GABRIELA GALVÁN: MOD̶THERN̶ NATURE
Mod̶thern̶ Nature es una instalación multisensorial y de sitio específico comisionada por Arte Abierto a la artista mexicana Gabriela Galván (1974) que convierte a este espacio emplazado en la Ciudad de México en un jardín endémico e hidropónico para reflexionar sobre la relación entre la humanidad y la naturaleza, centrándose en la biodiversidad y la transformación de El Pedregal debido al pensamiento moderno.
Esta zona urbana conocida como Cuicuilco en la antigua Mesoamérica quedó sepultada por la erupción del volcán Xitle, creando un paisaje volcánico que perdura hasta hoy. En el siglo XX, la arquitectura moderna intervino en este lugar, revelando la interconexión entre la evolución natural y humana.
Los cambios por los que ha atravesado El Pedregal a lo largo de su historia nos permiten pensar en la transformación, el tiempo y la contemplación, temas que interesan a la artista. Acercarnos a este contexto desde el presente no es casual: en medio de nuestra vida contemporánea, resulta urgente contemplar la naturaleza endémica que nos rodea para reconocer los saberes que transmiten sus plantas, rocas y seres vivos y, así, reimaginar nuestra relación y nuestro sentido de pertenencia a ella.
En Mod̶thern̶ Nature, Gabriela Galván propone un reencantamiento con la naturaleza y una reflexión sobre nuestra experiencia de vida a través de lo sensorial. Nos invita a retomar la importancia de sembrar, en un sentido literal y metafórico: “hacerse uno con la manifestación de la vida, sembrar un bien común, sembrar la empatía, sembrar la conciencia, sembrar la gratitud, el asombro y la humildad”.
Este proyecto ofrece una visión de la grandiosidad y complejidad de El Pedregal, guiado por el conocimiento de biólogos, geólogos, historiadores, paisajistas e investigadores que han que han estudiado los saberes de este lugar histórico. Además, esta es la primera exposición a gran escala que Gabriela Galván ha presentado en México en los últimos 10 años y una de sus obras más complejas.

MOD̶THERN̶ NATURE
Por Gabriela Galván
Crecí en un contexto rodeada de plantas. Las plantas y el cielo estimularon mi creatividad y llenaron de felicidad mi infancia, días en los que recuerdo claramente estar en sintonía con el ritmo del sol, la lluvia y las nubes. En mi imaginación infantil, la casa en la que crecí simbolizaba un jardín. En cualquier tiempo libre aprovechaba para estar en el jardín de mi abuelo, donde jugaba en un columpio que colgaba de un árbol que él plantó el día que nací.
En la memoria de mi infancia no tengo sentido del tiempo, sólo recuerdo momentos. Y tal vez fue así, en un momento, que las plantas se volvieron terrestres y poblaron la tierra desde hace 500 millones de años. Si el mundo no tuviera humanos, las plantas por sí mismas ocuparían cualquier pedazo de tierra, como lo han hecho antes que el hombre. Sin embargo, si el mundo tuviera sólo humanos, sin plantas, hongos y animales, sería inconcebible pensar en la vida.
Mi abuelo fue diseñador de paisajes y amante dedicado a su jardín; observaba el cielo con una precisión certera. Siempre me sorprendieron sus predicciones del estado del tiempo, una habilidad que practicaba observando el color y la forma de las nubes. Sabía de dónde venía la lluvia y cuándo iba a llover solo con interpretar los aromas y la humedad del aire, o por qué las golondrinas volaban bajo, un conocimiento que aún conservo de él.
Cuando le pregunté cómo sabía todo eso, me platicó que lo había aprendido de niño: “La gente leía el cielo y el aire”. Para nosotros, era importante sentarnos en su jardín para contemplar el cielo, observar las plantas y los insectos que cambiaban constantemente. Me gustaba acostarme con la cabeza en su torso, observando con tranquilidad el movimiento y el cambio de las múltiples formas de las nubes, que podían ser cualquier paisaje, animal o cosa.
Ahora, estos recuerdos me hacen pensar en cómo los vínculos tecnológicos y científicos han cambiado nuestra percepción sobre la importancia de sembrar –en un sentido literal y metafórico–, y en cómo han modificado los saberes que este acto sostiene para la consciencia de nuestra relación como seres vivos y con los conocimientos culturales y ancestrales de las plantas.
La industrialización de la naturaleza nos ha apartado de la diversidad de especies; la devastadora destrucción de los ciclos naturales y de la unión con el mundo natural nos ha hecho olvidar el sentido de pertenencia, apartándonos del contacto de sembrar y hacerse uno con la manifestación de la vida: sembrar un bien común, sembrar la empatía, sembrar la consciencia, sembrar el conocimiento transmitido, sembrar la gratitud, el asombro y la humildad.



Mod̶thern̶ Nature es una instalación de sitio específico dentro de la sala de Arte Abierto que se expande hacia el espacio público de Artz Pedregal. Su origen parte de la exploración de la zona de El Pedregal, lugar en donde está ubicado Arte Abierto. En ella acontecen diferentes temporalidades en una combinación de eventos que suceden simultáneamente desde lo cotidiano, con lecturas abiertas y sin jerarquías.
Mod̶thern̶ Nature aloja, en su jardín exterior, plantas endémicas de El Pedregal preservadas por biólogos y botánicos de la Reserva Protegida de la UNAM, así como piedras volcánicas protegidas por la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra de la UNAM.
Las plantas han sido reinsertadas en el espacio público de Artz Pedregal y recuperan así su hábitat originario y en relación con los elementos naturales que procuran su existencia. En este micropaisaje originario, la ciclicidad y la transformación en el tiempo se hacen presentes a diferencia de lo estático y artificial, convocando a los visitantes de la plaza, insectos y pájaros a ser parte.

Este jardín se comunica con la Sala de Arte Abierto, donde encontramos siembras de plantas endémicas que viven con la luz natural que entra a la sala, además de otras plantas comestibles y medicinales, mayormente mexicanas, que crecen con sistemas hidropónicos y alimentación e iluminación artificiales. Las plantas medicinales son contenidas en guajes y hacen alusión a nuestra cercanía con el conocimiento ancestral de las plantas –a través de la herbolaria–, preservado con la domesticación y el uso de éstas en casa.
Tanto el cuarto de máquinas que abastece de agua a la instalación como los sistemas de ventilación, iluminación y nebulización están expuestos para hacer evidente la subsistencia de las plantas, las cuales modifican la humedad, temperatura y aromas en la sala, mientras cambian su tamaño, colores y texturas o exaltan su función como alimento con el paso del tiempo.


En Mod̶thern̶ Nature la transformación se manifiesta en diferentes seres y su relación con el entorno, incluyendo a las plantas endémicas, a los visitantes y a las Venus.
Las Venus son personajes femeninos que he creado a partir de la intervención de imágenes utilizadas en la mercadotecnia de la moda, las cuales provienen de un contexto sin tiempo definido, donde la transformación vital no existe. Estas figuras desafían su imagen anónima y pasiva en cajas de luz y fotomurales, ampliando su significado global y su propósito para entablar un diálogo con la vida y las catástrofes ecológicas del Antropoceno.
Mientras interactúan con granos de polen y paisajes deshielados debido al calentamiento global, conviven con los olores, texturas y formas de las plantas, así como con imágenes que documentan científicamente a algunos habitantes de la Reserva Protegida del Pedregal.


En el contexto de Jardines del Pedregal y su arquitectura moderna, una rampa conecta las áreas de la sala de manera fluida, guiando el recorrido físico y estimulando una experiencia sensorial.
Por otro lado, algunas plantas hacen referencia a los jardines de dos casas icónicas de esta zona: la Casa Estudio Max Cetto (Calle Agua 130) –que fue la primera casa edificada en Jardines del Pedregal y en la que Katerina Kramis (esposa de Cetto) diseñó un jardín con diversas plantas que traía de sus viajes por México y Europa–, y el jardín de la Casa Cueva (Av. San Jerónimo 162), diseñado por Helen Fowler (esposa de Juan O’Gorman), artista y botanista dedicada al estudio de plantas, árboles, arbustos y cactáceas endémicas mexicanas que documentó en su libro Mexican Flowering Trees and Plants (1961).
El sonido del agua fluye a través de la sala, evocando sensaciones sutiles y nuestra conexión con todos los seres vivos a través de este elemento vital. Una obra sonora en colaboración con el compositor Emilio Hinojosa Carrión se entrelaza con los sonidos de la oxigenación del agua y los sistemas hidropónicos en la sala.
Tal vez en mi infancia, la cotidianidad y mi percepción del tiempo eran similares a las que experimentamos en la Reserva Protegida de El Pedregal, donde las formas de las rocas volcánicas gritan la fuerza de la tierra, y las flores, el tiempo y el sol cantan sobre ellas. Este espacio nos ofrece un refugio de la explotación de la naturaleza en la era del capitalismo global, donde los seres vivos se encuentran en un terreno vulnerable, invadido y devastado por siglos de extracción de recursos naturales en nombre del desarrollo, el nacionalismo y el progreso, que continúan ocurriendo fuera de la sala.
Mod̶thern̶ Nature, de Gabriela Galván, se presenta de junio a noviembre de 2023 en Arte Abierto, Piso 2 de Artz Pedregal, Periférico Sur 3720, Ciudad de México.
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