GUSTAVO CABOCO: OUVIR ÀTERRA
[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]
Gustavo Caboco, artista multidisciplinario del pueblo Wapichana que vive en el puente entre Paraná y Roraima, en Brasil, utiliza el dibujo, la pintura, el textil, la animación, el performance y la palabra para reflexionar sobre los desplazamientos de los cuerpos indígenas y la recuperación de la memoria. Una selección de 20 obras basadas en sus investigaciones en las colecciones de los museos con las que busca contribuir a la lucha de los pueblos indígenas se exhibe actualmente en ouvir àterra, en la Galeria Millan.
En varias obras el artista representa las plataneras, elemento que utiliza para aludir a la fuerza y la autonomía. “Plantar una bananera es un acto de territorialización de la memoria, es un curso de acción para conectarse con un paisaje Wapichana específico y con la memoria de nuestros abuelos, como Casimiro, uno de los importantes líderes Wapichana de la historia de nuestra Serra da Lua, que luchó por la autonomía Wapichana plantando bananeras”, explica.
En ouvir àterra [escuchar la tierra], Gustavo también asume el rol de curador, presentando su trabajo en sus propios términos, y utilizando diferentes lenguajes artísticos como una forma de comprender y expresar la cuestión de la identidad indígena y la preservación de la memoria, no solo como un recuerdo, sino como una práctica.
Unos de los principales artistas indígenas de la actualidad, cuya obra se ha incluido en exposiciones colectivas como Vaivém, en el Centro Cultural Banco do Brasil, Véxoa, en la Pinacoteca de São Paulo, y la 34ª Bienal de São Paulo, Gustavo Caboco ha hecho de la investigación del origen indígena un hilo conductor de su obra.
Nacido en la capital paranaense, creció en un ambiente urbano oyendo las historias de su madre, Lucilene, Wapichana de la tierra indígena Canauanim, en el municipio de Cantá, en Roraima, quien dejó su aldea a los 10 años, en 1968, y recién regresó en 2001, que es cuando Gustavo conoce a su abuela y familiares indígenas, algo fundamental para definir su futuro como artista.
“Abrir el cuerpo para la escucha como el gesto que nos afirma sobre el suelo. Dedicar la atención como forma de enraizar, como forma de relación con la materia viva que es el suelo. Ser capaz de discernir lo que la tierra dice, comprender su voz”, reflexiona el artista en un texto sobre la exposición.





GUSTAVO CABOCO: OUVIR ÀTERRA
Vivendo na ponte entre Paraná e Roraima, Gustavo Caboco, multiartista do povo Wapichana, usa o desenho, a pintura, os têxteis, a animação, a performance e a palavra para refletir sobre os deslocamentos dos corpos indígenas e as retomadas de memória e para realizar uma pesquisa autônoma em acervos museológicos a fim de contribuir na luta dos povos indígenas. Um recorte de 20 obras dessa produção será exibido em ouvir àterra na Millan.
Em diversas obras o artista traz a representação de bananeiras, um elemento que usa para aludir à força e à autonomia. “Plantar uma bananeira é um ato de territorialização da memória, é um curso de ação para se conectar a uma paisagem específica Wapichana e se conectar com a memória de nossos avós, como Casimiro, um dos importantes líderes Wapichana da nossa história da Serra da Lua, que lutou pela autonomia Wapichana plantando bananeiras”, ele explica.
Em ouvir àterra, Gustavo assume também a função de curador, apresentando sua obra em seus próprios termos, e usa diferentes linguagens artísticas como forma de compreender e expressar a questão da identidade indígena e da preservação da memória, não apenas como uma lembrança, mas como uma prática.
Em destaque entre os principais artistas indígenas da atualidade, com passagem por exposições coletivas como Vaivém, no Centro Cultural Banco do Brasil, Véxoa, na Pinacoteca de São Paulo, e a 34ª Bienal de São Paulo, Gustavo Caboco tem em sua biografia, com pesquisa de retorno à origem indígena, o fio condutor de sua obra. Nascido na capital paranaense, ele cresceu em um ambiente urbano ouvindo as histórias de sua mãe, Lucilene, uma Wapichana da terra índigena Canauanim, do município de Cantá, em Roraima. Ela saiu da aldeia aos 10 anos de idade, em 1968, e retornou apenas em 2001 – momento em que Gustavo foi apresentado à sua avó e a familiares indígenas, algo fundamental para definir seu futuro como artista.
“Abrir o corpo para a escuta como o gesto que nos firma sobre o chão. Dedicar atenção como modo de produzir raiz, como forma de relação com a matéria viva que é o solo. Ser capaz de discernir o que a terra diz, compreender a sua voz”, reflete o artista em texto sobre a exposição.



GUSTAVO CABOCO: OUVIR ÀTERRA
Galeria Millan, R. Fradique Coutinho, 1360/1460 – Pinheiros, São Paulo
Hasta/Até 17 de septiembre/setembro de 2022
También te puede interesar
Ernesto Neto:el Cuerpo Que me Lleva
El Museo Guggenheim Bilbao presenta Ernesto Neto: El cuerpo que me lleva, una retrospectiva dedicada a la obra de Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964), uno de los artistas más sobresalientes de Brasil. La...
MIL GRAUS [MIL GRADOS]: 38º PANORAMA DEL ARTE BRASILEÑO
El título de la muestra evoca la idea de un "límite de calor", donde todo se transforma, haciendo referencia a las intensas condiciones climáticas y metafísicas que desafían y conducen a inevitables procesos de...
Roberto Burle Marx:brazilian Modernist
El Museo Judío presenta la primera exposición en Nueva York sobre Roberto Burle Marx (1909–1994) en más de dos décadas, y la primera en Estados Unidos que muestra toda la gama de su producción...


