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30 AÑOS EN EL MUNDO DEL ARTE. UNA REVISIÓN DE LA BIENAL FEMSA

En el contexto de la celebración de sus tres décadas de existencia, la Bienal FEMSA presenta 30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA, una exposición retrospectiva que invita a explorar el legado de este evento artístico, creado en 1992 como un certamen de pintura y escultura, para luego evolucionar hacia una plataforma curatorial itinerante.

Curada por Daniel Garza Usabiaga, la exposición presenta más de 80 obras de 54 artistas en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, en la ciudad de León, y ha sido pensada como una introducción a la 15° edición de la Bienal FEMSA, titulada La voz de la montaña, que se llevará a cabo de mayo a agosto del 2024 en las ciudades de León y Guanajuato.


30 años en el mundo del arte traza la evolución y consolidación de la Bienal FEMSA como un referente tanto a nivel nacional como regional a lo largo de los años, lo que brinda la oportunidad de atestiguar las distintas transformaciones en la producción artística de México desde la década de los noventa, marco temporal que, por lo general, sirve para señalar el inicio de lo que se identifica como arte contemporáneo.

“Es una muestra fascinante por la multiplicidad de formatos, desde pintura, escultura, fotografía, video, piezas de cerámica y textiles, así como piezas hechas con objetos, tridimensionales y de alcance más arquitectónico. Es muy interesante ver piezas ganadoras de las primeras ediciones y darnos cuenta de lo actuales y contemporáneas que son”, señaló Garza Usabiaga.

Buscando transcender las convenciones del concurso y la exposición a la manera de salón, como sucede con la mayor parte de las bienales periódicas realizadas en México, a partir de 2016 la Bienal llega a un nuevo formato que se consolida en 2018: un evento itinerante y bajo un programa curatorial con exposiciones temporales, comisiones a artistas invitados, actividades pedagógicas y de difusión, y proyectos editoriales.

Así, la edición Xll presentó por primera vez este nuevo formato en Monterrey y continuó con la edición Xlll en Zacatecas (2018) y la XIV en Michoacán (2020). Ahora, en su edición XV, la Bienal se presenta en las ciudades de León y Guanajuato.

30 años en el mundo del arte es una revisión de las bienales FEMSA, centrada en las personas que la ganaron y en la historia misma del certamen, así como en los cambios que tuvo, dado que inició con una convocatoria dirigida a pintura y escultura, pero desde 1992, tuvo la necesidad de reformularse para aceptar otros formatos del arte contemporáneo, como la instalación.

“FEMSA contribuyó mucho a la efervescencia del arte en los 90 al empezar a coleccionar instalaciones en un momento en el que ninguna otra institución en México lo hacía”, apunta Garza Usabiaga.

Alfredo Jaar, «Estudios sobre la felicidad (Frontera)» y «Estudios sobre la felicidad (Monterrey)», 2016. Colección FEMSA.

Una celebración con 54 artistas

30 años en el mundo del arte reúne una selección de piezas emblemáticas de la Colección FEMSA, entre ellas Escuelas de arte (1992), de Adolfo PatiñoEl alimento (1996), de Claudia FernándezMemoria fosilizada (1998), de SEMEFO (Teresa Margolles, Arturo Angulo y Carlos López)​; Pellejo herrado (Afganistán) (2009), de Dora Longo Bahia; Dos soluciones (1974), de Manuel FelguérezLos mitos (1944), de Juan O’Gorman; y La compañía (2018), de Verónica Gerber Bicecci

Además, la seminal serie ¿Es usted feliz? (1981), del artista chileno Alfredo Jaar, se ha incorporado a la selección curatorial en su versión presentada en la edición XII de la Bienal, en Monterrey.

Desde la década de los 90, Claudia Fernández ha explorado el legado de la artesanía y los objetos tradicionales mexicanos, así como su asimilación en diversos contextos culturales, tanto dentro como fuera de México. Su práctica artística abarca un amplio espectro de medios, que van desde la pintura, la instalación, el video y la fotografía, hasta proyectos comunitarios y educativos en los que propone modelos de participación social y artística, estableciendo vínculos entre el arte y problemáticas sociales relevantes.

En su obra El alimento, la artista hace referencia a un universo femenino que evoca el cosmos, representado en la superficie punteada de una cuchara de peltre. Esta pieza forma parte de una instalación donde los objetos se mimetizan entre sí, creando un diálogo visual y conceptual que invita a reflexionar sobre la relación entre la mujer, la alimentación y el universo.

“Ciertos aspectos populares han estado siempre presentes de diferentes modos en mi trabajo. La instalación titulada Del alimento partía, por ejemplo, de la imagen del universo que se presenta en una cuchara de peltre, de esas bañadas con una capa cerámica que tiene un acabado punteado, y que en México forma parte de la cotidianeidad y la cultura popular. Fue a partir de eso cuando empecé a trabajar con objetos cotidianos, uniformizándolos mediante una capa de pintura, primero plana y después punteada, que los mimetizaba con aquella cuchara”, dice la artista en una entrevista.

Verónica Gerber Bicecci se autodefine como ‘una artista visual que escribe’ y que explora, en particular, el cruce entre palabra e imagen. Su obra La compañía (2018) consiste en una intervención al cuento El huésped de Amparo Dávila, así como el préstamo de algunos elementos gráficos de La máquina estética de Manuel Felguérez, para narrar historia de una compañía minera que llega a un pueblo y aterroriza a sus habitantes. 

Al fondo: Verónica Gerber Bicecci, La compañía. Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

Claudia Fernández, El alimento. Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

Construyendo una bienal de arte contemporáneo

La primera edición de la Bienal FEMSA tuvo lugar en 1992 bajo el nombre de Bienal de Monterrey. Se celebró en el Museo de Monterrey, situado en los terrenos históricos de la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma en la capital de Nuevo León. En esta pionera muestra, se presentaron diez instalaciones, lo cual fue una novedad en el contexto de museos y bienales de la época. Este acto audaz marcó un hito significativo, siendo reconocido por el jurado y sentando las bases para futuras ediciones.

Una de estas instalaciones fue Escuelas de arte (1992), del artista mexicano multidisciplinario Adolfo Patiño, una reflexión sobre la historia del arte, el objeto y el readymade. Con esta pieza, de manera pedagógica, alude y rinde homenaje al trabajo de tres grandes artistas que fueron determinantes -y aún siguen influyendo- en el arte contemporáneo, por medio de tres columnas de madera con libros y objetos que permiten identificar a cada uno de ellos: Andy Warhol, Marcel Duchamp y Joseph Beuys.

Durante sus primeras ocho ediciones, desde 1992 hasta 2006-2007, la Bienal FEMSA se caracterizó por seguir un modelo de concurso, sin contar con una curaduría o una plataforma discursiva explícita. Fue además un periodo en el que se destacó el talento de las mujeres artistas. De los 11 reconocimientos otorgados en las primeras cuatro ediciones, nueve fueron concedidos a artistas mujeres: Laura Quintanilla, Rosa María Robles, Estrella Carmona, Betsabeé Romero, María José de la Macorra, Claudia Fernández, Trini, Miriam Medrez y Teresa Margolles como integrante del Grupo SEMEFO.

Escuelas de arte (1992), del artista mexicano multidisciplinario Adolfo Patiño. Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024.
Betsabeé Romero, Refugio para un lecho de rosas, 1994. Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

Betsabeé Romero obtuvo el Gran Premio de Adquisición Instalación en la Segunda Bienal Monterrey. Pintura, Escultura e Instalación por su obra Refugio para un lecho de rosas (1994), la cual marcó un hito en su carrera al ser su primera incursión en el formato de escultura-instalación.

En esta pieza, Romero utiliza 10.000 rosas secas blancas y rojas para configurar un lecho de cama, evocando la noción de ofrenda. Para la artista, este es un homenaje a la generosidad y la devoción populares, donde las rosas trascienden su función visual para convertirse en entidades sensoriales completas, cargadas de texturas, perfumes y colores.

La creación de este trabajo no solo coincidió con un momento significativo en su carrera como artista, sino también con un periodo de intensos cambios personales y sociales. Embarazada en aquel entonces, se encontraba reflexionando sobre el propósito del arte en un contexto marcado por la incertidumbre y la agitación política, tanto a nivel local como global. En medio de la turbulencia de los años 90, con el surgimiento del movimiento zapatista y otros acontecimientos tumultuosos, Betsabeé Romero se cuestionaba el papel del arte: ¿era acaso un refugio para lo poético, la metáfora y la esperanza en tiempos de crisis?

Al frente, en el piso. Teresa Margolles, Memoria fosilizada, 1998. Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

En aquel panorama de violencia social emergió el Grupo SEMEFO (Teresa Margolles, Arturo Angulo y Carlos López) con una propuesta provocadora que desafió las fronteras convencionales del arte y la sociedad misma. Conocido por sus exploraciones sobre la muerte y la manipulación de cadáveres, el grupo abordó temáticas que desafiaron la percepción tradicional de la vida y la muerte, denominando paradójicamente su trabajo como «la vida del cadáver».

México, con su rica tradición de celebraciones como el Día de Muertos, ha mantenido un vínculo cultural arraigado con la muerte, pero el enfoque de SEMEFO (siglas del Servicio Médico Forense de México) resultó polémico al involucrar el trabajo directo con cadáveres y fluidos orgánicos obtenidos tanto legal como ilegalmente de las morgues mexicanas. Esta aproximación no solo puso de manifiesto la realidad cruda y corrupta de los entornos forenses, sino que también desafió las convenciones sociales y estéticas del arte contemporáneo.

La obra Memoria fosilizada (1998), que obtuvo el Gran Premio de Adquisición Instalación en la Cuarta Bienal Monterrey de Pintura, Escultura e Instalación, encapsula la esencia del trabajo del grupo. Se trata de un bloque de concreto aparentemente simple, pero que en su interior alberga 2.423 objetos que pertenecían a 246 personas al momento de su muerte violenta. Este monumento a la memoria habla de cómo el arte puede servir como un medio para enfrentar y procesar las realidades más oscuras de la sociedad.

Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

Repensado la bienal

A partir de la novena edición en 2010, la Bienal de Monterrey – FEMSA comenzó a explorar nuevos formatos de exhibición que no se limitaban únicamente a la presentación de las obras seleccionadas y premiadas del certamen periódico. Esta innovación marcó un punto de inflexión al introducir muestras con la participación de artistas invitados, con el propósito de promover el diálogo entre creadores mexicanos y extranjeros, y enriquecer la diversidad cultural.

En 2010, se invitó a Osvaldo Sánchez y Agnaldo Farías a curar una exposición con artistas mexicanos y brasileños, como Carlos Amorales, Iñaki Bonillas y Dora Longo. Cuatro años más tarde, en la undécima edición en 2014, Sylvia Suárez curó una muestra con artistas colombianos, titulada Improntas del cuerpo: Acción, archivo e instalación, que exploraba nuevas perspectivas sobre la memoria y sus narrativas alternativas.

En la décima edición en 2012, la Bienal invitó al curador colombiano José Roca para organizar una exposición de artistas de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y Venezuela. Bajo el título Sextanisqatsi: Desorden habitable, esta muestra cuestionó la relación entre orden y caos en la ciudad latinoamericana, destacando los órdenes alternativos presentes en la informalidad urbana.

Entre las ediciones X y XI, las categorías bidimensional y tridimensional comenzaron a revelar limitaciones ante proyectos que abordaban múltiples medios o soportes. Desde la séptima edición en 2004, las adquisiciones no se limitaron a los ganadores del certamen, sino que se ampliaron para incluir otras obras seleccionadas. Esta modalidad se mantuvo hasta la duodécima edición en 2016, cuando la Bienal FEMSA presentó un nuevo formato que trascendía la estructura del certamen, adoptando una dinámica más similar a la de un salón de arte.

Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

Adiós competencia

En 2016, con la duodécima edición, surgió el nombre Bienal FEMSA, junto con la experimentación de un nuevo modelo para el concurso que introducía un programa curatorial que abarcaba no solo exposiciones, sino también iniciativas pedagógicas y editoriales en torno a ciertas temáticas e interrogantes.

Bajo la dirección artística de Willy Kautz y la dirección ejecutiva de Gabriela Correa, se presentó en Monterrey el proyecto Poéticas del decrecimiento: ¿Cómo vivir mejor con menos?, el cual incluyó un programa de exposiciones curadas y encargos a diversos artistas, así como la creación de un espacio permanente, conocido como Lugar Común, destinado a actividades pedagógicas, divulgativas y talleres de autoproducción de mobiliario y publicaciones.

Muchas de las obras e investigaciones producidas dentro de este espacio de la Bienal buscaron explorar otras formas de convivencia y repensar los imaginarios que posibilitan visualizar otras economías de convivialidad más allá del paradigma utilitarista del crecimiento como fuente de felicidad.

Vista de la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

A partir de 2018, la Bienal adoptó este nuevo formato como su programa curatorial principal, abandonando el modelo de certamen, y lanzó la iniciativa Itinerante y situacional. Así, la edición XIII tuvo lugar en Guadalupe y Zacatecas, mientras que la XIV en 2020 se llevó a cabo en Morelia y Pátzcuaro, Michoacán. Esta última edición se desarrolló dentro de las limitaciones y restricciones impuestas durante el inicio de la pandemia de COVID-19.

Las Bienales XII y XIV, tituladas respectivamente Nunca fuimos contemporáneos e Inestimable azar, ofrecieron programas de exposiciones que incluyeron encargos artísticos, actividades educativas, programas de difusión y publicaciones editoriales. Las obras, proyectos e investigaciones de estas bienales exhibieron un marcado carácter situacional, explorando diversos aspectos y condiciones contextuales.

Se abordaron temas que abarcaban desde cuestiones productivas hasta la historia del arte local y regional. En el caso de Zacatecas, se exploraron aspectos como la minería y la estética de Manuel Felguérez, mientras que en Michoacán iban desde la agricultura hasta el muralismo revolucionario. Ambas bienales compartieron un interés común en repensar lo regional en contraposición al centralismo nacional, así como en relación con el imaginario internacional y la economía global.

Obras de Circe Irasema en la exposición “30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA”, en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, 2024. Cortesía Bienal FEMSA.

En esta sección de 30 años en el mundo del arte se presenta una serie de pinturas creadas por la artista Circe Irasema, realizadas a partir de la estética de las charolas michoacanas conocidas como peribanas. La artista parte de la técnica del maqué y la composición concéntrica utilizada en estas artesanías regionales para plasmar sobre cada pieza una serie de narrativas que hacen referencia a ciclos que ponen en riesgo la cultura y el medio ambiente de Michoacán, como la deforestación causada por la tala ilegal o la explotación de la industria del turismo.

Además, en esta sección se exhibe la obra North Pole Ice Calving de la artista Tania Ximena, creada a partir de la recolección de fragmentos de hielo provenientes de desprendimientos glaciares durante una expedición en Noruega.

Ximena utilizó los fragmentos de hielo para crear moldes utilizando alginato, un producto de secado rápido. Posteriormente, estos moldes fueron utilizados para reproducir las formas en yeso, y finalmente en cerámica, obteniendo así las piezas finales.

Este trabajo no solo destaca por su belleza visual, sino también por el proceso creativo y la técnica utilizada por la artista para transformar un elemento natural efímero en una obra duradera y significativa. North Pole Ice Calving invita al espectador a reflexionar sobre el impacto del cambio climático en los paisajes glaciares y a cuestionar nuestra relación con el medio ambiente.

Tania Ximena, North Pole Ice Calving, 2014. Cerámica. Reproducciones exactas de hielos desprendidos de glaciares en el círculo polar ártico, 120 x 20 x 20 cm. Foto cortesía de la artista.

La Colección FEMSA, fundada en Monterrey en 1977, ha experimentado un notable crecimiento a lo largo de los años y actualmente alberga más de 1200 obras representativas del arte moderno y contemporáneo de Latinoamérica, con un enfoque en arte mexicano.

En 1992, la Colección FEMSA estableció la Bienal FEMSA como una plataforma para reconocer y promover la creación artística en México. Esta bienal otorga Premios de Adquisición, lo que ha contribuido significativamente a enriquecer el acervo de la Colección con obras contemporáneas de gran relevancia.

Desde el año 2000, las obras de la Colección FEMSA han viajado a exposiciones itinerantes y han sido prestadas a instituciones en México y en otros países. Esta iniciativa ha permitido que un público más amplio pueda disfrutar y apreciar las obras de la Colección, contribuyendo así a la promoción del arte latinoamericano en escenarios internacionales. Los países que han recibido estas exposiciones incluyen Estados Unidos, España, Brasil, Canadá, Argentina, Colombia, Filipinas y Puerto Rico, entre otros.

La 15° edición de la Bienal FEMSA, titulada La voz de la montaña, se inaugura el 23 de mayo, bajo la dirección de Mariana Munguía y con un equipo curatorial integrado por Pamela Desjardins, Christian Gómez, Eugenia Braniff e Isis Yépez. Los artistas comisionados son Alan Sierra, Ana Gallardo, Ana Hernández, Ana Paula Santana, Arrogante Albino, Cosa Rapozo, Daniel Aguilar Ruvalcaba, Daniel Godínez Nivón, Felipe Baeza, Francisca Benítez, Galia Eibenschutz, Isa Carrillo, Javier Barrios, Jaime Ruiz Martínez, Josué Mejía, Karla Kaplun, Lorena Mal, Lucía Vidales, Magali Lara, Miguel Fernández de Castro, Miriam Salado, Néstor Jiménez, Nina Fiocco, Salvador Xharicata, Sofía Táboas, Tahanny Lee Betancourt, Tania Ximena, Taniel Morales y Tuxamee.


30 años en el mundo del arte. Una revisión de la Bienal FEMSA se presenta hasta el 14 de julio de 2024 en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, León, Guanajuato, México.

Artistas participantes

Adela Goldbard, Adolfo Patiño, Alejandro López, Alfredo Jaar, Antonio Monroy, Betsabeé Romero, Carlos Amorales, Carolina Esparragoza, Cinthya Soto, Circe Irasema, Claudia Fernández, Débora Delmar, Diego Pérez, Diego Toledo, Donna Conlon, Dora Longo Bahia, Estrella Carmona, Felipe Mujica, Fernanda Brunet, Francisco Larios, Gabriel de la Mora, Gerardo Azcúnaga, Hugo Lugo, Iñaki Bonillas, Iván Abreu, Iván Krassoievitch, Jorge Méndez Blake, José Lazcarro, Juan O’Gorman, Katrien M. Vangheluwe «Trini», Laura Quintanilla, Leo Marz, Manuel Felguérez, Marco Rountree, María José de la Macorra, Marianna Dellekamp, Marysole Wörner Baz, Miguel Fernández de Castro, Miriam Medrez, Oscar Farfán, Oscar Rivas, Oswaldo Ruiz, Pablo Rasgado, Patricia Belli, Ramsés Ruiz, Rosa María Robles, Rubén Gutiérrez, Sandra Cabriada, Santiago Merino, SEMEFO (Arturo Angulo, Carlos López y Teresa Margolles), Tania Ximena, Tercerunquinto (Gabriel Cázares Salas, Rolando Flores Tovar), Verónica Gerber Bicecci y Yolanda Mora.

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