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ACLARACIÓN OFICIAL. SOBRE LA CANCELACIÓN DEL NÚCLEO “RETOMADAS” DE LA EXPOSICIÓN «HISTÓRIAS BRASILEIRAS» EN MASP

[TEXTO ORIGINAL EM PORTUGUÊS ABAIXO]

El MASP, que desde al menos el 2015 viene realizando exposiciones sobre la historia del Brasil desde un acercamiento diverso, plural e inclusivo, ha vetado una serie de documentos y fotografías que retrata los movimientos sociales e indígenas a ser incluidos en la venidera exposición “Histórias Brasileiras”, alegando problemas de orden burocrático. Así lo manifiestan sus curadoras, Clarissa Diniz y Sandra Benites (esta última, además, la primera curadora indígena de Brasil tras ser nombrada en 2019 curadora adjunta de arte brasileño del MASP). En esta declaración pública comparten las razones por las que la exclusión de este componente de la curaduría las ha llevado a cancelar el proyecto y a desvincularse del museo.


Sandra Benites y Clarissa Diniz | Curadoras

15 de mayo de 2022

Debido a la publicación de la «nota sobre la exposición de Histórias Brasileiras«, publicada ayer (14 de mayo) por el Museu de Arte de São Paulo (MASP) en su sitio web con las justificaciones de la cancelación del núcleo de Retomadas, nosotras, las curadoras del mencionado núcleo, hemos acudido a este llamado público para ejercer nuestro derecho de réplica y exponer las circunstancias que determinan la cancelación de Retomadas, omitidas o tergiversadas en la manifestación de la institución.

SOBRE LOS PLAZOS INDICADOS EN EL CONTRATO

El Museo afirma que la exclusión de “6 obras de fotógrafos vinculados al Movimento Sem Terra – MST” ocurrió porque fueron “solicitadas por las curadoras al departamento de producción del museo, muy fuera de los plazos del cronograma establecido en el contrato”.

La nota precisa que los plazos, teóricamente de “al menos 6 meses (para museos brasileños) y 4 meses (para galerías, colecciones privadas y artistas) ya se habrían flexibilizado”, y que “las restricciones son comunes en el proceso de producción e impidieron también que otros curadores de la muestra solicitaran algunas obras en sus respectivos núcleos”.

El primer error de la nota tiene que ver con los hitos del calendario genérico previsto originalmente en el contrato, ya que no se mencionaba la distinción de 6 meses para museos y 4 meses para galerías, colecciones privadas y artistas nacionales. El único plazo establecido para los préstamos nacionales fue de 6 meses de anticipación.

La exposición está “programada para inaugurarse el 1 de julio de 2022”, como anuncia la nota difundida ayer (14 de mayo) por el MASP. Por lo tanto, si el MASP estuviera acatando efectivamente los plazos del contrato, el plazo habría vencido el 1 de enero de 2022.

Sin embargo, nos invitaron a reuniones presenciales en el MASP para presentar y aprobar el núcleo Retomadas en la segunda quincena de enero: por lo tanto, después del plazo teóricamente fatal. En esa oportunidad recibimos textualmente elogios del director artístico de la institución.

La prueba definitiva de que los plazos del contrato no guardaban ninguna relación con la realidad es el plazo establecido para los préstamos de instituciones internacionales, que debía ocurrir dentro de los 12 meses anteriores a la inauguración de la exposición. Como la exposición se inaugurará el 1 de julio de 2022, el plazo para solicitar estos préstamos expiraría en julio de 2021.

Sin embargo, resulta que el contrato de Clarissa Diniz, por ejemplo, recién se firmó en agosto de 2021, luego de, por tanto, el vencimiento de ese plazo, lo que revela no solo la imposibilidad material de ejecutar el cronograma, sino que demuestra cómo se desvinculó de la realidad.

SOBRE LA NO COMUNICACIÓN DEL CRONOGRAMA DE “HISTÓRIAS BRASILEIRAS”

A pesar del retraso global del proyecto, hasta la fecha en que el Museo se negó a aceptar la representación completa de las retomadas que dan título al núcleo que propusimos, nunca habíamos recibido un correo electrónico o documento con la programación efectiva de Histórias Brasileiras.

No nos copiaron en los correos electrónicos enviados al equipo curatorial, ni nos invitaron a reuniones que trataron el tema. Como curadoras adjunta e invitada —por lo tanto, fuera de la rutina diaria de las oficinas del MASP— no fuimos incluidas en ninguna comunicación de esta naturaleza.

Recién cuando fueron rechazadas las 6 fotografías de André Vilaron, Edgar Kanaykõ y João Zinclair, el 14 de abril, supimos que el MASP había fijado el plazo de entrega para el 31 de marzo. Nunca fuimos notificadas de esta fecha límite cuando el plazo estaba en curso.

Como no contábamos con un calendario que orientara nuestro trabajo, empezamos a atender demandas puntuales que nos llegaban de forma intermitente a través de la asistencia a la investigación de la institución o de la dirección del MASP, las cuales siempre eran atendidas con prontitud.

Preocupadas por la falta de comunicación directa por parte del equipo de producción del Museo, solicitamos a la dirección artística una reunión con el equipo, la cual se llevó a cabo el 24 de marzo. En esta reunión, cuando preguntamos qué cronograma se debía seguir, se nos informó que el calendario de producción de Histórias Brasileiras estaba “desactualizado” y, por lo tanto, no sería compartido con nosotras en la reunión, sino referido “en breve”. Debido a nuestra demanda, durante la reunión, el equipo de producción mencionó la lógica del cronograma, pero no nos informó de los plazos efectivos.

En vista de lo anterior, solicitamos el envío, por correo electrónico, de un cronograma que pudiera orientar nuestras acciones. El cronograma nunca fue enviado y, por lo tanto, continuamos nuestro trabajo de investigación con el MST y sus fotógrafos, que comenzó a principios de febrero con autorización y reconocimiento del MASP. El contacto con estos sujetos/movimientos, realizado con el acompañamiento del Museo, comenzó, por lo tanto, cinco meses antes de la apertura prevista de Histórias Brasileiras.

El 13 de abril recibimos un mail del interlocutor designado por la institución para el seguimiento de la evolución de Retomadas -el asistente de investigación del Museo-, informándonos que, a partir de ese momento, habría una semana para cerrar las solicitudes relacionadas con el MST.

Al día siguiente, 14 de abril —por lo tanto, todavía al inicio del plazo estipulado—, respondimos al correo electrónico especificando todo el material que representaría las retomadas: piezas físicas y digitales de la colección del MST y fotografías digitales de André Vilaron, João Zinclar y Edgar Kanaykõ. Por lo tanto, se cumplió en su totalidad el plazo estipulado e informado por la institución.

Para nuestra sorpresa, el equipo de producción nos informó que el conjunto de piezas no podía tener su solicitud de préstamo formalizada por el MASP porque el plazo habría vencido, aunque nunca nos habían informado al respecto. No hubo un correo electrónico, una llamada o un mensaje que nos informara de esta supuesta fecha límite.

Exigir el cumplimiento del cronograma sería, por tanto, vincularnos a una obligación imposible, ya que no éramos conscientes de ello. A su vez, imponernos las consecuencias de este supuesto incumplimiento de plazo con la restricción de exponer materiales centrales para el desarrollo de Retomadas, sería someter al núcleo a una desconfiguración conceptual, ética y política por la incapacidad de la institución para comunicar el plazo final para la conclusión de la investigación, realizada durante meses junto al MST y sus fotógrafos.

La nota del MASP desconoce estas circunstancias y la isonomía que debería haber sido dispensada en el tratamiento de todos los núcleos de la muestra. Después de todo, al alegar que “otros curadores también tuvieron que cancelar préstamos por la misma razón [incumplimiento de los plazos institucionales]”, el MASP pretende equiparar las cancelaciones eventualmente provocadas por la extrapolación del cronograma a la restricción impuesta a Retomadas, como consecuencia de la denegación abrupta de material por el vencimiento de un plazo que desconocíamos o el arrepentimiento de la institución de prorrogarlo, luego de reconocer el “error” en la comunicación, como se explica a continuación.

SOBRE LA INTRANSIGENCIA INSTITUCIONAL

Ante el impedimento anunciado por el Museo, iniciamos una negociación con su equipo de producción que, tras reconocer que nos “dieron por error un plazo límite para recibir material del MST”, informó que solo procederían con el préstamo de la mitad del conjunto -los carteles y otros documentos del archivo del MST-, excluyendo así todas las fotografías.

Una y otra vez tratamos de explicarle al MASP la importancia de mantener la totalidad del conjunto. Los intentos fueron en vano. El Museo se mantuvo inflexible y no permitió el préstamo formal de las 6 fotografías, a pesar de que la inclusión de estas imágenes ni siquiera implicaba transporte ni seguro, ya que se trataba de copias de exhibición producidas mediante la impresión de archivos digitales.

Ante la intransigencia de la institución —que reconoció el “error” institucional, pero optó por incluir solo los carteles, dejando fuera las fotografías que componían el corazón de Retomadas—, nos vimos obligadas a cancelar el núcleo por la imposibilidad de que llegara a representar respetuosa y responsablemente los procesos políticos que justifican su proposición y existencia.

Somos curadoras experimentadas, con una trayectoria de trabajo institucional y realización de exposiciones de gran porte, todas debidamente acompañadas por cronogramas y un constante diálogo con sus respectivos equipos de producción.

Es porque entendemos que las curadurías y las instituciones deben ser responsables, cuidadosas y comprometidas, porque creemos profundamente en la posición política que evoca Retomadas y porque nos identificamos plenamente con los presupuestos éticos que la sustentan, que no podemos naturalizar lo que sería la contradicción de excluir, del núcleo, a los sujetos y movimientos históricos que integran las retomadas bajo el alegato de impedimentos técnicos.

LEA MÁS [en portugués]

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ESCLARECIMENTO OFICIAL

Sobre o cancelamento do núcleo Retomadas da exposição Histórias Brasileiras

Sandra Benites e Clarissa Diniz

15 de maio de 2022

Em razão da publicação da “nota sobre a exposição histórias brasileiras», veiculada ontem pelo MASP em seu sítio na internet com justificativas sobre o cancelamento do núcleo Retomadas (https://masp.org.br/exposicoes/historias-brasileiras#nota), nós, curadoras do referido núcleo, vimos a público exercer nosso direito de resposta e expor circunstâncias determinantes ao cancelamento de “Retomadas”, omitidas ou distorcidas na manifestação da instituição.

SOBRE OS MARCOS INDICADOS EM CONTRATO

O Museu afirma que a exclusão de “6 obras de fotógrafos ligados ao Movimento Sem Terra – MST” ocorreu porque foram “solicitadas pelas curadoras ao departamento de produção do museu, muito fora dos prazos do cronograma estabelecido em contrato”.

A nota afirma que os prazos, teoricamente “no mínimo de 6 meses (para museus brasileiros) e 4 meses (para galerias, coleções particulares e artistas) já teriam sido flexibilizados” e que “restrições são comuns no processo de produção e impediram também que outros curadores da mostra solicitassem algumas obras em seus respectivos núcleos.

O primeiro equívoco da nota envolve os marcos do calendário genérico originalmente previsto no contrato, pois não havia a mencionada distinção de 6 meses para museus e 4 para galerias, coleções particulares e artistas nacionais. O único marco estabelecido para empréstimos nacionais era de 6 meses de antecedência.

A exposição tem “previsão de inauguração em 1 de julho de 2022”, como anuncia a nota divulgada ontem pelo MASP. Portanto, caso o MASP estivesse efetivamente praticando os marcos do contrato, o prazo teria expirado em 1º de janeiro de 2022.

No entanto, nós fomos convidadas para ir ao MASP para reuniões presenciais de apresentação e aprovação do núcleo “Retomadas” na segunda metade de janeiro: portanto, após o fim do prazo teoricamente fatal. Na ocasião, recebemos textualmente elogios do diretor artístico da instituição.

A prova definitiva de que os marcos temporais do contrato não guardavam qualquer relação com a realidade está no prazo estabelecido para empréstimos de instituições internacionais, que deveria ocorrer em até 12 meses antes da inauguração da exposição. Como a exposição será inaugurada em 1 de julho de 2022, o prazo para a requisição destes empréstimos venceria em julho de 2021.

Contudo, ocorre que o contrato de Clarissa Diniz, por exemplo, foi assinado apenas em agosto de 2021: após, portanto, o vencimento daquele prazo, o que revela não só a impossibilidade material de execução do cronograma, bem como demonstra como o mesmo se dissociava da realidade.

SOBRE A NÃO-COMUNICAÇÃO DO CRONOGRAMA DE “HISTÓRIAS BRASILEIRAS”

A despeito do retardamento global do projeto, até a recusa do Museu em aceitar a completa representação das retomadas que intitulam o núcleo que propusemos, nunca havíamos recebido um e-mail ou documento com o efetivo cronograma de Histórias Brasileiras.

Não fomos copiadas em e-mails para a equipe curatorial, nem convocadas para reuniões que tratassem do assunto. Como curadoras adjunta e convidada — portanto, alheias ao cotidiano do escritório do MASP —, não fomos incluídas em quaisquer comunicados desta natureza.

Só quando houve a recusa das 6 fotografias de André Vilaron, Edgar Kanaykõ e João Zinclair, em 14 de abril, soubemos que o MASP havia fixado o prazo fatal de entrega para o dia 31 de março. Jamais fomos comunicadas deste termo final quando o prazo estava em curso.

Como ficamos sem um calendário para guiar nosso trabalho, passamos a atender a demandas pontuais que nos chegavam de forma intermitente por meio da assistência de pesquisa da instituição ou da direção do MASP: todas sempre cumpridas com prontidão.

Preocupadas com a inexistência de uma comunicação direta por parte da equipe de produção do Museu, solicitamos à diretoria artística uma reunião com a equipe, o que aconteceu no dia 24 de março. Nesta reunião, quando indagamos sobre qual cronograma deveria ser seguido, fomos informadas de que o calendário de produção de Histórias Brasileiras estava “desatualizado” e, por isso, não seria compartilhado conosco nareunião, mas referido “por alto”. Em função de nossa demanda, durante a reunião, a equipe de produção mencionou a lógica do cronograma, mas não nos comunicou de prazos efetivos.

Diante do exposto, solicitamos o envio, por e-mail, de um cronograma que pudesse orientar nossas ações. O cronograma nunca foi enviado e, por isso, seguimos nosso trabalho de pesquisa com o MST e seus fotógrafos, iniciado no começo de fevereiro mediante autorização e ciência do MASP. O contato com esses sujeitos/movimentos, realizado com o acompanhamento do Museu, foi iniciado, portanto, cinco meses antes da abertura prevista de Histórias Brasileiras.

No dia 13 de abril, recebemos e-mail do interlocutor designado pela instituição para acompanhar o desenvolvimento do Retomadas, o assistente de pesquisa do Museu, informando que, a partir dali, haveria uma semana para fecharmos os pedidos relativos ao MST.

No dia seguinte, 14 de abril — portanto, ainda no começo do prazo estipulado —, respondemos o e-mail com a indicação de todo o material que representaria as retomadas: peças físicas e digitais advindas do acervo do MST e fotografias digitais de André Vilaron, João Zinclar e Edgar Kanaykõ. O prazo estipulado e informado pela instituição foi, portanto, integralmente atendido.

Para nossa surpresa, a equipe de produção informou que o conjunto das peças não poderia ter sua solicitação de empréstimo formalizada pelo MASP porque o prazo teria expirado, embora jamais tivéssemos sido informadas a seu respeito. Não houve um e-mail, uma ligação ou uma mensagem nos informando deste suposto prazo.

Exigir o cumprimento do cronograma seria, portanto, nos atrelar a uma obrigação impossível, pois o desconhecíamos. Por sua vez, impor a nós as consequências por este suposto descumprimento de prazo, com a restrição à exibição de materiais centrais ao desenvolvimento do Retomadas, seria sujeitar o núcleo à desconfiguração conceitual, ética e política por omissão da instituição em nos comunicar o prazo final para a conclusão da pesquisa, realizada durante meses junto ao MST e seus fotógrafos.

A nota do MASP desconsidera estas circunstâncias e a isonomia que deveria ter sido dispensada no tratamento de todos os núcleos da mostra. Afinal, ao alegar que «outros curadores também tiveram que cancelar empréstimos por esse mesmo motivo [odescumprimento de prazos institucionais]”, o MASP pretende equiparar cancelamentos eventualmente provocados pela extrapolação do cronograma à restrição infligida ao Retomadas, fruto da abrupta recusa de material pelo vencimento de prazo quedesconhecíamos ou do arrependimento da instituição em estendê-lo, após reconhecer o “equívoco” na comunicação, como explicado abaixo.

SOBRE A INTRANSIGÊNCIA INSTITUCIONAL

Diante do impedimento anunciado pelo Museu, iniciamos uma negociação com sua equipe de produção que, depois de reconhecer, que nos foi passada de “maneira equivocada uma data limite para recebimento do material do MST”, informou que seguiria somente com o empréstimo de metade do conjunto — os cartazes e outros documentos vindos do arquivo do MST —, excluindo, portanto, todas as fotografias.

Reiteradas vezes, buscamos explicar ao MASP a importância da manutenção da totalidade do conjunto. As tentativas foram em vão. O Museu se manteve irredutível e não permitiu a formalização do empréstimo das 6 fotografias, apesar de a inclusão das referidas imagens sequer envolver transporte ou seguro, pois se tratava de cópias de exibição produzidas mediante a impressão de arquivos digitais.

Defrontadas com a intransigência da instituição — que reconheceu o “equívoco” institucional, mas optou por incluir apenas os cartazes, deixando de fora as fotografias que compunham o coração do Retomadas —, nos vimos impelidas a cancelar o núcleo pela impossibilidade de ele vir a representar respeitosa e responsavelmente os processos políticos que justificam sua proposição e existência.

Somos curadoras experientes, com uma trajetória de trabalho institucional e realização de exposições de grande porte, todas devidamente acompanhadas por cronogramas e um constante diálogo com suas respectivas equipes de produção.

É por entendermos que curadorias e instituições devem ser responsáveis, cuidadosas e comprometidas, por acreditarmos profundamente na posição política evocada pelo Retomadas e por nos identificarmos integralmente com os pressupostos éticos que osustentam, que não podemos naturalizar o que seria a contradição de excluir, do núcleo, os sujeitos e movimentos históricos que perfazem as retomadas sob a alegação de impedimentos técnicos.

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