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UÝRA: CUERPOS -DE AGUA Y HUMANOS- EN RESISTENCIA

Memórias de alagamento [Recuerdos inundados], abierta hasta el 1° de junio en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), es la primera exposición individual institucional de UÝRA en Colombia. A través de una serie de obras en diversos medios y formatos, la muestra confirma la potencia de una práctica que entrelaza arte, ecología, espiritualidad y activismo desde una perspectiva indígena y trans-feminista.

Curada por Eugenio Viola y Juaniko Moreno, Memórias de alagamento articula un mapa sensible y crítico que conecta la Amazonía brasileña con la Sabana de Bogotá, explorando con profundidad poética y política la relación entre cuerpos —de agua y humanos—, memoria, desplazamiento y lucha por la supervivencia.

El título de la exposición no alude únicamente al fenómeno físico del desborde hídrico. En la obra de UÝRA, el agua recuerda: recuerda su cauce, incluso cuando es soterrado; recuerda a las comunidades que han vivido junto a ella, incluso cuando han sido desplazadas. Esta memoria fluvial es también memoria de desarraigo.

Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO

UÝRA, persona indígena en diáspora y de dos espíritus (travesti), habita Manaos, ciudad-industria enclavada en la selva brasileña. Bióloga de formación y magíster en Ecología de la Amazonía, se ha consolidado como artista visual y educadora en comunidades tradicionales, incluyendo pueblos indígenas y poblaciones ribereñas. Su práctica performativa recurre a elementos orgánicos y vegetales para encarnar un personaje simbiótico —el “Árbol que Anda”— desde el cual reimagina la relación entre cuerpo, territorio y ancestralidad.

Marcada por la migración forzada de su familia en Brasil, UÝRA establece una afinidad vital con las historias de comunidades indígenas en Colombia —como el pueblo muisca— cuyos territorios han sido transformados y cuyas aguas han sido violentadas por el avance urbano. La artista conecta su historia personal, vivida en los bodozais de Manaos, con las experiencias de comunidades similares en Bogotá y otras ciudades latinoamericanas. “Somos parecidos —dice— y vivimos de manera similar, tanto en lo que respecta a las fortalezas como a los desafíos multidimensionales”.

Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO

La estructura curatorial expresa un modo de sentir y narrar desde lo no lineal, desde lo rizomático. Así, la exposición se organiza en tres movimientos —atravesar, reflejar, conectar— que funcionan como una cartografía poética del agua. El agua como presencia viva que atraviesa territorios y tiempos, como superficie especular de las transformaciones sociales, y como vínculo entre geografías, culturas y memorias compartidas.

El agua como fuerza transversal —y transfronteriza— conecta las realidades de Brasil y Colombia, dos países con abundante riqueza hídrica que, paradójicamente, han sido gobernados por proyectos políticos que sostienen una guerra histórica contra sus ríos y los pueblos que viven en ellos. En ambos contextos, el avance del extractivismo, el urbanismo desmedido y el racismo estructural ha sepultado, marginado y contaminado las fuentes hídricas y las culturas que de ellas dependen.

La muestra incluye seis obras inéditas en diversos formatos —grabado, esténcil, instalación, video y fotografía de performances—, resultado de dos viajes realizados por la artista a Bogotá: uno de investigación y residencia, otro de producción.

Entre ellas se encuentra Los que habitan entre las grietas, una instalación que remite a la arquitectura precaria de las favelas urbanas de Manaos y Bogotá: casas construidas con restos de madera, plásticos, botellas y placas metálicas. Esta pieza evoca las condiciones de vida de quienes han sido excluidos de los mapas oficiales, pero también afirma su ingenio y fuerza vital. Para UÝRA, “más que una denuncia”, la pieza es “un recordatorio de que en el caos hay vida, inteligencia y fuerza”.

Desde una perspectiva biocultural, la artista propone paralelismos entre especies no humanas y humanas desplazadas: insectos como el bicho-do-cesto, que construyen sus hogares con materiales encontrados, se convierten en símbolo de entereza frente al abandono institucional.

Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO
Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO

Durante su residencia en Bogotá, UÝRA investigó el río San Francisco–Vicachá, uno de los tantos cursos de agua enterrados bajo la ciudad. De este proceso nace una reflexión sobre la historia compartida de comunidades indígenas desplazadas en Colombia y Brasil, estableciendo vínculos entre la diáspora del pueblo Munduruku —al que UÝRA pertenece— y las luchas de los pueblos muiscas en la Sabana de Bogotá.

La instalación resultante, Brilho da Noite (Brillo de la noche), es una suerte de lago artificial que rinde homenaje al río San Francisco–Vicachá, aún vivo a pesar de su contaminación y represión. Construida con lona plástica, barro, agua teñida de negro y purpurina reactiva, la obra dialoga con la idea de que, incluso bajo el concreto, los ríos resisten y siguen brillando. “Hoy en día, el río refleja edificios y letreros de neón, pero aún brilla. Vi de cerca esa belleza obstinada. La purpurina que reacciona al movimiento es un hechizo para que el Vicachá siga brillando”, explica la artista.

Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO
Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO
UÝRA, A Flora de Água, 2017. Serie Elementar. Foto: Katja Hoelldampf

Otras obras incluidas, como A porra da árvore (2019), A terra pelada (2018) y la serie Mil quase mortos (2018), ya exhibidas en Brasil, canalizan el lamento de la selva devastada por la tala y la contaminación, situando la práctica artística de UÝRA como mediación entre denuncia y ritual. Pero su arte no se limita a la dimensión ecológica. En sus performances y foto-performances, el cuerpo deviene médium de fuerzas elementales: fuego, barro, río, selva. Estas apariciones encarnan criaturas que no solo sufren la devastación ambiental, sino que también custodian saberes ancestrales y formas de persistencia. Hay, en su práctica, un cruce entre la biología científica y la ecología indígena, entre la lírica y la insurgencia.

Completando el recorrido, Gravuras-Mirações: Lo que se perdió, lo que no se puede perder, una serie de grabados realizados con carbón tipo jumbo directamente sobre los muros del museo, acompañan al visitante a lo largo de la exposición. Estos códigos pictóricos están inspirados en imágenes satelitales de la ancestral agricultura del pueblo indígena Zenú, concretamente en los complejos sistemas de canales artificiales construidos hace más de dos mil años para cultivar en condiciones anfibias y gestionar las inundaciones.

Los rastros dejados por estas formas de ingeniería hidráulica precolombina, por donde circulaba el agua para sostener la siembra y propiciar entornos de alta biodiversidad, inspiran esta serie de signos visuales que UÝRA concibe como huellas y advertencias: grabados que evocan especies extinguidas y fenómenos naturales desaparecidos, pero también aquello que aún sobrevive y no debe perderse frente a la devastación ambiental y cultural que amenaza los territorios.

Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO
Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO
Vista de la exposición Memórias de Alagamento, de Uýra, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2025. Foto: Juan Yaruro. Cortesía: MAMBO

Además del acompañamiento del museo, el proyecto contó con el apoyo del Cabildo Indígena Muisca de Bosa, pueblo originario del territorio donde se encuentra Bogotá. Sus relatos sobre la transformación de la Sabana, sobre sus técnicas constructivas y su presencia silenciada en el paisaje urbano, dialogan con la experiencia amazónica de UÝRA, tejiendo una red de afinidades entre pueblos separados por fronteras estatales, pero unidos por una historia común de despojo y supervivencia.

Memórias de alagamento constituye un acto de intensa conexión entre geografías y genealogías marcadas por la violencia estructural y el olvido. Aborda las múltiples relaciones ambientales, sociales, culturales, políticas y espirituales que las aguas mantienen con los territorios de Colombia y Brasil, reconociendo que estas conexiones no son exclusivas, sino planetarias.

Pero también, y sobre todo, propone imaginar futuros desde el reconocimiento de las aguas como sujetas vivas, memoria colectiva y rutas de regreso a los orígenes. Como afirma UÝRA: “las aguas nos conectan política, biológica y socioculturalmente, por lo que es necesario un diálogo real y urgente entre nosotros, y el arte es el camino”.

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