Skip to content

GILBERTO CHATEAUBRIAND: UNA COLECCIÓN SENSORIAL

Durante más de cinco décadas, el empresario, diplomático y coleccionista Gilberto Chateaubriand (París, 1925 – São Paulo, 2022) construyó una de las colecciones privadas de arte moderno y contemporáneo más notables de Brasil —más de ocho mil piezas— y se convirtió en una figura clave del mecenazgo artístico en el país.

Hijo de Assis Chateaubriand, magnate de la prensa brasileña, su vocación de coleccionista surgió casi por azar. En 1953, durante un viaje a Salvador, el crítico y coleccionista Odorico Tavares lo llevó al taller del pintor José Pancetti (1902-1958). De aquella visita regresó con el lienzo Paisagem de Itapuã y con una pasión que marcaría su vida: coleccionar arte.

Desde entonces, Chateaubriand cultivó una relación directa con los artistas, visitando sus estudios y acompañando sus procesos de creación. Él mismo definía este vínculo como un enfoque «sensorial», una manera de mirar que unía conocimiento y emoción, y que dio forma a una colección tan apasionada como rigurosa.

José Pancetti, Paisagem de Itapuã, 1953. Primera obra coleccionada por Gilberto Chateaubriand

Un coleccionismo que teje relaciones

En un Brasil previo a la consolidación del mercado de galerías, Chateaubriand supo crear lazos personales y de confianza con varias generaciones de artistas. Esa cercanía imprimió a su acervo un carácter único: un testimonio palpitante de un diálogo vivo con el arte y sus protagonistas.

Además de su actividad como coleccionista, participó activamente en instituciones culturales dentro y fuera del país. Fue presidente de la Sociedad de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro e integró los consejos del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo (Francia), la Fundación Bienal de São Paulo, el MAC/USP, el Paço Imperial, el MAM Río y el MAM São Paulo.

Vista de la exposición Gilberto Chateaubriand: una colección sensorial en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río), 2025. Foto: Fabio Souza
Vista de la exposición Gilberto Chateaubriand: una colección sensorial en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río), 2025. Foto: Fabio Souza

La colección en el MAM Río

El vínculo entre su colección y el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro comenzó en 1981, con la exposición De lo moderno a lo contemporáneo: colección de Gilberto Chateaubriand, curada por Wilson Coutinho y Fernando Cocchiarale. En 1993, Chateaubriand formalizó el préstamo de una parte sustancial de su acervo: hoy cerca de 6.400 de las 8.300 piezas están bajo custodia del MAM Río, que ha organizado más de 50 exposiciones para difundir este patrimonio.

«La colección de Gilberto resume gran parte de la historia del arte brasileño del siglo XX, atenta a sus movimientos y artistas, y revela al mismo tiempo los gustos y particularidades de su impulsor», afirma Raquel Barreto, curadora en jefe del museo.

Vista de la exposición Gilberto Chateaubriand: una colección sensorial en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río), 2025. Foto: Fabio Souza
Vista de la exposición Gilberto Chateaubriand: una colección sensorial en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río), 2025. Foto: Fabio Souza

Una colección sensorial

Para conmemorar el centenario del nacimiento de Chateaubriand, el MAM Río presenta Uma coleção sensorial, una muestra de 350 obras que marca también la reapertura de su Bloque Expositivo tras albergar la Cumbre del BRICS. Curada por Pablo Lafuente y Raquel Barreto, la exposición invita a sumergirse en las capas de significado, afecto e historia que atraviesan este acervo cuidadosamente constituido durante más de cinco décadas.

«La colección de Gilberto ofrece una panorámica compleja de la historia del arte brasileño del siglo XX, revelando las fascinantes relaciones que mantuvo con obras y artistas», señala Lafuente. Y, en palabras de Barreto, «es única en su capacidad de unir tradición y experimentación, desde los modernistas icónicos hasta jóvenes creadores de diversas regiones del país».

Tarsila do Amaral, Urutu, 1928. Cortesía: MAM Río

Una cartografía afectiva del arte brasileño

La muestra recorre cerca de un siglo de arte en Brasil, desde el modernismo hasta las propuestas contemporáneas más experimentales. Entre las piezas emblemáticas figuran Urutu (1928) de Tarsila do Amaral, Paisagem de Brodowski (1940) de Cândido Portinari, Moças com violões (1937) de Di Cavalcanti y A japonesa (1924) de Anita Malfatti.

El itinerario se despliega en cinco núcleos: Orígenes, que remite a la primera gran exposición de la colección en 1981; Fronteras, dedicada a artistas que trabajan fuera del eje Río–São Paulo; Retratos, con autorretratos y retratos de artistas y del propio coleccionista; Artistas, que acerca al público a procesos creativos mediante estudios, proyectos y bocetos; y un quinto núcleo que ocupa el Salón Monumental con un gran conjunto de obras que evidencia la pluralidad del arte brasileño.

Un rasgo distintivo de este acervo es la abundancia de retratos y autorretratos: para Chateaubriand, estas obras eran una forma de convivir con los artistas, a quienes consideraba amigos. No sorprende, por ello, que a lo largo de su vida fuera retratado en múltiples ocasiones por creadores de distintas generaciones.

Vista de la exposición Gilberto Chateaubriand: una colección sensorial en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río), 2025. Foto: Fabio Souza
Glauco Rodrigues, Gilberto Chateaubriand, 1984. Cortesía: MAM Río.

Entre esas imágenes figura la pintura Gilberto Chateaubriand (1984) de Glauco Rodrigues, donde el coleccionista aparece posando ante obras clave de su colección —de Anita Malfatti, Lasar Segall, Tarsila do Amaral, Portinari, Guignard, Pancetti, Djanira y Antonio Dias—, todas presentes en esta exposición. Un detalle curioso: en la esquina superior derecha, Carlos Scliar pintó una obra que solo existe dentro de este lienzo, a modo de cita velada.

Este retrato condensa el espíritu de la colección: plural y diversa, atravesada por la mirada apasionada de un coleccionista capaz de articular tradición, modernidad y experimentación. Como un eco de esa síntesis, el recorrido revela un arco histórico que va del arte concreto y neoconcreto —con Lygia Clark, Hélio Oiticica, Maria Leontina y Lygia Pape— a las vanguardias experimentales de los sesenta y setenta —Cildo Meireles, Antonio Manuel, Rubens Gerchman, Tunga, Carlos Vergara y Anna Bella Geiger— y a la renovación de los ochenta y noventa —Beatriz Milhazes, Leonilson, Adriana Varejão, Ernesto Neto, Leda Catunda y Daniel Senise—, entre muchos otros.

Ivens Machado, Mapa Mudo, 1979. Vista de la exposición Gilberto Chateaubriand: una colección sensorial en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río), 2025. Foto: Fabio Souza

Un legado vivo

Coleccionar, para Chateaubriand, significó asumir riesgos y adelantarse a su tiempo. A lo largo de las décadas adquirió obras que en su momento resultaban enigmáticas o poco comerciales: piezas del neoconcretismo, proyectos experimentales de los sesenta y setenta y trabajos de artistas jóvenes de regiones fuera del eje Río–São Paulo. Esa voluntad de poner en valor trayectorias emergentes —de “institucionalizarlas”, como señalan críticos y curadores— convirtió el ingreso a su colección en un verdadero espaldarazo para muchos creadores.

Pero Chateaubriand también cultivaba una vida de hábitos sencillos, que revelan su carácter: largas horas en su fazenda del interior paulista, el afecto por sus perros, y una relación con la ciudad marcada por caminatas por las salas del museo y visitas a talleres. Esa alternancia entre cosmopolitismo, soledad campestre y sociabilidad artística atraviesa los testimonios de quienes lo conocieron y explica su capacidad para mantener, hacia sus últimos años de vida, un interés vivo por nuevas voces y soportes.

«Soy sensorial. Dionisíaco, digamos. La obra de arte es tan impresionante que motiva una excitación mental y corporal también», confesó en 2014, en una conversación grabada con Carlos Alberto Chateaubriand y el curador Luiz Camillo Osorio. Este coleccionismo —tanto de razón como de emoción— impregna la exposición y sustenta la vigencia de su legado: un patrimonio que otorga continuidad histórica al arte brasileño y, al mismo tiempo, se arriesga por lo que otros no supieron ver, ya fueran obras políticamente cargadas o de escaso atractivo comercial.

El MAM Río celebra así, en el centenario de uno de sus grandes mecenas, no solo la magnitud de una colección, sino también una forma de entender el arte como compromiso y apuesta de futuro: un acervo vivo que sigue inspirando a nuevas generaciones.


Gilberto Chateaubriand: uma coleção sensorial se presenta de agosto de 2025 a enero de 2026 en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Río).

Abraham Palatnik, Adir Sodré, Adriana Varejão, Alberto da Veiga Guignard, Alex Flemming, Alfredo Volpi, Alice Ramos, Aluísio Carvão, Alair Gomes, Ambroise Ngaimoko, Anna Maria Maiolino, Angelo de Aquino, Anita Malfatti, Anna Bella Geiger, Antonio Bandeira, Antonio Dias, Antônio Gomide, Antônio Henrique Amaral, Antônio Maia, Antonio Manuel, Antonio Poteiro, Arjan Martins, Arlindo Daibert, Arpad Szenes, Artur Barrio, Ascânio MMM, Augusto Rodrigues, Aurelino dos Santos, Beatriz Milhazes, Cabelo, Caetano de Almeida, Candido Portinari, Carlos Freire, Carlos Scliar, Carlos Vergara, Carlos Zilio, Carmo Soá, Chéri Samba, Cícero Dias, Cildo Meireles, Claudio Tozzi, Cristina Canale, Djanira, Edival Ramosa, Eduardo Berliner, Efrain Almeida, Emanoel Araújo, Emeric Marcier, Emiliano Di Cavalcanti, Flávio de Carvalho, Flávio Shiró, Francisco Brennand, Francisco da Silva, Frans Krajcberg, Gervane de Paula, Gilvan Samico, Glauco Rodrigues, Guillermo Kuitca, Heitor dos Prazeres, Hélio Oiticica, Iberê Camargo, Iole de Freitas, Ione Saldanha, Ismael Nery, Ivald Granato, Ivan Marquetti, Ivan Serpa, Ivens Machado, J.D. ‘Okhai Ojeikere, Janaína Tschäpe, Jean Boghici, Jean Depara, Jorge Guinle, José Bechara, José Bezerra, José Pancetti, Karin Lambrecht, Lasar Segall, Leda Catunda, Lúcia Laguna, Luis Fonseca, Luiz Alphonsus, Luiz Pizarro, Luiz Zerbini, Lygia Clark, Malick Sidibé, Manabu Mabe, Manfredo de Souzanetto, Márcia Grostein, Marepe, Marga Puntel, Maria do Carmo Secco, Maria Leontina, Maria Martins, Mario Cravo Neto, Mary Vieira, Mestre Didi, Milton Dacosta, Mira Schendel, Nelson Leirner, Niura Machado Bellavinha, Osmar Dillon, Oswaldo Goeldi, Pablo di Giulio, Paulo Climachauska, Paulo Nazareth, Paulo Roberto Leal, Pedro Meyer, Pitágoras, Raymundo Colares, Regina Chulam, Ricardo Basbaum, Roberto Magalhães, Rochelle Costi, Rodrigo Godá, Rubem Valentim, Rubens Gerchman, Seydou Keïta, Siron Franco, Tarsila do Amaral, Thiago Martins de Melo, Thereza Miranda, Tomie Ohtake, Tunga, Valques Rodrigues da Costa, Véio, Victor Arruda, Victor Brecheret, Vicente de Mello, Vicente do Rego Monteiro, Waltercio Caldas, Wanda Pimentel, Wesley Duke Lee, Wilson Piran, Yolanda Mohalyi, Zélia Salgado.

También te puede interesar