SUWON LEE: DICTÉE/EXILÉE
En su primera performance en público, titulada Dictée/Exilée, Suwon Lee (Caracas, 1977) se enfrenta a la imposibilidad de dar voz a la totalidad de la experiencia migrante. Como parte de la programación Americas Society Performance Series, el pasado mes de noviembre, la artista coreano-venezolana se colocó frente a una pantalla blanca, con un proyector que la iluminaba con las palabras «Re / Dis / Appearing».
Estas palabras introducían un montaje fotográfico de 25 minutos, en el cual se desplegaron más de 380 imágenes de paisajes, fauna y flora emblemáticos de Venezuela, mientras el cuerpo de la artista se desvanecía en las proyecciones. Recitando meticulosamente palabras alusivas a su condición diaspórica, Lee sincronizaba su voz con cada cambio de imagen, construyendo un retrato hablado de su país natal que, al mismo tiempo, evocaba su ausencia.
El recorrido por palabras e imágenes comenzó con la Maternidad Santa Ana, el lugar de nacimiento de Lee, y se desarrolló como un vaivén constante entre recuerdos íntimos y lugares de significado colectivo para los venezolanos. A través de su narración, trazó un itinerario por hitos arquitectónicos de Caracas, como El Helicoide y La Previsora; playas caribeñas de arena blanca como Cata y Tucacas; marcas comerciales nacionales como Farmatodo y Traki; los majestuosos tepuyes de Roraima y Matawi; y animales entrañables como la guacamaya y el morrocoy.
El artista Marcos Arévalo colaboró en la creación de los efectos visuales y el diseño de audio, trabajando con imágenes obtenidas de la web y del archivo personal de la artista. La música, improvisada por Arévalo en vivo y ajustada a la narrativa visual, sirve como un paisaje sonoro ambiental de aves y ranas, campanas resonando y notas musicales prolongadas.
La performance tiene su origen en un ejercicio de escritura libre, en el que Lee anotó palabras y fragmentos que la identifican como venezolana—un vocabulario criollo que, según la artista, resalta el choque cultural que los otros perciben al verla con apariencia asiática, mientras se expresa con acento y jerga venezolanos.


Siguiendo la temática central de la exposición La Aparición: Arte de la Diáspora Asiática en América Latina y el Caribe, en la que se enmarcaba esta performance, Dictée/Exilée reflexiona sobre la naturaleza diaspórica, donde la identidad se negocia constantemente entre el sentido de pertenencia a una nueva cultura y la distancia con las raíces del pasado. En este equilibrio se enfrentan las expectativas de encajar y destacar dentro de las culturas con las que uno se relaciona al emigrar.
Al catalogar palabras y fragmentos que emergen desde sus recuerdos, Lee confronta el riesgo del olvido: los nombres de calles y elementos cotidianos que alguna vez definieron su vida en Venezuela ahora están en los márgenes de su memoria desde que emigró en 2016. Como explica Lee, “de alguna manera, este proceso se convirtió en un juego de memoria, una exploración emocional y nostálgica para reconstruir los espacios que han definido mi identidad como venezolana, pero a los que ya no tengo acceso desde que dejé el país”.
Para Suwon, quien ha vivido en un exilio autoimpuesto durante ocho años, esta dislocación física se traduce en Dictée/Exilée como una fractura visual de la memoria, una desconexión entre el cuerpo presente y los vestigios de lo que alguna vez fue familiar.
Las transiciones cromáticas, los encuadres y las distorsiones visuales de la proyección aluden a una memoria nostálgica que emerge como de un túnel: recuerdos que desaparecen justo cuando aparecen, pixelados o borrosos, rara vez encontrando una forma clara o definitiva.
Los efectos visuales también se corresponden con las imágenes alteradas de archivo, cuya granulosidad y decoloración no son sino las huellas del paso del tiempo. Cuando las imágenes se retuercen y distorsionan en la proyección, la cadencia firme de Lee resiste la disolución de esos recuerdos, reflejando la experiencia de la diáspora venezolana frente a un desplazamiento y una crisis política sin precedentes.
Inspirándose en la artista coreano-estadounidense Theresa Hak Kyung Cha, Lee da continuidad a un legado de experimentación artística en el cual la performance y el texto dialogan para abordar las tensiones entre migración y visibilidad diaspórica. En su obra, Lee utiliza textos de Cha extraídos de libros como Dictée (1982) y Exilée/Temps Morts (2022), además de grabaciones históricas.
A través de la proyección de palabras o frases como “Frontier / admission / access / appearance” [“Frontera / admisión / acceso / apariencia”] y “Be gone / leave no trace / be lost to view / pass out of sight” [“Váyase / no dejes rastro / perderse de vista / desaparece”], la pieza refleja la tensión entre la asimilación cultural y el borrado de identidad nativa que sigue al exilio, una temática que también recorre la obra de Cha.
Al igual que la exploración de Cha sobre el estancamiento bajo el exilio—una experiencia que ella denomina temps morts (tiempos muertos)—la performance de Lee captura el peso del tiempo suspendido y de una inmovilidad de otra naturaleza.
A través de su recitación, Lee no sólo traza un mapa de una Venezuela grabada en su memoria, sino que también enfrenta las barreras burocráticas y sistémicas que definen su diáspora, redirigiendo su recitación hacia indicadores administrativos e institucionales: “La embajada / el acta de nacimiento / el pasaporte / la cédula / los antecedentes penales / la legalización / la apostilla / la anulación”.
La performance cierra con los nombres de las cárceles más grandes del país, símbolos contundentes de la represión política y el autoritarismo. Para Lee, “estas cárceles representan el estado de opresión en el que estamos atrapados en el presente, otorgándole al cierre un peso significativo y un recordatorio de nuestra realidad”.
La vocalización extensa de Lee se convierte en un mecanismo para preservar fragmentos de la memoria cultural y lingüística de su tierra natal en medio de su separación física. Más que un catálogo o listado de lugares emblemáticos, su recitación enmarca una negociación continua entre lo perdido, lo recordado y lo transformado, donde la memoria se redefine constantemente a través de la distancia y el tiempo.
Dictée/Exilée evoca esta tensión entre la imposibilidad de ‘dictar’ completamente aquello que se ha dejado atrás y la persistente urgencia de hacerlo en medio del desarraigo y el peso del exilio.


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