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LO QUE LA MINA TE DA, LA MINA TE QUITA

PRÁCTICAS CRÍTICO-CREATIVAS Y EXTRACTIVISMO MINERO EN VENEZUELA


En los territorios Guayaneses y Amazónicos en el sureste de Venezuela se entrelazan la degradación medioambiental, las violaciones de los derechos humanos y una compleja red de intereses económicos y geopolíticos. La conformación del llamado Arco Minero del Orinoco (AMO), instituido por decreto ejecutivo el 24 de febrero de 2016 como una zona de desarrollo estratégico del gobierno venezolano para explotar reservas de oro, diamante, coltán y tierras raras, cubre un área de 112.000 kilómetros cuadrados.

El dato no es menor. El área que cubre la determinación del AMO representa el 12% del territorio nacional e involucra a un conglomerado de compañías mineras venezolanas y extranjeras operando en una de las regiones más biodiversas del país, habitada por distintas comunidades, sobre todo indígenas.

De hecho, la expansión de la actividad minera en Venezuela, que se puede rastrear en la búsqueda de oro en distintos períodos coloniales y republicanos pasando por el establecimiento de las empresas mineras básicas para la extracción de los depósitos de hierro y bauxita a partir de la década de 1950, colinda con la crisis actual de la industria petrolera venezolana, la caída de los ingresos por exportación del crudo y el agravamiento de la crisis social, económica y de representatividad de los sistemas políticos y judiciales en el país.

Organizaciones como SOS Orinoco, colectivos activistas y científicos como el Observatorio de Ecología Política de Venezuela y algunos medios de comunicación nacionales e internacionales han denunciado progresivamente el ecocidio e impacto socioambiental del AMO, no solo a nivel local, sino también regional y planetario.

Aunque las declaraciones oficiales del Ministerio de Desarrollo Ecológico de Venezuela se refieren a este mega-emprendimiento minero como “un modelo de minería responsable”,[1] los costes socioambientales de su activación y puesta en marcha están siendo calamitosos en términos de degradación de ecosistemas, crisis sanitarias derivadas del uso de sustancias tóxicas como el mercurio, florecimiento y consolidación de la extracción y el negocio ilícito del oro, violaciones sostenidas de los derechos humanos y no-humanos, así como numerosos problemas de soberanía en el sureste venezolano.

Ana Alenso, Lo que la mina te da, la mina te quita. Cortesía de la artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE
Ana Alenso, Lo que la mina te da, la mina te quita. Cortesía de la artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE

Es en este contexto donde se sitúa la relevancia de la propuesta que ofrece Lo que la mina te da, la mina te quita, volumen editado por la artista venezolana Ana Alenso, el cual recopila trabajos de corte estético, documental e histórico que abordan con diferentes lenguajes y medios de expresión la dimensión y el impacto del AMO y la actividad minera en Venezuela.

Lo que la mina te da, la mina te quita es en sí uno de los primeres esfuerzos por reunir y articular el trabajo de artistas, académicos y organizaciones no-gubernamentales venezolanas en torno a una crítica-estética común con consciencia socioambiental en el país. Este aspecto es clave, no solo por la condición histórica de Venezuela como nación exportadora de naturaleza y energía, sino también por la relevancia política y la visibilidad que ha adquirido, particularmente en las últimas décadas, el entrelazamiento de los dilemas de carácter social y ambiental en tiempos de emergencia para la existencia de las especies y el tejido de la vida planetaria.

La práctica artística de Alenso se ha organizado alrededor de estos temas. Su trabajo se ha caracterizado por reflexionar sobre los riesgos y conflictos económicos, sociales y ecológicos asociados a los mecanismos de extracción de la naturaleza en América Latina y África, así como a la configuración de los imaginarios petroculturales en Venezuela.

Lo que la mina te da, la mina te quita continúa con este proyecto de la artista, expandiendo el espectro de cosmovisiones, registros semióticos y documentales para dar densidad crítica e histórica a la expansión de la frontera extractiva en Venezuela.

Marco Montiel-Soto, Postales de Venezuela. Cortesía del artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE
Alexandra Henao, Kuyujani envenenado. Cortesía de la autora y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE

El volumen en sí mismo es fractal. Nos presenta los contornos de una praxis que es tanto artística como investigativa, comprometida con- y atenta a la crisis socioambiental desde perspectivas que pasan por lo especulativo y lo experimental, la denuncia y la reflexión histórica sin dejar de lado la relevancia de las cosmovisiones y experiencias indígenas, las cuales ocupan un lugar fundamental en la propuesta del libro y en la búsqueda de otras formas de pensar y entender las relaciones entre humanos, naturaleza y minas de oro.

Como ya indiqué en otro lugar,[2] el modelo civilizatorio, colonial y económico de acumulación del capital que reconfigura al planeta como una gran mina ha trascendido la territorialidad del espacio de extracción. ¿De qué manera podemos atender a los desplazamientos y deslizamientos epistemológicos, históricos, políticos, culturales y geológicos que esta dimensión planetaria de lo extractivo activa? Una forma de hacerlo es a través de las prácticas crítico-creativas, entendidas aquí como una forma de ecología política y las cuales nos ofrecen posibilidades para abordar, comprender y pensar la reducción, constricción y transformación del tejido de la vida en mercancía.

Las prácticas crítico-creativas que reúne Alenso en Lo que la mina te da, la mina te quita pueden pensarse como ejemplos de un archivo cultural que logran atener este propósito. Al registrar la imbricación socioecológica y geohistórica activada por las múltiples dimensiones de la minería y otras prácticas extractivas, las distintas contribuciones que hacen parte del volumen prestan atención a la articulación entre los imaginarios simbólicos y la materialidad de los procesos extractivos en Venezuela, lo cuales además resuenan, directa e indirectamente, con historias similares replicadas a lo largo y ancho de Latinoamérica, el Sur Global y el resto del planeta.

Sheroanawe Hakihiiwe, Urihi therimi thepe re peri ai wei (viven allá en la selva). Cortesía del artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE.
Ricardo Avella, La paradoja de la abundancia: sus consecuencias y peligros para el futuro de la Guayana / Amazonía venezolana. Cortesía del autor y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE.

Lo que la mina te da, la mina te quita está compuesto por 13 contribuciones multidisciplinarias que incluyen registros visuales y escritos. Las distintas secciones proponen modos de pensar y abordar el entrelazamiento material y simbólico del extractivismo minero con aspectos de la vida moderna: el poema “La selva de azogue” de Santiago Acosta, las fotografías “Todopoderosa” de Lucía Pizzani, el relato “Somos polvo de oro y diamantes” del Pemón Kukuy, el guion y las imágenes del documental “Kuyujani envenenado” de Alexandra Henao, los dibujos de Sheroanawe Hakihiiwe y las pinturas de Christian Vinck, las imágenes satelitales registradas por la organización SOS Orinoco y el colectivo ACL/SPV, la instalación multimedial “Lo que la mina te da, la mina te quita” de Alenso, el trabajo cartográfico “La paradoja de la abundancia” de Ricardo Avella, la obra plástica de Esperanza Mayobre y las piezas e intervenciones gráficas de Luis Arroyo, el texto histórico “Orinoco, paraíso mancillado” de Alessandra Caputo Jaffe y la intervención gráfica “Detalle de la serie Postales de Venezuela” de Marco Montiel-Soto.

Como señala Alenso en las notas introductorias del volumen, el libro propone un recorrido que se entreteje en cada una de estas secciones. Ello no quiere decir que exista una continuidad tácita entre cada pieza —aunque esta es perceptible a través del hilo temático que las reúne—; más bien, es la concatenación de distintos modos de hacer el archivo cultural que materializa el volumen la que logra condensar esta cualidad: los relatos de las comunidades indígenas que han hecho vida ancestral en los territorios ocupados y saqueados; las fotografías que registran la degradación medioambiental; el poema que se desplaza entre lo extraño y lo propio; los documentos geohistóricos que permiten revisitar el tejido entre pasado y futuro; la especulación que subyace a toda práctica artística y de ensamblajes que descubre otros matices ocultos bajo el mito de El Dorado o que nos conduce, impasibles, a las puertas de la legendaria Manoa, la ciudad de oro que quedaría grabada en el imaginario colonial y en la especulación histórica.

Las contribuciones trazan cartografías propias que, leídas en conjunto, nos ofrecen distintos puntos de entrada al territorio Amazónico y Guayanés, su dimensión medioambiental y las cosmovisiones que hacen parte de las comunidades locales; pero también a los modos en los que el territorio venezolano ha sido y continúa siendo representado, imaginado y planificado por los gobiernos de turno, el capital privado y los intereses foráneos a lo largo del tiempo.

Christian Vinck, Historia no oficial de la aviación latina. Cortesía del artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE.
Santiago Acosta, La selva de azogue. Cortesía del artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE.

He allí el aporte principal de Lo que la mina te da, la mina te quita: la capacidad para iluminar la dimensión epistemológica, archivística e investigativa de las prácticas artísticas y documentales en sus diferentes facetas. La idea en sí no le es ajena a Alenso. Su obra practica esta forma de trabajar el arte y la enfatiza como una de las características más representativas del libro: “¿pueden el arte y la investigación transformar la espiral de violencia que impulsa la minería del oro en una forma de conocimiento? … ¿Dónde culmina la contaminación generada por la minería de oro en el Amazonas?, ¿cómo conviven el negocio del narcotráfico y el contrabando de oro en la región?, ¿cuáles son las rutas del oro dentro y fuera de Venezuela?”.[3]

Estas preguntas no deben leerse como un conjunto de problemas a resolver en cada una de las contribuciones. De hecho, algunas de las preguntas que postula Alenso podrían reformularse para abarcar la dimensión expansiva que posee la empresa extractiva en suelo venezolano —por ejemplo, el ensanchamiento de la nueva geografía extractivista y el desarrollismo económico ilícito en Venezuela ocupa mucho más que la extracción y comercialización del oro y tampoco debe reducirse únicamente al contexto petrolero, si bien la relevancia que tiene este último para comprender el devenir histórico moderno del país es inobjetable—.

La función de estas preguntas, en cambio, radica en vehiculizar el cruce manifiesto entre prácticas artísticas, científicas y cosmovisiones indígenas como herramientas auxiliares en el proceso de registrar, documentar, narrar y visibilizar la dimensión de la crisis socioambiental en Venezuela. A través de las tecnologías de la palabra, la producción visual, cultural y científica, así como su intersección con los saberes y praxis artísticas indígenas, las prácticas crítico-creativas que se presentan en el volumen nos ayudan a leer las narrativas actuales e históricas que el conflicto minero produce, normaliza e invisibiliza.

En ese sentido, Lo que la mina te da, la mina te quita relata otra parte de la historia nacional que al venezolano se le ha antojado fragmentaria, escurridiza. Muestra otro de los tantos rostros del país o, más bien, uno de los rostros velados que, al ver ensanchada la geografía del extractivismo hacia los límites de la nación —la zona que ocupa el AMO es una de las menos pobladas del país—, nos pone frente a frente la radicalización del rentismo venezolano.

Luis Arroyo, Traje para dos cuerpos (Preparación del teatro público). La separación o el linaje de lo cristalino. Cortesía del artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE.
Alessandra Caputo Jaffe, Orinoco, paraíso mancillado. Cortesía de la autora y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE.

El libro es una muestra inequívoca de la necesidad de encontrar, articular y visibilizar vocabularios plurales para abordar esta situación y efectuar un cambio en el paradigma cultural que ha permitido el asentamiento de estos patrones económicos y políticos. Pero ello también obliga a poner atención sobre la importancia que tiene la praxis estética, crítica y epistemológica para alertar, denunciar y reflexionar sobre estos aspectos.

En Venezuela abundan los ejemplos en los que la intersección entre prácticas extractivas, negligencia, impunidad, ilegalidad y una política y gobernanza laxa en materia medioambiental han permitido la consolidación de casos similares al del Arco Minero del Orinoco. Basta con mirar las imágenes satelitales y fotografías a pie de campo del Lago de Maracaibo, paisaje histórico de la Venezuela petrolera en el occidente del país, para apreciar los niveles de contaminación de las aguas y los suelos en esta zona.

El hecho de que este comentario haya insistido en las cualidades críticas de Lo que la mina te da, la mina te quita como producto colectivo más que en el inmenso valor de sus contribuciones individuales no implica que el primero anule al segundo. El volumen se sitúa al nivel del esfuerzo de trabajos como Workers: An Archeology of the Industrial Age, editado por el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, o Be Dammed, de la artista colombiana Carolina Caycedo, por mencionar dos ejemplos en el contexto latinoamericano.

El potencial que subyace a estos trabajos es la articulación de la labor estética y documental como plataforma crítica necesaria para abordar la dimensión planetaria del extractivismo y los múltiples modos de explotación humana y no-humana que la componen. El libro de Alenso, no obstante, fortalece este aspecto con la inclusión de las propuestas de Kukuy, Sheroanawe y los testimonios de las comunidades indígenas recogidas en el guion del documental de Henao.

Lucía Pizzani, Todopoderosa. Cortesía de la artista y BOM DIA BOA TARDE BOA NOITE

Al darle valor y lugar a las voces y cuerpos que experimentan directamente los desmanes del AMO, el volumen ilumina desde la pluralidad la condición existencial atravesada por la minería. De ese modo, Lo que la mina te da, la mina te quita es ante todo una invitación para pensar un cambio de paradigma cultural y estructural que cuestione aún más las complejidades materiales y simbólicas de la minería y las minas.

Una mina es mucho más que la excavación del subsuelo para extraer un material en concreto; es una red planetaria densa, que involucra infraestructuras, tecnologías, capital y territorios para capturar, comercializar y utilizar los minerales como soporte para continuar reproduciendo los modos de existencia moderna —sin importar que este proceso implique desurdir el tejido de la vida—. Entonces, ¿puede el arte y la investigación ayudarnos a transformar esto? Lo que la mina te da, la mina te quita articula esta posibilidad.


Alenso, Ana (ed.) (2023). Lo que la mina te da, la mina te quita. Berlín: Bom Dia Boa Tarde Boa Noite. 231 páginas.


[1] http://www.desarrollominero.gob.ve/zona-de-desarrollo-estrategico-nacional-arco-minero-del-orinoco/.

[2] Selgas, Gianfranco (2022). “Archivos de la mina planetaria: arte, ecología política y geología de medios en Chile y Venezuela”. Diálogos Latinoamericanos, 31, 110–125. https://doi.org/10.7146/dl.v31i.132589.

[3] Alenso, Ana (2023). “Nota de la editora”. Lo que la mina te da, la mina te quita. Editado por Ana Alenso. Berlín: Bom Dia Boa Tarde Boa Noite, p. 6.

Gianfranco Selgas

Investigador postdoctoral de la British Academy (Environmental Humanities in Latin America & the Caribbean) en University College London. Es egresado de la Universidad Central de Venezuela y doctor en literatura y cultura latinoamericana por la Universidad de Estocolmo. Su investigación se centra en las humanidades ambientales y energéticas, los estudios culturales y las relaciones entre cultura y política en Latinoamérica y el Caribe. En 2021 recibió el premio al mejor artículo en humanidades otorgado por la Sección de Estudios Venezolanos de la Latin American Studies Association (LASA). Su investigación postdoctoral en curso, “Entangled Materialities: Cultures of Extraction and Regional Environments in Venezuela, 1890-1980”, propone una historia cultural y medioambiental paralela a la emergencia del petróleo en el país. Su libro “Regionalismo ensamblado: cultura, ecología política y extractivismos en Latinoamérica (1930-1940)” se encuentra en producción.

https://www.gianfrancoselgas.com/

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