María Abaddon

MI ROPA, LA DE OTROS, LA DE MUCHOS

Las piezas reunidas aquí, situadas en un tiempo indefinido y opaco, interrogan el lugar del cuerpo bajo una óptica de sospecha y detención, a la vez que contribuyen a imaginar nuevas corporalidades recuperando cuerpos perdidos o en vías de desintegración.

CARTA PARA INGRESAR AL PARAÍSO SUBTERRÁNEO DE MYNERVA Y ABADDON

Este «Paradiso» está repleto de pinturas y telas colgantes, anatomías destripadas y cosidas, capullos que son células que son mandalas, cicatrices y huellas de operaciones, hilos que asemejan pieles derretidas y fluidos corporales como una forma de comunión espiritual. Liberados de toda ley y toda norma, sus personajes portan con orgullo lo que muchos consideran aberrante; ustedes nos invitan a abrir nuestros cuerpos y mirar la transformación de la carne como una posibilidad de otra vida.

HILOS QUE RESISTEN, HILOS QUE SUBVIERTEN: IDENTIDADES, MEMORIAS Y CUERPOS EN EL ARTE TEXTIL PERUANO

La exposición presenta vestimenta, esculturas, instalaciones, performances y videos que dan cuenta del textil como un medio en constante transformación, en estrecho vínculo con el cuerpo. Piezas producidas en comunidades rurales de los Andes y la Amazonía peruanos se exhiben junto a obras contemporáneas basadas en prácticas y discursos políticos, migratorios, ecológicos, de identidad de raza y género.

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ZOE GUILLÉN Y DANIEL TREMOLADA: ORAL

El papel de la persona dominante, que desliza el cuerpo inmóvil de quien comerá, adquiere dimensiones perversas, al tiempo que afectivas y de cuidado. Por otro lado, la persona inmovilizada se sitúa en una posición de completa vulnerabilidad, donde su incapacidad de moverse y de mirar se compensan con la única actividad que le permite realizar el traje: comer.

Vista de la exposición "A Pound of Flesh", de María Abaddon, en Ginsberg Galería, Lima, 2019. Foto cortesía de la galería
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MARÍA ABADDON: A POUND OF FLESH

Ginsberg Galería presenta «A Pound of Flesh», primera muestra individual de María Abaddon (Lima, 1988), cuya obra nos confronta con la fragilidad de nuestro ser, especie y sociedad, en definitiva, con nuestra propia mortalidad, a través de esculturas que representan el cuerpo mutilado, fragmentado y recompuesto.