Skip to content

TOMÁS SARACENO: PARTICULAR MATTER(S)

The Shed, en Nueva York, presenta Particular Matter(s), la mayor exhibición en Estados Unidos del artista y activista Tomás Saraceno (Argentina, 1973). La pieza central es la instalación Free the Air: How to hear the universe in a spider/web, una experiencia multisensorial comisionada por el nuevo centro de arte que, con sus casi 29 metros de diámetro, ocupa alrededor de 1.579 m2 de espacio.

La exposición ofrece además una amplia panorámica de otras obras y proyectos del artista. A través de esculturas flotantes, instalaciones interactivas y un proceso artístico que se centra en el trabajo colaborativo, Saraceno plantea un conocimiento situado en relación con la justicia climática, basado en las diversas perspectivas de formas de vida humanas y no humanas que han sido ignoradas, como el aire, las arañas y sus telarañas, y las comunidades afectadas por políticas y prácticas medioambientales injustas.

“La esencia de la obra de Tomás Saraceno se encuentra en una nueva manera de habitar y experimentar el mundo, centrada en un futuro ecológico que prescinde de los combustibles fósiles. Tomás nos presenta la necesidad de revaluar cómo percibimos y operamos en el mundo, y qué esperamos de este, lo que logra a través de colaboraciones interconectadas y no jerárquicas entre lo humano y lo no humano”, comentó Emma Enderby, curadora general de The Shed. “El aire y las partículas que lo definen, las arañas y sus telarañas, y el público, son los protagonistas de la exhibición Particular Matter(s) en The Shed”, agregó.

Tomás Saraceno, A Thermodynamic Imaginary, 2020. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.
Tomás Saraceno, A Thermodynamic Imaginary, 2020. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.
Tomás Saraceno, A Thermodynamic Imaginary, 2020. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.

Como un llamado a la justicia medioambiental, las colaboraciones artísticas de Saraceno replantean las relaciones con los reinos terrestres, atmosféricos y cósmicos, especialmente en el marco de sus proyectos sociales Aerocene (comunidad artística interdisciplinaria) y Arachnophilia (red interdisciplinaria de entusiastas de las arañas/redes). Particular Matter(s) logra reunir este enfoque múltiple, que replantea el pensamiento dominante en la era del Capitaloceno y, al mismo tiempo, celebra la importancia de todos los que componemos este ecosistema vibrante y dinámico.

“Esta es la primera gran retrospectiva de Tomás Saraceno en los Estados Unidos, una exposición multidisciplinar que celebra décadas de su práctica visionaria, dedicada a imaginar futuros sostenibles en medio de nuestra creciente emergencia climática global”, mencionó Alex Poots, Director Artístico y Director Ejecutivo de The Shed. “La exposición, que ocupa tres cuartas partes de nuestro edificio, explora diferentes formas de acercarnos al medio ambiente, a través de la ecología, la comunicación entre especies y la justicia medioambiental”, añadió.

Por más de una década, a través del trabajo colaborativo con arañas y sus telarañas, las prácticas de conocimiento situadas y el vibrante super organismo que es la red cósmica, Saraceno se ha imaginado un mundo libre de restricciones y combustibles fósiles. En una era de emergencia climática, en la que los ecosistemas están en peligro, el trabajo de Saraceno aborda de manera contingente el racismo y la justicia medioambientales, visualiza formas alternativas de involucrarse con la atmósfera de la Tierra, y profundiza en la comprensión de la cohabitación y la comunicación entre especies.

La exhibición Particular Matter(s), que incluye obras recientes, se basa en las plataformas y proyectos de Saraceno que invitan a los espectadores de todo el mundo a profundizar y celebrar la interconexión radical de todas las cosas, y a imaginar un mundo que se adapte y sobreviva a la crisis climática.

Tomás Saraceno, Free the Air: How to hear the universe in a spider/web, 2022. Acero a la medida, malla metálica, madera, luz, LFE, sacudidores, niebla. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.
Tomás Saraceno, Free the Air: How to hear the universe in a spider/web, 2022. Acero a la medida, malla metálica, madera, luz, LFE, sacudidores, niebla. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.

Para Free the Air: How to hear the universe in a spider/web, comisionada por The Shed, Saraceno creó una escultura de casi 29 metros de diámetro que apunta a los vuelos libres de combustibles fósiles en la era del Aerocene [Aeroceno]. Esta instalación a gran escala alberga una experiencia sensorial orquestada, esto es, un concierto de vibraciones emitidas por el movimiento de las partículas en el aire y por telarañas terrestres y cósmicas. Este ensamble es interpretado por “músicos arácnidos”, “arañas adivinas” y materia atmosférica y cósmica, captados por dispositivos de grabación en colaboración con Arachnophilia y reproducidos en la instalación.

El interior de la escultura cuenta con suelos flotantes en forma de telaraña que se extienden de un extremo a otro en dos niveles, el primero a casi 4 metros del piso y el segundo a 12 metros. Al entrar a la instalación, suspendidos en estas redes, los visitantes se encuentran envueltos en una ligera niebla, flotando en alrededor de 12.750 metros cúbicos de aire (la instalación también es accesible para personas en silla de ruedas).

Luego comienza un concierto en cuatro movimientos para aire y arañas/telarañas en el que los visitantes podrán ver lo que no pueden escuchar, es decir, las partículas de carbono negro (PM2.5) que flotan en el aire y que se mueven entre las personas y la geografía de las telarañas. Las luces se atenúan mientras las redes se sacuden por las ondas sonoras grabadas que producen las arañas al construir e interactuar con sus redes. Mientras el espacio se expande, al igual que el universo, las voces que no podemos escuchar se convierten en vibraciones que se pueden sentir.

En Free the Air, las vibraciones de la justicia climática y la comunidad del Aeroceno ofrecen a los participantes un espacio para conectarse con otras especies, habilidades y orígenes. El cuerpo se convierte en oído: percibe tanto la vibrante red que resuena debajo de él como los ritmos de otras especies y los saberes situados. A partir de este entrelazamiento de dimensiones, surge una nueva conexión en estas redes de vida.

Durante el transcurso de la exposición, una versión del concierto de Free the Air estará disponible a través de la aplicación Arachnomancy (creada por Studio Tomás Saraceno), en donde las personas podrán consultar el oráculo de la araña/telaraña en cualquier parte del mundo y compartir esta celebración sensorial de los derechos entre especies.

Tomás Saraceno, How to entangle the universe in a spider/web, 2020, láser, telaraña, fibra de carbón. Vitrina: aprox. 167.5 cm. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.
Tomás Saraceno, Webs of At-tent(s)-ion, 2020, telarañas, luces, fibras de carbón. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.
Tomás Saraceno, Webs of At-tent(s)-ion (detalle), 2020, telarañas, luces, fibras de carbón. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.

La galería del piso 2 de The Shed presenta una exhibición retrospectiva e indaga en el interés de Saraceno por las arañas/telarañas y las prácticas adivinatorias, las partículas en el aire (contaminación por partículas) y los ecosistemas de nube (sistema complejo de componentes interdependientes que funcionan todos juntos para facilitar servicios en la nube) terrestres y cósmicos. Entre las obras expuestas se encuentra la escultura Webs of At-tent(s)ion, realizada en colaboración con arañas/telarañas de The Shed y otros lugares, y Particular Matter(s). Las vibraciones de estas y otras obras se grabaron para el concierto Free the Air.

Otra obra comisionada por The Shed para esta exposición, titulada We Do Not All Breathe the Same Air, estuvo enormemente influenciada por la académica Harriet A. Washington, quien tras una conversación con el artista le inspiró a investigar sobre la distribución desigual de la contaminación atmosférica a partir de cuestiones geopolíticas y raciales. La primera iteración de este proyecto fue una exhibición titulada Calendrier Lun-Air de Paris, presentada en el Palais de Tokyo, en Paris, en el 2018, en la cual Saraceno utilizó papel filtro de medidores de partículas BAM-1020, que monitorean la contaminación, para visualizar la contaminación en el aire y la discrepancia que existe por las medidas de horario sobre la circulación vehicular en París.

Las tiras de papel capturan, cada hora, el material particulado en el aire en diferentes formas de puntos sombreados. A medida que la contaminación en el aire aumenta cada hora, el punto correspondiente se oscurece en la tira de papel. A modo de readymades creados por la propia atmósfera, estos puntos pequeños revelan la entrelazada relación entre los combustibles fósiles, la locación, la raza y el aire en función de la densidad de la contaminación. Para la exhibición We Do Not Breathe the Same Air, Saraceno y The Shed recolectaron papel filtro de agencias que regulan la contaminación atmosférica a lo largo de Estados Unidos, revelando cuáles son las zonas más afectadas por la contaminación atmosférica en todo el país. Grupos comunitarios locales, como “El Puente” y el “Bronx United”, contribuyeron a los diálogos detrás de la creación de esta obra.

En marzo del 2020, se instaló en el techo de The Shed un medidor portátil que monitorea la calidad del aire ambiental -llamado E-BAM- para recolectar datos sobre la calidad del aire para esta obra por encargo, con la colaboración de Met One Instruments, la empresa que desarrollo el método Beta Attenuation Mass Monitor, encargada de la monitorización de masas y medida de atenuación de radiación beta, a mediados de la década de los 90.

Tomás Saraceno, Museo Aero Solar, 2007, bolsas plásticas recicladas, cinta adhesiva, ventilador, cuerda. Aprox: 106 x 160 x 5,8 m. Foto: Nicolás Knight. Cortesía del artista, The Shed y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York/Los Ángeles; Neugerriemschneider, Berlín; Andersen’s, Copenhague; Ruth Benzacar, Buenos Aires; y Pinksummer Contemporary Art, Génova.

Otro aspecto destacable de la exhibición se centra en la comunidad Aerocene fundada por Saraceno. Este proyecto de código abierto y libre acceso se centra en esfuerzos interdisciplinarios que buscan activar ideas hacia una vida sin combustibles fósiles en la Tierra. Las diversas obras que se presentan en este piso flotan por el calor proporcionado directamente del sol en vez de combustibles fósiles, helio, hidrógeno, paneles solares, baterías o quemadores, lo cual nos deja en evidencia que podemos movernos hacia era del Aeroceno y nos enseña cómo limpiar el aire del material particulado.

La obra Aerocene Backpack, que se exhibe al exterior de la galería del piso 4, es un kit de inicio de vuelo portátil con una escultura inflable que se puede pedir prestada a la Fundación Aeroceno. En enero del 2020, Aerocene voló por las comunidades de Salinas Grandes, en Argentina, estableciendo 32 récords mundiales reconocidos por la Fédération Aéronautique Internationale por la distancia y duración de un vuelo en globo pilotado impulsado por el sol y el aire.

En la exhibición se podrá ver la instalación a gran escala Museo Aero Solar, una escultura en proceso, creada por diversas comunidades de todo el mundo en donde se reutilizan bolsas de plástico para crear una especie de globo aerostático que vuele sin utilizar combustibles fósiles. Hasta la fecha, para crear esta escultura, se han reutilizado cientos de miles de bolsas plásticas de más de 30 países. Sin embargo, la escultura Museo Aero Solar no es un objeto único ni proyecto individual, sino que se puede llevar a cabo como un DIT (Do-It-Together), en donde las personas trabajan en conjunto para aprovechar la oportunidad de volar sin utilizar carbono. A través de la aplicación Aerocene, puedes programar tu viaje dentro The Shed con su simulador de vuelo virtual, utilizando datos meteorológicos de código abierto, y ser parte de una era libre de restricciones y combustibles fósiles.

Traducido por Moira Cornejo Escobar


Tomás Saraceno: Particular Matter(s), se podrá ver hasta el 17 de abril de 2022 en The Shed, 545 West 30th Street, Nueva York.

También te puede interesar

ARTE COSA. DISCRETA HISTORIA LOCAL DE LA DEFORMIDAD

"Arte cosa. Discreta historia local de la deformidad" es la escenificación de un sistema intergeneracional que se traduce en modos del hacer, imaginarios, premoniciones y animismos que dibujan la trayectoria del arte de los...

EXISTEN ÁTOMOS QUE SE VUELVEN CÓMPLICES

[...] Recorriendo la exposición de Carla Motto, me pregunto por los flujos compartidos con el repertorio de cuerpos con que nos rozamos y acoplamos día a día; por las plantas que sobreviven a generaciones...