PORTER-CAMNITZER. LOS AÑOS DEL NEW YORK GRAPHIC WORKSHOP
En 1969, Liliana Porter y Luis Camnitzer realizaron una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile que daba cuenta del trabajo del New York Graphic Workshop (NYGW). En ese espacio, fundado a mediados de los sesenta junto con el venezolano José Guillermo Castillo, replantearon la producción gráfica desde claves conceptuales, exploraron variables expandidas de la obra impresa y reflexionaron sobre las nociones de múltiple y de edición.
Entre la crítica, lo lúdico y la experimentación, el grupo desplegó, entre 1964 y 1970, distintas estrategias de circulación de impresos —obras de cada artista realizadas en el marco del proyecto grupal— y organizó exhibiciones por correo como forma de difundir su propuesta por fuera de los circuitos convencionales. A la vez, como jóvenes artistas radicados en Nueva York, buscaron inscribir su trabajo en el ámbito latinoamericano —Buenos Aires, Caracas, México, Montevideo— como un objetivo táctico de visibilidad.
La exposición en Santiago fue una de las instancias destacadas de ese itinerario. Del 20 de junio al 6 de julio de 1969, junto a algunas estampas del período, presentaron obras concebidas especialmente para el museo: Masacre de Puerto Montt de Camnitzer y las intervenciones con papeles arrugados de Porter ponían en juego reformulaciones de la gráfica en clave conceptual y material.
Inscrita en un programa institucional abierto a propuestas innovadoras, la muestra tuvo cierta repercusión en la prensa local, pero con el tiempo quedó relegada de la narrativa canónica. Hoy, en cambio, aquellas intervenciones en Santiago son consideradas fundamentales tanto en las trayectorias de Porter y Camnitzer como en la historia del arte contemporáneo.



Porter-Camnitzer: El New York Graphic Workshop en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, 1969-2024, presentada del 17 de octubre de 2024 al 23 de febrero de 2025 en esa institución, revivió aquella experiencia en el mismo espacio que la albergó originalmente, resignificando un episodio clave del arte latinoamericano y propiciando una reflexión sobre la circulación de los relatos artísticos e historiográficos. Allí se reconstruyeron obras con las que los artistas habían transgredido los límites de la gráfica.
La exposición continúa ahora en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina, también bajo la curaduría de Silvia Dolinko. En esta reposición se incorporan dos núcleos: uno sobre la participación de los artistas en el Instituto Torcuato Di Tella en 1969, y otro que reúne estampas producidas por colegas como Marta Minujín y Luis Felipe Noé, entre otros, en el contexto del NYGW.
Por primera vez en Buenos Aires se exhiben piezas centrales de ambos artistas: Living comedor y Masacre de Puerto Montt, de Camnitzer, y una de las instalaciones de la Arruga de Porter, cuya única presentación había tenido lugar en Chile en 1969. La investigación curatorial plantea estas obras no como realizaciones aisladas, sino en relación con la labor colectiva del NYGW.
“Porter y Camnitzer hacen de la comunicación con el público un eje central de sus propuestas”, señala Andrés Duprat, director del Bellas Artes. “Camnitzer trabaja con el pensamiento por imágenes que surge del visitante al leer las palabras impresas en la sala. Las obras de Porter, en cambio, encierran un gesto poético que procede como una puesta en abismo: imprime arrugas —papeles previamente abollados— sobre hojas que vuelve a arrugar o que invita al espectador a manipular, y con ellas también ambienta los espacios del museo”.




En sus trabajos, referentes indiscutidos del conceptualismo en América Latina, se invita a asumir la paradoja de la representación artística y a decodificar, desde una posición activa, ideas y procesos. Frente a sus instalaciones y ambientaciones prevalece la contundencia de lo simple y polisémico, la sorpresa ante el gesto mínimo capaz de conmover, la admiración por una agudeza intelectual transformada en experiencia estética.
“Posicionados entre la crítica institucional y disciplinar, pusieron en juego novedosas estrategias de realización y de circulación de sus obras individuales, en el marco de un proyecto colectivo. Como jóvenes radicados en Nueva York, la inscripción de sus trabajos en el circuito latinoamericano fue tanto un objetivo táctico como una plataforma de visibilidad”, explica Dolinko.
De Porter se exhiben grabados de su colección personal, del acervo del Bellas Artes y de otras instituciones, junto a reconstrucciones de instalaciones de sitio específico de 1969, como Sombras y la emblemática serie Arrugas. Al igual que en la exposición original en Chile, la artista interviene en clave lúdica esculturas de la planta baja y el primer piso del Bellas Artes con papeles impresos arrugados.



Entre las instalaciones de Camnitzer destaca Living comedor, pieza fundamental dentro de su trayectoria y presentada por primera vez en Buenos Aires. Con palabras alusivas al ámbito doméstico pegadas en el piso y las paredes, la obra invita al visitante a construir el recorrido mental y espacialmente.
También se presenta Masacre de Puerto Montt, creada en Chile en 1969 y considerada una de las piezas clave del conceptualismo latinoamericano. La instalación denuncia el asesinato de un grupo de campesinos —la “Matanza de Pampa Irigoin”— a manos de carabineros chilenos en marzo de ese año, que Camnitzer “reconstruye” en clave conceptual mediante palabras y líneas de puntos.
La muestra se completa con estampas producidas en el NYGW por Luis Felipe Noé, Marta Minujín, Jorge de la Vega, Marcelo Bonevardi y Margarita Galetar (madre de Porter), además de fotografías, afiches, publicaciones y piezas gráficas —como el Manifiesto del New York Graphic Workshop de 1966— que documentan el espíritu experimental del taller.
“El recorrido destaca las inquietudes de Porter y Camnitzer en torno a poéticas, políticas, recursos y sentidos de la imagen presentes en aquella producción juvenil y que, con notable coherencia, se proyectan en sus búsquedas creativas actuales”, sostiene Dolinko.



Porter-Camnitzer. Los años del New York Graphic Workshop puede visitarse en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, hasta el 31 de agosto de 2025.
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