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KATHERINNE FIEDLER. RECONOCERSE EN EL DESEO

Lo inmenso y lo pequeño, la actual exposición de Katherinne Fiedler (Lima, 1982) en Galería del Paseo, comprende un repertorio de imágenes donde las relaciones sexoafectivas se manifiestan en el cuerpo en tanto territorio, en la morfología del reino de lo vivo, en el deseo como paisaje. Elementos como conchas marinas, moldes de yeso, serpientes y flores actúan como subrogantes y exploradores del cuerpo, sus extensiones y cavidades, en una indagación interior y acuciante de la artista por comprender la construcción de su propio deseo. La pérdida y el vacío, la fugacidad de la vida y el paso del tiempo aparecen como sub-textos en las fotografías, videos y esculturas que conforman esta exposición, un testimonio apacible y háptico de lo erótico como potencia constitutiva y emancipadora de lo femenino.


Vista de la exposición «Lo inmenso y lo pequeño», de Katherinne Fiedler, en Galería del Paseo, Lima, 2022. Foto: Edi Hirose
Katherinne Fiedler, Cuerpos, 2019. Soga náutica en caja de acrílico, 24 x 15 x 16 cm. Pieza única. Cortesía de la artista y Galería del Paseo
Katherinne Fiedler, Hazaña I, 2022. Impresión por inyección de tintas sobre papel de algodón, 100 x 65 cm. Edición de 3. Cortesía de la artista y Galería del Paseo
Katherinne Fiedler, Hazaña II, 2022. Impresión por inyección de tintas sobre papel de algodón, 100 x 65 cm. Edición de 3. Cortesía de la artista y Galería del Paseo

Alejandra Villasmil: En esta muestra pareciera haber un giro hacia un plano más intimista, aunque valiéndote de cierto imaginario que ya estaba presente en tus trabajos anteriores, más abiertamente socio-políticos. ¿Es así? ¿Hay una exploración más hacia dentro, o mejor, una extrapolación de esas investigaciones anteriores sobre el paisaje y la memoria colectiva hacia otras dimensiones?

Katherinne Fiedrel: Sí, definitivamente esta muestra es un giro en mi trabajo. Creo que siempre lo intímo ha estado presente de una manera menos protagonista o evidente, ya que los trabajos sobre el paisaje y el territorio en su mayoría pertenecían a un lugar en la memoria personal, así que lo que pueda considerarse íntimo era una suerte de tangente en mi obra. La sexualidad es íntima y política. En ese sentido, si pensamos el cuerpo como territorio, el deseo como paisaje, existe esa especie de extrapolación que mencionas.

AV: Efectivamente, al ver estos trabajos por primera vez, me sobrecogió su carga libidinal. Creo que es lo que atraviesa por completo todo el conjunto. Sin entrar en la compleja dimensión del psicoanálisis, sino más bien tratando de indagar en tu propio proceso, ¿qué lecturas podemos dar a la pulsión erótica en esta obra?

KF: Siento que la carga libidinal ha estado presente como una pulsión constante en mi obra, y que de alguna manera la tenía casi como una veladura. En el intento de comprender la construcción de mi propio deseo tuve la necesidad de indagar sobre la carga libidinal de los elementos que he ido utilizando a través de los últimos años. Necesitaba comprender y hacer mías las sutilezas y las relaciones sexoafectivas, que muchas veces son negadas, silenciadas, por haber construido el deseo femenino desde una visión heterogénea y patriarcal. Buscaba construir un relato propio en torno al deseo y la forma que nos relacionamos con él.

Katherinne Fiedler, Refugio I, 2022. Impresión por inyección de tintas sobre papel de algodón, 80 x 55 cm. Edición de 3. Cortesía de la artista y Galería del Paseo
Katherinne Fiedler, Refugio II, 2022. Impresión por inyección de tintas sobre papel de algodón, 80 x 55 cm. Edición de 3. Cortesía de la artista y Galería del Paseo

AV: Los cascarones en yeso modelados a partir de tu figura nos remiten a cuerpos ausentes, a los vacíos. ¿Tiene esta obra alguna relación con el duelo y la pérdida?

KF: Sí, las piezas son una forma tangible de ver el cuerpo que formó parte de algo, tal vez de otro cuerpo. Entonces, sí hay un duelo de una pérdida al desmembrarse del cuerpo al  que perteneció, y ahora son pedazos que buscan rearmarse.

AV: Estas concavidades de yeso son exploradas por la serpiente (Habitar). La serpiente también recorre las concavidades de la concha (En algún lugar). La concha y la serpiente, sus formas y texturas son muy sensuales y seductoras. Aparecen en distintas composiciones en las fotografías, remitiéndonos al género de las vanitas, y sus significados: la vacuidad de la vida y la relevancia de la muerte como fin de los placeres mundanos. ¿Qué simbolismo podemos atribuirle en tu obra?

KF: Yo me formé como pintora, y de alguna manera siento que pinto a través de otros medios. No es casual entonces que me apoye en estos elementos que pertenecen a un género pictórico. Encontré en ellos los significados que nombras, y la posibilidad como simbolismos eróticos que necesitaba hacerlos míos, afianzando el deseo propio. 

En el deseo, el placer, el encuentro casual o periódico hay definitivamente una pérdida cuando ese encuentro culmina, una sutil pérdida. Comprender esa pérdida, esa fugacidad, es lo que he intentando descifrar y deconstruir desde mi propia experiencia. Estas figuras de yeso hechas a partir de moldes de mi propio cuerpo fueron una suerte de toma de control sobre mi cuerpo, afianzarme en él y las huellas de lo que queda en él. 

En el proceso de creación de moldes utilicé alginato, que es un material que logra captar hasta los poros de la piel, atribuyéndole una delicadeza similar a la piel de la serpiente, que en los planos cerrados del video se puede ver más. La serpiente es un animal que muda de piel, se transforma, se renueva al abandonar la piel anterior. Esto tiene una relación simbólica con las figuras en yeso; es como esa piel abandonada para buscar una nueva transformación. Allí también figura la idea del duelo, de la pérdida para buscar una nueva piel. Al mismo tiempo, la serpiente es un animal revisitado infinitas veces, es un animal que causa fascinación y rechazo creando una analogía con el deseo y el cuerpo femenino

En la pieza En algún lugar, la carcasa de la concha se asemeja a las formas propias del cuerpo femenino, sobre todo, en ciertos planos donde la cámara acompaña el movimiento de la serpiente donde esa similitud es bastante evidente. La serpiente transita, habita la concha… La seducción y el goce se plantean sin juicios entre elementos en un encuentro inesperado.

Katherinne Fiedler, Huésped, 2022. Impresión por inyección de tintas sobre papel de algodón, 150 x 100 cm. Edición de 3. Cortesía de la artista y Galería del Paseo
Katherinne Fiedler, Lo inmenso y lo pequeño, 2022. Impresión por inyección de tintas sobre papel de algodón, 120 x 96 cm. Edición de 3. Cortesía de la artista y Galería del Paseo

AV: Tus trabajos con flores, por otro lado, me despiertan esa sensación de paso del tiempo. Pero también ‘aflora’ allí la noción de las relaciones interespecies, y de nuevo, la carga de deseo, cuidado, protección y afectos que eso implica. Cuéntanos de tus procesos. ¿Cómo eliges tus objetos y los posicionas en el espacio? ¿Qué tipo de decisiones entran en juego?

KF: Generalmente mi relación con algunos objetos son como encuentros afortunados, en lugares que siempre han estado cerca de mi. Por ejemplo, en Cuerpos la soga náutica que forma parte de esa pieza la encontré en la casa de mis padres. Mi papá y mi hermano bucean y usaban esa soga. La encontré e inmediatamente pude percibir las cualidades y la potencia semántica  del objeto. 

Mi familia nuclear siempre ha estado ligada al mar y he crecido observando y jugando con elementos marinos. Conchas, fósiles marinos, wetsuits, sogas… Estos elementos, que he utilizado antes en otros proyectos, están presentes de manera bastante orgánica. Hay algunos elementos que funcionan solos; en otros casos, busco combinarlos fuera de mi espacio cercano para crear composiciones. Ese trabajo lo hago ya en el taller y voy buscando, jugando, a veces por azar, otras probando uniones, formas, guiándome por las formas, texturas, hasta encontrar la composición que siento que funciona y tiene ese “algo”.

AV: El arte es el reflejo de nuestro tiempo, y también una invitación a repensar ciertos parámetros preestablecidos, a indagar en lo posible, a imaginar. ¿Qué significado le otorgas al arte hoy día? ¿Cómo te emparentas con la acción y el pensamiento creativos?

KF: Creo que la potencia del arte hoy en día radica en expandir el pensamiento e imaginario  tanto personal como colectivo. Ahondar en lo sensible, acoger nuevas sensibilidades e imaginar, como bien dices, nuevos caminos posibles. Por medio de mi propio proceso, el de colegas y también con entornos no tan cercanos al quehacer artístico, busco hilos que se conecten tal vez en formas no tan evidentes, pero que cuando logran aparecerse en ciertos proyectos es cuando me identifico con lo que planteas sobre emparentarme. 


Lo inmenso y lo pequeño, de Katherinne Fiedler, se presenta hasta el 9 de julio de 2022 en Galería del Paseo, Gral. Borgoño 770, Miraflores, Lima, Perú. Curada por Miguel López.

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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