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¡HIJA DE SU MADRE! UNA EXPOSICIÓN DE MÓNICA MAYER

La muestra ¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer traza un fascinante recorrido por las distintas etapas creativas de la artista, abarcando más de cien piezas históricas y recientes creadas a lo largo de las últimas cinco décadas, en torno a temas como la familia, maternidad y género. Desde los años 70, Mónica Mayer (México, 1954) mantiene dos convicciones centrales: que lo personal es político y que el arte es inseparable de la vida misma.

Presentada desde el 4 de abril hasta el 30 de junio en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita en Veracruz, México, ¡Hija de su madre! ofrece una radiografía íntima de la vida y el arte de una de las pioneras del arte feminista latinoamericano. La muestra reúne proyectos emblemáticos como El Tendedero y Maternidades Secuestradas, y se complementa con visitas de estudiantes, conferencias, acciones participativas e intervenciones performáticas.

Desde el inicio de su carrera, Mónica Mayer ha desafiado las convenciones establecidas del arte. Con una postura inquieta y crítica, y un sentido del humor distintivo, ha desarrollado una práctica artística integral que comprende performances, dibujos, intervenciones, gráfica digital, escritura, enseñanza, archivismo y artivismo, participación comunitaria y agitación de redes sociales, así como incursiones en la televisión. En sus obras, utiliza la ironía y la performance para examinar la evolución de las estructuras familiares y cuestionar la persistencia de la explotación y las normativas sexistas que afectan a las mujeres.

¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB

Curada por la escritora, editora y curadora Marisol García Walls (México, 1989) y Yuruen Lerma Mayer (México, 1985), psicóloga, curadora, doctora en estudios feministas e hija de la artista, la exposición ofrece una mirada crítica, artística y afectiva hacia la familia. Más que una celebración, ¡Hija de su madre! desentraña la significación del concepto de familia en la vida de Mayer y sus implicaciones para las comunidades, especialmente en el contexto mexicano, donde la carga emocional y laboral recae sobre las mujeres, quienes deben gestionar tanto su carrera profesional como las responsabilidades domésticas y el cuidado de los hijos.

El diálogo estrecho entre Mayer y las curadoras revela con ironía y complicidad historias familiares íntimas y compartidas, un enfoque que permite dilucidar de qué manera la familia, entendida como institución social, está constituida por una multiplicidad de experiencias, entre las que figuran ser hija, ser madre y esposa.

A tono con la impronta humorística de Mayer, el título de la muestra, ¡Hija de su madre!, parece hacer referencia a las expresiones coloquiales mexicanas «hija de su madre» e «hija de la chingada», las cuales tienen profundas connotaciones culturales y sociales. Evocan tanto afecto como crítica y exponen las complejas relaciones de género y poder en la sociedad mexicana. Al elegir este título, Mayer subraya su compromiso con la investigación y el cuestionamiento de estas dinámicas, utilizando el arte como medio para provocar el diálogo y la reflexión.

En su desafío a las convenciones más tradicionales que separan arte y vida, Mayer se ha dedicado a auscultar las estructuras patriarcales con el propósito de desestabilizar y transformar las violencias y desigualdades sociales, incluyendo el feminicidio, que en México representa una crisis humanitaria y una catástrofe social. Durante el primer trimestre de 2024, se reportaron 184 presuntos feminicidios en México, lo que equivale a un promedio de dos feminicidios diarios. Aunque esta cifra es menor que en años anteriores, sigue siendo alarmante.

Así, entre la diversidad de temas presentes en la obra de Mayer, la familia ha sido recurrente, aunque poco explorado por la crítica. Esta exposición arroja nuevas miradas sobre asuntos íntimos como el suicidio de su madre, la vida en pareja, su participación en marchas a favor del aborto y sus hijos.

La muestra presenta el archivo familiar, ahondando en los recuerdos, presencias y ausencias de su propia familia, con el ánimo de fomentar discusiones colectivas. Está organizada en tres núcleos temáticos que abordan temas como la maternidad, la violencia intrafamiliar, el envejecimiento y la muerte. Asimismo, se exhiben piezas icónicas e inéditas de la artista, así como de creadores como Magali Lara, Víctor Lerma, Mónica Naranjo, Genaro Recabarren, Mariana Riquelme Pérez y Yuruen Lerma.

¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB

En el primer núcleo, titulado Primeros vínculos, Mónica Mayer traza una línea temporal que narra su experiencia como hija, hermana, madre y esposa. Esto vínculos, representados tanto en obras como en material de archivo, están fuertemente atravesados por el afecto, la memoria, la vulnerabilidad y la muerte, como el suicidio de su madre, Lilia.

En Romper el mito de la familia, el segundo núcleo, se agrupa la obra en la que Mayer cuestiona los mecanismos tradicionales que conforman la idea de familia y cómo esta institución está influenciada por estructuras jerárquicas y definida por relaciones heteropatriarcales.

En esta sección se destacan proyectos de largo alcance como Las bodas y el divorcio, una instalación documental que recopila performances muy personales realizados por Mónica Mayer junto a su esposo Víctor Lerma desde su unión civil. Uno de estos trabajos, o más bien un personaje jocoso, surgió espontáneamente el día de su boda en 1980: La Señora Lerma.

Mayer recuerda que en aquellos tiempos era común que las mujeres adoptaran el apellido del marido, una práctica que la pareja recién casada encontraba opresiva. Para controvertir esta tradición patriarcal, crean el personaje de la Sra. Lerma como acción artística. Desde entonces, aparece sólo en situaciones cotidianas y ha servido a Mayer para cuestionar los estereotipos femeninos.

Pero aquí no acaba la historia. Un día, la pareja descubre que las únicas fotos de su boda eran las que ellos mismos habían tomado durante el performance del nacimiento de la Sra. Lerma. Diez años después, como un gesto reparador a partir de una invitación a exponer en el Centro Cultural de Santo Domingo, crearon la performance Foto falsa a diez años de la boda. La acción, documentada en fotografía y video, contó con la participación de familiares, amigos y colegas, entre ellos Maris Bustamante, quien actuó como madrina de anillos, Carlos Blas Galindo, que fungió como juez, y Perla Schwartz, a cargo de redactar el acta matrimonial.

¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB

Mónica Mayer en colaboración con Yuruen Lerma (fotografía) y Brenda Hernández Novoa (diseño), Maternidades secuestradas, 2012. Cortesía de la artista

El núcleo expositivo Romper el mito de la familia también incluye la pieza Maternidades secuestradas, creada por Mayer junto con Yuruen Lerma (fotografía) y Brenda Hernández Novoa (diseño). Esta pieza se fue desarrollando a partir de experiencias colectivas en talleres, manifestaciones callejeras y otras acciones organizadas en colaboración con el Taller de Arte y Activismo Feminista (TAAF).

Durante estas actividades, se abordaron diversas problemáticas relacionadas con la maternidad, como la presión familiar para tener hijos, el estigma hacia las mujeres que eligen no ser madres, cuestiones legales de la homoparentalidad, embarazos adolescentes, la falta de guarderías, y el dolor de las madres que enfrentan la desaparición o el asesinato de sus hijos.

Al observar los resultados positivos de estos encuentros, se decidió ampliar el proyecto a las redes sociales mediante el hashtag #unamaternidadsecuestradaes, alentando a los usuarios a compartir sus experiencias personales. Estas respuestas se utilizaron para crear los carteles que acompañaron la performance La protesta del día después, acción final de Maternidades secuestradas, realizada el 11 de mayo de 2012 en el zócalo de la Ciudad de México, centro neurálgico de la capital y de los poderes fácticos del Estado y la iglesia católica.

El 10 de mayo, fecha en que se celebra el Día de la Madre en México, se realiza la marcha anual convocada por el colectivo Madres de Hijes Desaparecides y Víctimas de Feminicidio. Por tanto, La protesta del día después tuvo que llevarse a cabo el 11 de mayo. Durante la acción, las participantes vestían delantales con la frase «Una maternidad secuestrada es…» y portaban pancartas con las respuestas recopiladas. El título de la performance también hace alusión a la pastilla anticonceptiva de emergencia de «el día después».

El Tendedero (1978-2024). Exposición ¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
El Tendedero (1978-2024). Exposición ¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB
¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB

En este apartado de la muestra también se exhibe la icónica obra El Tendedero, cuya estructura participativa es una constante en la producción de Mónica Mayer. Utilizando un soporte que alude a una actividad doméstica tradicionalmente asociada a las mujeres, la obra invita al público a compartir sus vivencias sobre temas como la violencia, la inseguridad, la identidad y el acoso a partir de preguntas claves sobre la experiencia social de género.

La pieza debutó en 1978 en el Salón 77-78: Nuevas Tendencias en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México. En un contexto en el que no se hablaba abiertamente de acoso sexual, Mayer pidió a mujeres de diversas clases, edades y profesiones que respondieran en papeletas rosadas a la pregunta: «Como mujer, lo que más detesto de la ciudad es:». Las respuestas, centradas en la violencia sexual en las calles y en el transporte público, se colgaron en un tendedero dentro del museo.

La obra no solo generó una respuesta espontánea del público femenino, sino que a su vez causó eco en los medios de comunicación, evidenciando un malestar compartido por muchas mujeres. Para Mayer, El Tendedero es significativo por varias razones: fue su primera incursión en el arte conceptual que integró elementos de acción y participación, y fue su primera obra con un fuerte contenido feminista, cercana al artivismo, donde claramente plantea la premisa de que lo personal es político.

El Tendedero sigue reactivándose en diversos contextos, adaptándose a las problemáticas actuales que encarnan el movimiento #MeToo y las crecientes denuncias internacionales por acoso. Su versión en ¡Hija de su madre! se centra en recopilar respuestas relacionadas con la violencia intrafamiliar. Adyacente a esta obra, se ha dispuesto una encuesta sobre la maternidad cuyos resultados se darán a conocer al concluir la itinerancia de la muestra.

¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer, en el Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB

Mayer desdibuja las fronteras entre arte, educación y política al enfocarse en el proceso por encima del resultado final, y al priorizar el trabajo colaborativo sobre la noción romántica del artista genio. En este sentido, Mayer ha sido influenciada por la lectura de autores como Paulo Freire, John Berger, Ursula Meyer y Germaine Greer, así como por Juan Acha, uno de sus profesores durante su formación académica, quien cultivó en ella el entendimiento del arte como un sistema y un compromiso social.

Reflejo de esto son las acciones del colectivo Polvo de Gallina Negra, fundado por Mónica Mayer y la artista Maris Bustamante en 1980. Una de sus intervenciones más memorables ocurrió en directo durante un programa de televisión, un medio que permitía amplificar significativamente sus acciones socialmente comprometidas. Esta aparición formó parte del proyecto ¡MADRES!, que incluía arte correo, performances y un concurso de cartas dedicadas a las madres.

Durante el programa, Mayer y Bustamante realizaron un acto sin precedentes: colocaron una panza de embarazada al presentador Guillermo Ochoa. El impacto fue tal que, meses después, alguien del público llamó para averiguar si Ochoa había tenido un hijo o una hija.

El trabajo de Polvo de Gallina Negra fue bien recibido en el contexto artístico mexicano de la época, aun cuando el feminismo estaba emergiendo y las formas no objetuales como el performance y la práctica social no eran del todo aceptadas. A través de sus acciones, Mayer y Bustamante desafiaron con humor los roles de género tradicionales, lo que contribuyó a abrir nuevos caminos tanto en la historia del arte como en la conciencia social de aquellos tiempos.

Mónica Mayer, «Soy tan, pero tan vieja que…», 2020-2023. Centro Cultural Exconvento Betlehemita, Veracruz, México, 2024. Foto: CCEB

La exposición cierra con el núcleo De-generaciones, donde se agrupan los trabajos de Mayer centrados en el envejecimiento, la enfermedad, el duelo y la muerte en diversos contextos como pandemias, suicidio y vejez. Este segmento establece un diálogo sobre las genealogías familiares, los ciclos de vida y muerte, así como la transición generacional. Aquí destaca la imponente pieza Huesitos (1993), que anticipa temas presentes en algunas de las obras más recientes de la artista, como Nubes de mis ausencias (2020-2023) y Soy tan vieja, pero tan vieja (2020-2023).

El proyecto Soy tan, pero tan vieja… comenzó con la difusión de frases a través de Facebook, en las que Mónica Mayer reflexiona sobre los cambios observados a lo largo de los años en su cuerpo, las costumbres sociales y los espacios públicos. La frase «Soy tan, pero tan vieja que…» generó una notable cantidad de interacciones en las redes, lo cual refleja un interés significativo por un tema que aún se considera tabú en algunas sociedades occidentales.

Para Mayer, las experiencias individuales de familia y género son fundamentales para comprender y cuestionar estructuras sociales más amplias. La exposición busca despertar conversaciones y reflexiones en el público sobre estos temas, mientras resalta la importancia del arte como herramienta de reflexión y cambio social.

¡Hija de su madre! Una exposición de Mónica Mayer continuará su periplo en la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa, del 4 de julio al 6 de octubre de 2024. La itinerancia de esta exposición a ciudades periféricas es trascendental, ya que la circulación del arte mexicano tiende a concentrarse en la Ciudad de México. Este gesto no solo promueve una participación más amplia y diversa del público, sino que también democratiza el acceso al arte en general y, particularmente, evidencia el compromiso de Mayer con fomentar el diálogo y la reflexión en diferentes contextos.

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es periodista, fundadora y editora de Artishock.

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