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ELYLA: CORPODIVINIDADES

El Museo Universitario del Chopo, en la Ciudad de México, presenta Corpodivinidades, la primera exposición individual del artista y activista nicaragüense Elyla (Chontales, 1989) en un museo. La muestra reúne más de una década de producción artística, incluyendo fotografía, video, instalación, escultura y vestimenta empleada en performances e intervenciones callejeras.

La práctica de Elyla parte de una experiencia vital atravesada por las luchas de la comunidad cochona, un término nicaragüense usado históricamente de manera peyorativa contra las personas homosexuales y recuperado aquí como una afirmación crítica para nombrar las desobediencias sexuales y formas de existencia históricamente abyectas y despreciadas.

En diversas acciones, Elyla irrumpe en el espacio público para revisitar la tradición masculina revolucionaria y poner en tensión la historia oficial. Su obra indaga en el mito del mestizaje y en los modos en que este ha sido utilizado para invisibilizar la presencia afrodescendiente e indígena en Nicaragua y Centroamérica. Frente a ello, propone la noción de barro mestiza como una manera de confrontar y escapar de su narrativa homogeneizadora. En trabajos recientes, entrelaza lo humano, lo geológico y lo vegetal, subrayando la defensa del territorio mesoamericano. Desde sus inicios, ha reinterpretado danzas tradicionales nicaragüenses como rituales festivos de liberación y autodeterminación colectiva.

Vista de la exposición Elyla: Corpodivinidades, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Elyla: Corpodivinidades, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del museo.

El término corpodivinidades —acuñado por Elyla— imagina una intersección entre cuerpo, deseo y espiritualidad, así como una búsqueda ancestral de parentescos travestis y sexo-disidentes, alejados de las narrativas LGBTIQ+ del norte global. A través de un conjunto de obras producidas entre 2012 y 2025, la exposición revela cómo su trabajo cuestiona la historia oficial y las imágenes tradicionales de la masculinidad revolucionaria, al tiempo que revisita críticamente el discurso del mestizaje como eje estructurante de los imaginarios nacionales.

La exposición incluye piezas que se estrenan por primera vez, como Chinegros: Piel de Rito, así como la presentación de la performance San Pedro–Carrera de Patos, un monólogo teatral de Elyla que desnuda la violencia patriarcal enquistada en ciertas tradiciones centroamericanas. La obra parte de una práctica colonial que persiste en Villa Sandino, Chontales, pueblo natal del artista: hombres a caballo intentan arrancar la cabeza a un pato vivo colgado de un poste; quien lo logra, invita a «la chica más bonita del pueblo» a la fiesta.

Elyla comenta que se trata de una tradición «súper patriarcal, súper violenta», aunque también advierte que no pretende demonizar las tradiciones en su conjunto, ya que muchas de carácter indígena incluyen ofrendas animales realizadas desde el respeto y no desde una lógica de espectáculo o deporte violento.

«Todo mi trabajo mira las tradiciones culturales, revisa la violencia colonial que existe en ellas y observa cómo esa violencia me afecta corpóreamente», afirma. La potencia de su propuesta reside precisamente en esa capacidad de transformar el dolor en ritual de sanación colectiva, de revestir memorias violentas con nuevas formas de comprensión.

Vista de la exposición Elyla: Corpodivinidades, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Elyla: Corpodivinidades, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del museo.

En términos discursivos, Elyla acuña y habita conceptos que desafían las epistemologías occidentales. Se nombra Elyla —el y la, cuya existencia en la “y” conecta lo binario— mucho antes de que el término no binario circulara en las políticas identitarias globales. Se asume cochón, palabra nicaragüense usada de forma peyorativa contra las homosexualidades y recuperada como afirmación crítica de las desobediencias sexuales. Se reconoce chontal, del territorio ancestral Chontal, término que en náhuatl significa «extranjero» o «fuera de lugar», y que porta la herida de la exclusión pre y poscolonial.

«Me nombro como barro mestiza», sostiene Elyla, proponiendo un concepto que confronta las narrativas homogeneizadoras del mestizaje oficial. El barro mestiza no celebra la sumatoria, sino que señala la ausencia y la herida, la fractura con sus múltiples líneas aún por nombrar. Es un llamado a la tierra antes que al blanqueamiento, una batalla epistémica contra «el paradigma del blanco mestizo».

«Corpodivinidades llega por esa búsqueda para entender la disidencia sexual como el llamado de un conocimiento ancestral, como algo que viene de la Tierra», explica. No se trata de idealizar el pasado precolonial —el artista reconoce que no todas las comunidades indígenas aceptaban las disidencias—, sino de encontrar en los territorios maneras más amables de entenderse con los cuerpos, lejos del imperialismo del conocimiento regido por la academia del Norte.

De esta manera, la práctica de Elyla irrumpe en el espacio público para tensionar la historia oficial, revisitar la tradición masculina revolucionaria y visibilizar la presencia afrodescendiente e indígena históricamente invisibilizada en Nicaragua y Centroamérica.

Vista de la exposición Elyla: Corpodivinidades, Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del museo.
Elyla, Chinegros: Piel de rito, 2025. Cortesía del artista y Galerie Barbara Thumm, Berlín.

Curada por Miguel A. López, Corpodivinidades se exhibe en el Museo Universitario del Chopo (Ciudad de México) hasta el 29 de marzo de 2026. La muestra se inscribe en un programa más amplio dedicado al arte contemporáneo de Centroamérica que el museo desarrollará durante los próximos tres años. En este marco, se presentó previamente la exposición Rosa Elena Curruchich y Angélica Serech. Un solo latido, en la Sala Jorge Pantoja.

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