MACARENA ALVARADO Y MAITE ZABALA: EMPÍREO LOVE
Hasta el 30 de julio, la Sala de Arte CCU presenta Empíreo Love, una muestra bipersonal de Macarena Alvarado y Maite Zabala que explora las propiedades de la forma y el color, así como la expansión de lo bidimensional hacia lo tridimensional. Ambas artistas, que comparten intereses e inquietudes sobre la relación del ser humano con el universo natural, arquitectónico e industrial, construyen una atmósfera visual estimulante y llena de acertijos mediante el entrelazamiento de los lenguajes pictórico, escultórico y gráfico.
Compartimos el texto que acompaña la muestra, escrito por el artista visual y profesor Patricio Kind.

Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad
Philip K. Dick, Tiempo desarticulado, 1959
Una de las principales sensaciones que experimenté al entrar en la exposición Empíreo Love fue la incertidumbre, una duda latente sobre por dónde comenzar a recorrerla. De alguna manera, me inmovilizó; necesité un momento para contemplar el entramado de formas y colores que tenía enfrente.
Casi como un flashback, dos situaciones específicas vinieron a mi mente. La primera, evocada por la palabra «Empíreo» en el título de la muestra, me recordó las enigmáticas pinturas de paisajes del Renacimiento de Albrecht Altdorfer (1480-1538). Altdorfer, pintor, grabador y arquitecto alemán, fue uno de los pioneros de la pintura de paisaje, integrando de manera armoniosa la naturaleza y el cielo, empleando técnicas avanzadas de perspectiva atmosférica y una amplia paleta de colores.
Sus paisajes son escenarios donde la naturaleza y el cosmos se encuentran en un constante diálogo. En uno de sus cuadros más famosos, La batalla de Alejandro en Issos (1529), el cielo no es un mero espectador del conflicto terrestre: es un participante activo, cargado de nubes dramáticas y luces doradas que sugieren la intervención de fuerzas superiores. Altdorfer narra un evento histórico, pero también nos invita a examinar el eterno drama humano bajo la mirada impasible del cielo.



En contraste con los límites definidos en las pinturas de Altdorfer, Maite Zabala y Macarena Alvarado han optado por compartir el espacio expositivo de una manera que entrecruza sus obras. El montaje de Empíreo Love genera un espacio sin límites claros, donde las imágenes se mezclan y las sensaciones emergen de múltiples maneras. La disposición de las obras nos invita a explorar un espacio donde la materia y los fenómenos perceptivos se entrelazan, ofreciendo, sobre todo, una experiencia sensorial. Las obras de Alvarado y Zabala combinan esculturas, dibujos y pinturas que revelan fuerzas invisibles y conexiones profundas entre nuestro entorno natural, la percepción sensorial y el pensamiento humano.
La segunda situación que llamó mi atención es lo colorista de Empíreo Love. Es inevitable no mencionar el uso del color en distintos soportes y de variadas maneras en esta exposición. Al contemplar las obras, podemos experimentar efectos sinestésicos. Dicho en breve, la sinestesia es cuando un sentido apela a otro. Quizás uno de los casos más representativos de sinestesia sea la del compositor ruso Alexander Scriabin, quien no solo componía música, sino que también asignaba colores específicos a ciertas notas y acordes. Uno de sus proyectos más ambiciosos fue Prometeo: El poema del fuego (1909-1910), una sinfonía que incorporaba un «teclado de luces» que proyectaba colores en correspondencia con las notas tocadas, ofreciendo una interacción de múltiples sentidos que vinculaba música y color. Influenciado por la teosofía, Scriabin buscaba trascender la realidad física a través de su música.
De manera similar, las esculturas, dibujos y collages de Maite Zabala irradian una sensación de vibración. Sus colores saturados y transiciones suaves transforman el espacio y las formas, evocando una experiencia sinestésica que parece resonar y moverse ante los ojos del espectador. La magnitud y elección del color en sus obras invitan a una experiencia inmersiva, donde el cuerpo se ve envuelto y desafiado.





Estas obras parecen aludir a fuerzas relacionadas con el espectro de luz y la energía que no podemos percibir directamente debido a las limitaciones de nuestros procesos biológicos. Estas fuerzas parecen conectar elementos en diversos niveles de escala y materialidad, haciéndonos conscientes de aspectos del entorno que normalmente filtramos o ignoramos.
A través de su montaje y esculturas, Zabala nos permite intuir y reconocer conexiones profundas entre diversas realidades. Al considerar estos momentos de intersección, se revelan implicaciones más amplias sobre nuestra interacción y papel en el entorno natural.
Por otro lado, Macarena Alvarado emplea el color inherente de sus materiales para crear suaves degradados, dotando de ritmo a sus volúmenes. Su obra refleja una fascinación por los materiales industriales y cotidianos, los cuales son transformados a través de un proceso meticuloso. Estos materiales, al ser manipulados, nos anclan en la realidad física, aprovechando su versatilidad plástica para alterar nuestra percepción de lo cotidiano y generar configuraciones híbridas que revelan la esencia tangible y mutable de la materia.
Sus esculturas evocan la grandeza y complejidad de los órganos de tubos, manifestándose como columnas arquitectónicas que dominan el espacio y actúan como receptáculos envolventes. Invitan al espectador a sumergirse en su entorno, ofreciendo una experiencia tanto óptica como táctil. Esta majestuosidad es también un símil de la exaltación de los materiales que Alvarado emplea, mostrando su capacidad de resistencia y flexibilidad.



La interacción entre lo terrenal de Alvarado y lo contemplativo de Zabala refleja cómo la experiencia externa e interna se fusionan, formando un espacio liminal donde formas y colores permiten interpretar numerosos estímulos desde una sola imagen.
En Empíreo Love se percibe una atmósfera vibrante y templada, creada por el intenso contraste de materialidades y una variada paleta de colores, que puede resultar tanto desconcertante como hipnótica. Esta combinación propicia una conversación continua sobre la interpretación y percepción de nuestra realidad, mostrando cómo la naturaleza se desnuda para revelar lo que hay detrás del telón, donde el mundo natural y la conciencia humana se intersecan.
Al igual que en la pintura de Altdorfer, la exposición Empíreo Love nos ofrece una visión del mundo en la que el cielo y la tierra no son entidades separadas, sino partes de un todo interconectado.
MACARENA ALVARADO Y MAITE ZABALA: EMPÍREO LOVE
Sala de Arte CCU, Av Vitacura 2680, Las Condes, Santiago de Chile
Del 30 de mayo al 30 de julio de 2024
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