NAN GONZÁLEZ: OBRAS REFERENCIALES
Nan González, pionera del arte conceptual y no objetual en Venezuela, presenta en la Galería Carmen Araujo Arte su más reciente exposición individual: Obras referenciales. La muestra reúne cinco piezas históricas creadas entre 1988 y 2001, fundamentales en su trayectoria y en el desarrollo del videoarte, la instalación y el performance en el país. Además de estas obras emblemáticas, se exhibe material de archivo, como maquetas, bocetos, dibujos, anotaciones y documentos, que revelan el proceso creativo detrás de proyectos que han sido premiados, reconocidos o que forman parte de importantes colecciones nacionales e internacionales.

Autorretratos. Transformaciones (1988) es un conjunto de cinco fotografías vintage presentadas por primera vez en la exposición Interioridad del hombre, en la Galería Artisnativa. En estas imágenes, la artista aborda cuestiones ontológicas que le permiten reflexionar sobre la identidad individual, la desintegración, la disolución del ego y la conciencia del yo. A través de un proceso visual de eliminación progresiva de sus facciones, Nan González se representa a sí misma despojándose de todo rasgo identitario, en un acto de desaparición gradual que la conduce a un encuentro con su yo más profundo.
Esta exploración de lo íntimo y lo introspectivo, eje central de su práctica artística, encuentra resonancia en otras obras previas, como las presentadas en Transfiguración elemento tierra, exhibida en la Sala Mendoza en 1983.

Se presenta una versión reducida de Códigos del tiempo (1992), obra exhibida originalmente en el III Salón de Jóvenes Artistas, Bienal de Arte de Guayana, bajo el título En honor al tiempo. Posteriormente, la pieza fue mostrada en cuatro espacios expositivos de la capital con su nombre actual, que ha perdurado hasta hoy.
La instalación explora la temporalidad como una categoría sensible y ambigua para comprender la vida y la trayectoria del ser humano. Nan González propone un tiempo no lineal, desprovisto de pasado, presente o futuro, y lo concibe también como universo, luz, velocidad y gravedad. Un tiempo infinito, sin dirección, que se traduce en códigos y se conecta con el alma.
Estructurada a partir de un video, dos relojes y dos fotografías vintage, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza del tiempo y su significado en la experiencia humana.


Por su parte, Gravedad (1992) surge de un proyecto que Nan González desarrolló durante su residencia en Terre Terre, Symposium de la Jeune Peinture au Canada, en Saint-Paul, Canadá. La propuesta consistía en la creación de un mural de tres metros acompañado por tres lienzos de gran formato, los cuales posteriormente fueron subastados en el Museo de las Américas (OEA, Washington). Gravedad es una de estas telas.
La obra se construye a partir de la tensión entre conceptos opuestos que atraviesan la práctica de la artista: liviandad y peso, pureza y liberación, vinculados a un estado de gravidez. En el lienzo, la coexistencia de una pluma y cinco clavos —elementos de pesos y naturalezas contrapuestas— introduce una dicotomía visual que más tarde encontraría eco en su instalación Naturaleza viva.


Naturaleza viva (1994) es una videoescultura emblemática en la trayectoria de Nan González, presente en esta exhibición gracias al préstamo de la Colección Patricia Phelps de Cisneros. La obra se expuso por primera vez en el Primer Salón de Jóvenes con FIA, en Caracas, donde la artista participó como invitada.
Compuesta por un tótem de cuatro monitores y 150 manzanas, la instalación proyecta una secuencia en cuatro tiempos distintos: un cuerpo femenino, desnudo y serpenteante, sostiene una manzana atravesada por un clavo. La imagen, en su tránsito temporal, se aviva y se desvanece hasta alcanzar el blanco absoluto, símbolo de pureza máxima. La pieza entrelaza la feminidad con los conceptos de pureza y ligereza, incorporando la manzana como emblema del pecado y la tentación. Sin embargo, lejos de subrayar una visión punitiva, la obra celebra la vida y la fragilidad de la naturaleza humana. El aroma de las manzanas en descomposición introduce una dimensión sensorial que intensifica esta experiencia.
El tiempo, una constante en la obra de González, se manifiesta aquí no solo como un componente esencial, sino como una categoría flexible, que puede o no estar ligada a lo perecedero. En su momento, Naturaleza viva impactó al público al abrir nuevas vías de expresión visual que desbordaban los parámetros convencionales del arte contemporáneo.
En 2017, la artista retomó este concepto con un nuevo cuerpo de obra bajo el mismo título para la exposición Anti-Ready Made, en Espacio Monitor, Los Galpones de Caracas. En esta versión, el objeto escultórico —la manzana atravesada por un clavo— se acompañaba de un conjunto de fotografías que, al igual que en el video original, se iban disolviendo hasta alcanzar la solarización total.
Actualmente, Nan González presenta la videoescultura de 1994 junto con una nueva edición de la obra exhibida en Periférico, reafirmando la vigencia de su exploración sobre el tiempo, la transitoriedad y la condición humana.

La quinta obra incluida en la exposición es Vuelo interior, instalación ganadora del Premio Arturo Michelena en 2001. En su momento, la pieza fue considerada innovadora e incluso provocadora, ya que generó un debate público sobre la apropiación como estrategia de creación artística.
La obra consiste en una imagen en blanco y negro de gran formato del fotógrafo alemán Dieter Appelt, acompañada por 14 botellas suspendidas, cada una conteniendo en su interior trece plumas azules y una blanca. A través de esta composición, la artista aborda con maestría y sensibilidad la poética del vuelo como tránsito íntimo hacia una trascendencia metafísica, un tema recurrente en su imaginario.
Conceptos como transparencia, levedad y gravedad atraviesan toda la instalación, reforzando su carga simbólica. En el marco de esta exhibición, se presentará la maqueta original de la obra: una fotografía vintage intervenida con anotaciones, textos y códigos que bocetaban la propuesta, acompañada de las mismas botellas utilizadas en la versión premiada.
María Luisa González (Nan) nació en Caracas el 14 de marzo de 1956. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas de Caracas entre 1974 y 1978. En 1978, recibió una beca para cursar estudios de posgrado en Chelsea School of Art en Londres, donde permaneció hasta 1980. Con la misma beca, continuó su formación en fotografía en Cannes y más tarde en cine, en el Taller Experimental Alfredo Anzola en Caracas.
A su regreso, con el apoyo de FUNDARTE, fundó el Taller Metropolitano de Artes Visuales junto con Jennifer Hackshaw, Antonieta Sosa, Pedro Terán, María Teresa Novoa, Diego Barboza y otros artistas conceptuales de Caracas.
Durante años, María Luisa González y Jennifer Hackshaw (Caracas, 1948) trabajaron juntas en una colaboración creativa bajo el nombre de Yeni y Nan, que ocupó un lugar pionero y relevante en el panorama de la creación audiovisual en Venezuela entre 1977 y 1986. Además, Nan fundó y ejerció la docencia en el Taller de Medios Mixtos (Videoarte, video instalación, video escultura) en UNEARTE (antes IUESAPAR) en Caracas, donde fue profesora desde 1996 hasta 2015, al mismo tiempo que ejerció como tutora independiente.
Obras referenciales, de Nan González se presenta del 2 de febrero al 23 de marzo de 2025 la Galería Carmen Araujo Arte, La Hacienda la Trinidad, Parque Cultural, Caracas.
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