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CRISTINA FLORES PESCORÁN: LAS PREDICCIONES

Por Miguel A. López | Curador de la exposición

La artista Cristina Flores Pescorán (Lima, 1986) se ha dedicado a diseñar rituales de regeneración corporal y (auto)reconocimiento afectivo. Desde 2014, poco después de terminar la universidad, la artista cambió la pintura por una creación interdisciplinaria que combina el arte textil, la fotografía, el video, las performances, las instalaciones y la platería. Antes que productos terminados, su práctica es una suma de procesos abiertos y en transformación; ella no produce meros objetos sino campos de energía que activan su potencia vital y que tienen múltiples usos. Sus obras son simultáneamente altares personales, acessorios corporales, esculturas expandibles o materiales a ser empleados en performances públicas o privadas.

Las predicciones reúne un conjunto de piezas producidas entre 2020 y 2022 que subrayan un aspecto clave de su trabajo: repensar la relación entre salud y enfermedad. El punto de partida es personal. Una afección surgida en la adolescencia la llevó por casi dos décadas a tener que lidiar periódicamente con exámenes en su piel, biopsias, intervenciones quirúrgicas y rutinas de observación médica. Cristina hurga en esa historia íntima para ofrecer alternativas a la maneras agresivas con que la medicina occidental trata y examina los cuerpos –en particular, los cuerpos de las mujeres. Su obra se ha dedicado a imaginar formas distintas de sanar. Para ella, el concepto de cura no está restringido al cuerpo individual sino en diálogo con el territorio, sus ancestras, la rebeldía colectiva y el deseo erótico.

Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra

En este conjunto de obras asoma un cambio de posición. En los últimos años, Cristina se ha desplazado de la representación del cuerpo examinado –obras como Caja torácica (2020), Columna vertebral (2020) o Dermis (2020)– hacia una voluntad de tomar el control de la mirada médica y fabricar sus propias herramientas, a fin de explorar su piel con espontaneidad, sensualidad y afecto. Su serie de agujas de plata, Instrumentos de fuego para dialogar con las heridas (2022), invoca una tradición distinta de intervención corporal que celebra la simbología de la fertilidad femenina de reminiscencias precolombinas. Su serie Autoplacer (2022), esculturas tejidas con rafia teñida con muérdago, índigo, cochinilla, guayaba y otras plantas naturales, sugiere un retorno afirmativo al goce sexual en tanto ritual de sanación. La artista reclama el tacto –volver a tocar su propio cuerpo– como algo no funcional al deseo masculino sino integrado a la construcción de relaciones de cuidado y protección. Sus obras textiles desorganizan el cuerpo para imaginarlo como una expansión de extremidades y orificios que deshacen las jerarquías convencionales de la excitación circunscritas al placer genital.

El dibujo y el video le sirven para ensayar coreografías que honran el poder curativo de las hojas, las semillas y los frutos que consume –mangos, lúcumas, paltas, guanábanas y cocos–, de los cuales extrae tintes y texturas orgánicas que transforma incluso en tecnologías sonoras. Esa continuidad entre lo que nutre su cuerpo y su obra es una forma de agradecer y manifestar respeto a los procesos de restauración de la naturaleza, hoy fuertemente amenazada por las lógicas extractivas.

Su obra está también influenciada por las prácticas de curanderismo y adivinación del norte del Perú –de donde proviene su familia– usadas para realizar diagnósticos y limpiezas que activan las energías y las esencias espirituales. Cristina retoma esa relación mágica con los objetos para convertirla en un lenguaje íntimo que busca propiciar y predecir, conectando futuro y pasado en un movimiento circular.

Como un hechizo, sus obras restauran una antigua idea que es una revuelta y una revelación: la confianza en que una relación fraterna y tierna con las semillas, la tierra, la sangre, la piel o el algodón tiene la fuerza sobrenatural de reparar gradualmente la dirección del mundo.

Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «Las predicciones», de Cristina Flores Pescorán, en la sala del ICPNA San Miguel, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra

CRISTINA FLORES PESCORÁN: LAS PREDICCIONES

Espacio ICPNA San Miguel, Av. la Marina 2469, Lima

Del 26 de octubre al 17 de diciembre de 2022

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