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LUIZ ROQUE: ESTUFA

Por Léon Kruijswijk | Curador

Estufa es la primera exposición de mitad de carrera del artista brasileño Luiz Roque (1979), cuya práctica se ubica entre el cine expandido, las artes visuales y la teoría crítica. Su metodología artística fusiona el interés por los legados del modernismo, la cultura pop, la (bio)política queer y la ciencia ficción. Este enfoque anacrónico culmina en instalaciones y entornos atemporales, revelando, a menudo, la urgencia de cuestiones sociopolíticas que afectan a comunidades y subculturas específicas. Sus cortometrajes, de final abierto, son especulativos y dejan al espectador reflexionando sobre el abanico de posibilidades dentro de realidades alternativas. En cada video, el pasado, el presente y el futuro convergen, dando lugar a fascinantes amalgamas transtemporales.

Las videoinstalaciones escultóricas de Roque exploran la delicada intersección entre forma, color y contenido, a través de técnicas de filmación, métodos de proyección y formas de presentación que refuerzan su temática. Esta aproximación expandida al medio del video se integra de manera fluida con los espacios arquitectónicos donde se exhiben sus obras. Roque propone un intercambio reflexivo entre la arquitectura y la obra de arte, aunque ambas permanecen autónomas y sus límites respectivos nunca se diluyen por completo.

El título de la exposición, Estufa, que en portugués significa invernadero, está tomado de una obra homónima que Roque creó junto a la artista Letícia Ramos en 2004. Un gran invernadero lleno de plantas y flores tropicales se convierte tanto en el tema como en el escenario del video. En una secuencia, humo púrpura y rosa atraviesa el follaje, apoderándose gradualmente de toda la imagen. Esta bruma se disipa para revelar con nitidez flores cuyos colores replican los del humo.

En el intersticio entre lo visible y lo opaco, la obra sugiere la tensión entre los factores naturales y artificiales que impulsan el crecimiento. Es la obra más temprana de la exposición, que enmarca un recorrido por exactamente 20 años de experimentación artística, producción, desarrollo, crecimiento y temporalidades (con)fundidas en la trayectoria de Roque. La muestra se acompaña de la primera monografía del artista.

Luiz Roque, Moderno, video, 2014. Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo, Bruselas, París, Nueva York © el artista. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.

Legados del modernismo y la ciencia ficción

El video Modern (2014) se presenta en KW como una introducción a la metodología de Roque, que cuestiona los persistentes legados del modernismo. En una escena que parece desarrollarse en las salas de la Tate Britain, la escultura de bronce Recumbent Figure (1938) de Henry Moore encuentra una provocadora contraparte: una bailarina completamente cubierta con un body de látex negro.

El atuendo hace referencia a la extravagante Leigh Bowery, figura clave de la escena londinense de los años ochenta y noventa. Al ritmo de una acelerada música house, la figura danzante se aproxima a la escultura de manera inquisitiva y provocativa, desdibujando los límites entre la inercia y el movimiento, la iconografía y el fetiche, lo canónico y lo underground. Reproducido en un televisor de retroproyección 4:3 —una técnica de principios de los 2000 que buscaba ampliar el tamaño de la pantalla, pero quedó rápidamente obsoleta—, el dispositivo añade otra capa temporal a la instalación, empujando aún más la obra hacia un plano ambiguo.

Luiz Roque, Ano Branco, video, 2013. Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo/Bruselas/París/Nueva York © the artist. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.

En Ano Branco (Año blanco, 2013), ambientado en 2005, Roque combina un formato documental con elementos de ciencia ficción distópica. Al comienzo del video, una persona que se presenta como Beatriz Preciado pronuncia un discurso sobre cómo las tecnologías del sexo, el género y la sexualidad pertenecen a una nueva forma de poder. Luego, 25 años después, una mujer trans asume el papel protagónico y, al principio, se la ve disfrutando de un momento de coqueteo en un funicular, bañándose en un resplandor dorado.

Sin embargo, la situación sociopolítica parece sombría. En una escena posterior, la protagonista recibe tratamiento de un robot en una clínica no especificada. Un texto aclara que la Organización Mundial de la Salud ha eliminado los trastornos de identidad de género de su lista de clasificaciones médicas, lo que obliga a las personas trans a buscar alternativas a la atención sanitaria. Con esta obra, el artista expresa su preocupación por la precariedad de las identidades emancipadas en un panorama político caracterizado por el auge global del populismo e imagina las consecuencias de discursos regresivos que adquieren una influencia determinante.

Configurar realidades

El orden mundial en Zero (2019) es de otro tipo. El protagonista, un perro peludo, vuela solo por un paisaje desértico en un lujoso jet privado. A las 12:01 p.m., un dispensador de comida se abre de golpe y le sirve al perro una única pastilla, lo que subraya la ambigüedad del universo que atraviesa el animal. Sea cual sea la naturaleza de este mundo, parece carecer de vida humana.

A continuación, un espejismo de rascacielos brilla en el horizonte desértico, seguido de primeros planos de altos edificios con ventanas reflectantes que los convierten en protagonistas a partes iguales. Zero sugiere una coyuntura rígida pero de final abierto entre el aquí y el ahora, un nuevo comienzo desde cero con una distribución desigual del poder. La obra ilustra aún más el enfoque no jerárquico que Roque adopta respecto a sus protagonistas. Estos pueden ser animales y edificios, como en esta película y en Urubu (Buitre, 2021), o pueden ser obras de arte y personas, como en Modern. Su igualdad radica en el hecho de que tienen la misma importancia en los mundos del artista.

Luiz Roque, Zero, video, 2019. Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo, Bruselas, París, Nueva York © el artista. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.
Luiz Roque, Zero, video, 2019. Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo, Bruselas, París, Nueva York © el artista. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.

La fascinación de Roque por la arquitectura (post)modernista y brutalista se refleja, entre otras cosas, en cómo se ha instalado Zero en el KW. El cristal sobre el que se proyecta el video deja ver al otro lado la obra site-specific Tegeler Weg (1984/2005), de Olaf Metzel, que suele permanecer oculta durante otras exposiciones.

En el contexto de la temática de Roque, los ladrillos de hormigón pueden asociarse vagamente con los métodos de la arquitectura modernista en Brasil, ya que estos se utilizan para conectar espacios interiores y exteriores en un clima ecuatorial o (sub)tropical. La pesadez, a menudo característica de estos estilos arquitectónicos, se hace evidente en el alto plinto trapezoidal de Estufa, que Roque desarrolló para la obra en 2019. Este elemento escultórico conforma una presencia impenetrable, no muy distinta de la de una enorme columna brutalista.

Letícia Ramos & Luiz Roque, Estufa, video, escultura, 2004/19. Cortesía de los artistas y Mendes Wood DM, São Paulo, Bruselas, París, Nueva York © los artistas. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.
Luiz Roque, Clubber, cerámica, 2023 (izquierda); XXI, video, 2022 (derecha). Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo, Bruselas, París, Nueva York © the artist. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.

Los estudios que Luiz Roque ha desarrollado a lo largo de su carrera sobre arquitectura y escultura, así como sobre el color y la forma, se materializan a pequeña escala en sus obras de cerámica. Algunas de estas piezas son anteriores, mientras que otras son nuevos encargos para la exposición en el KW, donde esta vertiente de su trabajo se presenta a nivel institucional por primera vez.

Creadas de forma intuitiva, las piezas de cerámica resuenan con la fascinación del artista por las atmósferas inquietantes y oníricas. Aunque, a primera vista, el medio puede contrastar considerablemente con el de las imágenes en movimiento, el artista observa similitudes entre el proceso de producción de cerámica y el de producción de películas analógicas, especialmente en su relación con el tiempo y la química. En ambos casos, es necesario someter los materiales básicos a un proceso de transformación, mientras que el resultado exacto sigue siendo incierto hasta el final de la creación.

Luiz Roque, DAS MONSTER, video, 2009. Cortesía del artista, Mendes Wood DM, São Paulo, Bruselas, París, Nueva York e Isla Flotante Galería, Buenos Aires © el artista. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.
Luiz Roque, Geometria Descritiva, video en loop HD, 2012. Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo/Bruselas/París/Nueva York © the artist. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.

El estudio de las técnicas de filmación también forma parte de la práctica de Luiz Roque. A lo largo de su carrera, ha explorado y trabajado con diversas técnicas, como cámaras 4K, HD, Super 8 y 16 milímetros. Das Monster (El monstruo, 2009) es un ejemplo destacado de estas experimentaciones, en las que el método de filmación amplifica la extrañeza de una escena ambigua.

Rodada en Super 8 y ampliada a 16 milímetros, la película presenta a una figura completamente velada por una capa dorada, que se desplaza por una zona montañosa y boscosa a orillas de un lago. Sin embargo, los aspectos monstruosos del protagonista son discutibles. De nuevo, la narración evoca una sensación de déjà vu, al ser abierta y sugestiva.

Otra exploración de las posibilidades de la cámara de video es Geometría Descriptiva (2012), en la que Roque crea una densidad de movimiento que recuerda a la fotografía. La acción se desarrolla en una frondosa colina, donde se lanza una bola metálica contra un panel de cristal, que se rompe en mil pedazos como resultado. Reproducido en reversa y acompañado de sonidos que intensifican el suspense, el detallado video de este momento y su elevado número de planos solo son posibles gracias a la tecnología de filmación digital.

Luiz Roque, S, Fotograma de video, 2017. Performers: Ivy Monteiro, Lucas Abe, Félix Pimenta. Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo/Bruselas/París/Nueva York © el artista.

En la sala principal del KW se proyecta una coreografía de tres películas, cada una de las cuales transporta al espectador a un universo transtemporal diferente. S (2017) comienza con una toma de Cubo Vazado (1951) de Franz Weissmann, tras la cual tres intérpretes andróginos llevan sus habilidades de baile a un vagón de metro y a un túnel vacíos, como si estuvieran tratando de encontrar los espacios deshabitados dentro de la sociedad moderna en los que pueden expresar al máximo su yo extravagante.

República (2020) es una meditación poética sobre la vida queer, la biopolítica, la migración y el movimiento en torno al vibrante distrito homónimo y al emblemático Edificio Copan, en el centro de São Paulo. Las inusuales proporciones cuadrada y circular de estos dos videos son un recurso artístico que Roque utiliza para representar las narrativas de subculturas y comunidades específicas a través de formatos alternativos.

En el video Clube Amarelo (Club Amarillo, 2024), creado para la muestra y que combina 16 milímetros y video de alta definición, un grupo de personas se reúne en una sauna junto al mar, bañándose tanto en la luz del sol como en la de la luna, tras el contacto con especies no humanas y sustancias farmacológicas. Su estado sobrenatural trasciende cualquier forma imaginable, y no queda claro si Roque pretende que este estado resulte deseable o no.

Luiz Roque, República, video, 2020. Performer: Blessed Boy (izquierda); S, video, 2017 (derecha). Cortesía del artista y Mendes Wood DM, São Paulo/Bruselas/París/Nueva York © the artist. Vista de la exposición Luiz Roque: Estufa en el Instituto KW de Arte Contemporáneo, Berlín, 2024. Foto: Frank Sperling.

Traducción: Alejandra Villasmil


LUIZ ROQUE: ESTUFA

Curador: Léon Kruijswijk

Asistente curatorial: Lara Scherrieble

Instituto de Arte Contemporáneo KW, Auguststraße 69, Berlín

Del 6 de julio al 20 de octubre de 2024

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