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CLAUDIA CASARINO: CORTE

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

Por Keyna Eleison

Me estás comiendo tanto con los ojos
que ya no tengo de dónde sacar fuerzas
para alimentarte.

Stella do Patrocínio


Corte – acto de separar una parte de un todo del mismo material, reducción;
Corte – acto de cortar;
Corte – lesión, incisión, herida;
Corte – residencia real, palacio;
Corte – pedazo de algo, porción, tajada;
Corte – tribunal;
Corte – representación gráfica de un fragmento de una obra para mostrar la dimensión vertical de la edificación.


Claudia Casarino, Geografías de la intimidad, 2024. Algodón crudo y elastano, 300 x 222 x 23 cm. Foto: Eduardo Ortega. Cortesía de la artista y Fortes D’Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.
Claudia Casarino, Árbol, tul, 215 x 80 x 80 cm. Foto: Edouard Fraipont. Cortesía de la artista y Fortes D'Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.
Claudia Casarino, Árbol, 2023, tul, 215 x 80 x 80 cm. Foto: Eduardo Ortega. Cortesía de la artista y Fortes D’Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.

Claudia Casarino (Asunción, Paraguay, 1974) nos invita a observar lo que nos viste como sistema, pensado y proyectado, pero que, como parte de la estructura, puede ser el texto del mantenimiento, de la conciencia, de la ruptura. No como una celebración vacía de estilo, sino como un campo de batalla donde las cuestiones de género, clase y poder están en constante conflicto. Sus trabajos, que pueden conectarse con intimidades, memorias y ligereza, traen con su humor agudo percepciones no dichas. Al sacar a la luz la violencia naturalizada y hacerla visible a través de la belleza, la artista desafía nuestras percepciones y nos obliga a enfrentar verdades incómodas, pero que nos visten.

La moda, frecuentemente celebrada como una expresión de identidad y creatividad, también es un campo donde el poder y la opresión se entrelazan de manera intrincada. Desde la elección de los tejidos hasta el diseño final de una prenda, cada detalle lleva consigo una historia de control y subyugación. La historia de la moda, a menudo romantizada, es también la historia de cómo los cuerpos, principalmente los feminizados y pertenecientes a poblaciones precarias, han sido moldeados, manipulados y controlados a lo largo del tiempo.

Cada prenda de ropa, cada elección de tejido, cada accesorio está vinculado al poder sobre los cuerpos. Cada prenda, en su aparente simplicidad, es una extensión del poder. Las elecciones que parecen triviales, como el corte de un vestido o la textura de un tejido, están imbuidas de significados profundos. Estos significados a menudo reflejan las dinámicas de género y clase, donde el cuerpo femenino y los cuerpos marginalizados son objetos de control. La moda, en este sentido, no es solo una expresión estética, sino un ejercicio político que perpetúa violencias sutiles y, muchas veces, naturalizadas.

Claudia Casarino, Púrpura, 2024. Tul y botones de plástico. Dimensiones variables. Foto: Eduardo Ortega. Cortesía de la artista y Fortes D’Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.
Claudia Casarino, Corollas, 2013. Bolsas de plástico y encaje ñanduti. Dimensiones variables. Foto: Edouard Fraipont. Cortesía de la artista y Fortes D'Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.
Claudia Casarino, Corollas, 2013. Bolsas de plástico y encaje ñanduti. Dimensiones variables. Foto: Eduardo Ortega. Cortesía de la artista y Fortes D’Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.

Cómo dibujar sobre la violencia naturalizada a través de la transparencia. De aquello que no sostiene las miradas. De aquello que es negligenciado. Porque la belleza tiene el privilegio de fijar y sostener la mirada.

Esta violencia, disfrazada bajo la belleza, es una herramienta poderosa de opresión. La transparencia, por ejemplo, no es solo un estilo, sino una metáfora de lo que es invisible a los ojos de la sociedad: las desigualdades, las injusticias y las historias negligenciadas. Al mismo tiempo, la transparencia puede verse como un medio para exponer estas verdades ocultas, para dar visibilidad a lo que generalmente está cubierto por el glamour y la superficialidad de la moda.

Irónicamente, es a través de la belleza que esta violencia puede ser desafiada y revelada. La belleza, con su capacidad de capturar y fijar la mirada se convierte en un gesto poético de resistencia. Al crear algo bello que también lleva la marca de la opresión, la artista expone las fisuras del sistema, invitando al espectador a confrontar las realidades que se esconden bajo la superficie. La belleza, en este contexto, no es un fin en sí misma, sino un medio para revelar las desigualdades y sus consecuencias, para transformar lo que es ignorado en algo imposible de ser negligenciado.

Son elecciones, pensadas, vividas y ejecutadas, muchas veces a partir de la unión de memorias. Cómo hablar sobre la violencia a través de la belleza. La belleza como un gesto poético para hacer visibles las desigualdades y sus consecuencias.

Claudia Casarino, Capiteles, 2024. Tierra roja sobre lienzo. Foto: Edouard Fraipont. Cortesía de la artista y Fortes D’Aloia & Gabriel, São Paulo/Rio de Janeiro.

CLAUDIA CASARINO: CORTE

Por Keyna Eleison

Você está me comendo tanto pelos olhos
que eu já não tenho onde tirar força
pra te alimentar

Stella do Patrocínio


Corte – ato de separar uma parte de um todo de um mesmo material, redução;
Corte – ato de cortar;
Corte – lesão, incisão, ferida;
Corte – residência real, palácio;
Corte – pedaço de algo, fatia, talho;
Corte – tribunal;
Corte – representação gráfica de trecho de uma obra para mostrar a dimensão vertical da edificação.


Claudia Casarino nos convida a observar o que nos veste como sistema, pensado e projetado, mas enquanto parte da estrutura pode ser o texto da manutenção, da consciência, da ruptura. Não como uma celebração vazia de estilo, mas como um campo de batalha onde questões de gênero, classe e poder estão em constante conflito. Seus trabalhos que podem se conectar com intimidades, memórias e leveza, trazem com seu humor agudo percepções não ditas. Ao trazer à tona a violência naturalizada e torná-la visível através da beleza, a artista desafia nossas percepções e nos força a encarar as verdades desconfortáveis, mas que nos vestem.

A moda, frequentemente celebrada como uma expressão de identidade e criatividade, também é um campo onde o poder e a opressão se entrelaçam de maneira intrincada. Desde a escolha dos tecidos até o design final de uma peça, cada detalhe carrega consigo uma história de controle e subjugação. A história da moda, muitas vezes romantizada, é também a história de como os corpos, principalmente os feminizados e pertencentes a populações precárias, foram moldados, manipulados e controlados ao longo do tempo.

Cada peça de roupa, cada escolha de tecido, cada acessório está ligado ao poder sobre os corpos. Cada peça de roupa, em sua aparente simplicidade, é uma extensão do poder. As escolhas que parecem triviais, como o corte de um vestido ou a textura de um tecido, estão imbuídas de significados profundos. Esses significados muitas vezes refletem as dinâmicas de gênero e classe, onde o corpo feminino e os corpos marginalizados são objetos de controle. A moda, nesse sentido, não é apenas uma expressão estética, mas um exercício político que perpetua violências sutis e, muitas vezes, naturalizadas.

Como desenhar sobre a violência naturalizada por meio da transparência. Daquilo que não sustenta os olhares. Daquilo que é negligenciado. Porque a beleza tem o privilégio de fixar e sustentar o olhar.

Essa violência, disfarçada sob a beleza, é uma ferramenta poderosa de opressão. A transparência, por exemplo, não é apenas um estilo, mas uma metáfora para o que é invisível aos olhos da sociedade: as desigualdades, as injustiças e as histórias negligenciadas. Ao mesmo tempo, a transparência pode ser vista como um meio de expor essas verdades ocultas, de dar visibilidade ao que é geralmente encoberto pelo glamour e superficialidade da moda.

Paradoxalmente, é através da beleza que essa violência pode ser desafiada e revelada. A beleza, com sua capacidade de capturar e fixar o olhar, torna-se um gesto poético de resistência. Ao criar algo belo que também carrega a marca da opressão, a artista expõe as fissuras do sistema, convidando o espectador a confrontar as realidades que se escondem sob a superfície. A beleza, nesse contexto, não é um fim em si mesma, mas um meio de revelar as desigualdades e suas consequências, de transformar o que é ignorado em algo impossível de ser negligenciado.

São escolhas, pensadas, vividas e executadas, muitas vezes a partir da junção de memórias. Como falar sobre a violência por meio da beleza. A beleza como um gesto poético de tornar visíveis as desigualdades e suas consequências.


CLAUDIA CASARINO: CORTE

Fortes D’Aloia & Gabriel, Rua James Holland 71, Barra Funda, São Paulo, Brasil

Del 14 de septiembre al 9 de noviembre de 2024

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