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HILOS DESOBEDIENTES

El San Jose Museum of Quilts and Textiles (California, EEUU) presenta hasta el 20 de agosto Queer Threads, una exposición grupal itinerante curada por John Chaich que reúne distintas generaciones de artistas lgbtqi+ trabajando en torno al lenguaje de lo textil desde diferentes propuestas estéticas y modelos conceptuales.

Concebida como un organismo en constante transformación, y siempre flexible a las diferentes condiciones de cada espacio expositivo, Queer Threads se ha exhibido anteriormente en distintos lugares a través de Estados Unidos, entre los que destacan Leslie Loham Museum (Nueva York), Maryland Institute College of Art (MICA) y la Mills Gallery de Boston.

En el año 2014, y coincidiendo con la primera muestra del proyecto, Chaich publica el libro Queer Threads: Crafting Identity and Community. A través de ensayos y entrevistas con 30 creadores vinculados a comunidades lgbtqi+, el autor explora los principios de una práctica en permanente renovación y siempre en diálogo con su contexto social y cultural.

El proyecto Queer Threads expande y complementa la investigación iniciada desde el libro al formato expositivo itinerante, actualizando constantemente la selección de obras e incorporando cada vez nuevos participantes.

La muestra en el museo californiano incluye el trabajo de 37 artistas que desde diversas tradiciones y estéticas textiles exploran las posibilidades expresivas y formales de la técnica hasta su mixtura con materialidades tales como la arcilla, la luz, el metal, la fotografía y la animación. Desde una premisa cotidiana y reconocible, la curaduría propone un delicado equilibrio entre lo poético de la técnica y el elemento provocador presente en muchas de las obras.

La exposición está recorrida por un gran flujo de inquietudes y problemáticas contingentes que redefinen constantemente nuestras experiencias: la historia y el valor del futuro, la intimidad y el mandato militante, así como lo corporal y lo espiritual, la vulnerabilidad y la seguridad, la responsabilidad y la evasión del mundo actual.

Lo individual en contrapunto con lo comunitario es una de las narrativas que recorre la obra Black Rainbow (2017) de Angela Hennesy. Instalada en uno de los muros principales de una de las galerías, la obra celebra, según la artista, el “resplandor de la cultura negra queer”[i]. La pieza consiste en un monumental arcoíris tejido a crochet con diferentes calidades y tonos de cabello – natural o artificial, castaño, negro o canoso.

En Black Rainbow la artista invoca la imagen del arcoíris como figura efímera e imagen “queer” en varios momentos de la cultura popular, planteando de esta forma una reafirmación cultural e identitaria: el pelo es desplazado a la zona de lo estético desde su condición de sedimento mortuorio dentro de una tradición comunitaria. Por otro lado, desde el 2018 los colores negro y café han sido incluidos en la bandera del orgullo, por lo que la imagen se nos exhibe, en código de emblema, recargada en su sentido y significado al interior del arte y la cultura pop-afroamericana.

Chiachio & Giannone, Californian Family in Six Colors #1, 2019, mosaico textil sobre tela 183 x 148 cm. Cortesía de los artistas y MOLAA

California Family in six colors, de Chiachio y Gianonne, consiste en un mosaico textil realizado durante una residencia efectuada por los artistas en el Museum of Latin American Art (MOLAA) en 2019. El autorretrato y la proyección como familia son rasgos que encontramos en varios trabajos a lo largo de la obra del dúo. La pieza presenta dos figuras masculinas (los mismos artistas) sentadas cada una en un sillón, atadas y sosteniendo cada una la punta de la cuerda.

Como si se tratase de un juego, la obra pareciera retratar una bizarra escena de la pareja en plan película de vaqueros, o quizá citar una de las pinturas de la etapa californiana de David Hockney. El entorno de la escena está repleto de pequeñas figuras (flores, juguetes, posters, una bandera de Estados Unidos resuelta con un chal mexicano) referenciando al mundo atemporal y no-jerárquico que ambos artistas construyen y habitan.

California Family in six colors se puede llegar a leer como un tapiz eternizando un lazo, pero también como una visión esperanzadora de un futuro con igualdad de derechos para todo vínculo cimentado en el amor y el compañerismo.

The Aids Memorial Quilt en el National Mall de Washington, D.C., EEUU, 1996. Cortesía de National Aids Memorial.
The Aids Memorial Quilt en el National Mall de Washington, D.C., EEUU, 1996. Cortesía de National Aids Memorial.
The Aids Memorial Quilt en el National Mall de Washington, D.C., EEUU, 1996. Cortesía de National Aids Memorial.

El Aids Memorial Quilt marca un hito inédito en la historia por la reivindicación de los derechos de las personas viviendo con VIH, al mismo tiempo que exhibe la potencia emocional que transmite el trabajo con telas e hilos en un contexto de conmemoración. Ideada por el activista y autor Clive Jones en 1985, cada bandera es confeccionada voluntariamente por personas anónimas. Con una medida estándar de 1 x 2 m, que luego es integrada a un panel/colcha compuesta de ocho banderas, a la fecha se han realizado 50.000 paneles y la propuesta se ha expandido a otros países.

Imágenes representativas del mundo de cada persona fallecida, figuras, colores favoritos, referencias y textos que formaron parte de su existencia dan cuenta de su paso por el mundo; toda información o referencia es significativa al momento de la elaboración de cada pieza. Para esta curaduría, Chaich ha incluido el “Panel 117” donde se rinde homenaje a residentes del área de Los Ángeles, como el cantante de música disco Sylvester (fallecido en 1988).

April Bey, Guess Jeans: I just want to have my titties out, 2022. Manta tejida digitalmente con tela cosida a mano y glitter, 6 x 2 m. Cortesía de la artista

April Bey es una artista y educadora que actualmente vive y trabaja en la ciudad de Los Ángeles. Su obra Guess Jeans: I just want to have my titties (2022) utiliza como modelo composicional las clásicas publicidades para pantalones de mezclilla y ropa casual de las grandes marcas: dos personajes, sentados en medio de una vegetación fuera de este mundo, rodeados por misteriosas “flores-manos con uñas artificiales”, miran hacia el espectador en la actitud frontal y ausente propia del rictus de los modelos publicitarios.  

Compuesta por cuatro mantas de gran formato, sobre las cuales se han cosido telas y glitter, la obra pertenece a Atlantica, una serie de trabajos inspirados en un planeta imaginario donde la gente queer y de color puede progresar más allá de las restricciones políticas de las Bahamas, lugar de origen de la autora. Como todo mundo paralelo o alternativo, Atlantica ofrece sus propias marcas y lógicas comerciales. Guess Jeans: I just want to have my titties es parte de la marca oficial del planeta, Colonial Swang, que crea vestimentas a partir de los restos de ropa provenientes de la cultura colonial del planeta tierra.

En su texto Panic Jeans[ii], Lee Quinby analiza las formas en que grandes marcas (Ralph Lauren, Esprit, Jordache y Calvin Klein) utilizan los principios de la publicidad para apropiarse de las formas de la nueva izquierda mientras relegitiman los privilegios de las clases altas: en sus anuncios los modelos vestidos de mezclilla apelan a la persona común a través de un slogan que exhorta a una vuelta a los valores simples de la vida: “En el dominio de la ropa sport – un territorio imaginario – se presume que los cuerpos, la salud y la conducta están más allá de la ‘degeneración’ de la crianza inter-étnica que la burguesía una vez consideró tan amenazante”[iii].  

Bey plantea una crítica a la mentalidad conquistadora que las culturas dominantes emplean a través de sus distintos mecanismos políticos. La instauración de modelos de raza, género y clase no solo funcionan para insertar productos, sino también para demarcar los límites y valores sociales entre grupos dominantes y segmentos marginales.

La expresión de lo privado constituye un rasgo determinante en la elaboración conceptual de muchas de las obras expuestas en Queer Threads. Casi como un equivalente a salir de closet, existen sonidos, sensaciones, imágenes y lugares que han quedado cristalizados desde nuestros años formativos y que a través del trabajo artístico comienzan a fluir.

Aubrey Longley-Cook, Tea, 2019, tejido, animación stop motion. Cortesía de la artista

En el trabajo de Aubrey Longley-Cook tanto las labores y las horas de compañía que compartía con su abuela cuando niño, como las heroínas de series de la televisión, revisten un campo referencial significativo en la proyección de su identidad. En su trabajo, Longley-Cook evoca lenguajes e imaginarios provenientes de sus años formativos como un chico “queer”.

Tea (2019) es una animación en stop motion lograda a partir de 12 bordados que presenta una secuencia donde la actriz Angela Landsbury bebe una taza de té, en su papel como la escritora de misterios Jessica Fletcher, en la serie “Murder she wrote”. En cierta época, Tea era un “slang” gay para anunciar el momento donde nos detenemos para compartir un chisme.

Desde la adopción de modelos femeninos irreales – pero siempre empáticos – hasta el culto a las grandes mujeres de la pantalla, Tea enuncia un mundo de imaginarios y sentidos codificados en épocas donde el misterio del futuro adulto se amalgama con la prohibición de la autoexpresión.

Greg Climer examina la mirada masculina a través de “pantallazos” extraídos desde el mundo del entretenimiento homosexual para adultos. En Young Man in a window (2020) una figura masculina aparece sentada a contraluz. La potencial desnudez, el rostro borroso, la actitud del personaje invita al espectador a ser partícipe de una particular y real forma de voyeurismo: ese instante donde el deseo y la mirada se proyectan sobre un color, una luminosidad o una forma que apela a nuestra curiosidad erótica, pero que en términos concretos se trata de una imagen cotidiana e inofensiva.

El proceso del artista parte desde la manipulación digital de cada captura, la que posteriormente imprime sobre telas manualmente intervenidas para luego recortar y reconfigurar en una frazada acolchada en la técnica del patchwork. Los cientos de cuadrados de tela unidos a máquina que constituyen la pieza irradian el mismo efecto del pixel de la pantalla de un móvil o de computador. Young Man in a window puede leerse como una suerte de reflexión o metáfora sobre de qué maneras aquello que no podemos obtener en la realidad lo buscamos en la pantalla electrónica de un móvil, en redes o en aplicaciones de citas y encuentros.  

Greg Climer, Young Man in a window, 2020, collage con trozos de tela impresa a partir de fotografías digitales. Cortesía del artista

La recreación de objetos cotidianos a través del tejido expande las posibilidades del lenguaje del textil al interrogarnos acerca de las expectativas de función y contexto que atribuimos a ciertas configuraciones. Desde el proceso de ficción estética del mundo que nos rodea, aparecen obras que buscan descontextualizar y desmantelar ciertos paradigmas, mandatos y construcciones patriarcales. Lacing (2007) de Lola Corona, Orphan Suit #2 (2020) de Robb Putnam, y Locker room (2011) de Nathan Vincent exploran desde diferentes puntos de partida las dinámicas en que los objetos, en su condición de símbolos culturales, establecen parámetros de conducta, instalan jerarquías sociales o incluso designan una agenda conductual. 

Lacing consiste en un par de guantes de box elaborados a escala real con lana, seda y cintas. En un primer nivel de lectura la obra reflexiona en torno a la supuesta imagen de rudeza y masculinidad implícita en ciertos accesorios deportivos, aunque también nos habla de posibles intercambios en los roles de los géneros y la alteración de las designaciones sociales.

Rob Putnam emplea diferentes piezas y materiales textiles para crear figuras animales que potencialmente se pueden relacionar con emociones o problemáticas humanas. Orphan Suit #2 es un traje de conejo que recuerda a un maltrecho y gastado disfraz de Halloween abandonado. Soledad y ostracismo impuesto por designaciones sociales torcidas. En ciertos ámbitos de la cultura popular, el niño vestido de conejo se vincula con quien ha sido socialmente rechazado. 

Así como en el film Gummo[iv] el niño con orejas de conejo y acordeón se presenta como una figura misteriosa que da continuidad al relato, en el documental sobre escuelas correccionales de los Estados Unidos, Children of the darkness[v] (1983) se presenta el caso verídico de un castigo ejemplar para adolescentes, acusados de ser raros: vestido con nada más que un traje de conejo, un chiquillo debe permanecer encadenado a un tronco hasta nuevo aviso de sus cuidadores. 

Vincent Nathan, Locker Room, 2011, tejido a crochet. Cortesía del artista

Para Nathan Vincent las instancias de comparación entre pares, de morbosos actos de violencia o de expresión erótica tienen lugar en espacios cargados con la presión de la masculinidad. Locker Room es una instalación a escala humana, enteramente tejida a crochet por el artista. Tres urinarios, tres duchas comunes, ocho casilleros con su candado respectivo y dos bancas recrean un espacio estereotípicamente masculino donde cotidianamente se genera interacción y tránsito humano.  

Ya transmutados en piezas tejidas los objetos adquieren un aura silenciosa; los efectos del sudor, el vapor y el aroma de la orina acechan pero no se manifiestan. Sin embargo, la memoria de lo misterioso y sexualizado prevalece y el recuerdo de las superficies originales secretando oxido retorna. Locker Room aborda un espacio donde las actividades de género y los rituales de masculinidad off irradian un distorsionado sentido de seguridad, planteando preguntas sobre la fisionomía de ciertas actividades que nuestra cultura considera aceptables para hombres y mujeres y sobre el cómo en realidad estas experiencias construyen sus respectivos roles.

El modelo expositivo de Queer Threads cumple un papel importante en la búsqueda de crear intersecciones interculturales, como vehículo de educación y comunicación. En su rol de curador, John Chaich busca artistas y obras que puedan trasmitir el pulso de los tiempos de cambio que atravesamos.

Si en un minuto la reflexión sobre el arte textil encontraba su origen en la labor femenina y en las ramificaciones de esta en la producción de arte contemporáneo, hoy la discusión se amplía de lo estético a lo político, de lo visual al activismo. Al brindar una plataforma adecuada para examinar la iconografía, los gustos, los roles y las relaciones de vecindad dentro y alrededor de la cultura lgbtqi+, Queer Threads va tejiendo un posible vínculo entre comunidades con miras a construir una sociedad plural.


[i] De acuerdo a una cita del curador John Chaich sobre la obra en el texto de presentación.

[ii] Quimby, Lee, Panic Jeans, p. 131, dentro de Panic Encyclopedia, Arthur and Marilouise Kroker, 1989, Culturetext, Canadá

[iii] Quimby, Lee, Panic Jeans, p. 137, dentro de Panic Encyclopedia, Arthur and Marilouise Kroker, 1989, Culturetext, Canadá

[iv] Korine, Harmony, “Gummo”, 1997, Estados Unidos

[v] Chekmayan Ara, Kotuk Richard, “Children of darkness”, 1983, Estados Unidos

Leonardo Casas

Chile, 1974. Es artista visual y profesor del curso "Discursos Artísticos y Formas Políticas en Latinoamérica" en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chile desde el año 2006. Escribe para la revista Artishock y ha curado muestras colectivas en Santiago de Chile y Nueva York. Editor de los fanzines "Estrellita Mia" y "Tiny Star".

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