Skip to content

RENATA LUCAS: DOMINGO NO PARQUE

Por más de dos décadas, Renata Lucas (São Paulo, 1971) ha desarrollado un cuerpo de obra centrado en intervenciones que alteran sutil o radicalmente estructuras arquitectónicas y urbanas. Su práctica desestabiliza lógicas de organización espacial que configuran el comportamiento social, proponiendo giros —a veces literales— en la manera de habitar lo cotidiano. La artista interfiere en lo dado sin borrarlo, pero desplazándolo, haciendo visibles las fisuras en la aparente estabilidad de los espacios donde vivimos, transitamos o descansamos.

La Pinacoteca Estação de São Paulo acoge actualmente Domingo no Parque, una exposición curada por Pollyana Quintella que reúne obras de distintas etapas de la artista, reconfiguradas para el museo y su entorno inmediato. La muestra despliega versiones adaptadas de piezas ya conocidas y suma otras nuevas, en un montaje que —como señala la curadora— funciona como una «maqueta a escala 1:1», donde cada gesto es a la vez retrospectivo y prospectivo.

El título proviene de la canción homónima de Gilberto Gil (1967), compuesta durante la dictadura cívico-militar, que introduce una narrativa de amor y muerte ambientada en un parque de atracciones. El tema se convierte aquí en una clave interpretativa que permite leer las obras desde una tensión entre lo lúdico y lo trágico, lo estructurado y lo desbordado.

Renata Lucas, Amanhã não tem feira, 2025. Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.
Renata Lucas, Roda-gigante, 2025. Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.

El parque como prótesis del museo

Lucas lleva su intervención más allá de las salas del museo. Frente al edificio, en la plaza Largo General Osório, cuatro acciones expanden la zona de acción de la muestra. Un cartel en la fachada del museo, visible en su totalidad solo desde cierta distancia, reproduce la frase “Amanhã não tem feira” (Mañana no hay feria), tomada de la canción de Gil. Esta cita actúa como eco melancólico de un domingo suspendido entre la festividad popular y la catástrofe íntima.

La operación más llamativa en el espacio público es Roda-gigante, donde un círculo de 12 metros de diámetro ha sido cortado en el pavimento del parque frente al museo, sugiriendo que esa porción de suelo podría rotar, tal como la noria del parque de atracciones. Al subvertir la rigidez del espacio urbano e introducir un movimiento potencial, Lucas parece hablarnos de una fractura en la continuidad de la superficie, algo que evoca al juego, pero también a la desorientación.

Durante la inauguración, Lucas distribuyó helados de fresa —otro guiño a la letra de la canción— con versos impresos en los palitos, intensificando la disolución de fronteras entre arte y experiencia cotidiana. Además, el acceso principal al museo fue intervenido con una alfombra roja sembrada de colillas, estableciendo una relación física y simbólica entre el adentro institucional y el afuera urbano.

Renata Lucas, O Perde, 2022. Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.
Renata Lucas, O Perde, 2022. Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.
Renata Lucas, O Perde, 2022. Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.

Adentro también se mueve

Ya dentro del museo, la exposición se despliega en tres grandes salas articuladas por una intervención arquitectónica mayor: el suelo original fue cubierto completamente por una nueva plataforma de madera contrachapada, que actúa para aceitar la mecánica de las instalaciones pero, también, como una especie de escenografía para grandes espectáculos—y estamos frente a varios.

En la primera sala nos encontramos con Kunst-werke (Cabeça e cauda de cavalo) (2010/2024), una plataforma circular que, al ser empujada por el visitante, gira revelando un fragmento de césped extraído del exterior. El museo se mueve, literalmente, al ritmo de quien lo visita.

En otra sala, a la que se han retirado las protecciones a las ventanas para dejar así entrar la ciudad al espacio expositivo, se encuentra O Perde (2022), una mesa de billar alterada que conecta con la planta baja del museo a través de tubos que transportan las bolas. El juego se convierte en sistema, en una red interna que subvierte la arquitectura expositiva y, de nuevo, saca al exterior lo que pertenece a la exhibición intramuros.

Más allá, la instalación [ ] (2014) transforma los paneles expositivos en estructuras móviles que, al ser activadas por el público, hacen girar discos de vinilo incrustados en el suelo. Los fragmentos de Domingo no Parque se reproducen distorsionados, dependiendo de la velocidad de giro. La inteligibilidad de la canción queda en entredicho, recordándonos que la memoria —como el sonido— es también una construcción inestable y subjetiva.

Renata Lucas, [ ] (2014). Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.
Renata Lucas, [ ] (2014). Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.

Fallar el sistema: arquitectura inestable como crítica del control

Otra sala alberga Falha (2003/2024), una de las obras más emblemáticas de Lucas. Aquí, el suelo se convierte en elemento plástico: grandes láminas de madera articuladas por bisagras pueden ser levantadas y desplazadas por los visitantes, generando configuraciones efímeras y juguetonas. El esfuerzo físico que requiere mover los paneles, junto con la imposibilidad de fijar una forma definitiva, cuestiona la eficiencia, la productividad y el control espacial como valores dominantes. La obra conecta con las exploraciones de Lygia Clark sobre el espacio participativo y el cuerpo como agente de transformación.

Un gesto mínimo, casi invisible, puede pasar desapercibido en esta muestra: un vaso de vidrio atraviesa el cristal de una ventana a través de un orificio hecho a ex profeso, con su abertura hacia el exterior, como para recoger agua de lluvia. Podría ser para los pájaros, o simplemente para subrayar esa conexión entre el adentro y el afuera, o las contradicciones entre la impredictibilidad del clima y aquellas fuerzas y acciones que los humanos no podemos controlar.

Renata Lucas, Falha, 2003/2024. Vista de la exposición Domingo no Parque, Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.
Vista de la exposición Domingo no Parque, de Renata Lucas, en la Pinacoteca Estação, São Paulo, 2025. Foto cortesía del museo.

Domingo suspendido: entre la fiesta y la sospecha

En Domingo no Parque, Lucas nos invita a explorar sistemas abiertos que requieren ser activados, recorridos e intervenidos. Su trabajo —entre el urbanismo crítico y la escultura expandida a la arquitectura— nos recuerda que los espacios están siempre en disputa y que hay cierto tipo de arte que tiene la capacidad de interrumpir los ritmos y códigos de la ciudad. La canción de Gilberto Gil es propuesta aquí como una partitura afectiva y política, que resuena en cada obra como eco de una violencia estructural que permanece. Pero también, como posibilidad de reescritura.

De hecho, las intervenciones de Domingo no Parque no operan en el vacío. El edificio que hoy alberga la Estação Pinacoteca fue, durante décadas, sede del DOPS (Departamento de Ordem Política e Social), uno de los epicentros del aparato represivo de la dictadura militar brasileña. Allí se practicó la vigilancia, la tortura, la desaparición. Esta historia, que apenas susurra desde los muros, confiere otra resonancia a la exposición: la deconstrucción y alteración arquitectónicas que propone Lucas—con sus cortes, desplazamientos, giros e interfaces lúdicas—puede leerse como una forma de exorcismo, o como un modo de perturbar la memoria silenciada.

Al trastocar el espacio, la artista reactiva lo que la superficie intenta aplacar. El parque que evoca el título no es sólo lugar de juego, sino también escenario de contradicciones: el goce como cortina, el deseo como fuerza de fuga, la celebración como resistencia al borramiento de la memoria. Y así, en ese domingo suspendido entre la fiesta y la sospecha, lo que emerge no es la promesa de redención, sino una interrupción. Un hiato. Una grieta en la superficie del olvido.


Renata Lucas: Domingo no parque se presenta en Pinacoteca Estação, São Paulo, hasta el 18 de mayo de 2025.

También te puede interesar

ISAAC JULIEN: LINA BO BARDI—A MARVELLOUS ENTANGLEMENT

“A Marvellous Entanglement” (Una maraña maravillosa) en la Escuela de Arquitectura de Yale es la última presentación de la instalación cinematográfica de 2019 del cineasta británico Isaac Julien, que explora la vida y obra...