A CINCO AÑOS DE COVID: MEMORIALES IMPROVISADOS, PEQUEÑAS REVOLUCIONES
La exposición Makeshift Memorials, Small Revolutions, coorganizada y presentada en los espacios de KADIST San Francisco y el Blaffer Art Museum de Houston, examina las huellas que dejó la pandemia de COVID-19 en comunidades artísticas de todo el mundo. En este contexto, pone en evidencia la recurrencia de sistemas de apoyo espontáneos, sostenidos en el tiempo a pesar de la precariedad: redes de ayuda mutua, intercambio de información y transmisión de saberes que surgieron en respuesta a un prolongado momento de crisis mundial.
Si bien la pandemia acentuó las desigualdades estructurales que afectan de manera desproporcionada a las comunidades históricamente marginadas, también reveló la interrelación de diversas crisis: la aún vigente epidemia de VIH/SIDA, así como las dinámicas de violencia social y carcelaria que perpetúan el sufrimiento de las poblaciones racializadas. Los artistas participantes asumen el rol de narradores y archivistas de una memoria colectiva que desafía el olvido impuesto por las estructuras de poder, las cuales promueven el aislamiento, la desarticulación y la erosión de los lazos comunitarios.
Con cerca de 60 obras de más de 40 artistas, muchos de ellos presentados por primera vez en California, la muestra establece un diálogo entre diversas perspectivas, abarcando continentes y comunidades indígenas, tribales y aborígenes. Se inspira en la noción de entrelazamiento desarrollada por Judith Butler en What World Is This? A Pandemic Phenomenology (2022), donde la filósofa plantea la necesidad de crear formas de interdependencia que encarnen un ideal de igualdad radical.
Las obras reunidas en la exposición funcionan como memoriales construidos desde la colectividad, reivindicando luchas en torno a la resistencia indígena, las labores de cuidado y la imaginación de futuros abolicionistas. Además, una selección de 20 piezas de video introduce una dimensión temporal expandida: el tiempo se contrae y se dilata, evocando la experiencia del confinamiento y el desajuste rítmico de la vida social.
La mayoría de las obras provienen de la colección de KADIST, que reúne más de 2.200 piezas de 1.400 artistas y se expande cada año con la incorporación de cerca de 100 nuevas adquisiciones.

En They/Them, el artista colombiano Juan Obando construye un videoensayo en el que las herramientas del deepfake y material de archivo digital se transforman en un dispositivo crítico. Utilizando clips de Adobe Stock con sus marcas de agua intactas, Obando resalta la artificialidad de estas imágenes, animando las escenas con una narración de conciencia autocrítica. El resultado es una metanarrativa que expone la lógica mercantil de la industria del material de archivo y las ambigüedades políticas que emergen con la proliferación de la inteligencia artificial en la producción y circulación de imágenes.
A diferencia del uso común del deepfake para distorsionar la realidad o propagar desinformación, aquí la tecnología se invierte para revelar una verdad incómoda: las imágenes que consideramos espontáneas, capturas de la realidad social, suelen ser simulaciones cuidadosamente orquestadas. Mediante guiones de clonación de voz, los personajes de They/Them, de diversas razas y géneros, recitan un monólogo escrito por el propio Obando. Sus voces, extraídas de actores reconocibles, refuerzan la idea de una identidad paninternacional, una multiplicidad de sujetos que reflexionan sobre su propia condición de imágenes prefabricadas.
El proyecto se enmarca en un fenómeno más amplio: la creciente producción de imágenes de archivo que representan protestas y conflictos sociales. En Adobe Stock, el mayor banco de datos visuales del mundo, han proliferado videos escenificados de manifestaciones, con pancartas que reproducen consignas como #BlackLivesMatter o #DefundThePolice. Sin embargo, la mayoría de estas imágenes no provienen de Estados Unidos, sino de lugares tan dispares como Milán, Ucrania, Letonia o España. Esto responde a una demanda comercial: los creadores de videos de archivo han identificado un nicho y han comenzado a producir contenido que replica, e incluso amplifica, escenarios de agitación social. Actores profesionales, sets y utilería meticulosamente seleccionados dan forma a una ficción visual que, paradójicamente, termina filtrándose en documentales, noticieros y producciones de no ficción.
En este contexto, They/Them plantea una pregunta fundamental: ¿moldeamos los medios o son los medios los que nos moldean a nosotros? Obando, desde su posición de artista colombiano residente en Arizona, examina la maquinaria mediática estadounidense con la distancia de quien observa un ecosistema saturado de imágenes, donde la ideología y la estética encuentran en la pantalla un campo de batalla. Su trabajo interviene en los sistemas de producción y circulación visual, cuestionando las formas en que se construye la realidad en la era de la inteligencia artificial y el capitalismo digital.

En los campos agrícolas de México, el ingenio popular transforma materiales descartados en herramientas de uso cotidiano. Un ejemplo de ello es el empleo de cintas magnéticas de VHS, cuya superficie reflectante ondea con el viento y ahuyenta a las aves de los cultivos. Este tipo de reapropiación de residuos industriales, frecuente en América Latina, es el punto de partida de Alma de México (2020-2023), un proyecto en el que el artista mexicano Edgardo Aragón vincula esta práctica con una crítica a la construcción ideológica de la identidad nacional.
Durante seis meses de confinamiento por la pandemia, Aragón desplegó una cinta VHS en el maizal de su padre. Pero no se trataba de cualquier cinta: eligió El Alma de México, una serie de televisión propagandística producida por el gobierno mexicano y presentada por el escritor Carlos Fuentes. Su propósito era consolidar una visión idílica y eurocéntrica del país, donde la presencia indígena, moldeada por el exotismo, era simultáneamente mitificada y borrada de la historia.
El gesto de Aragón subvierte este relato oficialista a través de un proceso de desgaste material y simbólico. Expuesta a la intemperie, la cinta se transforma con el tiempo: el viento la retuerce, el sol la decolora y la tierra se impregna en su superficie. Los glitches o líneas de interferencia que recorren la imagen, producto de la erosión de la cinta, no solo dan cuenta de la obsolescencia del formato analógico, sino que pueden leerse como una intervención visual que fragmenta la narrativa hegemónica.
En un giro contemporáneo del cine estructural, el artista desmantela una película de propaganda para capturar el alma real de México, revelando otra narración: la del maíz, la tierra y el paisaje como verdaderos archivos de la memoria.

Last Light, de la artista mexicano-estadounidense Carmen Argote, es un videoensayo filmado en las semanas posteriores a la orden de confinamiento global de 2020. La obra explora la identidad bajo la doble amenaza del aislamiento y el contagio, combinando imágenes fijas y en movimiento de una ciudad vaciada con una voz en off introspectiva. A través de un relato fragmentado, la artista reconstruye su experiencia de vulnerabilidad y pérdida, evocando recuerdos de infancia para intentar comprender las transformaciones de su entorno.
En una Los Ángeles desprovista de tráfico y del ruido habitual, la artista convierte sus caminatas en un ejercicio de observación minuciosa: cada vehículo, cada trinar de pájaros, detalles antes eclipsados por el bullicio urbano se convierten en signos de una ciudad suspendida en el tiempo y en una suerte de vacío. La imposibilidad del contacto físico en los primeros días de la pandemia encuentra un contrapunto en el gesto poético de la artista de «tocar» la ciudad a través de la imagen.
Last Light es una elegía de aquel tiempo incierto, un intento de capturar la desorientación y el miedo de una época marcada no solo por la crisis sanitaria, sino por una transformación social y emocional más profunda.

El título de la obra Poco se gana hilando, pero menos mirando, de la artista chilena Claudia Gutiérrez Marfull, proviene de un refrán español que devalúa los oficios feminizados, sugiriendo que cualquier actividad —por insignificante que sea— es preferible a la inacción, especialmente cuando se trata de una mujer.
Esta pieza, parte de una serie, es un bordado que representa un fragmento del paisaje periférico y marginal de Puente Alto, la comuna más grande de la Región Metropolitana de Santiago. Cuando Gutiérrez Marfull realizó esta obra en 2015, la zona carecía por completo de servicios básicos: no había hospitales, comisarías, farmacias, guarderías ni colegios.
A pesar de que el bordado suele asociarse con una estética nostálgica y doméstica, aquí se convierte en una herramienta crítica para documentar el abandono urbano y la segregación económica. En lugar de imágenes idílicas, la artista representa territorios marginados donde el graffiti, las pandillas y las armas adquieren una dimensión estética, incluso fetichizada.


Lenguitas sagradas de Juliana Góngora es el resultado de un trabajo colaborativo entre la artista colombiana y la comunidad Koreguaje, específicamente con su taller Masipai. A lo largo de varios meses, Góngora, junto a los líderes comunitarios Juven Piranga y Yinela Piranga, mantuvo una comunicación constante y fundamental para la creación de cien bolsitas miniatura, tejidas con cumare y llenas de chocho de tigre y semillas de cascabel. Cada «lengüita» está tejida con los colores que representan a los clanes de los artesanos del grupo Masipai (gente sabia), quienes, a través de generaciones, han transmitido el concepto de estos diálogos.
En su taller, los miembros de la comunidad elaboraron estas cien «pequeñas lenguas», que simbolizan los valores sagrados de los gestos, sonidos y acciones, tanto biológicas como metafóricas, que constituyen la lengua, entendida no solo como un órgano, sino también como un elemento ancestral de la oralidad. La obra refleja las preocupaciones tanto de Góngora como de la comunidad ante las complejas y aceleradas formas de comunicación del mundo contemporáneo, destacando, sobre todo, la falta de sentido vital en los discursos dominantes.

Breathspace, del artista argentino Eduardo Navarro, aborda el potencial transformador del simple gesto de respirar y entrar en un estado de conciencia plena. La obra, que incluye dibujos y una animación hecha a mano creados durante el confinamiento de la pandemia, actúa como un portal entre dimensiones y líneas temporales desconocidas, visiones pasadas y futuras, ideas irrealizadas e imposibles.
En la fachada de KADIST se proyecta una animación protagonizada por una cabeza humanoide, cuyo movimiento se sincroniza rítmicamente con la expansión y contracción de su propia caja torácica, mientras se escucha la respiración del artista durante una sesión de meditación. A medida que el sonido se propaga por la acera, la respiración de Navarro estaría invitando a los transeúntes a conectar sus respiraciones en un único pulmón. Más aún, esta poderosa imagen sugiere la posibilidad de alinear la respiración humana con la respiración cósmica.
Durante el encierro, Navarro comenzó a dibujar diariamente, una práctica que, según él, «trasladó el estudio al interior de su cabeza». Esta actividad meditativa se inspira en la física cuántica, que postula que la información en el universo no puede ser creada ni destruida. Las 100 obras en papel expuestas en el Blaffer Art Museum funcionan como un diario pandémico, en el que se despliega un universo cósmico y metafísico habitado por recipientes, cuerpos humanos, plantas y pseudo-máquinas.
Makeshift Memorials, Small Revolutions no es solo una mirada retrospectiva a los últimos cinco años, sino también un gesto de resistencia activa contra la amnesia histórica. A través de múltiples voces y estrategias visuales, la exposición realiza un ejercicio de memoria que, lejos de borrar el pasado, abre la posibilidad de imaginar horizontes políticos aún por venir.
MAKESHIFT MEMORIALS, SMALL REVOLUTIONS
4 de octubre de 2024 – 15 de febrero de 2025
11 de octubre de 2024 – 9 de marzo de 2025
Artistas participantes: Indira Allegra, Brook Andrew, Edgardo Aragón, Carmen Argote, Yoko Asakai, Saif Azzuz, Kent Chan, Tony Cokes, Moyra Davey, Jim Denomie, Jeneen Frei Njootli, Rahima Gambo, Juliana Góngora, Harry Gould Harvey IV, Claudia Gutiérrez Marfull, Gordon Hookey, Pao Houa Her, Every Ocean Hughes, Steffani Jemison, Kite y Corey Stover, Subash Thebe Limbu, Tessa Mars, Joe Namy, Eduardo Navarro, Antonio Obá, Juan Obando, Nour Ouayda, Prabhakar Pachpute, Antonio Pichillá, Michael Rakowitz, Jamel Robinson, Sherrill Roland, Asha Sheshadri, Rania Stephan, Kenneth Tam, Moses Tan, Mona Vatamanu y Florin Tudor, Kaylene Whiskey, Carmen Winant.
Makeshift Memorials, Small Revolutions en KADIST San Francisco ha sido curada por Lindsay Albert (Directora de Programas, KADIST San Francisco), Joseph del Pesco (Director Internacional, KADIST) y Jo-ey Tang (Directora, KADIST San Francisco).
Makeshift Memorials, Small Revolutions en el Blaffer Art Museum está organizada conjuntamente por Erika Mei Chua Holum (curadora asociada en el Blaffer Art Museum y co-curadora de la Bienal de Texas 2024), Lindsay Albert y Jo-ey Tang.
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