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LUCAS ESTÉVEZ: ALGO SUEÑA EN LUGAR DE NOSOTROS

La literalidad es un rasgo que se hace presente en el arte bajo diferentes formas y tiene un vínculo profundo con el medio de construcción de una obra: desoculta las condiciones que normalizan su aparición. Esto ocurre a través de una necesaria reducción de la artificialidad de elementos simbólicos o técnicos que determinan una propuesta. Mientras más radical es esta reducción, mayor es el efecto de que algo ocurre por sí mismo.

Pinturas hechas entre 10.01.2023 19.03.2023, de Lucas Estévez, instala el factor de la literalidad precisamente en el título de la exposición, dando pauta a toda lectura que se desprende de ésta. La cuestión del tiempo en las artes visuales es un rasgo que toma especial fuerza a partir de las experiencias gestadas por el perfomance y el arte conceptual de los años 60. En el caso de Lucas Estévez, toma la impronta de una prescripción exclusivamente temporal como marco de trabajo. Esto significa, a propósito de la literalidad, la ausencia del tema tal como es entendido convencionalmente. El resultado es la pura inmanencia, inoficiosa si se quiere, del acto de pintar.

Lucas Estévez, O5/O3/2O23, Acrílico sobre tela, 150 x 280 cm. Cortesía del artista y Galería NAC. Foto: Pía Bahamondes

La actual exposición de Lucas Estévez no parte de cero, por supuesto, como lo haría un cuadrado negro y otras geometrías de similares características, sino que tiene un tenor más bien personal: es una aproximación sin decoraciones a una actividad presente de antemano.

Pinturas hechas entre 10.01.2023 19.03.2023 enfatiza la ausencia de una discursividad sujeta a un orden clásico estructurado por signos que se organizan jerárquicamente a partir de un núcleo enunciativo. Por el contrario, señala una distancia entre concepto y obra significante; actúa como un recorte de lo que ocurre en el continuo de un oficio de taller que no tiene pausa. Esta es su única gran unidad, que delega a las distintas piezas que conforman la muestra la parte que falta, vale decir, las pinturas hechas en aquel intervalo específico, sus indicios y referencias particulares en tanto pinturas.

Lucas Estévez, 17/O3/2O23 , Acrílico sobre tela, 150 x 200 cm. Cortesía del artista y Galería NAC. Foto: Pía Bahamondes

El recorte como escisión, como extracto o fragmento de un proceso de producción permanente es la garantía de una libertad otorgada por la consistencia de una obra, su trayecto. Así lo patenta la deriva pictórica de Lucas Estévez. Se trata de un lenguaje que persiste y se transforma orbitando una identidad propia. Como señalaba: solo resta detenernos en las obras, comprobar sus características, tratar de comprender su lugar de pertenencia.

En la exposición nos encontramos ante la morfología silente de lienzos en distintos tamaños que ejercitan una cohesión compositiva tanto en su independencia unitaria como en el diálogo visual que establecen en conjunto a la hora de comulgar como un todo.

Lucas Estévez, 23/O2/2O23, Acrílico sobre tela, 300 x 170 cm. Cortesía del artista y Galería NAC. Foto: Pía Bahamondes

Si bien el lenguaje pictórico de Lucas Estévez condensa una determinada forma de abordar las relaciones posibles entre forma y color −esquemática, impersonal, controlada−, que podemos describir como la intersección entre una abstracción fuertemente apegada a la geometría de colores planos y un tipo de figuración en que el abanico de signos es celosamente restringido (donde encontramos ciertas referencias a iconos digitales, formas vectoriales, volúmenes geométricos recortados en el espacio, tribales, corazones, entre otros), en esta ocasión ingresa un nuevo elemento que extrapola este imaginario previamente asentado.

Se trata de la división interna de algunos cuadros de gran formato, donde ocurre una multiplicación de los encuadres en forma de franjas verticales: podría pensarse como una agitación acelerada del propio universo pictórico del artista, la coexistencia caleidoscópica y cubo-sintética de espacios interiores disímiles.

Estos ocupan un lugar ambiguo entre la escenografía de un acto surrealista y el recorte cerrado de un bodegón computacional. Delinear su género es un ejercicio infructífero y no un problema a resolver. Es más bien el estado de las cosas que propone Lucas Estévez, aquello que existe tal como es, o bien tal como fue pintado −solo sabemos con certeza su datación−.

Vista de la exposición “Pinturas hechas entre 10.01.2023 − 19.03.2023”, de Lucas Estévez, en Galería NAC, Santiago de Chile, 2023. Foto: Pía Bahamondes

Cabría preguntarnos si a la hora de reconocer la riqueza epocal y geográfica que entraña toda naturaleza muerta, este tratamiento tan afín de Estévez respecto a un género que habla sobre la propia historia cultural de su tiempo (una más materialista, de menor densidad épica), reconocemos algo relativo a nuestro contexto, a nosotros mismos, a nuestro lugar en la ductilidad desterritorializada del presente.

Parece como si en estas pinturas algo externo se aproxima para generar una sensación o propiciar un espacio complementario a lo real. No es la pulsión interior como fuerza expresiva que atestigua y encuentra un interlocutor, sino algo despersonalizado que sueña en lugar de nosotros y nos hace partícipes.


Pinturas hechas entre 10.01.2023 − 19.03.2023, de Lucas Estévez, se presenta hasta el 22 de abril de 2023 en Galería NAC, Santiago de Chile

Diego Maureira

Santiago de Chile, 1989. Licenciado y magíster en Historia del Arte por la Universidad de Chile. Ha publicado ensayos e investigaciones ligadas al arte chileno de las últimas décadas, además de entrevistas y artículos sobre arte contemporáneo. Es curador y parte del equipo del Departamento de Estudio de los Medios (DEM).

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