¿Cómo sería ese instrumento de medición destinado a computar las magnitudes físicas de la palabra? ¿Qué clase de aparatosa ingeniería sería capaz de revelar el peso unánime de las letras? ¿Qué tipo de cifras arrojaría una máquina tal al mensurar las condiciones materiales de la lengua?

Pesapalabra, boletín de poesía y crítica, no surge como un intento de responder a estas interrogantes, menos aún como el afán de encarnar esa descomunal balanza de los vocablos, sino que, a través de la reflexión y creación artística en torno a la palabra, se plantea la necesidad de formular nuevas preguntas sobre la materialidad de la escritura, en una época en donde lo virtual aparece como el único horizonte posible.

El proyecto peruano es una alianza entre Anima Lisa, un colectivo de poesía peruano, y la editorial Meier Ramírez, quien asume la coordinación editorial. La dirección editorial es de Luis Alberto Castillo y el diseño de Romanet Silva. Con un costo de cinco soles (1.50 dólares aproximadamente), se distribuirá en Chile a través de la Librería Metales Pesados, y se puede encontrar hasta el 26 de noviembre en la sección Nave de Ediciones de la feria de arte Ch.ACO.

Pesapalabra
Pesapalabra

Tres objetos del contenido de este nuevo boletín merecen, quizá, apuntes especiales:

*La selección de poemas del libro en construcción, Constitución política del Perú, de Santiago Vera, en el que las palabras de cada apartado de la ‘Constitución del 93’ son usadas como materia prima para la reescritura de las leyes fundamentales de la Nación a través de un ejercicio de permutaciones y encabalgamientos.

**Cinco poemas visuales de 11 (2017), libro del poeta chileno Carlos Soto Román –cuyo título alude a la fecha del golpe militar de Augusto Pinochet –, en los que los signos lingüísticos se autoeliminan, se desvanecen y son cómplices de ocultar a los verdugos de la democracia chilena.

***Tres poemas manuscritos de Tromba de agosto (Lluvia editores, 1992), de Jorge Pimentel, acompañados de un texto en el que el poeta narra el proceso de producción del poemario en donde se hacen evidentes los condicionamientos de los soportes de inscripción sobre la escritura: la materialidad del papel también habla su propia lengua.

La publicación incluye además diversos formatos de escritura –o de palabra-, como ensayos, material de archivo, poemas, entrevistas, reseñas, ilustraciones y poesía visual.

Pesapalabra
Pesapalabra
Pesapalabra

PESAPALABRA. BOLETÍN DE POESÍA Y CRÍTICA

27 x 32 cm.

48 páginas

500 ejemplares

Español

Número Uno | Noviembre 2018