Piedras Galería

SANTIAGO GASQUET: TRAGEDY

Decidido a hablar del dolor desde su dolor, Santiago Gasquet (Buenos Aires, 1978) trabaja en esta muestra para dar un duelo. Construye un espacio con obras que irrumpen en la arquitectura de la galería y alteran la circulación habitual.

EL ÁNGULO DONDE SE GUARDA UN ESPEJO. LA MIRADA VISTA

En varias exposiciones recientes en Buenos Aires, Eduardo Basualdo, Eugenia Calvo, Paula Castro, Laura Códega, Agustín González Goytía, Carla Grunauer, Carlos Huffmann, Hoco Huoc, Maruki Nowacki, Malena Pizani y Florencia Rodríguez Giles (ordenadxs alfabéticamente) encendieron faroles, no con obras inconcebibles a sus prácticas, sino extenuándolas y situándose en nuestro paisaje en crisis. 

CREAR Y HABITAR CUERPOS CONTRAHEGEMÓNICOS

Desde una firme postura de resistencia a los cánones corporales imperantes, Diego Bianchi, el dúo Galaxia y Mar, Jazmín Kullock, Josefina Labourt, La Chola Poblete y Kenny Lemes lanzan búsquedas artísticas y vitales en las que reformulan y ponen en jaque aquellos conceptos de género y belleza dominantes. Marina Oybin revisa sus prácticas contra el cuerpo hegemónico a propósito de sus actuales exposiciones en Buenos Aires y Nueva York.

JOSEFINA LABOURT: SEÑORA

La vejez conmueve porque comparte demasiadas cosas con la muerte, con la no-vida. Lxs ancianxs están vivos, pero para el resto del mundo ya no están en este mundo. Son un afuera, están más allá de la existencia plena. Sin futuro, se encuentran en la antesala de la desaparición. Son una forma intermedia, entre lo vivo y lo muerto, entre lo animado y lo inanimado.

Vista de la exposición "En una isla pegada a la tierra cerca de todo", de Constanza Giuliani, en Piedras Galería, Buenos Aires, 2019. Cortesía de la artista y la galería

PEDAGOGÍA DE LA SENSIBILIDAD

«En una isla pegada a la tierra cerca de todo» es una de las últimas muestras que tiene lugar en Buenos Aires que puede funcionar como una radiografía de época, culminando una década compleja no sólo en Argentina, sino en toda la región Sudamericana. La obra de Constanza Giuliani (Mendoza, 1984) está situada en un vértice en el que la pintura y el dibujo se abrazan generando una comunión que puede transformar una pequeña viñeta que podría provenir de un cómic perdido de los años 70 en una obra de gran formato donde conviven situaciones ingenuas, fantásticas y surreales que nos abren la posibilidad de pensar una pedagogía desde la sensibilidad en oposición a un contexto violento y oscuro que se nos aparece cotidianamente.