Con un título que en esta 44° edición alude a su persistencia misma como la más antigua y principal vitrina de la producción artística colombiana, el Salón Nacional de Artistas (SNA) cierra sus puertas en Pereira este 14 de noviembre, tras dos meses ofreciendo una intensa programación de exhibiciones, charlas, seminarios, proyectos académicos, editoriales y educativos. Este salón, que ya lleva 76 años de historia, ha demostrado con esta versión no sólo su supervivencia, sino su vigencia como una de las principales plataformas para conocer lo que es el arte colombiano hoy.

Creado en 1940 como parte de la política de educación del Gobierno Nacional para establecer vínculos entre artistas y público, el Salón ha sufrido varias transformaciones a lo largo de su historia. Cada versión es diferente, se reinventa, sucede en una o varias ciudades, los presupuestos cambian, expresa nuevas luchas, metas, intenciones y lineamentos curatoriales. Pese a los vaivenes políticos y las críticas del medio, el Salón siempre está en proceso de transformación. De ahí su título de AÚN.

La directora artística del 44 SNA es Rosa Ángel, directora del Museo de Arte de Pereira, quien trabajó con un equipo curatorial integrado por el curador de Arte Latinoamericano de Tate, Inti Guerrero, como responsable del componente internacional; Guillermo Vanegas, a cargo del componente regional; y Víctor Albarracín, encargado del proyecto editorial.  Se invitaron además a Pamela Desjardins, Ximena Gama y La Usurpadora (María Isabel Rueda y Mario A. Llanos) con proyectos específicos que añadieron otras capas de lectura.

Continuando con su proceso de descentralización, este año el Salón se realizó en Pereira, una ciudad de la zona cafetalera colombiana, bajo la organización del Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Pereira, en asociación con el Instituto Municipal de Cultura y Turismo y la Cámara de Comercio de esa ciudad, con el apoyo del Museo de Arte de Pereira y de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Su temática giró en torno al paisaje y el territorio, lo que implicó reflexionar sobre los procesos de colonización, las coyunturas sociales y las realidades cotidianas que construyen los paisajes sociales. Así, el equipo curatorial reunió a 105 artistas que trabajan directa o tangencialmente en torno a esas temáticas, ocupando e interviniendo seis espacios de Pareira y sus calles.

Dentro del componente expositivo del 44 SNA destacaron maestros del arte colombiano como Alicia Barney (Cali, 1952), cuya obra, considerada pionera dentro del arte medioambiental colombiano, reflexiona sobre la relación entre los humanos y su entorno, y en particular la sobrepoblación, el hambre y la destrucción de la naturaleza. En el Salón presentó su instalación Estratificación de un basurero utópico -que ha tenido ya tres versiones: 1987/2014/2015-, diez largos y delgados tubos de acrílico transparente rellenos con basura cubierta de purva (carbón vegetal) y arena. Según la artista, “la intención es representar un basurero utópico, ya que en Colombia (en esa época en que la obra fue creada por primera vez) se dejaban los basureros expuestos al aire, lo que impedía una pronta biodegradación y una más rápida recuperación del suelo”.

Beatriz González (Bucaramanga, 1938), una de las figuras claves en el arte colombiano, presentó su pintura Zulia, Zulia, Zulia (2015), una obra sobre la deportación por parte del gobierno venezolano de colombianos en el 2015. “Tiene que ver con el problema de la frontera con Venezuela, con los diversos ríos que tenían que atravesar los colombianos. En esta obra comparaba la situación con la de los migrantes europeos que cuanto mucho llevan una bolsita con las joyas y unos euros; en cambio aquí llevan todos los enseres, los tanques de agua como si arrancaran la casa y se la repartieran entre varias personas. Es un paisaje colombiano muy actual”, explicó la artista a la Radio Nacional Colombiana.

De Débora Arango (Medellín, Colombia, 1907- 2005) se presentaron dos pinturas que son testimonio de su preocupación por los temas sociales y políticos, en las que son protagonistas personajes marginados que la artista retrata más allá de lo físico, incluyendo sus estados psicológicos.

En este recorrido visual destacamos a éstos y otros artistas, de larga, mediana  o corta trayectoria, colombianos y de otras nacionalidades, cuyos aportes al discurso crítico del arte siguen vigentes o abriendo nuevas discusiones, como Alvaro Herazo (Cartagena, 1942 – Barranquilla, 1988); Antonio Caro (Bogotá, 1950); María Teresa Hincapié (Armenia, 1954 – Bogotá, 2008), Mario Opazo (Tomé, Chile, 1969; vive y trabaja en Colombia); Paulo Licona (Tunja, Colombia, 1977); Adriana Arenas (Pereira, Colombia, 1969); Liliana Vélez (Bogotá, 1980); Luis Roldán (Cali, Colombia, 1955); Wilson Díaz (Pitalito, Colombia, 1963);  Andrés Felipe Gallo (Santa Rosa de Cabal, Colombia, 1988); Juan Fernando Herrán (Bogotá, 1963); Jesús Ruiz Durand (Huancavelica, Perú, 1940) y Carolina Caycedo (Londres, Reino Unido, 1978).

The following two tabs change content below.

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
UA-20141746-1