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ASÍ VAN LAS COSAS

La exhibición The Way Things Go (Así van las cosas) alude al video del mismo nombre de los artistas suizos Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946 – 2012) que, desde su estreno en 1987, no ha hecho más que concitar elogios en virtud de la explosiva combinación de rigor conceptual, ironía y absurdo, elementos que caracterizan no sólo el conjunto del trabajo de esta dupla, sino también gran parte de la creación en el arte contemporáneo.

El video registra una reacción en cadena que sucede entre diversos objetos cotidianos tales como sillas, escaleras, neumáticos, globos, petardos, mesas, etcétera, y que se desarrolla en un continuo de 30 minutos, gracias a la utilización de la fuerza de gravedad, el agua y el fuego para provocar todo tipo de fenómenos físicos y diversas reacciones químicas, movimientos en cadena, trayectos y equilibrios precarios.

La puesta en escena de estos objetos supone un fino trabajo de “relojería” en el que los “acontecimientos” forzados se suceden uno tras otro como una perfecta coreografía. La obra hipnotiza inmediatamente la mirada, gracias a la tensión y el asombro que produce la secuencia. Pero, más allá de la seducción que ocasiona el “ingenio” de los fenómenos visuales provocados, la obra conlleva una profunda reflexión en torno a los conceptos de inestabilidad y precariedad, la crisis de la idea de progreso, las relaciones entre causa y efecto, así como del curso arbitrario de los acontecimientos históricos, que son, a su vez, los hilos conductores de la propuesta curatorial de esta muestra.

La mezcla de economía de medios con el trabajo con materiales pobres y desechos para producir un video con inesperados y rebuscados efectos refuerza el carácter subversivo de esa obra, a través del cual las jerarquías estéticas son puestas en un cuestionamiento constante. La pieza que inspira esta exposición juega con la idea de inutilidad y de gratuidad, donde también existen tensiones, triunfos y derrotas, siempre con dejo de humor burlesco y paródico.

Pedro Lemebel, Desnudo bajando la escalera (2014). Vista de instalación en «Así van las cosas», MAVI UC, Santiago, 2022. Foto: Jorge Brantmayer

La muestra nos recibe con Palabra Quemada (2012), un video de Santiago Sierra realizado en El Cabanyal, en Valencia (España), barrio tradicional de pescadores que lleva años luchando contra los planes especulativos de desarrollo urbano del ayuntamiento de la ciudad. El proyecto de Sierra se llevó a cabo con la colaboración de la asociación de vecinos del barrio y el colectivo Perifèries. La palabra FUTURO fue construida por el taller fallero de Manolo Martín, y en su quema se condensan tanto las demandas y esperanzas de cambio, como un panorama sombrío de violenta sublevación.

La combustión, en tanto tránsito hacia nuevos planos y paradigmas, está también presente en el video de Pedro Lemebel, Desnudo bajando la escalera (2014), uno de sus últimos performances. Lemebel preparó una puesta en escena nocturna en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, que consistió en trazar líneas de neoprén sobre sus escalinatas para luego hacerlas arder en llamas. El cuerpo de Lemebel, completamente desnudo al interior de un saco marinero, se arrojó sobre los escalones encendidos. De esta manera, el artista rindió un homenaje a la figura de Sebastián Acevedo, personaje insigne de la resistencia a la dictadura militar, quien se inmoló en público, 30 años antes, en la Plaza de Concepción.

Junto a la obra de Lemebel se proyecta O Século (El siglo, 2011), de Cinthia Marcelle y Tiago Mata Machado, artistas que colaboran desde el 2008 en obras audiovisuales que reflexionan sobre las nociones de confrontación, orden y caos en la sociedad contemporánea. Este hipnótico y perturbador trabajo consiste en una toma fija de una calle, aparentemente tranquila, que comienza a ser invadida por objetos arrojados de un extremo al otro. No se observa, en el encuadre, quien o quienes ejecutan la acción. El lugar es poco a poco ocupado por piedras, botas, cascos, uniformes, palos de escoba, un volante, una rueda, un caño de inodoro, herramientas, una tina, llantas, baldes, electrodomésticos, toda una cacofonía visual y auditiva. Comienzan a caer luego bombas de gas, esparciendo humo por toda la zona. Una metáfora sobre los conflictos y pasiones humanas de los que están hechos nuestras vidas, del horror presente en cada siglo.

En otro rincón de esta sala oscura, bañada por una cálida luz cenital, encontramos In loving memory of Human Rights (2020), de Eugenio Merino, una urna funeraria con las cenizas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Eleanor Roosevelt en el interior. Esta y muchas de las obras de Merino se equilibran entre creencias e incredulidad, paradojas y lógicas, respeto y ofensa. Sea a través de esculturas, pinturas, dibujos o instalaciones, el artista a menudo asume un papel cínico y revela visiones incómodas de la sociedad contemporánea, su imaginario popular y los medios de comunicación.

Sebastián Preece, Puertas, 2014, puertas extraídas de celdas abandonadas de las dependencias en ruinas del ex Centro Cumplimiento Penitenciario de Rancagua, Chile. Foto: Jorge Brantmayer
Sebastián Preece, Puertas, 2014, puertas extraídas de celdas abandonadas de las dependencias en ruinas del ex Centro Cumplimiento Penitenciario de Rancagua, Chile. Foto: Jorge Brantmayer

En la sala principal de museo se ha instalado un conjunto de la serie Puertas (2014) de Sebastián Preece, extraídas de celdas abandonadas de las dependencias en ruinas del ex Centro Cumplimiento Penitenciario de Rancagua, Chile. Estas puertas, fragmentos de una realidad y tiempos pasados, contienen en sí los vestigios tanto de cuando fueron usadas como de su abandono. La reflexión que hace aquí Preece va más allá de la descontextualización de los objetos para dar cuenta de las huellas de vida que están impregnadas en los elementos. Desde otra lectura, al estar sacadas de su contexto y al detenernos en sus cualidades meramente formales, también se nos presentan como pinturas o decollages en sí mismas. Estas piezas contienen una profunda y rica lectura: son barreras, límites que contienen y controlan, archivos de comportamientos, memorias y de experiencias de habitabilidad.

En la pared continua se exhibe el video de Pilar Quinteros, Lago Bulo, registro de una acción realizada por la artista a orillas del Lago Llanquihue. Para dicho evento se quemaron dos maquetas de cartón y a escala de edificaciones típicas de la zona. Estas representan, en parte, los orígenes de la ciudad, los conflictos territoriales y la lucha de una cultura por imponerse y prevalecer por sobre la otra al verse en la posición de compartir entre ambas un mismo espacio físico. Bulo es una palabra que se refiere a una noticia falsa que se propaga en beneficio de alguien, lo que da cuenta de las múltiples versiones que surgen sobre la historia de un mismo territorio, dependiendo de quien la cuente. El video da cuenta, por medio de una voz en off de una representante de la comunidad mapuche Lafken Mapu Inchew, de las relaciones espaciales, del respeto mutuo y las consecuencias de la falta de conocimientos y desinterés por las antiguas tradiciones.

Teresa Margolles, Ya basta hijos de puta, 2022, frase calada en muro, MAVI UC, Santiago. Foto: Jorge Brantmayer

Tatuada en las paredes de otra de las salas, en un gesto de radicalidad artística y activista que se aprecia en una institución museal, encontramos la frase Ya basta hijos de puta, de Teresa Margolles, una consigna a gritos contra el poder, las estructuras hegemónicas y la opresión sistémica a las llamadas “minorías”, como aquella que dejó en las calles de Santiago (El capital te culea), en el marco de su exposición en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende en 2019, un año marcado por el estallido social. El trabajo de Teresa Margolles examina las causas y consecuencias sociales de la violencia, en particular, aquellas relacionadas con la prostitución, los feminicidios, los crímenes género-fóbicos, las drogas, la pobreza y la inmigración.

En la pared contigua, Paula Baeza Pailamilla, artista visual mapuche que se ha enfocado en el performance, presenta un par de fotografías correspondientes a registros de su video Wüfko (2019), palabra en mapudungún que puede traducirse como “ojo de agua” o “vertiente de gran pureza”, y que también es el nombre de un sitio sagrado en el bosque de Challupen. En este video, una mujer mapuche nos relata el sueño que tuvo con este lugar, revelándose un kimün (saberes) vinculado con la propia sensibilidad corporal.

La obra de Paula Baeza Pailamilla se caracteriza por prácticas relacionales y acciones colectivas que investigan el cuerpo político, social e histórico. En particular, se enfoca en la autodeterminación del mapuche en la sociedad chilena como gesto político, y en cómo los espacios públicos urbanos son ocupados por los cuerpos de mujeres indígenas mediante performances que abordan la condición de invisibilidad en el contexto diaspórico en el que actualmente viven, esto es, desplazadas de sus territorios de origen.

Obras de Nury González en «Así van las cosas», MAVI UC, Santiago, 2022. Foto: Jorge Brantmayer
Detalle de obra de Nury González en «Así van las cosas», MAVI UC, Santiago, 2022. Foto: Jorge Brantmayer
Paz Errázuriz, de la serie «Niñas» (1980-2014). «Así van las cosas», MAVI UC, Santiago, 2022. Foto de sala: Jorge Brantmayer
Paz Errázuriz, de la serie «Niñas» (1980-2014) [detalle]. «Así van las cosas», MAVI UC, Santiago, 2022. Foto de sala: Jorge Brantmayer

ASÍ VAN LAS COSAS

Artistas: Kader Attia (Francia), Natalia Babarovic (Chile), Paula Baeza Pailamilla (Chile), Jota Castro (Perú/Francia), Patricia Domínguez (Chile), Paz Errázuriz (Chile), Darío Escobar (Guatemala), Carlos Garaicoa (Cuba), Nury González (Chile), Patrick Hamilton (Chile), Pedro Lemebel (Chile), Cinthia Marcelle & Tiago Mata Machado (Brasil), Teresa Margolles (México), Eugenio Merino (España), Sebastián Preece (Chile), Pilar Quinteros (Chile), Santiago Sierra (España), Jorge Tacla (Chile), Eugenio Téllez (Chile).

Organizada por la agencia González y González (Daniella González y Patrick Hamilton), la exposición está dedicada a la memoria del crítico de arte Guillermo Machuca (1961-2020), quien fuera cómplice y un estrecho colaborador del proyecto y espacio de exhibición González y González (2010-2014) durante sus años de vida en el centro de Santiago. Por su humor, inteligencia y amistad.

Museo de Artes Visuales MAVI UC, José Victorino Lastarria 307, Plaza Mulato Gil de Castro, Santiago de Chile

Hasta el 3 julio de 2022

Habrá un recorrido por la muestra guiado por el artista Patrick Hamilton este sábado 11 de junio a las 12:00 horas en MAVI UC. Para participar en este encuentro se solicita inscripción en el formulario de mavi.cl/visitanos (la inscripción puede hacerse al llegar también). Aforo limitado e ingreso por orden de llegada al museo.

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