En su actual muestra en Diablo Rosso, Ciudad de Panamá, el artista chileno Ignacio Gatica presenta una serie de pinturas y una instalación escultórica en la que se alude a tarjetas de créditos despedazadas, tanto de él como de un grupo de artistas amigos. Estas piezas invitan a cuestionar nuestro presente y futuro en un escenario en el que el lenguaje verbal está fragmentado y en crisis. Esta crisis, dice el artista, es el resultado de una decepción y agotamiento, la generación de falsas consignas políticas, la publicidad engañosa con promesas y compromisos no cumplidos.

“Es imposible escapar de los acontecimientos políticos: éstos generan indignación, movilización y un estado de alerta. También es imposible escapar de los acontecimientos políticos internos, así como las pausas y separaciones que cambian y transforman nuestra vida diaria”, asegura.

Ignacio Gatica, Visa Boogaloo. Cortesía: Diablo Rosso

Cuando se tiene una tarjeta de crédito, el poseedor debe estar consciente de que determinados artículos para el hogar pueden ser dañinos para la tarjeta. Si conoce los peligros que representan estos elementos para las tarjetas de débito, el titular podrá prevenir los daños no deseados o usar esos elementos para deshacerse de una tarjeta de débito vieja de manera correcta.

Da de baja todos los pagos domiciliados o automáticos a la tarjeta.

La manera menos efectiva para dañar una tarjeta de débito es cortarla por la mitad. Los poseedores que buscan dañar realmente una tarjeta de crédito, y evitar que un ladrón cree un clon de la original, deben borrar la información de seguridad codificada en la tarjeta. Para desmagnetizar la banda magnética, el titular de la tarjeta puede utilizar la cinta magnética de la puerta del refrigerador, deslizando la tarjeta sobre ella para desmagnetizarla. Una vez hecho este paso, la tarjeta quedará dañada para siempre.