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MAURICIO TORO-GOYA: CORPUS, LA PROCESIÓN

A 50 años del Golpe de Estado en Chile encabezado por Pinochet, el fotógrafo Mauricio Toro-Goya presenta hoy en varios canales digitales su pieza audiovisual Corpus, la procesión, desarrollada junto a integrantes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de La Serena, como una acción conmemorativa, de memoria y reflexión.

En este cortometraje, la procesión es un acto simbólico de búsqueda, una performance que incluye a los cuerpos ausentes, y donde a través del montaje artístico la comunidad construye un monumento móvil que lucha contra el olvido, exigiendo justicia, para establecer un pueblo futuro que no es posible sin los cuerpos ausentes.


Por Mauricio Toro-Goya

Los elementos estéticos y narrativos que se desarrollan en este cortometraje permiten abordar como concepto rector el «imaginario». Dicho concepto es problematizado por la obra, que se centra en el tema de los Detenidos Desaparecidos y la búsqueda de sus cuerpos por parte de sus familiares.

En sus pocos minutos de duración, abordo un tema tan complejo como el de las desapariciones forzadas ocurridas durante la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet. Mediante una estructura que tensiona los géneros cinematográficos argumental y documental, se crea una obra que determina los conceptos narrativos desde una experiencia performática y fotográfica. Los cuadros fijos proponen una lectura en capítulos que a su vez desarrolla conceptos que el director articula con las imágenes.

El espacio escénico es referencial, pero también representa el lugar negado: el sitio donde se encuentran los desaparecidos. Aquí se hace presente la comunidad que ha vivido el trauma y el horror para desde la performance situar el anhelo del encuentro.

El cuerpo elegido para representar a Jesús y, a su vez, al desaparecido, es un cuerpo transgénero, lo cual queda evidenciado en una escena en la que tres mujeres lo lavan y se aprecian las cicatrices de la extracción mamaria.

Es un cuerpo en transición, en un espacio temporal de cambio. Es el cuerpo resurrecto en otro, el que vuelve para ser otro cuerpo, sin importar su género. Se pone en tensión la identidad, la que se rebela contra el sistema, identificándose con un cuerpo sacro o también con un cuerpo que transita de desaparecido a encontrado. Este cuerpo simboliza la esperanza de aparecer como otro, como otra, pero también evidencia las cicatrices remiten a su pasado.

Mauricio Toro-Goya, «Corpus, La procesión», 2023, still de video. Cortesía del artista
Mauricio Toro-Goya, «Corpus, La procesión», 2023, still de video. Cortesía del artista

Observamos que es en este sitio ficticio donde un cuerpo, mediante su representación, establece realidades que se conectan con las mujeres de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos. Es en el momento del encuentro entre la ficción y lo documental cuando se evidencia que un cuerpo representacional puede afectar y transferir la potencia, en este caso, de un detenido desaparecido.

En todo momento de la obra, las fotografías de los ausentes mantienen su presencia constituyendo cuerpos que transitan en su propia procesión. Estos objetos memorativos son a su vez la única prueba de existencia que tienen sus familiares para demandar justicia.

Popongo imaginar cuerpos en el presente que se forman desde el retrato, con rostros del pasado, pero que permanecen intactos en la memoria de quienes los buscan, porque estos y otros objetos contienen la sustancia que transfiere la potencia a quienes siguen buscando.

Al traer al presente los cuerpos que faltan, la obra propone crear una conexión afectiva y simbólica con los cuerpos ausentes, haciendo eco de las luchas y demandas. Aquí surge el pueblo que falta, con nuevas condiciones de lucha y con la potencia de la narrativa del arte que comparte las condiciones de la creación en el plano comunitario, por tanto, político.

En este cortometraje la procesión es un acto simbólico de búsqueda, una performance que incluye a los cuerpos ausentes, y donde a través del montaje artístico la comunidad construye un monumento móvil que lucha contra el olvido, exigiendo justicia, para establecer un pueblo futuro que no es posible sin los cuerpos ausentes.

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