CLAUDIA MÜLLER: AGUA DULCE
Durante una residencia de dos meses en Bogotá, la artista Claudia Müller (Santiago de Chile, 1983) y el equipo de cal!ente, cal¡ente realizaron varios recorridos geopoéticos por algunas de las reservas ecológicas de los cerros orientales de Bogotá y sus lugares aledaños.
Pensar en y con el bosque altoandino, el páramo, sus cuerpos de agua y todo el entramado de seres y especies que habitan esta biogeografía intertropical, les permitió vincularse con formas sensibles, comunicativas y de interacción insólitas, que derivaron en un grupo de piezas y obras que, a manera de cartografías subjetivas, entre imágenes, videografías, objetos y textos, comparten algo de la mística de estos espacios recolectores, guías y creadores de agua, aire y conocimiento, que conversan a diario con las complejas dinámicas de la ciudad capital.

Por Andrés Matías Pinilla | Curador
Vienen formados en grupos de a diez. Ahora de a veinte… ciento diez… ¡Cuatrocientos! Son más de mil. Sus cuerpecitos brillantes con muchas patas saben leer. Nos leen en cortos desplazamientos. Leen los colores como temperatura y entre nuestro color-calor amarillo y verde tibio, y el frío bruma altoandina de la mañana, se distribuyen para mordernos.
Es así que crujimos juntos en un canto vidrioso, un canto que es tan de ellos como nuestro. Es el canto del bosque. Y este canto nos pone a exhalar: salivamos, sollozamos y sudamos desprendiendo gases como palabras para nuestros hermanos cucharos. Es una advertencia, nuestra, es un canto crujir que nuestros hermanos cucharos olfatean por sus ramas para así desplegar un manto amargo sobre sí, protegerse y evitar la invasión, la oleada de mordiscos.



Sabor a canelo. Pica la boca. Aire eucalipto. Pino. Abrigo tejido blanco en gotas de frío. Helado. Sol. Suspensión. Tranza. Sesenta y ocho aleteos por segundo. Brillan las alas en fuga. Quiches, Bromelias. Respira. Respiran y Respiro, respiramos. Todo respira al mismo tiempo. Huele hermoso y es un canto. Caen gotas. Crecen gotas. Cuerpos de agua.
Son cuerpos de aguas dulces, ojos de la montaña. Así las achachilas devuelven la vista a la tierra con la memoria de las estrellas y con las imágenes de las águilas, del vapor, de grises, blancos y azules que el cóndor traza con su cuerpo en resguardo de la gran fábrica. Es el páramo y el alto bosque. Un complejo holobioma que recolecta y retroalimenta información codificada en oxígeno y carbono. Que trafica esporas entre troncos y bromelias escarchando las alas de los colibríes. Que conversa en feromonas aerotransportadas para prevenir sorprendentes ataques de insectos hambrientos; que susurra con la savia bruta y cuenta cuentos húmedos a los pequeños y grandes coronos y encenillos, y a las diversas lepydopteras que vuelan suavecito sobre los cojines verde musgo que retienen la lluvia.

Un proyecto de cal¡ente, cal!ente con el apoyo y financiación de Becas Chile Crea – FONDART / Becas de Especialización y Perfeccionamiento / Ministerio de las Culturas de Chile.
Hasta el 23 de junio de 2023 en foro.space, Calle 70a # 9-86, Bogotá
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