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“VIENTO”. UNA ANTESALA A LA 34° BIENAL DE SÃO PAULO

I.- RUTAS AL VIENTO

Como parte del programa de la 34° Bienal de São Paulo, titulada Faz escuro, mas eu canto (Está oscuro, pero canto), el emblemático Pavilhão Ciccillo Matarazzo de la ciudad de São Paulo albergará la exposición Vento (Viento), del 14 de noviembre al 13 de diciembre de 2020, como una suerte de preámbulo en el espacio físico a la que será la gran exposición de la bienal, postergada para el 4 de septiembre al 5 de diciembre de 2021.

La decisión de celebrar esta muestra presencial en el Pabellón, que reunirá a 21 artistas, fue tomada tras la reapertura progresiva de las instituciones culturales de la capital brasileña, en cuyo estado se han reportado hasta la fecha 1,1 millones de casos de contagio por COVID. En Brasil, los casos alcanzan los 5,5 millones.

Jacopo Crivelli Visconti, curador general de la 34° Bienal, y el equipo curatorial conformado por Paulo Miyada (curador Adjunto), y Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi y Ruth Estévez como curadores invitados, han concebido Viento a partir de las poéticas de la “relación”, tomando en cuenta los recientes cambios en las dinámicas de interacción entre cuerpos; entre cuerpos y espacios; y entre los trabajos y artistas seleccionados y los asuntos urgentes que ya venían abordando antes de la pandemia, y que ahora se revelan aún más pertinentes.

La idea de ‘ensayo abierto’, que ha sido central en la metodología utilizada para la concepción y construcción de la Bienal, fue puesta a prueba a lo largo de estos meses de trabajo. Pero, ya desde el inicio, los curadores habían adoptado una estructura operativa desterritorializada y desmaterializada, expandiéndose en el espacio -a través de la asociación con instituciones culturales de la ciudad São Paulo y de otros países- y en el tiempo, con las exposiciones y acciones que alcanzaron a presentarse por pocas semanas en el Pabellón de la Bienal, antes de decretarse la emergencia sanitaria mundial: una instalación de la artista peruana Ximena Garrido-Lecca y un performance del artista sudafricano Neo Muyanga.

Performance «A Maze in Grace», de Neo Muyanga, con Legítima Defesa y Bianca Turner, apertura de la 34° Bienal de São Paulo, 8.2.2020 © Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo
Vista de la muestra individual de Ximena Garrido-Lecca en la 34° Bienal de São Paulo © Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

Una vez visto que el confinamiento se extendía por semanas y meses, la Fundación Bienal buscó ampliar su campo de acción al articular una serie de recursos digitales en sus plataformas online, una práctica en la que ha sido pionera desde 1996, cuando Internet era todavía relativamente nuevo en Brasil y en todo el mundo.

De este modo, el equipo ha estado trabajando esta bienal bajo un esquema «procesual» que reflexiona sobre su propio desenvolvimiento. En línea con esta metodología expositiva que se construye y fortalece por pasos, la necesidad de repensar ritmos y modelos se incorpora ahora al trabajo de los curadores. Según ellos, los ajustes y cambios -multiplicados por la pandemia- son parte integral y relevante de la sucesión de transformaciones y gestos de insistencia y resistencia que ha entrado en el diseño de la Bienal.

El mismo título de esta edición Está oscuro, pero canto, viene a reforzarse -y refuerza las dinámicas- en esta edición. Considerado más una afirmación que un tema, esta frase extraída de un poema de Thiago de Mello (Barreirinha, Brasil, 1926) “reconoce el estado de angustia actual del mundo contemporáneo, al tiempo que subraya la posibilidad de la existencia del arte como un gesto de resiliencia, esperanza y comunicación”, según Crivelli Visconti.

El concepto de bienal procesual también se materializó, de forma poética e inesperada, en la obra de Garrido-Lecca, Insurgencias botánicas, una instalación que consistió en una estructura hidropónica para sembrar frijoles peruanos. Las plantas continuaron creciendo entre febrero y marzo de 2020, y aunque el público no pudo ser testigo de todos los momentos de transformación de la instalación, esta de cierta forma simboliza a la propia Bienal: un proceso de inicio/expansión/transformación/problematización.

Por otra parte, la red de instituciones colaboradoras también ha reorganizando sus calendarios de exposiciones para acoplarlos con los de la Bienal, manteniendo así su compromiso durante las diferentes etapas de sus fluctuaciones. La Kunsthalle Basel en Suiza, por ejemplo, inauguró en junio pasado la muestra individual Centropy, de la fotógrafa estadounidense Deana Lawson, una de las colaboraciones internacionales ya establecidas para la presente edición.

Otras muestras siguieron su curso programado, ya inauguraron y no coincidirán con la Bienal: la primera individual en Brasil de la pionera del performance en los años 60, Joan Jonas, en la Pinacoteca de São Paulo [Pina Estação], y Antonio Dias: derrotas e vitórias, en el Museu de Arte Moderna de São Paulo.

Antonio Dias, Anywhere Is My Land, 1968, acrílico sobre tela, 130 x 195 cm. Cortesía de la familia. Foto: Roberto Cecato
Antonio Dias, Anywhere Is My Land, 1968, acrílico sobre tela, 130 x 195 cm. Cortesía de la familia. Foto: Roberto Cecato

II.- EL VIENTO COMO ÍNDICE

Jacopo Crivelli Visconti explica que «Viento funciona como el índice de esta edición de la Bienal, en el sentido de que señala algunos de los temas que volverán expandidos en la exposición de septiembre del próximo año”. Al mismo tiempo, agrega, “Viento se refiere a lo que ya ha sucedido, así como el índice constituye, en semiótica, el sendero».

El curador adjunto Paulo Miyada agrega: «El proyecto de esta Bienal siempre ha tenido la intención de mostrar las mismas obras más de una vez, en diferentes contextos y momentos, para enfatizar que nada permanece idéntico, ni las obras de arte, ni el público, ni el mundo que nos rodea. Este movimiento comienza a materializarse con esta exposición, cobra fuerza con las exposiciones online que se presentarán a partir de ahora y que desaguan en septiembre del próximo año”.

Viento inaugura así la dinámica de organización de las obras de la Bienal en torno a ‘enunciados’: objetos con historias complejas que sugieren lecturas multifacéticas, y que se ampliarán en la exposición colectiva de 2021. En Viento, la curaduría se vale de dos de estas declaraciones para crear resonancias y ecos: la campana de Ouro Preto (Sino de Ouro Preto, ya presentada en la publicación educativa de esta edición, Primeros ensayos), y los cantos tikmũ’ũn.

El título de la muestra viene de la película Wind (1968), de Joan Jonas, donde la artista estadounidense registró el esfuerzo de un grupo de performers al realizar una coreografía en la playa de Long Island, en Nueva York, en uno de los días más fríos de 1968. Según Crivelli Visconti, “la película no solo retrata el performance, retrata el viento: el papel de los bailarines, en este sentido, es hacer visible el viento. A veces es necesario poner algo en el vacío para que se revele lleno de cosas que no podemos tocar o ver. Ya habíamos decidido mostrar esta obra en la exposición colectiva de la 34° Bienal (y el público podrá volverla a ver el año que viene), pero ahora, en el contexto en el que vivimos, ha ganado muchas nuevas capas de lectura e interpretaciones posibles».

Uno de los aspectos más llamativos de Viento es su montaje: a diferencia de lo habitual, y dadas las normativas de distanciamiento social, no se construirá ningún muro expositivo, es decir, que la arquitectura del Pabellón Ciccillo Matarazzo permanecerá en su estado natural, acogiendo las obras directamente, sin elementos que pudieran crear una mediación entre la escala humana de las obras y las dimensiones monumentales del Pabellón. Al incluir en gran medida obras desmaterializadas (en audio o video), la exposición busca resaltar un sentido de espacio y distancia que rara vez puede ser experimentado por el público en exposiciones y eventos que se llevan a cabo en este mega edificio.

El formato dialoga con el momento actual tanto porque fue concebido como una forma de facilitar la distancia social como por sus motivaciones conceptuales. «La distancia entre las obras invita al público a mirar no solo las obras, sino también el espacio entre ellas, y leer en ese gesto una resonancia poética de la necesidad de alejarse de los demás y del mundo. Al mismo tiempo, confiar en que pocas obras llenarán un espacio tan grande es apostar por la capacidad del arte para reverberar infinitamente, lo que lo convierte en una herramienta insustituible para afrontar y superar momentos sombríos como los que vivimos”, explica Crivelli Visconti.

La relación entre lo visto y lo no visto, lo material y lo inmaterial, también estará presente en el performance que realizará Paulo Nazareth, [A] La Fleur de la Peau (2019-2020), inédito en Brasil. A fin de evitar aglomeraciones durante su estreno, el performance se realizará con el Pabellón cerrado a público, el día viernes 13 de noviembre a las 6 de la tarde, y se retransmitirá en directo en el Instagram de la Fundação Bienal.

En la obra, personas no blancas perforan un saco de harina de trigo y mediante el barrido reordenan el polvo blanco en forma de círculos, problematizando, de manera simbólica, las relaciones coloniales de poder, tanto por los gestos y cuerpos en escena como por la alusión a los diferentes significados y usos atribuidos al círculo (en la geometría) por diferentes sistemas de conocimiento, occidentales y orientales. Al día siguiente, el público podrá ver en el espacio el residuo de la acción de los performers, que a su vez se irá transformando a lo largo del período expositivo por la acción de las corrientes de aire al interior del Pabellón.

Adicionalmente, hasta febrero de 2021, otros seis artistas se suman a la serie de acciones en formato virtual en la ABienal tá on, entre ellos Naomi Rincón Gallardo (Carolina del Norte, EEUU, 1979) y Sebastián Calfuqueo Aliste (Santiago, Chile, 1991).

Joan Jonas, still de "Wind" (Viento), 1968, video, 16mm, 5’37’’. Cortesía de la artista
Joan Jonas, still de «Wind» (Viento), 1968, video, 16mm, 5’37’’. Cortesía de la artista

La lista de participantes anunciada hasta el momento es la siguiente:

Abel Rodríguez
Adrián Balseca
Alfredo Jaar
Alice Shintani
Ana Adamović
Antonio Dias
Beatriz Santiago Muñoz
Carmela Gross
Carolina Maria de Jesus
Clara Ianni
Daniel de Paula
Deana Lawson
Edurne Rubio
Eleonora Fabião
Eleonore Koch
Frida Orupabo
Gala Porras-Kim
Giorgio Morandi
Gustavo Caboco
Hélio Oiticica
Jacqueline Nova
Jaider Esbell
Jaune Quick-to-See Smith
Joan Jonas
Jota Mombaça
Juraci Dórea
Koki Tanaka
Lasar Segall
León Ferrari
Luisa Cunha
Lydia Ourahmane
Lygia Pape
Manthia Diawara
Marinella Senatore
Melvin Moti
Musa Michelle Mattiuzzi
Naomi Rincón Gallardo
Neo Muyanga
Noa Eshkol
Paulo Nazareth
Philipp Fleischmann
Regina Silveira
Sebastián Calfuqueo Aliste
Sung Tieu
Trajal Harrell
Uýra Sodoma
Ximena Garrido-Lecca
Yuko Mohri
Zina Saro-Wiwa


VIENTO | 34ª BIENAL DE SÃO PAULO

Pavilhão Ciccillo Matarazzo, Parque Ibirapuera, São Paulo

Del 14 de noviembre al 13 de diciembre de 2020

Performance de Paulo Nazareth: 13 de noviembre de 2020, 18 hrs (local), transmitido por Instagram @bienalsaopaulo

Visitas mediante reserva de cupo a partir del 11 de noviembre de 2020 a través del sitio web 34.bienal.org.br

Para la exposición, la Fundação Bienal sigue estrictamente los protocolos de salud establecidos para el sector cultural.

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