destruyeron”, continúa Jeanneret. “Las fotografías que se encontraron no siempre han sido bien conservadas. La fragilidad del material fotográfico, en todas sus formas, es también una metáfora del tratamiento de la memoria. La pregunta por el olvido impulsa a develar otras imágenes”.

Es así como del archivo institucional y del álbum familiar salieron a la extensión del desierto, a la dureza del polvo de la montaña y al aire violento y seco. La permanencia de las características físicas y las demarcaciones humanas del territorio se han vuelto una fotografía viva a gran escala. En ese sentido, “la conservación del paisaje inmortaliza el dolor: es lo último a lo que se enfrentaron los ojos de las víctimas. Esto convierte a los hitos geográficos en testigos silenciosos frente al paso del tiempo”.

“Una red: Arte postal en América Latina y Europa del Este 1970-80”, muestra que reúne el trabajo de 36 artistas bajo la curaduría de Marcio Harum (Brasil). Sitio de Memoria La Providencia, Antofagasta, Chile, 2023. Foto cortesía de Bienal SACO.
“Una red: Arte postal en América Latina y Europa del Este 1970-80”, muestra que reúne el trabajo de 36 artistas bajo la curaduría de Marcio Harum (Brasil). Sitio de Memoria La Providencia, Antofagasta, Chile, 2023. Foto cortesía de Bienal SACO.

También en el Sitio de Memoria La Providencia se está presentando Una red: Arte postal en América Latina y Europa del Este 1970-80, muestra que reúne el trabajo de 36 artistas** provenientes principalmente de países de América Latina y Europa del Este, bajo la curaduría de Marcio Harum (Brasil).

La exposición está basada en la investigación, selección y reproducción de obras de arte postal de la Colección de Arte de la Ciudad del Centro Cultural São Paulo que indagan en la memoria política, los posicionamientos, pensamientos, prácticas e investigaciones de artistas del bloque socialista del régimen soviético y de los países de América del Sur que vivieron una sucesión de golpes de Estado y dictaduras cívico-militares, como fue el caso de Brasil entre 1964 y 1985, o Chile entre 1973 y 1990.

En torno a estas dos exposiciones se realizó un conversatorio sobre arte y memoria titulado La imagen como herramienta de resistencia, en el que participaron Claudio Pérez y Marcio Harum, junto a Camila Vargas, integrante de la Agrupación por la Memoria Histórica Providencia.

Penelope Cain, Antes del aire hubo agua, 2023. Videoinstalación en Museo del Mar de la Universidad de Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.

LA VIOLENCIA DEL EXTRACTIVISMO

La violencia ejercida contra la naturaleza y sus entes humanos y no-humanos es abordada por artistas como Penelope Cain (Australia) en su obra Antes del aire hubo agua, que se presenta en el Museo del Mar de la Universidad de Antofagasta.

La pieza comenzó a gestarse durante su residencia de investigación y creación en ISLA (Instituto Superior Latinoamericano de Arte, ubicado en Antofagasta), que se centró en la extracción desmedida del litio en la zona y cómo, en ese proceso, colisionan los intereses mineros y los medioambientales.

Las cianobacterias —protagonistas de esta obra— nos conectan con aquellos tiempos donde el desierto era un mar rodeado por volcanes. Fueron ellas quienes, durante la Gran Oxidación, hace aproximadamente dos millones y medio de años, colaboraron con su fotosíntesis en la transformación de la atmósfera, dejándola como la conocemos e inhalamos hoy. Estaban aquí antes que todos los otros seres vivos, y provocaron un cambio trascendental. De alguna manera, son el origen de todo.

La artista, a través de su registro visual y sonoro, nos invita a conocer y valorar los lugares donde hoy habitan estas comunidades bacterianas. Viven en condiciones extremas y son un alimento esencial para varias especies, pero quizás más relevante aún, nos conectan con un pasado primigenio y con cuestionamientos esenciales sobre el origen de la vida.

Desde otra aproximación al tema del agua, el artista colombiano Santiago Vélez presenta en el Parque Cultural Ruinas de Huanchaca su intervención La memoria del desierto, una reflexión sobre las huellas acuíferas que una vez surcaron el desierto, como los grandes lagos Bórax, yacimientos de boratos explotados por la empresa británica Borax Consolidated a fines del siglo XIX.

Vélez despliega sobre el árido terreno un hilo tenue de “agua” que refleja el entorno, configura el espacio y adecúa la presencia del visitante a su imagen inserta en un paisaje que, al ser históricamente explotado, desaparecerá no solo geográficamente, sino también en el imaginario de aquellos que, obstinados, quieran recordarlo.

Santiago Vélez, La memoria del desierto, 2023. Vista de intervención en el Parque Cultural Ruinas de Huanchaca, Antofagasta, Chile. Foto cortesía de Bienal SACO.

Julio Urbina (Perú) presenta en la Biblioteca Regional de Antofagasta Trasladar un río, registro audiovisual de un performance realizado en Antofagasta en mayo pasado, en el marco de su residencia en ISLA.

Urbina traza un mapa dentro de otro mapa en el desierto de Atacama; lo dibuja a mano alzada con la arena blanca que anteriormente sacó de la playa de Mejillones, donde se traviste de minero con un overol naranja fluorescente y un casco. De su cuello, como collar prehispánico, cuelgan numerosas botellas de plástico con orina, la que va ingiriendo ritualmente a medida que realiza su desplazamiento hasta una meseta, donde caligrafía con la ayuda de una picota y un rastrillo los mapas geopolíticos de los países andinos limítrofes: Perú, Chile y Bolivia. Demarca los contornos con arena, la misma que pronto se llevará el viento. La marca-tatuaje, efímera, remite a las Líneas de Nazca.

La vejiga de Urbina no da más por el líquido ingerido, estalla, se va orinando en los pantalones a medida que realiza su trabajo. Meando, va regando -fertilizando, tal vez- el desierto más seco del mundo. Luego se arrastra sobre las líneas del dibujo recién construido como un cruel vestigio antropológico.

Según reflexiona el artista chileno Pancho Casas en un texto que acompaña la obra, el performance de Urbina puede leerse bajo los códigos del miedo. La acción de orinarse en los pantalones remite al terror que experimentan los violentados de las dictaduras, los migrantes y desplazados al cruzar fronteras, donde son sometidos a actos vejatorios por parte de las autoridades.

Es un miedo intenso, nacido de la posibilidad de deportación, de las condiciones inhumanas que se dan en los cruces fronterizos terrestres en estas geografías que fueron, precisamente, campos de batalla durante la cruel guerra del Pacífico y la codicia por el caliche sangriento.

“Los diálogos, cruces, zonas de duelos y marcas que propone Julio Urbina desde las simbologías del miedo, la puesta en escena de la condición precaria de los cuerpos más devastados en las geopolíticas de la identidad, nos llevan como flujo o cauce de un río imaginado a trasladar –‘trans/migrar’ memorias comunes de hitos de fronteras para desafiar y rediseñar sus crudas marcas”.


Toda la programación de SACO: Golpe la encuentras aquí


* Las internas del Centro Penitenciario de Antofagasta que participan en este proyecto son Rosangela Del Valle (24, venezolana); Jacqueline Valenzuela (28, chilena); María Aponte Menacho (32, boliviana); Delia Condori Quispe (35, boliviana); Alessandra Godoy Campillay (27, chilena); Reina Chocata Humacaya (25, boliviana); Hellen Orosco (42, chilena); Raquel Zurita (39, boliviana).

** Una red: Arte postal en América Latina y Europa del Este 1970-1980 reúne a los artistas Eleanor Kent (Estados Unidos); Guillermo Deisler (Chile/Bulgaria/Alemania); Kilmore Cray Tane (Australia); A. de Araújo (Brasil); Grupo Março / Ulises Carrión (México); Artur Barrio (Brasil); Romuald e Anna Kutera (Polonia); 3Nós3 (Brasil); Waclaw Ropiecki (Polonia); Hudinilson Jr. (Brasil); Abílio José dos Santos (Portugal); Anna Banana (Canadá); Leonhard Frank Duch (Brasil); Andrzej Wielgosz (Polonia); Letícia Parente (Brasil);  J. Medeiros (Brasil); Edgardo Antonio Vigo (Argentina); Dámaso Ogaz (Venezuela); Joseph W. Huber (Alemania); Bernd Löbach (Alemania); Lorraine Gustafson (Estados Unidos); Paulo Bruscky (Brasil); Bogdanka Poznanović (Yugoslavia); Hélio Lete (Brasil); Felipe Ehrenberg (México); Helena Hätleová (Checoslovaquia); Gábor Tóth (Hungría); Rimma y Valery Gerlovin (Unión Soviética/Estados Unidos); León Ferrari (Argentina); Clemente Padín (Uruguay); Falves Silva (Brasil); Graciela Marx (Argentina); Bureau de la Poésie (Polonia); Beatriz Jaramillo (Colombia); No-Grupo (México); The Mailbox is a Museum.

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