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PEQUEÑO ACRE. ARTE COSTARRICENSE EN EL MAC DE SAN JOSÉ

El Centro Cultural de España en Costa Rica celebra su trigésimo aniversario con la exposición Pequeño Acre, en la que se reúne la obra de 30 artistas costarricenses que abordan la relación entre naturaleza y cultura como un espacio inexorable para el desarrollo de la vida cotidiana de los pueblos originarios de Mesoamérica.

Co-curada por Illimani de los Andes, antropóloga, artista y curadora independiente de origen nicaragüense, y Luis Fernando Quirós, gestor, editor, crítico y curador, y organizada por el Museo de Arte Costarricense (MAC) y el Centro Cultural de España, Pequeño Acre es también un homenaje a los más de mil artistas que han pasado por las salas del CCECR durante estas tres décadas.

“Dentro del pequeño acre que es Costa Rica, la presente muestra revisa el recurso natural en relación con su entorno geopolítico, las contradicciones entre el progreso y la supervivencia de los pueblos originarios”, dice Ricardo Ramón Jarne, director del Centro Cultural de España en Costa Rica.

“El encuentro crítico de la idiosincrasia tica con nuevas diversidades y minorías, así como la interacción de los saberes ancestrales con el sistema neoliberal. Naturaleza y cultura se convierten en una forma visualidad propia de la realidad nacional, invitando a la reflexión sobre quiénes somos, sobre nuestra noción de territorio y el planteamiento de nuestra cultura como pensamiento y llamado a la acción”.

"Pequeño Acre de Dios", instalación de Joaquín Rodríguez del Paso. Cortesía del artista
«Pequeño Acre de Dios», instalación de Joaquín Rodríguez del Paso. Cortesía del artista

Con tres ejes estructurales, la exhibición posiciona a Costa Rica como un Pequeño Acre en medio del continente americano, a la vez que denuncia el rol de individuos y empresas transnacionales que destruyen sus tierras en aras del “desarrollo”.

“La metáfora del Pequeño Acre se refiere a Costa Rica como un territorio singular en el istmo centroamericano, cuyas características pueden compararse a una isla en medio de las aguas turbulentas de la política mundial, el comercio global, o ante las economías usureras del mundo contemporáneo”, señalan los curadores.

Costa Rica es un espacio donde la inversión en educación, salud y ambiente nos ha diferenciado históricamente de los países que invierten en sus fuerzas armadas, en explotación petrolera, o en una actividad productiva sin el cuido de lo social. Aun cuando se han hecho grandes esfuerzos por mantener y profundizar esa diferenciación, los grandes intereses económicos y políticos que penetran y globalizan cada vez con más ferocidad al país, nos empujan a la homogeneización.

En este contexto, Pequeño Acre “aporta a una reflexión profunda sobre nuestras raíces desde la tierra y su tejido natural, desde los esgrafiados de los pueblos originarios, las oleadas de migrantes que contribuyen con nuestra condición pluriétnica y multicultural, desde la compleja intimidad de personas, familias y la memoria femenina; pequeños acres de diferenciación que nos facilitan esa necesaria lectura y expresión de lo propio, que siendo mestizo, contradictorio y ajeno, intenta darnos sentido de pertenencia y perspectiva de futuro”, dice Loida Pretiz, artista y ex Viceministra de Cultura y Juventud de Costa Rica.

"Juegos prohibidos", instalación de Mauricio Bianchi. Cortesía del artista
«Juegos prohibidos», instalación de Mauricio Bianchi. Cortesía del artista
"Las hormigas caminan en fila india", video de Verónica Navas. Cortesía de la artista
«Las hormigas caminan en fila india», video de Verónica Navas. Cortesía de la artista

El primer eje de la muestra, Naturaleza, agro y geopolítica invita a observar la tierra como un organismo vivo que está en constante transformación. Se propone visualizar las problemáticas de la agricultura y las contradicciones ambientales y ecológicas que se relacionan con el bosque, los ríos, los humedales y los mares.

“Una denuncia-advertencia al nefasto rol extractivista y depredador de individuos, empresas y transnacionales ‘civilizadas’ y ‘modernas’, que en nombre de la ganancia y en aras del desarrollo destruyen, envenenan, sangran y explotan este pedacito de terruño y todo el orbe”, según los curadores.

Estas políticas consideran a la tierra como territorio o propiedad, por lo que la muestra atiende los reveses por la tenencia del suelo, usurpado a los pueblos originarios que como consecuencia han sido desplazados y han visto afectados sus modus vivendi, su configuración cultural y social, desde la conquista y colonización.

"Fútbol con dengue", instalación/escultura de Pedro Arrieta. Cortesía del artista
«Fútbol con dengue», instalación/escultura de Pedro Arrieta. Cortesía del artista
"Traspasable", instalación de Marianela Salgado y Carlos Vargas. Cortesía de los artistas
«Traspasable», instalación de Marianela Salgado y Carlos Vargas. Cortesía de los artistas
"Sedimentación", instalación de Alessandro Valerio. Cortesía del artista
«Sedimentación», instalación de Alessandro Valerio. Cortesía del artista

El segundo eje, Cultura e idiosincrasia, aborda las relaciones entre el objeto de arte y la influencia que ejerce en el medio cultural y social, ante las formas que definen e implican la idiosincrasia e identidad costarricense. “Propone reconocernos en nuestras contradicciones, para motivar a preguntarnos entre lo que creemos ser, lo que se dice ser, y lo que realmente somos en el contexto de las naciones de la región y del mundo”, dicen los curadores.

Las piezas seleccionadas para ofrecer contenidos a estos abordajes motivan a reflexionar y asumir dichas contradicciones, observadas en los tratamientos de los asuntos culturales y sociales que atañen a las comunidades, a los grupos étnicos, a las minorías que luchan por ser parte de este concierto de diversidad en un país que se adecúa hoy a las transformaciones mundiales.

"Ecdisis/Muda", escultura de Verónica Navas. Cortesía de la artista
«Ecdisis/Muda», escultura de Verónica Navas. Cortesía de la artista
"Los últimos loceros de la cruz", documental de Gustavo Zeledón. Cortesía del artista
«Los últimos loceros de La Cruz», documental de Gustavo Zeledón. Cortesía del artista
"Reconstrucción de mi retrato familiar", bordado sobre algodón y soporte soluble de Melissa Valverde Gamboa. Cortesía de la artista
«Reconstrucción de mi retrato familiar», bordado sobre algodón y soporte soluble de Melissa Valverde Gamboa. Cortesía de la artista

El tercer eje, Biocultura y arte originario, parte del hecho de que no se puede perfilar a un país sin considerar y respetar sus orígenes: “lo que fuimos antes de la conquista y colonización europea, o ante las tantas presiones actuales”, de acuerdo con los curadores.

“El arte de Costa Rica no se inicia con la llegada de los maestros europeos que fundaron la Escuela Nacional de Bellas Artes a finales del siglo XIX e inicios del XX”, agregan. “Se originó desde tiempos inmemoriales, cuando fue poblado el continente y se empezó a descubrir su naturaleza, a aprender sus lenguajes, interpretando lo que les hablaba la tierra, los ríos, las montañas, los mares, lagos y vertientes, las nubes, los árboles, las criaturas del bosque, el fuego y el volcán”.

“Esta visualidad y significado influyó en la forma de la cultura que vivimos y somos, en tanto el arte depende de esta poética relación. Es importante apreciar los diálogos que se pueden gestar entre las obras de un mismo eje o entre los otros, la intertextualidad de las relaciones que referencian a las culturas”.

"Sin título", escultura de Mimian Hsu. Cortesía de la artista
«Sin título», escultura de Mimian Hsu. Cortesía de la artista

En Pequeño Acre participa un conjunto diverso de artistas de destacada trayectoria, así como artistas emergentes. Las obras seleccionadas vinculan a Costa Rica con la sostenibilidad, la conservación del hábitat y la cultura de la paz.

Alessandro Valerio, Andy Retana, Arturo Octubre Sánchez, Carlos Fernández, Colectivo de ceramistas de La Cruz y Gustavo Zeledón, Colectivo Hapa, Diana Barquero, Edgar León, Elia Arce, Orlando Britto Jinorio, Ingrid Cordero y Sofía Ureña, Isaac Loría, Jacob Ramírez Redondo, Javier Calvo, Joaquín Rodríguez del Paso, Jonathan Chaves, José Alberto Hernández, José Pablo Solís, José Rosales, Juan Carlos Zúñiga, Lucía Madriz, Marianela Salgado y Carlos Vargas, Maurizio Bianchi, Melissa Valverde, Mimian Hsu, Pedro Arrieta, Priscilla Monge, Roberto Guerrero, Saúl Morales, Sila Chanto, Verónica Navas, Yamil de la Paz García.

Pequeño Acre se presenta hasta finales de abril del 2023 en el Museo de Arte Costarricense (MAC), San José, Costa Rica

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