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GLAUCO RODRIGUES: SUCEDE QUE SOMOS CANÍBALES

Bergamin & Gomide presenta la exposición Acontece que somos canibais [Sucede que somos caníbales], de Glauco Rodrigues (1929-2004), pintor, dibujante, grabador, ilustrador y escenógrafo brasileño.

Comenzó a pintar de forma autodidacta en 1945, moviéndose desde la abstracción y el grabado hacia la figuración a principios de la década de 1960, produciendo obras bajo la influencia del arte pop en las que trata con humor temas nacionales como la representación indígena, el carnaval, el fútbol, ​​la naturaleza tropical y la historia de Brasil.

La exposición, que presenta alrededor de 30 obras realizadas entre 1969 y 2002, “llega en un momento oportuno, plagado de oscurantismo, en el que nos ha herido una crisis política, económica, moral, cultural y de salud, y en el que vamos siendo invadidos por un patriotismo fácil que secuestró nuestros símbolos nacionales”, según un texto crítico de la historiadora y antropóloga Lilia Moritz Schwarcz. “En un momento en el que recibimos un golpe cada día, nada como el humor satírico y crítico de este artista de Rio Grande do Sul que, con sus colores fuertes, sus dibujos en serie, su fondo blanco infinito, hizo política a partir del arte. Política con mucho arte”.

Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería

Glauco Rodrigues hizo un recorrido similar al de artistas modernistas como Tarsila do Amaral, pero fue a través del arte pop que inició su regreso a la figuración, contando a la vez, antropofágicamente, su propia historia visual brasileña. “Me propongo hacer una PINTURA BRASILEÑISTA Y ANTROFÁGICA (y con emoción)”, decía en un manifiesto escrito en 1981.

En Sucede que somos caníbales la fase pop de Glauco Rodrigues está muy bien representada. Temas atribuidos a la identidad nacional -naturaleza tropical, el Cristo Redentor, el carnaval, mujeres en bikini, indígenas, negros, São Sebastião, el fútbol como ​​leyenda- comparten espacio con escenas tomadas de la historia del arte de Brasil, como el indio en la obra Menino Txucarramãe (1974) y la fruta tropical -representada por la papaya- en Nave do Destino (1969).

También referencia El Derrubador brasileño – D’après Pedro Américo, Victor Meirelles, Almeida Júnior y Pedro Moraes (1970), una pintura que revela, como escribe Lilia Moritz Schwarcz, “los rostros y expectativas de un país que quiere verse como pionero y que le gusta representarse a sí mismo sobre la base de una (falsa) tolerancia y un supuesto (e ilusorio) pacifismo».

Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería

El proceso antropofágico llevó a Glauco a traducir y deglutir a Brasil mediante sus pinturas, muchas veces acompañadas de frases críticas, como en Persona [de la serie Accuratissima Brasiliae Tabula] (1974), una clara representación crítica al colonialismo y la explotación del territorio y la población indígena por parte del hombre blanco, o como en A Vontade das Circunstâncias [da série Economês] (La voluntad de las circunstancias [de la serie Economês] (1972), en la que pinta las frases: «La carrera exportadora conllevará congénitamente un riesgo de perpetuación de la mala distribución de la pobreza” y “Exportadores de materias primas y productos industrializados que incorporan las ‘ventajas’ del uso extensivo de mano de obra barata”.

Glauco impregna en sus obras una especie de carnavalización de la cultura brasileña mediante el uso de colores tropicales como el verde, el amarillo y el azul, que llevan el humor combinado con la crítica social, como en la obra que da título a esta exposición, Porém, Acontece, Que Somos Canibais! [de la serie Visão da Terra – A Lenda do Coati-Puru] (1977). Inspirado en la Leyenda de Coati-Puru [1], Glauco produjo obras emblemáticas, creando una analogía con la ilusión de progreso durante la dictadura militar llamada “milagro brasileño”, que también está presente en la obra Nossa Comida Abundando Está! No. 1 (1977).

Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería

La relevancia y atemporalidad de la obra de Glauco Rodrigues, en la que desfilan temas y mitos de la vida brasileña, es descrita por Frederico Morais como una en la que «todo es canibalizado, deglutido y enseguida expelido en forma de una explosión colorida, de un delirio visual».

Su obra se vuelve aún más pertinente en el contexto político-social brasileño actual. No obstante, permaneció prácticamente en el olvido durante mucho tiempo, quizás porque no se correspondía ni encajaba de manera obvia con los cánones modernistas de la época.

“Hoy en día, en estos tiempos tan distópicos en los que vivimos, cuando la realidad parece exagerada y surrealista (pero lamentablemente no lo es), cuando la política se convierte en un espectáculo fácil de autoritarismo, donde el verde y el amarillo han sido secuestrados de una parte importante de la población, la sutil ironía de Glauco puede que por fin se sienta en casa y concierne a los tiempos del ahora. Este tiempo en compás de espera y que se presenta en la forma de presente sin futuro”, concluye Lilia Moritz Schwarcz.

Vista de la exposición «Acontece que somos canibais», de Glauco Rodrigues, en Bergamin & Gomide, São Paulo, 2021. Cortesía de la galería

[1] La Leyenda de Coati-Puru cuenta que los indios Caxinauás pasaban hambre, comiendo hasta tierra para sobrevivir, cuando un Coati con poderes mágicos llega a la aldea. A través de un encantamiento se convierte en hombre y crea la ilusión de que los indios están comiendo verduras y frutas. La euforia se apodera de la tribu y la única persona que sabe la verdad es la Mujer Solitaria, que guarda silencio. El Coati se convierte entonces en el único señor de la aldea y el poder se le sube a la cabeza. Un día, sintiéndose desafiado, ordena castrar al marido de la Mujer Solitaria, que se rebela contándole todo a la tribu. Acorralado, Coati huye con sus encantamientos, verduras y frutas, y la tribu vuelve a la miseria.


GLAUCO RODRIGUES: ACONTECE QUE SOMOS CANIBAIS

Bergamin & Gomide, Rua Oscar Freire, 379 lj 1 Jardins, São Paulo

Del 4 de febrero al 13 de marzo de 2021

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